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Beber
y comer son comportamientos asociados que se repiten habitualmente,
y más todavía en ocasiones señaladas,
como las fiestas. |
Y
entre los excesos que más habitualmente se comete en torno
a la mesa, destaca el abuso de bebidas alcohólicas. Si bien
un consumo moderado o esporádico de bebidas como cerveza,
vino o licores no entraña riesgo para la salud, cuando la
cantidad es alta y el consumo frecuente puede intoxicar gravemente
al organismo. No en vano el alcohol es, junto con el tabaco, la
sustancia que más problemas de salud ocasiona a la población
española de entre 15 y 65 años, según los últimos
datos del Plan Nacional sobre Drogas (1999-2000).
¿Cómo se define el alcoholismo?
La OMS (Organización
Mundial de la Salud) define el alcoholismo como la ingestión
diaria de más de 50 gramos de alcohol en caso de las mujeres
(10 vasos de vino o tres whiskys) y de 70 gramos en hombres (14
vasos de vino o cuatro whiskys). Estas cantidades resultan nocivas
para el hígado y con el paso del tiempo pueden provocar una
hepatopatía alcohólica, cuya gravedad variará
dependiendo de la cantidad de alcohol consumida, del tiempo durante
el que se ingirió y la susceptibilidad individual.
Metabolismo
del alcohol
La
tolerancia al alcohol varía de una persona a otra, depende
de la capacidad enzimática del hígado en efectuar
esa degradación. Generalmente la mujer es más sensible
al alcohol que el hombre. La capacidad del hígado de degradar
el alcohol puro se limita a 7,5 gramos por hora. Mientras que el
alcohol no es metabolizado circula dentro de la sangre. Además,
su efecto diurético contribuye a la intoxicación del
organismo. Hace falta una hora para que el organismo degrade el
alcohol presente en un vaso de cerveza (17,5 cl), en medio vaso
de vino (6 cl) o en un tercio de vaso de aperitivo (4 cl) tipo anís.
El alcohol se diluye más o menos rápidamente en la
sangre en función del estado de plenitud del estómago
y de la presencia de grasas dentro de la comida. Es decir, beber
un vaso de bebida alcohólica en ayunas hace “efecto”
de inmediato, mientras que con el estómago lleno ocurre lo
contrario. Y cuanto más elevada es la graduación del
alcohol, más rápidamente pasa a la sangre circulante.
Alcohol
y alimentos
Alcohol
e hidratos de carbono. El consumo de alcohol puede provocar
una hipoglucemia (nivel de azúcar por debajo de lo normal),
particularmente entre los más vulnerables, como jóvenes
y personas diabéticas, si no se acompaña de alimentos
sólidos hidrocarbonados (pan, arroz, galletas…).
Alcohol
y grasas. En las personas con predisposición genética
a hipertrigliceridemia, se puede observar tasas de triglicéridos
muy altas incluso con ingestas moderadas de alcohol. Los triglicéridos
se normalizan después de 2 a 3 semanas de abstinencia.
Alcohol
y vitaminas. El estado vitamínico de las personas
es indiscutiblemente perturbado en el alcohólico crónico.
Vitamina B1: El alcoholismo es la causa principal de la carencia
de tiamina, que cursa con trastornos neurológicos.
Vitamina B6: Su carencia contribuye a la aparición de problemas
psíquicos y neurológicos.
Vitamina A: En caso de intoxicación aguda puede perturbar
los mecanismos de adaptación a la oscuridad.
Vitamina D: En el alcohólico crónico se presencia
una bajada de la vitamina D circulante favoreciendo la aparición
de osteoporosis.
Alcohol
y agua. La intoxicación alcohólica aguda
provoca el aumento de la producción de orina (efecto diurético),
que el organismo compensa sobreestimundo el “centro de la
sed”. Así, para calmar la sed se acaba bebiendo más,
con lo que se cae en un círculo vicioso.
El valor calórico
de una bebida alcohólica depende directamente de su grado
de alcohol. El alcohol aporta 7 Kcal por gramo, pero esta fuente
de energía que no es utilizable para el trabajo muscular,
pues se trata de calorías vacías (desprovistas de
nutrientes). Además, el alcohol consume grandes cantidades
de vitaminas del grupo B para su degradación y sitúa
al organismo al borde del estado de deficiencia, por lo que un consumo
elevado de bebidas alcohólicas desequilibra la alimentación.
La
ración diaria...
El organismo
tolera sin problema un consumo moderado de alcohol. Por consumo
moderado se entiende el consumo habitual de 10 a 30 gramos de alcohol
al día. Dado que las mujeres metabolizan el alcohol más
lentamente que los hombres y que, como media, su volumen corporal
es menor, el límite del consumo moderado en las mujeres es
de 20 gramos al día. Una ingesta de 20-30 gramos de alcohol
corresponde aproximadamente a de 2 ó 3 bebidas alcohólicas,
sea una cerveza de 330 mililitros, un vaso de vino de 80-100 mililitros
o la cantidad habitual en una copa de bebidas espirituosas (anís,
coñac, etc.).
Evidencias
del efecto del alcohol sobre la salud
Numerosos estudios
sugieren que el consumo moderado y habitual de alcohol reduce el
riesgo de enfermedad isquémica del corazón en varones
y mujeres. Sin embargo, frente a este efecto favorable, el consumo
moderado de alcohol aumenta el riesgo de obesidad, hipertensión
arterial, hipertrigliceridemia, enfermedades hepáticas, pancreatitis,
gastritis, cáncer orofaríngeo, de esófago y
de estómago, y en otro orden, el riesgo de sufrir accidentes
de tráfico y similares.
¿Cómo
conocer la cantidad de gramos de etanol que hemos consumido?
El alcohol,
llamado etanol o alcohol etílico, se encuentra en distintos
porcentajes en cada tipo de bebida: del 0,9 al 5% en las cervezas;
del 10 al 12% en los vinos naturales y del 40 al 50% en licores
destilados. Tiene una densidad de 0,8. Esto significa que 1 centímetro
cúbico de alcohol pesa 0,8 gramos. La siguiente fórmula
nos proporciona en gramos la cantidad consumida de alcohol en función
del volumen ingerido y del grado alcohólico:
Alcohol (gramos)
= [Grado alcohólico de la bebida x 0,8 (densidad del alcohol)
x Volumen ingerido en cl ] / 10
Ejemplo: 1/4
de litro de vino (25 cl) de 11º proporciona: (11 x 0,8 x 25)
/ 10 = 22 g de alcohol puro. Gramos de alcohol (etanol) por dosis
de bebida habitual en centilitros (cl):
Vaso de vino tinto - 5 g (15 cl) Chupito de brandy - 15 g (5 cl)
Vaso de vino blanco - 12 g (15 cl) Chupito de licor - 8 g (5 cl)
Cerveza (botellín) - 9 g (25 cl) Chupito de aguardiente -
17 g (5 cl)
Botella de sidra: - 30 g (75 cl) Chupito de whisky - 16 g (5 cl)
Copa de vermouth - 21 g (15 cl) Chupito de ginebra - 16 g (5 cl)
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