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Más vitaminas, más sales minerales y
un número mayor de micro-nutrientes (que son
muy útiles para contrastar los radicales libres
producidos bajo esfuerzo físico):
Estos
son los méritos de los alimentos crudos que,
según algunos expertos de la nutrición,
deberían ocupar el primer puesto en la mesa.
Pero en realidad la moda del "todo crudo"
desde hace por lo menos una veintena de años
tiene acérrimos detractores y hoy la misma
ciencia de la nutrición revaloriza los méritos
de la cocción, reconociendo que a veces es
absolutamente necesario y presenta importantes ventajas.
La
energía del Sol
A
paridad de condiciones y necesidades, veamos entonces
que es lo se puede comer crudo y que se debe, en cambio,
tomar cocido; para alimentarse y elevar los niveles
de energía sin correr algún riesgo para
la salud.
El comer crudo es un comportamiento alimenticio surgido
en América, como consecuencia de los estudios
del famoso médico Max Bircher-Benner (fundador
de la homónima clínica estadounidense),
el cual sostenía que los organismos vegetales
acumulan, a través de fotosíntesis,
la fuerza del sol, que transfieren a quien se nutre,
sólo si son consumidos crudos. Según
Bircher-Benner, el cocerlos alteraría de manera
irremediable las cualidades nutricionales, convirtiéndolos
prácticamente en inútiles.
Después de él, ha sido la vez de los
investigadores empeñados en la lucha contra
el cáncer. Coherentes con la impostación
especialista de la ciencia, han seleccionado durante
algún tiempo algunas sustancias (como la vitamina
C, la E, la Ae y el beta caroteno) que han resultado
activas contra algunos tipos de tumores.
Y, visto que algunas de estas son extremadamente sensibles
al calor, han llegado a la conclusión (posiblemente
un poco acelerada) que las famosas cinco raciones
de fruta y verdura que nos esperan cada día
deberían consumirse absolutamente crudas, como
la naturaleza las ha producido.
Resistentes
al calor
Existe
también una tesis científica que pone
las dos teorías al mismo nivel. No existen
estudios que confirmen la mayor salubridad de las
hortalizas consumidas crudas respecto a las tomadas
previo cocimiento, algunas entre las sustancias antioxidantes
presentes en los vegetales, precisamente las más
potentes (como son los poli-fenoles y las carotenos
como, por ejemplo, el licopeno, contenido en el tomate
común) son resistentes en efecto al calor.
No
solamente fruta
Por
tanto, la única seguridad que tenemos es que,
para prevenir las enfermedades degenerativas y reforzar
el sistema inmunitario, es necesario comer al menos
tres porciones de verdura y dos de fruta al día,
sean o no cocinadas.
Atención: el dilema "crudo /cocido"
no se refiere solamente a la fruta o a la verdura
sino que comprende una larga serie de alimentos:
¿Os habéis preguntado alguna vez, por
ejemplo, si el huevo es más energético
fresco o cocido?
¿La leche va hervida, aunque ya haya sido sometida
a un proceso de pasterización?
Un plato de "carpaccio" gustará,
pero como puede saber si es verdaderamente sano.
¿Como comportarse delante de un rico plato
de mariscos?
Nutrientes
y protectivos
Algunos
alimentos contienen principios activos que van alterados
por el calor: por tanto, hay que consumirlos como
"la naturaleza los crea", para aprovechar
su acción preventiva.
En los vegetales crudos se mantiene casi intacto el
contenido en vitamina C, una aliada de la salud que
trabaja en diversos frentes (contra las infecciones,
la debilidad de los vasos sanguíneos, la pérdida
de tono de los tejidos, el exceso de peso), va por
tanto, protegido de su mayor enemigo, el calor.
Todos los productos que derivan de un proceso de fermentación
(desde el yogurt, a la salsa de soja) son muy buenos
para la salud porque contienen microorganismos vivos
y vitales (lactobacilos, levaduras) que mueren si
se cuecen.
