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Alimentación
y Salud
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Hoy día, la alimentación es un tema que suscita polémicas
y que se encuentra en boca de todos. Los espectaculares avances que han
experimentado las ciencias de la alimentación y de la nutrición
en las últimas décadas revelan la importancia que tiene
llevar a cabo una alimentación adecuada como una de las mejores
vías de promoción de la salud y del bienestar físico
y emocional.
El descubrimiento de los nutrientes y las
funciones que desempeñan dentro de nuestro organismo nos ha permitido
conocer perfectamente muchas de las propiedades de los alimentos que hasta
hace relativamente pocos años se intuían o formaban parte
de la sabiduría popular.
Los avances científicos nos introducen
a fondo en el mundo de la alimentación y en la relación
que los hábitos alimentarios mantienen con la salud. Cada estudio,
cada investigación, nos reafirma en que la idea de que la dieta
más adecuada es aquella que tiene en cuenta todas las condiciones
que nos caracterizan como personas educadas en una cultura determinada,
con hábitos alimenticios concretos, gustos, estado de salud, costumbres
e ideales, actividad física y estilos de vida diferentes.
Por tanto, no existe una dieta ideal que
sirva para todo el mundo, pero sí un criterio universal en cuanto
al tipo de alimentos que deben consumirse dentro de la dieta cotidiana,
lo que por un lado garantiza que se cubren las necesidades energéticas
y nutritivas de la totalidad de las personas que componen una población
sana, y por otro, colabora en la prevención de ciertas alteraciones
y enfermedades relacionadas con desequilibrios alimentarios.
Una alimentación correcta, variada y completa, una dieta equilibrada
cuyo modelo más reconocido es la dieta mediterránea, permite
por un lado que nuestro cuerpo funcione con normalidad (que cubra nuestras
necesidades biológicas básicas -necesitamos comer para poder
vivir-) y por otro, previene o al menos reduce el riesgo de padecer ciertas
alteraciones o enfermedades a corto y largo plazo. Basta con recordar
el impacto que tienen en nuestra sociedad las llamadas "enfermedades
de la civilización": hipertensión, obesidad, diabetes,
enfermedades cardiovasculares, trastornos de la conducta alimentaria e
incluso ciertos tipos de cáncer se relacionan con una alimentación
desequilibrada. No es, normalmente, una relación directa de causa-efecto,
pero sí supone uno de los factores que contribuye a aumentar el
riesgo de aparición y desarrollo de dichas enfermedades.
Las líneas actuales de investigación se centran ya no sólo
en el consumo de energía y nutrientes (proteínas, grasas
e hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua), sino también
en otros componentes no nutritivos de los alimentos que (se ha comprobado
en la experimentación y en estudios científicos de laboratorio)
se comportan como elementos protectores frente a estas y otras enfermedades;
hablamos concretamente de la fibra y de los antioxidantes naturales, presentes
fundamentalmente en los vegetales
¿QUÉ SIGNIFICA LA EXPRESIÓN "DIETA EQUILIBRADA"?
Alimentación equilibrada es aquella que incluye una diversidad
suficiente de alimentos en las cantidades adecuadas, en función
de las características de cada persona (edad y situación
fisiológica -infancia, estirón puberal, embarazo y lactancia-,
sexo, composición corporal y complexión…) y de su
estilo de vida (activo, sedentario...), y que garantiza que se cubren
los requerimientos de energía y nutrientes que nuestro organismo
necesita para mantener un buen estado nutritivo, de salud y bienestar.
¿A QUÉ LLAMAMOS NUTRIENTES?
Son las sustancias aprovechables por nuestro organismo que hacen posible
la vida y que se encuentran en los alimentos repartidas de forma desigual:
hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales.
El agua y la fibra no nutren, pero desempeñan un papel muy importante
para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Los nutrientes cumplen
los las siguientes funciones:
Conseguir la ENERGÍA necesaria para realizar las funciones vitales
(bombeo del corazón, respiración, mantenimiento de la temperatura
corporal…) y el desarrollo de la actividad en general.
