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El agua es esencial para la vida debido a su influencia
en las diversas funciones de nuestro organismo.
Constituye
el medio indispensable para que pueda producirse la
normal absorción, transporte y utilización
del resto de los nutrientes de los alimentos, además
de participar en la regulación de la temperatura
corporal.
El
agua es ubícuota y abundante en los seres vivos.
Una célula es agua en un 80% de su peso, y
en un adulto el contenido de agua corporal es de un
65 %.
Este
agua se reparte en diferentes compartimentos de nuestro
organismo. Tanto la ingesta como la eliminación
del agua debe estar perfectamente regulada para que
esas cantidades se mantengan dentro de los niveles
correctos. Se calcula que precisamos diariamente dos
litros de agua, que pueden aportarse mediante bebidas
(agua, leche, infusiones, refrescos), con el que se
encuentra en todos los alimentos (una lechuga es en
un 95 % agua, una chuleta de ternera un 65 %; y el
azúcar tan sólo tiene un 0,5 % de agua)
y por el agua que se libera en respuesta al metabolismo
del resto de macronutrientes de esos alimentos y de
nuestros propios tejidos. La más fácilmente
regulable por nosotros es la que constituye el aporte
exógeno, ya que es la sed la que nos hace buscar
el agua, y la sed está controlada, entre otras
cosas, por la eliminación de agua por orina,
heces, transpiración, respiración, y
otras pequeñas pérdidas diarias que
resultan más difícilmente cuantificables.
El
Agua Mineral
El
agua mineral, estudiada en este comparativo, se obtiene
de manantiales que llegan a la superficie mediante
perforaciones de distinta profundidad. Lo que diferencia
a esta de otras aguas de bebida es su naturaleza mineral
y su pureza original, ya que su origen subterráneo
protege el acuífero de contaminaciones químicas
o bacterianas. El agua mineral natural se define como
"aguas bacteriológicamente sanas extraídas
de yacimientos subterráneos y que brotan de
un manantial en uno o varios puntos de alumbramiento
naturales o perforados".
Otro
tipo son las aguas de manantial: aguas potables de
origen subterráneo que emergen espontáneamente
a la superficie o se extraen mediante labores practicadas
a tal efecto pero que previamente a su consumo precisan
la aplicación de unos mínimos tratamientos
físicos para la separación de materiales
no deseables.
Sobre
el agua mineral natural se permiten sólo dos
operaciones, que mejoran su calidad sin variar sensiblemente
la composición inicial: eliminar compuestos
naturales inestables como hierro y azufre, y modificar
su contenido en gas carbónico. La reducción
o eliminación del hierro y del azufre se realiza
para evitar que el agua presente un color, olor o
sabor no deseables. El tipo y cantidad de sustancias
disueltas en el agua dependen de la tipología
geológica de la zona donde fluye la fuente.
Así,
de las capas profundas sale un agua muy rica en minerales
y carbonatada. Si en su camino se filtra por piedra
calcárea, se originan aguas duras (con elevado
contenido en sales de calcio y magnesio); si es por
arena compacta, tendremos agua semidura, y si discurre
por granito y basalto, serán aguas blandas.
Estas sustancias solubles también determinan
su sabor: las aguas ricas en sodio y cloruros saben
ligeramente saladas; las sales de calcio y magnesio
proporcionan un sabor duro y terroso, y los sulfatos
proporcionan un sabor un poco amargo.
Según
el contenido global en minerales, o de algunos de
ellos, se distinguen varios tipos de agua mineral
natural:
Aguas de mineralización muy débil: residuo
seco de hasta 50 mg/l
de mineralización débil: residuo seco
de hasta 500 mg/l
de mineralización fuerte: residuo seco superior
a 1500 mg/l
bicarbonatadas: más de 600 mg/l de bicarbonato
sulfatadas: más de 200 mg/l de sulfatos
cloruradas: más de 200 mg/l de cloruro
cálcicas: más de 150 mg/l de calcio
magnésicas: más de 50 mg/l de magnesio
fluoradas, o que contienen fluoruros: más de
1 mg/l de fluoruros
ferruginosas, o que contienen hierro: más de
1 mg/l de hierro
bivalente aciduladas: más de 250 mg/l de CO2
libre
sódicas: más de 200 mg/l de sodio Indicadas
para dietas pobres en sodio: no más de 20 mg/l
de sodio.
La composición química,
al detalle
El
análisis químico revela diferencias
importantes en el contenido mineral de estas aguas.