La
mayor parte de las recetas de platos "cocidos"
prevé el uso de condimentos grasos que, sometidos
a altas temperaturas, se descomponen produciendo sustancias
tóxicas para el organismo. Las recetas "crudas"
, en cambio, no presentan este problema y mantiene
inalteradas las composiciones alimenticias del condimento.
Los aceites ricos de poliinsaturados (aquellos de
soja, de maíz y de girasol) se oxidan fácilmente
ya a temperaturas bajas.
Utilizarlos crudos es la mejor manera para aprovecharse
de sus cualidades benéficas (protectivas de
los vasos sanguíneos y de la elasticidad de
la piel).
Sanos
y digeribles
Higiene, sabor, facilidad de asimilación: son
algunas de las ventajas ofrecidas por horno y sartén;
que rinden los alimentos más ligeros.
Las altas temperaturas convierten en inactivos todos
los agentes parasitarios e infecciosos presentes eventualmente
en los alimentos: el tifus, la salmonelosis, el cólera
y todas las infecciones intestinales pueden ser transmitidas
por alimentos contaminados. Los cuales, en cambio,
se convierten en inocuos si son cocidos al menos diez
minutos.
El calor favorece la asimilación de los nutrientes
presentes en algunos alimentos anulando los eventuales
principios anti-nutricionales
Entre estos, los más conocidos son la "emoaglutaminas"
contenida en las legumbres ; la "antitripsina"
contenida en los cereales y en el huevo (impide la
digestión de las proteínas) ; la "anticolinesterasis"
contenida en las patatas y berenjenas; las "antivitaminas"
de la B1, contenida en la remolacha y en el pescado.
La cocción hace que las proteínas y
los almidones sean más fácilmente vulnerables
por las enzimas para la digestión, que en consecuencia
se tienen que potenciar.
El calor provoca reacciones químicas que exaltan
el sabor de algunos alimentos, haciéndolos
más apetecibles.
Los
Crudos
Mantequilla
Es
un alimento riquísimo de vitamina A y ácidos
grasos a cadena corta (óptimo carburante para
los deportes de resistencia).
Puede ser tabú para la persona que lleva una
vida sedentaria, pero es un verdadero supernutritivo
para los deportistas.
A pacto de consumirla cruda. Sometidos a calor, en
efecto, sus grasas saturadas se deterioran produciendo
sustancias tóxicas que hacen pesada la digestión.
Lo ideal es comer una pequeña porción
(no más de 10 gramos) al día, extendida
cruda en unas tostadas (o en el pan) durante el desayuno.
Yogurt
Contiene
lacteobacilos que mueren a bajísimas temperaturas,
por tanto, va usado solamente crudo; al final de la
cocción en las cremas de verduras (en lugar
de la nata), en los jugos, en el estofado de verduras,
en las salsa de condimento (para integrar con una
pequeña cuota de proteínas las ensaladas,
por ejemplo, y transformarlo en un contorno ideal
para la persona que esté empeñada en
deportes de potencia).
Verdura
Si
se consume cruda, eleva al máximo los elementos
nutricionales contenidos. También la verduras,
que parece imposible poder comer crudas, pueden ser
deliciosas si van preparadas de la manera oportuna.
Los calabacines, por ejemplo, si son pequeños
y frescos, se pueden cortar a julieta y añadirlos
a las ensaladas, o también batirlos y añadirlos
al final de la cocción a los jugos para la
pasta. Coliflores, coliflor de Bruselas, berzas y
hasta rábanos, en cambio, se pueden cortar
muy finos y condimentarlos con aceite, limón
y yogurt para obtener guarniciones insólitas
pero muy gustosas, delicadas y agradables.
Pescado
Aunque
si, una vez cocido, el pescado se hace más
digerible (por que sufre una descomposición
de las proteínas que se convierten en más
asimilables), no debemos olvidar que esto representa
la principal fuente de ácidos grasos poliinsaturados
de la serie Omega 3: lípidos muy útiles
para la salud del sistema cardiovascular, pero que
tienen el defecto de oxidarse a bajas temperaturas
produciendo así, compuestos tóxicos.
