Si
a eso se le suma que con el frío los platos calientes
resultan imprescindibles y que muchos de ellos son ricos en
calorías, al laberinto se le desdibuja cada vez más
la salida. Por eso, los especialistas recomiendan cómo
mantenerse en forma aún en esta época del año.
Al
calor de lo light
Los nutricionistas
coinciden: durante el invierno, aseguran, la gente tiende
a consumir más calorías. "Con el frío
las ensaladas no resultan nada tentadoras y se necesitan alimentos
calientes, que suelen engordar más. La clave para no
aumentar de peso en invierno está en tomar algunos
recaudos a la hora de elaborar la comida y en controlar las
porciones", asesora la nutricionista Andrea Cohen.
El primer
truco invernal para no excederse en las porciones (pero tampoco
quedarse con hambre) es acudir a las sopas como entrada. "Es
un plato típico de estación. Hay que decirle
adiós a todas las que tienen cremas en su composición.
Y optar por las de vegetales. Las caseras son las que menos
engordan y se pueden hacer con todo tipo de verduras (calabazas,
coliflor, cebollas, zanahorias, puerro, choclo). Para realzar
el sabor también se les puede agregar caldos light.
No conviene usar cubitos, ya que estos aportan sodio y tienen
más grasa", dice la nutricionista Belén
Alonso. Otra opción válida —y que también
sirve como snacks para llevar a la oficina— son las
sopas instantáneas light.
El plato
principal es un tema aparte. ¿Cómo comer pastas
sin sentir culpa? "Tomando ciertas precauciones. Por
ejemplo, hay que saber que las pastas se pueden consumir las
veces que se quiera, pero controlando las porciones. Además
hay que evitar las salsas muy pesadas, la crema, y por supuesto
también hay que abstenerse de mezclarlas con carne.
Sólo está permitido agregarles una cucharada
de queso de rallar", confirma la nutricionista. Lo mismo
sucede con las carnes magras. Se pueden consumir libremente
milanesas al horno, pollo sin piel y pescado, acompañados
con puré de calabaza o con grillés de verduras
al vapor.
Los guisos
de lentejas —un plato típico del invierno—
también tienen restricciones en lo que hace a su consumo
y elaboración. "Se aconseja no comer más
de tres veces por semana cualquier plato a base de arroz o
lentejas. Los guisos que menos engordan son los que tienen
salsas naturales y livianas (hay que despedirse de las salsas
que ya vienen elaboradas porque tienen mayor porcentaje de
grasa). En su elaboración es conveniente que predominen
las verduras y las carnes y agregarle menor cantidad de legumbres",
aconseja Cohen.
¿Otros
platos light? Las tartas de verduras. "Pueden ser de
espinaca, acelga y hasta de puerros. Sólo hay que cuidar
que la masa no tenga nada de manteca. Por eso, a veces es
preferible realizarlas en el hogar con harina, aceite y agua
caliente", dice Alonso.
La maravilla de las sopas
La
sopa es en el invierno lo mismo que las ensaladas para el
verano: la posibilidad más sencilla de estar bien alimentado
sin engordar. Además de ser la base de la pirámide
nutricional, la infinita posibilidad de combinaciones la convierte
en un alimento-salud, capaz de prevenir y contribuir a la
solución de enfermedades.
Ya es común que durante el invierno se pongan de moda
las dietas líquidas a base de sopas. Sin embargo, la
mayoría de los nutricionistas no aconsejan este plan
de alimentación. Según su opinión, la
sopa es el mejor primer plato de la dieta invernal, porque
aporta riquísimos nutrientes que cubren las necesidades
calóricas y proteicas esenciales para enfrentar el
frío y brinda sensación de saciedad. Pero de
ningún modo, una dieta equilibrada estaría bien
cubierta solo a base de sopa.
Una buena sopa como la Energética (ver recuadro) es
el mejor único plato pero en la cena, jamás
para el almuerzo. Y, en verdad, hay sopas que curan. Stephen
Rennard, médico y profesor del sector pulmonar del
Centro Médico de la Universidad de Nebraska, realizó
una prueba entre pacientes con resfrío y complicaciones
pulmonares con una dieta a base de sopa de pollo (ver recuadro).
Sin medicación específica, los cuadros de congestión
nasal e inflamación descendieron gracias a que el vapor
del plato lleva los potentes antiinflamatorios de sus condimentos.
Ingredientes necesarios
Nuestra
alimentacion debiera ser liviana porque el organismo digiere
más lento en esa época. La última merienda
no debe pasar de las 20.00, porque la gente suele dormir mucho
más temprano.
La alimentación
se constituye en una herramienta muy eficaz para hacer frente
al invierno. Para compensar el frío, el organismo debe
mantener las reservas energéticas, lo que implica un
mayor desgaste físico y, por ende, mayor requerimiento
alimenticio. Es decir, tiene que hacer más esfuerzo
en mantener su temperatura corporal, y eso, aumenta el apetito.
En esta
temporada fría el organismo funciona más lento,
por eso requiere alimentos menos pesados, que sean a base
de frutas y verduras.
Según
la nutricionista Joaquina Centellas, debe aprovecharse los
cítricos consumiendo por lo menos cuatro veces al día
una naranja, toronja o mandarina. “Con la poca actividad,
todo lo que comemos demás, el cuerpo ahorra y lo convierte
en grasa”, remarcó la nutricionista.