El residuo seco varió de 35 a 816 mg/litro,
con un promedio en torno a los 400 mg/l. Este residuo
seco, que informa del contenido global en minerales
de un agua, indica que Bezoya es de mineralización
muy débil (35 mg/l), mientras que Font Vella,
Lanjarón y Alzola serían aguas de mineralización
débil. Corconte y Solares se acercan a los
500 mg/l, pero no los superan, por lo que según
los datos surgidos de este análisis serían
también de mineralización débil.
Betelu (656 mg/l) y, especialmente, Insalus (816),
rebasan la cifra de 500 mg/l, pero no alcanzan los
1500 mg/l establecidos para que se consideren de mineralización
fuerte. Por otra parte, la conductividad del agua
informa de las sales disueltas (en realidad, del tipo
y cantidad de iones, moléculas disociadas)
que contiene ese agua. Se anotó un grupo de
muestras con baja cantidad de iones o sales disueltas
(Bezoya, Font Vella, Lanjarón y Alzola), frente
a otro cuya conductividad fue mayor: Corconte, Solares,
Insalus y Betelu.
Por
otra parte, el pH informa del carácter ácido
o alcalino de un agua, que puede estar influido por
el CO2 disuelto, la cantidad de carbonatos y bicarbonatos
que contenga, etc. El promedio del pH (7,21) nos habla
de aguas ligeramente alcalinas, si bien Font Vella,
Alzola, Solares, Betelu e Insalus son aguas alcalinas,
y Bezoya, Lanjarón y Corconte tienen un carácter
levemente ácido. Relacionando este valor con
el contenido en bicarbonatos, es importante en Solares
(253,2 mg/l) y Betelu (247 mg/l), y bajo en Bezoya
(10,2 mg/l) y Corconte (61 mg/l). Entre los metales
alcalinos, el sodio se encuentra en proporción
muy superior al potasio. Así, presentaron un
promedio de 54 mg/l de sodio, aunque destacan los
132 mg/l de Conconte, o los 127 mg/l de Betelu.
Por
el contrario, Font Vella, Bezoya, Lanjarón
e Insalus mostraron un contenido en sodio inferior
a 20 mg/l, por lo que son (según la norma)
aptas para dietas pobres en sodio. El potasio se encuentra
en una media de 1,5 mg/l, destacando los 3,1 mg/l
de Corconte. Calcio y magnesio, metales alcalinotérreos,
se encuentran también en estas aguas minerales.
Aparte de su importancia nutricional, el contenido
en sales de estos minerales influye sobre la dureza
del agua: un mayor contenido supone mayor dureza.
Destacan
Insalus (166 mg/l de calcio y 15,4 mg/l de magnesio)
y Betelu (108 mg/l de calcio y 15,4 mg/l de magnesio).
Estas aguas presentan un contenido superior al promedio
en estos minerales. Por el contrario, en Bezoya el
contenido es muy bajo (2,1 mg/l de calcio y 0,4 mg/l
de magnesio).
Los
cloruros, por su parte, son iones frecuentes en aguas
minerales. Su promedio en estas que nos ocupan es
de 82 mg/l, aunque destacan Corconte (211 mg/l), Betelu
(197 mg/l) y Solares (142 mg/l). Por el contrario,
su contenido es muy bajo en Bezoya, con sólo
0,7 mg/l.
En
cuanto a sulfatos, destacan los 368 mg/l de Insalus,
muy por encima del valor promedio: 74 mg/l. Font Vella
y Bezoya son las más pobres en sulfatos, con
menos de 15 mg/l. Por otra parte, los nitratos se
consideran no deseables en en el agua; al menos, no
por encima de cierto valor. En las muestras estudiadas,
los valores se sitúan en torno a 2,8 mg/l de
nitratos, que puede considerarse un contenido bajoy
correcto.
Aptas para el consumo y puras
Una
de las características que define un agua mineral
natural es su pureza, determinada en gran medida por
la profundidad de la que procede. En la superficie
de la tierra puede existir contaminación, microbiana
y química, que disminuye conforme lo hace la
profundidad. En el punto de salida, un agua mineral
presenta cierta flora, autóctona o natural.
Así, su recogida debe realizarse bajo condiciones
que garanticen su calidad bacterológica original.
Además, el almacenamiento debe realizarse en
condiciones que aseguren su adecuada conservación,
protegidos de la luz solar y olores agresivos, en
un lugar fresco y seco.