He aquí por que un carpaccio de salmón
se convierte en el modo más gustoso para asegurarse
una buena dosis de estas sustancias preciosas. Lo
importante es controlar que el producto elegido sea
absolutamente fresco. El pescado, en efecto, es uno
de los alimentos que se deterioran más fácilmente
y puede causar intolerancia alimenticia.
Los
Cocidos
Carne
La
cocción hace más digerible sus proteínas
y más blandas sus fibras. Además, en
la actualidad la carne cruda no comporta riesgos para
la salud como ocurría antaño: no obstante,
no quita que la seguridad hace rima con la higiene.
Por tanto, va bien el carpaccio solamente si es de
carne fresca y nunca sometida a temperatura ambiental,
ni que haya entrado en contacto con otros alimentos
antes de la preparación y consumida en breve
plazo.
Huevos
El
huevo crudo contiene "avidina", una sustancia
que, uniéndose a la "biotina" (vitamina
de que es rica la yema) forma un compuesto biológicamente
inactivo. Pero la avidina se convierte en inocua a
70 grados aproximadamente, temperatura del huevo escalfado
o pasado por agua. La cocción, además,
provoca la coagulación de la albúmina,
una proteína del albumen que, cuando está
en estado fluido, no puede ser asimilada. Cociendo
el huevo, aunque sea solamente por pocos minutos,
se reducen sus tiempos de permanencia en el estómago
a sólo 90 minutos.
Tomate
Va
muy bien incluso en ensalada, posiblemente junto a
otras verduras. No todo el mundo sabe que, una vez
cocido y transformado en el clásico jugo para
la pasta, concentra en cinco veces su contenido de
licopeno: un antioxidante muy potente, que ayuda a
prevenir los efectos del envejecimiento celular y
el cansancio por exceso de entrenamiento.
Mariscos
En
este apartado es de rigor la máxima atención:
también aquellos que provienen de criaderos
controlados deben comerse cocidos, porque solamente
en altas temperaturas se pueden anular los peligros
de infecciones alimenticias. Los mariscos, en efecto,
filtran litros y litros de agua que puede estar contaminada
de microorganismos y bacterias.
Cereales
y legumbres
Contienen
almidón que es más digerible si se somete
a calor. Pero lo que hace indispensable la cocción
es el contenido en celulosa: una fibra inatacable
por los jugos gástricos que, sin embargo, gracias
a las altas temperaturas se "rompe" dejando
salir los principios nutritivos del grano y permitiendo
su asimilación.
Como
Cocinar
En
"papillotte":
los
alimentos van protegidos del calor por una película
de aluminio, que evita la dispersión de los
aromas y los principios nutritivos. Es importante
no usar condimentos añadidos, que se oxidan
fácilmente incluso a temperaturas no excesivamente
altas.
Al
vapor:
la
temperatura se mantiene por debajo de los 100 grados,
por tanto, la pérdida de los principios nutritivos
queda reducida al mínimo. Respecto a los otros
métodos, los tiempos de preparación
aumentan. Pero se puede evitar este inconveniente
cortando los alimentos en pequeños dados o
tiritas.
A
presión:
La
temperatura se mantiene en torno a los 110 grados,
entre límites no demasiado altos. La destrucción
de vitaminas y minerales, en efecto, es de poco superior
a la de la cocción a vapor.
Asados:
La
carne asada, por los continuos descensos de temperatura
debidos al pase sobre el fuego, mantiene buena parte
de los principios nutritivos, además de perder
gran parte de la grasa estructural.
Guisos:
es
una manera de cocción que permite una buena
conservación de las vitaminas y de los minerales.
El fuego debe mantenerse siempre bajo, por tanto los
tiempos de preparación son muy lentos, pero
el resultado es una ganancia segura en términos
de sabor y de salud.
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