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Un dulce nutritivo,
alternativa natural a los postres procesados y azucarados.
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El amasake es pariente lejano de otros productos,
tal vez más familiares para los paladares occidentales,
como algunos productos derivados de la soja (miso, salsa de soja...)
y del arroz (sake, vinagre de arroz). Todos ellos tienen un vínculo
en común: el Koji (Aspergilus ariyzae), un microorganismo
utilizado para fermentar alimentos.
Se
trata de un endulzante natural que resulta de la fermentación
del arroz por el Koji, de manera que se potencia la dulzura natural
del arroz integral, aunque también se puede emplear avena
o mijo.
De consistencia cremosa, puede tomarse sólo o usarse para
endulzar y dar sabor a multitud de postres. Suele tomarse como
bebida, fría o caliente, según la estación
del año. Se puede usar también para dar un toque
distinto a las sopas y a los aliños, o para endulzar panes,
galletas, tartas, batidos...
Los
japoneses llevan cientos de años brindando con amasake
(literalmente "sake dulce" y sin alcohol). Allí
lo sirven en los restaurantes, y es tan obligatorio para celebrar
el Año Nuevo como para nosotros las doce uvas.
Ventajas para la salud de quienes lo consumen
Este dulce cremoso ofrece ventajas con respecto al azúcar
y otros edulcorantes calóricos: su elevado contenido en
fibra, enzimas y vitaminas del grupo B. Gracias a la fermentación
que sufre, es muy digestivo: las sustancias complejas (hidratos
de carbono, proteínas y grasas) llegan descompuestas al
organismo en otras más simples y fáciles de asimilar
(glucosa, aminoácidos y ácidos grasos libres, respectivamente).
Proporciona
desayunos y meriendas excelentes, y es ideal para untarlo en el
pan o las galletas, o mezclarlo con fruta. Debido a la suavidad
y calidad natural de sus componentes, puede incluirse en la dieta
de la mujer embarazada, y supone una alternativa más sana
y nutritiva a los postres procesados y azucarados de los que suelen
abusar muchas personas, especialmente los niños.
A pesar de sus virtudes nutritivas, el amasake se utiliza poco.
Mientras, el consumo de azúcar sigue creciendo gracias
a su bajo precio y a la irresistible atracción del sabor
dulce.
Dónde encontrarlo
En España se puede disponer del amasake de Orido, importado
de Holanda y único productor de Europa. Llega en tarros
de cristal y en forma de papilla cremosa. En Estados Unidos, donde
hay ya tres marcas para elegir, se comercializa un amasake de
consistencia más líquida, similar a la de los batidos,
y con una rica gama de sabores (almendra, café, albaricoque,
sésamo, chocolate...).Cataluña es la puerta de entrada
al mercado español, y desde allí se distribuye a
casi todas las tiendas de dietética del país.
Cómo fabricarlo en casa
Ingredientes:
- 200
g de arroz integral lavado (en remojo previo)
- 1
litro de agua
- 1
taza de koji
- 1/4
de agua templada.
Preparación:
Cuece
el arroz en el litro de agua. Cuando comience a hervir, se mantiene
a fuego lento durante una hora. Pon el arroz en un cuenco y déjalo
enfriar durante 10 minutos. Después bátelo vigorosamente
durante 5 minutos con una cuchara de madera. Añade el Koji,
el agua templada y una pizca de sal, y mézclalo bien. Cúbrelo
con un paño de cocina y déjalo incubar de 8 a 10
horas en un horno templado (la tempera no debe superar los 95º
C).
Se
remueve bien cada dos horas. Una vez incubado, hay que cocerlo,
añadiendo un poco de agua para que no se pegue si fuera
necesario. Se deja hervir 5-10 minutos. Pasado este tiempo, lo
dejas enfriar. Colócalo en tarros de cristal y refrigéralo.
El Koji (el arroz inoculado con la bacteria que lo fermenta) es
difícil de encontrar. Las personas interesadas pueden preguntar
la posibilidad en las tiendas de dietética.
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