Las
aguas minerales incluidas en este comparativo superaron
perfectamente los análisis microbiológicos;
por tanto, se encontraban en buenas condiciones para
el consumo.
Etiquetado: una muestra incumple
la norma
Además
de la información obligatoria para todo producto
alimenticio, en el caso del agua mineral natural se
contemplan otros requisitos. Así, la denominación
debe ser "agua mineral natural", y, si corresponde,
"agua minero-medicinal" pero en caracteres
de menor tamaño. Debe incluir el nombre del
manantial o lugar de explotación, además
del término municipal y provincia en las aguas
nacionales. También debe llevar una referencia
a la conformidad oficial de los resultados analíticos,
indicando la fecha del análisis, o incluir
la composición analítica del agua. Pueden
incluir la temperatura del agua en el punto de salida,
la fecha en la que el manantial o punto de explotación
fue declarado mineral natural o de utilidad pública,
y una descripción de las características
del agua (como la aptitud para dietas pobres en sodio)
según las directrices marcadas en la legislación.
Se prohíbe específicamente incluir menciones
relativas a propiedades de prevención, tratamiento
o curación de enfermedades.
Las
aguas estudiadas cumplen todos estos puntos, con una
excepción: Corconte indica que actúa
contra las afecciones renales, vías urinarias
y enfermedades metabólicas, incurriendo en
incumplimiento de la norma, que prohibe este tipo
de afirmaciones. Todas se autodenominaban agua minero-medicinal.
Se permite hoy que las aguas que contaban con esta
denominación antes de la entrada en vigor de
la norma actual sigan incluyéndola Pero no
por ello son de mayor calidad o poseen propiedades
curativas de las que las otras aguas minerales carecen.
Por
otra parte, las muestras incluyen menciones en sus
etiquetados, respetuosas con las directrices de la
legislación. Bezoya se describe como de mineralización
muy débil, mientras que Font Vella, Lanjarón,
Alzola y Solares dicen ser de mineralización
débil. Asimismo, Font Vella, Bezoya, Lanjarón
e Insalus son Indicadas para dietas pobres en sodio,
mientras que las tres primeras son además Indicadas
para la preparación de alimentos infantiles.
Alzola es la única que incluye Puede ser diurética.
Respecto de estas dos últimas leyendas, permitidas,
no se establece ningún límite o criterio
a cumplir. Otra indicación importante son las
instrucciones de conservación: en un sitio
limpio, fresco y seco, protegido de olores agresivos
y de la luz solar.
La
única irregularidad al respecto es que la mención
de proteger de la luz solar no aparece en Insalus.
Insalus y Alzola, por su parte, señalan la
profundidad de la que nace su agua, y Alzola incluso
informa de la temperatura a la que emerge. Por otra
parte, la mayoría incluyen menciones en relación
con las características del envase, bien respecto
a su composición (PET), carácter reciclable,
volumen reducible, tipo de tapón, o la indicación
de no reutilizar las botellas en posteriores llenados.
Este
agua tiene sabor y olor
El
carácter inodoro e insípido del agua
es bastante relativo así se habla de aguas
minerales. Los resultados de la cata revelan claras
diferencias entre las ocho muestras, tanto en apariencia
(color y limpidez), como en criterios olfato-gustativos
(olor, cuerpo, sabor, post-gusto). Font Vella, Bezoya
y Lanjarón, que ofrecen un sabor ligero, limpio
y fresco y sin defectos, son superiores al resto.
En Alzola, la cuarta mejor, se encontró un
ligero post-gusto áspero, como de plástico.
En Corconte destacó su sabor salado, quizá
debido a su mayor contenido en cloruros y sodio. En
Solares y Betelu señalaron los catadores también
esta característica, junto con notas de post-gusto
que recuerdan a amargo, químico o plástico.
Por último, en Insalus destaca un post-gusto
amargo, acre y persistente, quizá relacionado
con su mayor contenido en sulfatos.
La
clasificación de la cata premia a las aguas
de mineralización más débil,
y, si hacemos caso a su grado de mineralización,
establece dos grupos: Font Vella, Bezoya y Lanjarón
por un lado, y Corconte, Solares, Betelu e Insalus
por otro. Alzola (mineralización débil
pero no tanto como las tres mejor valoradas en la
cata) queda a medio camino. Pero en el consumidor
los gustos pueden decantarse hacia aguas más
o menos salinas, más o menos duras, con más
o menos sabor, según sean los hábitos
de consumo y las preferencias de cada individuo.
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