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La tendencia en los últimos años
ha reflejado en el consumidor que adquiera alimentos
sustitutos que si bien sirven para satisfacer las
necesidades inmediatas, no sabemos sus consecuencias
a futuro. |
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Tan es así que ahora en
estos tiempos empiezan a surgir empresas que ofrecen productos
biorgánicos libres de todos los elementos dañinos
para los alimentos naturales y que sobre todo son más
sanos.
Otro aspecto importante a considerar es que los sustitutos cuentan
con procesos incluso un tanto químicos, que aunque aseguren
su calidad realmente no son naturales.
El problema de la población a nivel mundial ha generado
que los alimentos naturales (procesos naturales de crecimiento)
no sean suficientes para abastecer a la población lo que
hace que surgan las empresas vivaces que crean los sustitutos.
Un ejemplo es la crema de café, que comercialmente en
cualquier lado si uno lee con atención dice sustituto
de crema de café, y como un sustituto nunca será natural,
entonces ¿qué es lo que debemos consumir?
Hoy en día la novedad empieza a ser productos biorgánicos,
aunque son aún caros en comparación con productos
normales que se pueden adquirir en centros comerciales o mercados.
Existe una gran diversidad de productos sustitutos, pero el
consumidor final es el que tiene la palabra, ver por su bolsillo
o adquirir alimentos que le beneficien inmediatamente como
son los naturales.
Comer mejor por menos
Comer sano no tiene por qué ser para ricos. Aunque los
alimentos sanos tienen fama de ser caros, no siempre es así.
El pan de molde integral, por ejemplo, suele ser más caro
que el pan blanco, pero un abolsa de patatas es más barata
que una de patatillas y una manzana suele ser más barata
que una barrita de chocolate.
1. Reducir las comidas de preparación rápida:
este
tipo de alimentos, como los vegetales ya cortados, el pollo precocinado,
las bolsas de queso rallado, las bolsas de ensalada envasada
y las comidas preparadas, son más caros que los otros,
ya que estamos pagando el trabajo realizado para facilitarnos
luego la labor. Es más barato lavar y preparar nuestras
propias hojas de lechuga o picar nosotros mismos los vegetales
que vamos de utilizar; además, podemos ahorrar en viajes
al supermercado.
2. Evitar las comidas rápidas:
en lugar
de consumir productos envasados individualmente o instantáneos,
adquirir los originales o productos básicos. Por ejemplo,
comprar el arroz normal, en lugar del instantáneo, las
legumbres naturales en lugar de en lata y patatas de verdad,
en vez de los paquetes de puré de patata. Sustituir los
cereales instantáneos por avena, arroz inflado u otros
cereales genéricos. No solo son más baratos, sino
que, además,
suelen ser más sanos.
3. Eliminar los gastos adicionales:
los refrescos con gas, los
zumos o jugos y las bebidas alcohólicas pueden ser lo
más caro del carro. Sustituyéndolos por agua nos
ahorraremos un montón de calorías y además,
el agua es gratis.
4. Limitar las proteínas magras:
si gran parte de nuestro
presupuesto se va en caras carnes magras, podríamos necesitar
recurrir a algunos sustitutos proteínicos. Las legumbres
son una de las fuentes de proteínas de precio más
razonable, además, son ricas en fibra y bajas en grasas
y caloría, por lo que nos sentiremos llenos antes sin
perjudicar nuestra dieta.
5. Tomar productos de temporada:
las frutas y los vegetales suelen
ser más baratos cuando están en temporada. En lugar
de tomar la misma fruta o vegetal durante todo el año,
ahorrar eligiendo los de cada temporada.
6. Comprar genéricos:
cuando se trata de alimentos como
pasta, salsas, pan, galletas o productos lácteos, comprar
una marca blanca o genérico suele ser mucho más
barato que las marcas más populares y la mayoría
saben igual de bien.
7. Pensar en grande:
el arroz, la pasta, la avena, las alubias,
las hierbas, las especias y otros alimentos básicos se
pueden comprar a granel en muchos supermercados y tienen un precio
fantástico. Si almacenamos alimentos básicos como
estos acabaremos ahorrando a largo plazo, pero debemos asegurarnos
de guardarlos en las condiciones adecuadas para evitar que se
estropeen y tener que tirarlos. |