- Hidratos de carbono: simples (azúcares) y complejos (almidón)
- Grasas y lípidos
FORMAR y mantener órganos, tejidos y nuestro sistema de defensas
contra agentes externos e infecciones
- Proteínas: completas (origen animal) e incompletas (origen vegetal)
REGULAR todos los procesos que tienen lugar en nuestro organismo para
que todo discurra con plena armonía
- Vitaminas (hidrosolubles -grupo B y C- y liposolubles -A, D, E, K) y
minerales
ALIMENTOS QUE NO DEBEN FALTAR NUNCA EN NUESTRA MESA
Las sustancias nutritivas no están distribuidas de manera homogénea
en los alimentos. En cada uno de ellos, por tanto, predomina uno u otro
nutriente. Esto ha llevado a clasificarlos en diferentes grupos, de acuerdo
a su afinidad nutritiva o a la principal función que desempeñan
dentro de nuestro organismo los nutrientes predominantes en cada alimento
.
Los alimentos que pertenecen al mismo grupo
pueden ser intercambiables, siempre en las cantidades adecuadas, ya que
comparten similares propiedades nutritivas. Esto nos permite variar mucho
la dieta sin que se modifique significativamente la composición
nutritiva de la alimentación cotidiana. No debemos olvidar que
dentro de algunos grupos se registran diferencias en función del
contenido graso y de azúcares (lácteos completos o desnatados,
carnes grasas o magras, yogures sin azúcar o azucarados…),
lo que se traduce en mayor o menor número de calorías.
PERO ¿QUÉ ES UNA RACIÓN?
Las cantidades o raciones y tipo de alimentos a consumir dependen de las
necesidades de calorías de cada persona. Como ejemplo, se expone
a continuación una dieta normocalórica, de unas 2.200 kilocalorías
por día, válida para una adulto de unos 70 kilos de peso
que lleva a cabo una actividad física moderada (trabajo sedentario
pero realiza ejercicio -caminar, durante una hora cada día).
Grupo de alimentos Número de raciones/día 1 ración
es ..........
Leche y lácteos 2 1 vaso o taza de leche ó 1 cuajada ó,
2 yogures ó 2 petit suisses ó 100 g de requesón ú
80 g de queso fresco ó, 40 g de queso magro ó 2 quesitos...
Carne, pescado huevo y derivados 2 1 filete ó 2 ruedas ó
2 huevos (unos120-150 g/ración)
3-4 lonchas de fiambre o jamón…
Cereales Féculas (patata) Legumbres Mínimo, 6 1 rebanada
de pan (4 dedos grosor) ó 4 tostadas o biscotes
2/3 bol cereales ó 6 galletas maría
1 cazo sopero de arroz o pasta o legumbre en cocido
2 patatas del tamaño de un huevo
Verduras y hortalizas 2-4 1 bol o plato de ensalada
1 plato de verdura cocida
Fruta fresca 1 o varias piezas según tamaño o 1 vaso de
zumo sin azucarar
Aceites y otras grasas 4-5 1 cucharada sopera de aceite oliva o semillas
1 porción margarina o mantequilla
1 cucharada de mayonesa…
Nociones Basicas
Parte de la investigación actual en relación con
la salud y la alimentación se centra en los compuestos no nutritivos
de los alimentos y su efecto protector de la salud: fibra y antioxidantes
naturales.
La fibra dietética fue desechada durante muchos años por
los especialistas en Nutrición Humana. Sin embargo, en las últimas
dos décadas se ha producido una sorprendente apreciación
de su importancia para la salud. Los diversos tipos de fibra se pueden
dividir en dos grandes grupos: los insolubles y los solubles en agua que
forman geles viscosos. Los alimentos ricos en fibra aumentan la sensación
de saciedad (hacen que la persona se sienta "llena" y que el
tiempo de vaciado gástrico sea mayor, por lo que se retrasa la
sensación de hambre tras la comida), lo que es beneficioso para
las personas que sufren obesidad. Y lo que es más importante aún:
una dieta pobre en fibra es causa de estreñimiento y compresión
en el tracto intestinal. Esto se ha relacionado con el desarrollo de la
enfermedad diverticular del colon, hernia de hiato, hemorroides y venas
varicosas.
La fibra como prevención
Todas estas dolencias son más comunes en personas que
ingieren poca fibra. Es decir, que las dietas ricas en fibra resultan
preventivas. También reducen el colesterol y el riesgo de enfermedades
cardiacas.
