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| Todo
el mundo ha sentido alguna vez ansiedad: nervios ante
un examen, tensión en el trabajo porque algo
no ha salido como estaba previsto, hormigueo en el estómago
al ver a una persona que nos gusta. |
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La
ansiedad no es más que un recurso que el cuerpo humano
utiliza para hacer que actuemos y nos enfrentemos a diferentes
situaciones y que saquemos el mejor rendimiento de nosotros. Así,
por ejemplo, nos ayuda a estar atentos al hablar en público,
a mantenernos concentrados en un examen o a estar alertas ante
una situación peligrosa.
Sin embargo, hay veces que esa misma tensión provoca el
efecto contrario en nuestro organismo e impide que nos enfrentemos
a cualquier situación. Es entonces cuando se padece un
trastorno de ansiedad.
El
trastorno de ansiedad puede aparecer de diversas formas y en diferentes
intensidades: puede hacer que estemos nerviosos todo el día
sin ninguna causa aparente (es el caso, por ejemplo, de personas
que siempre anticipan desastres y se preocupan en exceso por el
trabajo, la familia, la salud o el dinero incluso sin ser conscientes
de ello), puede aparecer ocasionalmente ante una situación
determinada y llegar a bloquearnos y dejarnos inmóviles
(por ejemplo, ante un examen), o incluso puede hacer que dejemos
de realizar una actividad concreta porque la ansiedad que nos
crea es insoportable (es el caso de las personas que dejan de
ir al gimnasio porque tienen miedo
o vergüenza de mostrar su cuerpo).
La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos permite
ponernos alerta ante sucesos comprometidos. En realidad, un cierto
grado de ansiedad proporciona un componente adecuado de precaución
en situaciones especialmente peligrosas. Una ansiedad moderada
puede ayudarnos a mantenernos concentrados y afrontar los retos
que tenemos por delante.
Guía Rápida
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Trastorno de ansiedad generalizada
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Pánico
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Fobias
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Trastorno obsesivo-compulsivo
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Estrés postraumático
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Otros trastornos
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Tratamientos
La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos permite
ponernos alerta ante sucesos comprometidos. En realidad, un cierto
grado de ansiedad proporciona un componente adecuado de precaución
en situaciones especialmente peligrosas. Una ansiedad moderada
puede ayudarnos a mantenernos concentrados y afrontar los retos
que tenemos por delante.
En
ocasiones, sin embargo, el sistema de respuesta a la ansiedad
se ve desbordado y funciona incorrectamente. Más concretamente,
la ansiedad es desproporcionada con la situación e incluso,
a veces, se presenta en ausencia de cualquier peligro ostensible.
El sujeto se siente paralizado con un sentimiento de indefensión
y, en general, se produce un deterioro del funcionamiento psicosocial
y fisiológico. Se dice que cuando la ansiedad se presenta
en momentos inadecuados o es tan intensa y duradera que interfiere
con las actividades normales de la persona, entonces se la considera
como un trastorno.
Tipos
de trastornos de ansiedad
Existen
diferentes tipos de trastornos de ansiedad, cada uno con sus propias
características:
Trastorno de ansiedad generalizada: se trata de una tensión
crónica aún cuando nada parece provocarla. Esta
preocupación o nerviosismo excesivo es casi diario y se
diagnostica como tal cuando tiene una duración mínima
de seis meses.
Trastorno de pánico (o ataque de angustia): el paciente
experimenta crisis recurrentes de angustia que surgen espontáneamente.
Se trata de una ansiedad aguda y extrema en la que es frecuente
que la persona que la padece crea que va a morir. Estos ataques
repentinos de miedo intenso no tienen una causa directa. En ocasiones,
los pacientes que sufren este trastorno desarrollan angustia a
experimentar el próximo ataque, cuya ocurrencia no pueden
prever, es la llamada ansiedad anticipatoria.
Trastorno fóbico: trastorno que tiene como rasgo esencial
la presencia de un temor irracional y persistente ante un objeto
específico, actividad o situación con la consecuente
evitación del objeto temido. Por ejemplo, el miedo a volar,
a los pájaros o a los espacios abiertos.
Trastorno obsesivo-compulsivo: se trata de pensamientos o acciones
no voluntarios que el paciente no puede dejar de pensar o hacer
para no generar ansiedad. En todo caso, el sujeto reconoce el
carácter absurdo de sus pensamientos o acciones. Por ejemplo:
lavarse las manos cada poco rato.
Trastorno por estrés post-traumático: se da en aquellos
casos en los que se presentan secuelas psicológicas desagradables
tras el impacto de un trauma emocional, una guerra, una violación,
etc. Se caracteriza por los recuerdos persistentes del suceso
traumático, un estado emocional con exaltada vigilancia
y la reducción general de interés por los sucesos
cotidianos.
Frecuencia
de la enfermedad
Los
trastornos por ansiedad son, en conjunto, la enfermedad psiquiátrica
más frecuente.
Entre
ellos destaca el trastorno fóbico: alrededor de un 7 por
de mujeres y un 4,3 por ciento de hombres padecen fobias específicas
(a algún animal, a un objeto, a la oscuridad, etc.), mientras
que las llamadas fobias sociales (la aptitud de una persona para
relacionarse de un modo afable con los demás) se hallan
en un 13 por ciento de la población.
La
ansiedad generalizada se da en un porcentaje del 3 al 5 por ciento
de los adultos (en algún momento durante el año).
Las mujeres tienen el doble de probabilidades de presentarla.
El
trastorno de pánico es menos frecuente y se diagnostica
a algo menos de un 1 por ciento de la población. Las mujeres
son de dos a tres veces más propensas.
El
trastorno obsesivo-compulsivo afecta a cerca del 2,3 por ciento
de los adultos y sucede con aproximadamente igual frecuencia en
mujeres que en hombres.
El
estrés post-traumático afecta, por lo menos, al
1 por ciento de la población alguna vez durante su vida,
aunque en las personas con mayor riesgo, como los veteranos de
guerra, tiene una mayor incidencia.
Existen
diferentes tratamientos para la ansiedad, dependiendo de la persona,
el tipo de ansiedad padecido y su grado.
La
terapia incluye, frecuentemente, medicamentos que ayudan a mitigar
los síntomas y formas específicas de psicoterapia,
como técnicas de relajación y respiración,
que nos ayuden a enfrentarnos a la ansiedad. |