|
|
|
|
Se
utilizan las hojas y los frutos.
Las hojas contienen taninos catéquicos con
acción astringente y antidiarreica. Un glucósido
gálico (neomirtilina) de propiedades semejantes
a los derivados guanídicos con acción
hipoglucemiente. |
|
En
extracto posee propiedades antifungicas.
Además posee materias minerales, sobre todo hierro y manganeso,
ácidos orgánicos (benzóico, málico,
succínico y quínico). Pigmentos flavónicos
(arabinósido de quercetol), ácidos triterpénicos
(ursólico, oleanólico).
Los
frutos contienen pigmentos antociánicos (el principal es
el glucósido 3 delfinidol, otros son el cianidol, malvidol
y pentunidol) extraídos del fruto, después de una
fermentación previa destinada a eliminar la mayor parte
de los azucares.
Ejercen
una acción beneficiosa:
Sobre la microcirculación, aumentando la resistencia capilar
y disminuyendo la permeabilidad (acción vitamínica
P).
Antihemorrágica favorable en las arteriopatías,
transtornos de la permeabilidad capilar, insuficiencias venosas
y hemorroides.
En oftalmología, se regeneran la purpura retiniana, produciendo
aumento de la agudeza visual y mejorando la hemeralopía.
Posee además acción antiinflamatoria.
Tienen más afinidad por los riñones y la piel, que
por el plasma.
Además posee taninos que le proporcionan una acción
astringente y antidiarréica, sobre todo en la bayas secas,
ya que en las bayas frescas, la astringencia se encuentra suplantada
por el efecto irritante del balasto y ácidos que le confieren
efecto purgante. Propiedades antimicrobianas frente a bacterias
intestinales patógenas (por los taninos). Acidos orgánicos
(málico, cítrico y quínico), azucares (sobre
todo peptina) y vitaminas A y C.
Acción anticarcinomatosa debido a los antocianósidos
oxidorreductores, peróxidos, vitaminas y sales minerales
que restarán las deficiencias celulares.
Se utiliza en diarreas, disentería, arteriopatías,
insuficiencias venosas, alteraciones visuales, etc.
En uso externo (decoción o tintura) en estomatitis y eczemas.
Nombres
Latín:
Vaccinium myrtillus L.
Castellano: mirtilo, arandilla, arandanera, arandaño, meruéndano,
anavia, ráspano, raspanera, rasponera, raspona.
Portugués y gallego: arando, uva-do-monte, erva-escovinha,
mirtilo, arande, arandea, arandeira, herba dos arandos.
Catalán: mirtil, nadiu, naió, naiet, naionera, nabiu,
nabissera, nibixera, anajó, avajó, avajonera, raïm
de pastor, gerdera silvestre, gerdonera silvestre.
Vasco: abi, afi, gabi, arabi, berro-mahats (literalmente, "uva
de zarza"), azari-mats ("uva de zorro"), oketa.
Italiano: mirtillo.
Francés: myrtille.
Inglés: bilberry.
Alemán: heidelbeere.
Descripción
El
arándano es una mata baja, que sólo excepcionalmente
llega a 3 palmos de altura; arrastra sus ramas leñosas
y de tez oscura a ras del suelo, por debajo de la hojarasca o
de los céspedes de musgos, donde arraigan de trecho en
trecho, y echa ramitas verdes en lo alto, enhiestas, angulosas
y deshojadas en la base.
Las hojas, lampiñas como toda la planta, son de figura
elíptica o entre aovada y elíptica, están
sostenidas por pezones muy cortos y tienen los bordes finamente
aserrados con un pelito en el ápice de cada diente.
Las flores nacen aisladas o acopladas, con la corola de color
rosado vinoso y figura de olla, ancha y plana en la base y muy
ceñida en la parte superior, donde se forman cinco pequeños
lóbulos redondeados y echados hacia fuera.
El fruto es una baya redondeada, de 7 a 9 mm. de diámetro,
de color negro azulado, cubierta de pruína azul y con un
ribete en lo alto a modo de coronita, su carne, de un agradable
sabor agridulce, es de color vinoso, y en la parte central contiene
diversas simientes.
Las hojas saben un poco acerbas.
Florece de abril a junio y madura sus frutos de julio en adelante.
Se cría con profusión y forma a menudo dilatados
arandanedos en los bosques y brezales de las tierras sin cal,
mayormente en las montañas de la mitad septentrional de
la Península, hasta el Montseny, las montañas de
Teruel (en franca regresión en las de Orihuela del Tremedal,
donde apenas florece), Sierra de Guadarrama, Sierra de Gredos,
Serra da Estrela, etc.
Las hojas deben recolectarse cuando la planta alcanza su pleno
desarrollo; generalmente, en el mes de junio. Las bayas, en los
meses de agosto o septiembre, y aun en julio en los tempranales,
en todo caso, sólo cuando han tomado aquel color azulenco,
casi negro, señal de completa madurez.
Las hojas se secan lo más rápidamente posible y
se guardan en lugar fresco y seco. Los frutos se pueden comer
recién colectados, son agridulces y ricos en vitamina C.
Añadiéndoles azúcar, se preparan confituras
de sabor muy agradable. Cuando el azúcar añadido
es poco, a lo sumo como un tercio del zumo extraído, entra
en fermentación, y lentamente se va convirtiendo en vino
de arándanos, que se prepara en la Europa Central.