Las sales biliares se forman en el hígado a partir del colesterol.
Se segregan unos 30 gramos del mismo al día en la bilis. La mayor
parte de estas sales son reabsorbidas y recicladas. La fibra arrastra
una porción de estas sales (y del mismo colesterol, que también
se segrega en la bilis) para ser excretada a través de las heces
en lugar de ser reabsorbida, haciendo que se utilice más colesterol
para sintetizar las sales de la bilis. El mismo efecto reduce también
el riesgo de formación de cálculos biliares, ya que una
dieta rica en fibra da como resultado más sales biliares y menos
colesterol presente en la bilis. La insolubilidad del colesterol cuando
se encuentra en altas concentraciones en la bilis ocasiona la formación
de cálculos biliares. Las sales biliares también se han
relacionado con el desarrollo del cáncer de intestino grueso. Si
se mezclan con la fibra dietética en lugar de encontrarse en solución
libre, no pueden afectar a la pared intestinal para fomentar el desarrollo
de tumores.
La fibra dietética ejerce otros dos efectos relevantes en la reducción
del riesgo de cáncer. Todas las dietas contienen compuestos potencialmente
carcinogénicos (que pueden causar cáncer) que al mezclarse
con la fibra ya no pueden ser reabsorbidos en el cuerpo, y por tanto no
pueden afectar a las células intestinales. Además, las bacterias
del intestino fermentan una parte de la fibra dietética y parte
de los productos de este metabolismo bacteriano (en especial, el ácido
butírico) realizan una acción antiproliferativa, ayudan
a evitar que se multipliquen las células por lo que proporcionan
mayor protección frente al desarrollo del cáncer de intestino.
La fibra soluble también es beneficiosa en el tratamiento de la
diabetes mellitus, ya que disminuye la velocidad de absorción de
los hidratos de carbono de los alimentos ingeridos, evitando elevaciones
bruscas del nivel de glucosa en sangre después de comer: alimentos
ricos en fibra soluble tomados conjuntamente con alimentos que contienen
azúcares de absorción rápida reducen la velocidad
global de absorción de azúcares de la comida, y por tanto
permiten incluir mayor variedad de alimentos en la dieta del diabético.
La bondad de los antioxidantes naturales
La mayoría de los antioxidantes naturales se encuentra
en alimentos vegetales, lo que explica en parte el carácter saludable
de frutas, legumbres, hortalizas y cereales integrales. En los últimos
años se han investigado los antioxidantes naturales en relación
con su papel dentro de las enfermedades de máximo impacto en Occidente,
como las cardiovasculares, numerosos tipos de cáncer, sida, e incluso
otras asociadas con el proceso de envejecimiento, como las cataratas y
las alteraciones del sistema nervioso. La respiración en presencia
de oxígeno es esencial en la vida celular, pero como consecuencia
de la misma se producen "radicales libres" y otras "moléculas
de oxígeno reactivas", que si no son controladas adecuadamente,
pueden ocasionar a lo largo de la vida efectos negativos por su capacidad
de alterar el ADN (los genes), las proteínas y los lípidos.
Los estudios sobre antioxidantes naturales se centran en la Vitamina E,
Vitamina C, Beta-carotenos, bioflavonoides, antocianinas, compuestos sulfurosos,
selenio y cinc. La relación que existe entre antioxidantes y enfermedades
cardiovasculares, y probablemente enfermedades cerebrovasculares, es hoy
una afirmación científicamente sustentada. Se sabe que la
modificación del "mal colesterol" (LDL-c) desempeña
un papel fundamental tanto en la iniciación como en el desarrollo
de la arterosclerosis. Los antioxidantes naturales pueden bloquear los
radicales libres y las moléculas de oxígeno reactivo.
Los estudios que relacionan estos radicales libres con el cáncer
son más complejos y no tan resolutivos. Se estima que bajos niveles
de estos antioxidantes pueden constituir un factor de riesgo para algunos
cánceres. Es decir, que los antioxidantes naturales podrían
desempeñar un papel protector. Cada día se sabe más
sobre los antioxidantes, y podemos promover su consumo mediante los alimentos
(verduras, fundamentalmente) que los contienen, aunque es todavía
pronto para saber si es conveniente o no ingerir suplementos comerciales
con estos elementos.
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