El cuerpo
rechaza la comida fría y es muy difícil ingerir
la verdura cruda, por eso, lo ideal es prepararla en distintas
clases de pasteles o ensaladas de verduras cocidas.
Las legumbres
también brindan un aporte calórico adecuado
al gasto energético durante el invierno. Asimismo,
es óptimo consumir arroz y pastas entre dos y tres
veces por semana.
Si se
están tomando antibióticos a causa de alguna
infección respiratoria, es necesario reforzar la flora
bacteriana intestinal con yogurt y fruta fresca muy rica en
vitaminas.
No hay
que disminuir el consumo de líquido, debe tomar entre
seis y siete vasos de agua, limonada u otro refresco de alguna
fruta.
La compota
es un recurso muy rico y nutritivo para aprovechar este tiempo
frío, es muy fácil de preparar: corte en cuadraditos
una manzana o pera y la hace cocer en un poco de agua con
clavo de olor y canela. Este postre puede reemplazar a la
merienda de media mañana, de la tarde, incluso a la
cena.
La comida
de la noche tiene que ser muy liviana y consumida antes de
las 20.00, tomando en cuenta que la gente duerme más
temprano que en días calurosos.
Lo
que no debe faltar en sus comidas
Vitamina
C • No debe faltar la vitamina C, pues ésta
permite activar las defensas orgánicas y ayuda a prevenir
catarros y resfriados. Se encuentra en los cítricos
(naranja y mandarina), en las hortalizas verdes y en los tomates.
Vitamina
A • Los alimentos con vitamina A, como la leche,
manteca, quesos, hígado y yema de huevo, ayudan a proteger
la piel del frío y evitan las grietas de los labios.
Vitamina
D • La ausencia del sol disminuye la incorporación
de vitamina D al organismo. Esta vitamina ayuda a la asimilación
del calcio y el fósforo. Agregando pescados de color
azul y alimentos que contengan yodo se incorpora vitamina
D al organismo.
Miel
• El consumo de miel en reemplazo del azúcar
aporta sanas calorías para hacer frente al mayor desgaste
energético que exigen las bajas temperaturas.
Frutas
desecadas • Durante la desecación, las
frutas frescas reducen su contenido en agua, produciendo una
concentración de nutrientes. Por esta razón,
son una buena fuente de potasio, calcio, hierro y provitamina
A, además su contenido en fibra soluble les confiere
propiedades laxantes, muy eficaces para tratar el estreñimiento.
Papas
• Las papas son un alimento rico en hidratos de carbono
complejos. Se recomienda consumirlas cuatro veces por semana
con verduras, carnes, pescados y huevos, cocidas, al horno
y con menor frecuencia fritas, cuando en la misma comida no
están presentes otros alimentos ricos en hidratos de
carbono tales como las legumbres, el arroz y la pasta. Evitar
todo tipo de frituras.
Una
buena dieta
Cuando
el objetivo es mantenerse en forma hay que decirle NO a los
chocolates, postres y mucho más a las alfajores triples.
Por eso, ¿cómo matar la ansiedad por los dulces
sin caer en las gelatinas light? "Lo primero que hay
que saber es que los chocolates que dicen 'diet o sin azúcar'
tienen igual o más calorías que uno normal.
Porque, en realidad, están elaborados especialmente
para personas con diabetes, y suelen reemplazar la glucosa
por grasa", aclara Cohen. Por eso, la nutricionista aconseja
optar por las mini golosinas. "Las bananitas bañadas
en chocolate son las que menos calorías tienen. Los
chocolatines chicos también son otra variante",
agrega Cohen.
Otra opción
válida son las frutas de estación como la manzana
y la pera. "Se pueden hacer asadas y para darle más
gusto agregarle una pizca de crema light", asesora Alonso.
Los postres o flanes livianos en calorías suelen ser
otra alternativa que ayuda. Y como último consuelo,
también es válido tomar un jugo natural de cualquier
cítrico. "Tratando de que no pasen más
de diez minutos después de exprimido. El jugo se oxida
y pierde sus propiedades vitamínicas", asegura
Andrea Cohen. ¿Más opciones? "El kiwi,
también es rico en vitamina C y resulta otra variante
light para reemplazar a los postres", concluye la nutricionista.
Qué
alimentos reemplazar para no engordar.
Reemplazar
el puré de papas o de batatas por papas al natural.
No a las galletitas (aunque sean light). Sí al pan
lactal light. "Se puede consumir hasta cuatro rodajas
por día. Tienen menos de la mitad de calorías
que cualquier galletita o tostada de gluten", explica
Cohen.
Se sabe, las galletitas dulces y las facturas también
deberían quedar en el olvido. A cambio, se pueden comer
vainillas o Bay-Biscuits. "Están permitidos hasta
cinco por día. Tienen las mismas calorías que
dos rodajas de pan lactal light", dice Alonso.
No a las tortas de chocolate. Sí a las tartas de manzanas.
Hay que tratar de que la masa sea casera para controlar el
exceso de manteca. Otra opción son los bizcochuelos
instantáneos, los que tienen menos calorías
que cualquier galletita dulce común.
En vez de un postre habitual, frutas en lata light.