Arándano (Vaccinium myrtillus), reducido a la mitad, en
fruto, con un detalle de la planta florida y un fruto visto con
mayor aumento. (Visible en versión CD ROM)
Arandano con flores y frutos. (Visible en versión CD ROM)
Composición
Como
las de gayuba, las hojas del arándano contienen cantidades
importantes de tanino, quercetina, arbutina, ácido quínico;
y una substancia amarga, la ericolina, a la que se atribuyen propiedades
glucosídicas, pero que, según otros, no es sino
la arbutina misma.
En estado fresco, las hojas contienen 64 miligr. de vitamina C,
y como tres veces más cuando secas.
Los frutos, de 1 a 5 % de materias tánicas, con antocíanos,
azúcares y ácidos orgánicos. Según
H. Kaiser, la proporción centesimal de los ácidos
hallados en el zumo de estas bayas recién colectadas es:
(v. "Süddeutsche Apotheker-Zeitung", 1925) Como
se ve, falta el ácido benzoico, tanto libre como combinado.
La materia colorante del fruto, llamada mirtilina, según
Willstätter y Zollinger, es un monogalactósido de
la mirtilidina, fácilmente soluble en agua y alcohol. Contienen
también, en estado de completa madurez de 4,78 a 6,28 %
de azúcar invertido, que en los frutos desecados aumenta
de 21,29 a 30,67 %. La sacarosa sólo se encuentra en las
bayas inmaturas.
Uso
y virtudes del arándano (Vaccinium myrtillus L.)
Es
una planta astringente, antiséptica, y se le atribuyen
propiedades antidiabéticas.
En Medicina popular se ha empleado contra innumerables dolencias,
pero a menudo sin fundamento.
Por su contenido en arbutina puede producir efectos parecidos
a los de la gayuba, no sólo en cuanto a la vejiga y vías
urinarias, sino también en ciertas enfermedades intestinales.
En este caso, las tisanas que se preparan con las hojas regularizan
las deposiciones, que pierden su fetidez, y evitan la producción
de gases intestinales.
También favorecen la expulsión de las pequeñas
lombrices llamadas oxiuros.
El uso popular del arándano contra la diabetes fue tomado
en consideración por la Medicina científica hace
unas décadas. Algunos médicos norteamericanos (y,
más concretamente Allen) han utilizado una mirtilina extraída
de las hojas con el nombre de insulina vegetal. Este producto
tendría no pocas de las virtudes de la insulina sin algunos
de sus inconvenientes.
Otros autores, experimentando en animales, han confirmado los
dictámenes americanos. Tratándose de diabetes poco
o medianamente graves, H. Seel cree que con una medicación
prolongada, a base de hojas de arándano, no sólo
disminuye el azúcar expulsado con la orina sino también
el contenido en la sangre.
Otros facultativos, en cambio niegan esta acción hipoglucemiante
o le conceden poca importancia. Oettel cree que el aumento de
glucosa en la sangre, observada repetidas veces cuando se administran
al paciente grandes cantidades de los frutos de arándano,
es producido por la hidroquinona libre que, en las hojas, puede
llegar aproximadamente al 1 %.
Finalmente, las virtudes astringentes de esta planta se utilizan
para atajar las hemorroides sangrantes, con lavados e irrigaciones
del cocimiento de las hojas.
La infusión de hojas de arándano se prepara con
1 onza de las mismas, trituradas o desmenuzadas, y 1 l. de agua
hirviendo. Cuélese cuando se haya enfriado, sin antes haber
quitado las hojas del agua. De esta infusión se toman 3
ó 4 tazas al día, en los casos de disentería
crónica o de diabetes. No debe endulzarse.
Con 2 onzas de los frutos y 1 l. de agua se prepara el cocimiento
se deja que hierva un cuarto de hora, y se cuela cuando está
ya frío.
Para la cura de arándanos, como para la cura de uvas, se
toma el fruto fresco, y en cantidad de 0 5 a 1 kg. por día.
Aprovecha, sobre todo, para regularizar las funciones intestinales
y evitar las fermentaciones pútridas.
Apuntes
de interés
Los farmacólogos de la Antigüedad no nos hablan del
arándano; es planta que no se cría en Grecia, y
que en Italia sólo se halla en las elevadas montañas,
desde los Alpes hasta los Abruzzos.
Sin embargo, los autores se preguntan qué plantas fueron
los vaccinios de Plinio. Mattioli, como la generalidad de los
que se ocuparon de este problema, creyeron que se trata de jacintos.
Ignacio de Asso, apoyándose en noticias dadas a conocer
por Francheville en 1767, poco antes de publicar él su
"Synopsis", en las cuales decía que las bayas
de arándano, mezcladas con leche, tiñen de color
purpúreo; y que con alumbre y agallas dan un color azul
que emplean los pintores, según manifestaba Gunner en su
"Flora Norvegica", no duda de que el vaccinium de los
antiguos es el arándano.
Pone sendas citas de Virgilio, Plinio y Vitruvio, y la de este
último autor alude precisamente a la misma mezcla de Francheville:
"Eadem ratione vaccinium temperantes et lac miscentes purpuram
faciunt elegantem" (Vitruvio, Libro VII, cap. 14; y Asso,
"Synopsis", pág. 48, 1779).
|