Consumir alimentos que nos gustan puede animarnos
y hacernos sentir satisfechos y relajados.
Y por el contrario,
en ocasiones, comer nuestros alimentos favoritos puede
provocarnos sentimientos negativos de culpa y remordimiento.
¿Cómo podemos reducir los efectos negativos
y aumentar el impacto positivo de la comida en nuestro
estado de ánimo?
El
principio del placer
Comer
es uno de los placeres de la vida, y siempre que es
posible comemos alimentos que nos gustan y evitamos
aquellos que no nos gustan. Los estudios muestran
que el hecho de comer los alimentos que uno prefiere
puede estimular la liberación de ß-endorfinas,
que son las que mejoran nuestro humor (1). Sin embargo,
el hecho de que una comida nos resulte atractiva no
sólo está relacionado con sus propiedades
organolépticas, también depende de cuánta
hambre tengamos, de las experiencias previas con ese
alimento y las circunstancias sociales en las que
se consume. En otras palabras, lo que nos hace sentir
bien es consumir el tipo de alimento apropiado, en
el momento apropiado y en la compañía
apropiada.
Los
Antojos
Los
antojos, o los impulsos por comer alimentos concretos,
son bastante comunes. Entre el 60% y el 90% de las
personas reconocen haber tenido antojos, dependiendo
de la población estudiada. Es curioso comprobar
que los hombres y las mujeres relacionan los antojos
con actitudes y emociones diferentes (2). Los hombres
suelen pensar que los antojos surgen cuando tienen
hambre, mientras que las mujeres tienden a relacionarlos
con estados de ánimo negativos como el aburrimiento
o el estrés. Además, las mujeres tienden
a experimentar más sentimientos negativos como
culpa y remordimiento tras haber ingerido la comida
deseada.
El Dr. Peter Rogers,
psicólogo experimental de la Universidad de
Bristol explica que "Generalmente, el alimento
objeto del antojo es una 'comida prohibida', como
el chocolate. Si se evita conscientemente este alimento,
el deseo de consumirlo aumenta hasta que la persona
al final no puede resistir a la tentación.
Después de consumir ese alimento, aparecen
los sentimientos de culpa y remordimiento y la persona
decide no volver a comerlo."
¿Tiene
sueño?
Los
efectos de los diferentes nutrientes se han estudiado
en profundidad, pero, hasta el momento, no está
claro cuál es su impacto en los estados de
ánimo. Por ejemplo, algunos estudios muestran
que los hidratos de carbono nos hacen sentirnos relajados
y soñolientos, mientras que otras investigaciones
no encuentran evidencia alguna de que los hidratos
de carbono afecten al estado de ánimo (3).
Puede que cada persona reaccione de manera diferente
ante estos nutrientes, como ocurre en el caso de la
cafeína. La sensibilidad a la cafeína
varía según los individuos. Hay personas
que pueden tomar varias tazas de bebidas con cafeína
en unas pocas horas sin sentir ningún efecto,
mientras que otras experimentan los efectos estimulantes
de esta sustancia tras tomar sólo una taza.
Efectos
psicológicos
Es
cierto que existe una interacción entre los
alimentos y los procesos químicos de nuestro
organismo. Sin embargo, no hay que subestimar el impacto
de nuestras expectativas en relación con la
alimentación. Por ejemplo, si consumir una
comida o bebida determinada normalmente mejora nuestro
humor o nos despierta, aunque el ingrediente activo
esté ausente del alimento o bebida, seguirá
produciendo ese efecto, porque es lo que esperamos
(4).
No hay duda de que
el sabor de un alimento y el placer de comer pueden
mejorar nuestro estado anímico y nuestro bienestar.
Sin embargo, el potente efecto positivo derivado de
comer alimentos que nos gustan pero que no deberíamos
comer puede verse disminuido por los sentimientos
de culpa. El Dr. Rogers ofrece el siguiente consejo
para que saquemos todo el provecho de los efectos
de la comida en nuestro estado anímico:
"Lo más
importante es que nos olvidemos de los sentimientos
de culpa relacionados con la alimentación.
Para esto, debemos desarrollar una relación
sana con la comida y unos hábitos alimentarios
realistas y saludables. Esto puede incluir formas
de administrar el consumo de nuestras comidas favoritas
para aumentar el placer sin incurrir en excesos".
Food Today tratará
los efectos específicos de varios ingredientes
alimentarios en el estado de ánimo en otro
número.
Referencias
1. Drewnowski A (1997)
Taste preferences and food intake. Annual Reviews
of Nutrition. 17; 237-53
2. Weingarten HP & Elston D (1991) Food cravings
in a college population. Appetite 17; 167-175
3. Reid M & Hammersley R (1999) The effects of
Carbohidratos on arousal. Nutrition Research Reviews
12; 3 -23<
4. Flaten MA & Blumenthal TD (1999) Caffeine-associated
stimuli elicit conditioned responses: an experimental
model of the placebo effect Psychopharmacology 145;
105-112
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