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La gastronomía italiana destaca sobre todo
por su pasta al dente, pero también en el caso
del arroz los italianos han encontrado una forma de
cocinarlo que lo hace inconfundible: un arroz cremoso,
blando por fuera pero ligeramente firme por dentro
conocido como Rissoto.
El secreto de los italianos para preparar el rissoto
se encuentra en cocinar el arroz de forma que el grano
quede blando por fuera a la vez que su interior ofrezca
cierta resistencia a ser mordido, resultando un plato
cremoso que se come con cuchara.
Sin
embargo, no sólo los italianos pueden disfrutar
de este manjar. Conseguir un buen rissoto es simplemente
cuestión de práctica, de controlar bien
el tiempo y la intensidad de cocción del arroz
y sobre todo encontrar la variedad y la marca de arroz
que proporcione la mejor textura al plato.
Arroz
para rissoto
Un buen resultado final se consigue siempre empezando
con una buena base; y la base aquí es el arroz.
De su elección dependerá en gran medida
conseguir o no un buen rissoto. Para que el plato
adquiera el espesor y la cremosidad que lo caracteriza,
lo mejor es utilizar un arroz con un porcentaje alto
de amilasa, una parte de su almidón que se
deshace durante la cocción y que es el que
espesa el caldo.
Las
mejores variedades de arroz para rissoto son la arborio,
la baldo, la violane, la nano y la carnaroli, todas
ellas con porcentajes elevados de amialsa, que durante
la cocción se convierte en el aglutinante que
mantiene unidos los granos y los demás ingredientes
y que le confiere tanta cremosidad al plato.
Un
plato nutritivo y delicioso
Aunque el rissoto se puede combinar con infinidad
de ingredientes (rissoto con setas y gambas, rissoto
con jamón...), en su receta básica,
que procede de Lombardia, está compuesto principalmente
a base de arroz. Un cereal con un alto valor nutritivo
y que proporciona gran cantidad de minerales (magnesio,
fósforo, zinc, cobre y potasio) y vitaminas
(niacina, vitamina B6, tiamina). Aproximadamente una
ración de rissoto aporta 390 calorías.
Puede
parecer que el rissoto, al ser un plato elaborado
básicamente con arroz, es poco adecuado para
incluirlo en un menú especial, cuando vienen
invitados por ejemplo. Sin embargo, un rissoto bien
preparado puede hacer las delicias de cualquier comensal.
Lo idóneo es incluirlo en el menú como
un primer plato y servir un vino blanco de aguja ligero
para beber, ya que es el que mejor combina con este
manjar.
Consejos
para preparar un buen rissoto
Si
no es posible encontrar las variantes idóneas
para el rissoto, se puede recurrir a cualquier arroz
de grano redondo, pero nunca de grano largo ni evaporado.
Cuando
se le añade al arroz el vino y el caldo, es
importante calentarlo previamente, ya que si se añade
en frío el arroz se quedará duro por
dentro y deshecho por fuera.
El
fondo o caldo deberá ser suave y no tener demasiada
sal, puesto que la evaporación constante del
líquido dará lugar a una mayor concentración
salina.
A
la hora de añadir el líquido, no hay
que seguir la receta estrictamente, ya que la cantidad
necesaria para conseguir la textura adecuada depende
mucho de la variedad del arroz e incluso del gusto
de los comensales. El truco consiste en remover constantemente,
cocer lentamente, observar y añadir el caldo
a medida que el arroz va absorbiendo el líquido.
El
punto del arroz es la clave: hay que probarlo una
vez transcurridos 20 minutos de cocción, y
estará hecho cuando el arroz esté blando
por fuera y ligeramente firme por dentro, lo que habitualmente
suele llevar entre 25 y 30 minutos.
Una
vez que se haya apartado del fuego y se le haya incorporado
el queso es conveniente dejarlo reposar tapado unos
minutos antes de servirlo.
Si
se quiere dar una textura más cremosa al risotto,
se puede añadir un vasito de nata líquida
espesa al final de la cocción. De esta forma
se consigue una variante del rissoto conocida en Italia
como mantecato.
La
Receta
Cualquiera
sabe cocer arroz, pero conseguir un buen rissoto requiere
algo más de dedicación y pericia. Aunque
no sea usted un gran chef, puede lograr un rissoto
digno del mejor restaurante italiano, si sigue los
siguientes pasos.
Uno.
El paso fundamental: Hacerse con todos los ingredientes
necesarios. A saber, para preparar rissoto para cuatro
comensales, se necesita una cebolla, 4 cucharadas
de mantequilla, 300 gramos de arroz de grano redondo,
1/8 de litro de vino blanco, 1 litro de caldo de carne
o de ave caliente, una pizca de azafrán, 50
gramos de queso parmesano rallado, sal y pimienta.
Dos.
Aunque lo primero que se le pase por la cabeza sea
empezar por el arroz, primero debe pelar y picar muy
finamente la cebolla y rehogarla en una cazuela con
la mitad de la mantequilla. Antes de que se dore,
salte al paso tres.
Tres.
Ahora sí llega el momento del arroz. Debe echarlo
en la cazuela y removerlo con la cebolla hasta que
tome un aspecto claro y transparente, para lo que
necesita un calor muy suave. Lo más importante
es no dejar que se tueste. Si ve que empieza a dorarse
demasiado, pase rápidamente al paso cuatro.
Cuatro.
Sin dejar de remover, debe ir añadiendo poco
a poco caldo de carne o de ave caliente y un chorretón
de vino blanco, de forma que el arroz no se quede
seco pero tampoco caldoso. En el último resto
de caldo que añada, debe disolver el azafrán,
con lo que el arroz se tornará de color amarillo.
Cinco.
El mejor modo de calcular el tiempo es sin duda ir
probando el arroz, hasta que éste adquiera
la textura característica del rissoto: blando
por fuera, ligeramente duro por dentro, para lo que
necesitará cocerlo, removiendo de vez en cuando,
durante 20 ó 30 minutos.
Y
seis. El toque final consiste en añadir
el resto de la mantequilla y el queso rallado, y mezclarlo
con el arroz. Una vez más, el cocinero deberá
probar su obra para comprobar si el arroz está
en su punto o si necesita sal o pimienta.
La receta del rissoto es relativamente sencilla y
el resultado delicioso, de la misma forma que lo son
sus variantes. ¿Variantes? Sí, una vez
que se haya familiarizado con la receta básica,
lo mejor es probar a añadir nuevos ingredientes,
que permitan platos diferentes cada día.
Lecciones
avanzadas de rissoto
No se asuste. Si ya sabe cocinar rissoto, probar nuevas
variantes no le costará nada. Es tan sencillo
como incorporar los ingredientes que más le
gusten y apetezcan antes de añadir el arroz.
Por supuesto, es importante tener en cuenta los sabores
y no mezclar aquellos que choquen entre sí.
Si
le gustan las verduras, el rissoto con espárragos
verdes o calabaza puede ser una opción muy
saludable. Igual que el rissoto con alcachofas, o
con guisantes y un poco de hinojo, o con setas frescas
o secas... La receta no varía: se rehogan los
ingredientes en la mantequilla, se añade el
arroz, luego el caldo...
El
principio es siempre idéntico excepto cuando
el ingrediente a añadir es pescado, gambas
o cualquier otro de carne delicada. En este caso,
para evitar que ésta se deshaga, lo idóneo
es incorporarlo en el último momento, pocos
minutos antes de que se acabe de cocer el arroz, dejándolo
en ebullición solamente el tiempo necesario
para que la carne se cocine.
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