| Por
Montserrat Astigárraga
Existe el mito de que no es
saludable ingerir endulzantes que contengan aspartame
porque son veneno para la salud
El
presente artículo tiene por objeto aclarar
de manera fidedigna las crecientes dudas referentes
a la seguridad en el consumo del aspartame, endulzante
utilizado en la mayoría de los productos bajos
en calorías conocidos también como productos
“light”. Estas dudas son el resultado
de la difusión de información sin fundamento
científico a través del Internet y de
algunos medios masivos de comunicación en México.
Es
importante tener en cuenta que el Internet es un nuevo
y excitante medio de comunicación que contiene
un gran número de referencias médicas
de muy alta calidad. Sin embargo permite que cualquier
persona o grupo de activistas publique información
falsa y sin sustento científico en asuntos
tan delicados e importantes como la salud. Por esto
le recomendamos que a leer información proveniente
de Internet, identifique plenamente la seriedad de
la fuente de información y en caso de duda
consulte a las autoridades competentes. Las asociaciones
e instituciones mencionadas en este artículo
son reconocidas a nivel mundial como serias, imparciales
y confiables.
La
Seguridad del aspartame
La
seguridad del aspartame ha sido probada y comprobada
por más de 100 estudios de carácter
científico realizados en los últimos
25 años lo cual le ha permitido a las más
importantes organizaciones reguladoras de salud a
nivel mundial autorizar su consumo como endulzante
de uso general por todos los grupos de población
incluyendo diabéticos, niños, mujeres
embarazadas y en periodo de lactancia en 105 países.
En
1981 La Food and Drug Administration de los Estados
Unidos de Norteamérica (FDA) aprobó
inicialmente el aspartame como aditivo seguro para
ser utilizado como endulzante de mesa. Durante los
siguientes años se realizaron mayores estudios
científicos con protocolos adecuados que permitieron
a la FDA ampliar los usos aprobados para el aspartame
a diferentes categorías como bebidas carbonatadas,
gelatinas, goma de mascar, lácteos, etc. hasta
que después de 25 años de estudios,
el 28 de junio de 1996 la FDA dio la aprobación
al aspartame como endulzante de uso general lo que
significa que se puede utilizar en todo tipo de alimentos
y bebidas. En la página de Internet de la FDA
se puede encontrar copia de este documento navegando
a través de http://www.fda.gov/
Adicionalmente
a la aprobación de la FDA, vale la pena destacar
entre las aprobaciones más sobresalientes otorgadas
al aspartame las de:
- La
Organización Mundial de la Salud (WHO) en
Ginebra, Suiza
- El
Comité Científico de Alimentos de
la Comunidad Económica Europea
- El
Comité de Expertos en Aditivos para Alimentos
de la FAO (JECFA)
- En
el caso de México la de la Secretaría
de Salud
Su
Composición y el Metabolismo en nuestro Cuerpo
Para
poder entender con mayor detalle el grado de seguridad
del aspartame, es importante conocer su composición
y como es metabolizado por el organismo:
El
aspartame es el resultado de la unión de dos
aminoácidos esenciales para la vida; la fenilalanina
en forma de ester metílico y el ácido
aspártico. Estos dos aminoácidos son
componentes fundamentales de las proteínas
y se encuentran en forma natural en la mayoría
de los alimentos de consumo cotidiano tales como cárnicos,
lácteos, cereales, frutas y verduras.
El
aspartame es digerido como cualquier otra proteína.
Durante la digestión éste se rompe en
sus componentes básicos (fenilalanina y ácido
aspártico) que son absorbidos por el torrente
sanguíneo siendo metabolizados de la misma
manera que los aminoácidos provenientes de
la proteínas contenidas en los alimentos de
consumo diario. En este proceso se libera una pequeñísima
cantidad de metanol que es metabolizada y eliminada
rápidamente por el organismo. El contenido
de metanol en una porción de 355 ml. de jugo
de tomate equivale a seis veces la cantidad de metanol
generada por el aspartame contenido en una lata de
refresco dietético (355 ml).
Ni
el aspartame ni sus componentes se acumulan con el
tiempo en el cuerpo humano.
En
la tabla siguiente se compara el contenido de fenilalanina
y de ácido aspártico, que como se mencionó
anteriormente son aminoácidos esenciales para
la vida, en una lata de refresco dietético,
contra el contenido en otros alimentos de uso cotidiano.
A
continuación se compara la cantidad de metanol
generado en la digestión de una lata de refresco
dietético de 355 ml contra el generado en la
digestión de diferentes jugos naturales:
Producto
(355 ml) Contenido de metanol mg
Lata refresco dietético 18
Jugo de naranja 23
Jugo manzana 29
Jugo toronja 65
Jugo tomate 107
Fuente:
Wucherpfenning et al Flussigest Obst., 348-354, 1983
El
Metanol
La
cantidad de metanol generado durante la digestión
del aspartame no afecta de manera alguna a la vista
ya que se requerirían consumir entre 717 y
1,792 latas de refresco dietético en una sola
toma para llegar a los niveles en que el metanol,
al convertirse en ácido fórmico (formato),
puede afectar a la vista de un adulto de 70 Kg. En
el caso de un niño de 25 Kg. se requerirían
entre 51 y 640 latas de refresco de una sola toma.
Los
productos endulzados con aspartame deben llevar la
leyenda “Fenilcetonúricos contiene fenilalanina”
únicamente como aviso a los fenilcetonuricos
que son personas con una enfermedad genética
muy poco frecuente que impide utilizar adecuadamente
uno de los componentes de las proteínas (la
fenilalanina) presente en los alimentos de origen
animal, en los cereales y leguminosas. Las personas
con fenilcetonuria deben limitar la ingesta de fenilalanina,
cualquiera que sea su origen.
La
fenilcetonuria se puede detectar al momento del nacimiento
con una simple prueba sanguínea y por ser de
origen genético, no puede adquirirse después
del nacimiento.
La
leyenda “Fenilcetonuricos contiene fenilalnina”
tiene como finalidad informar a las personas con este
problema, pero esto ha generado confusión en
otros consumidores
En
el Congreso Nacional de Pediatría celebrado
en el Centro Médico Nacional Siglo XXI en la
Ciudad de México el 26 de junio de 1998, el
Dr. Antonio Velázquez, Director de la Unidad
de Genética de la Nutrición del Instituto
Nacional de Investigaciones Biomédicas (Instituto
Nacional de Pediatría) dependiente de la Universidad
Nacional Autónoma de México, afirma
que el único objeto que tiene la leyenda “Fenilcetonuricos
contiene fenilalnina” es el de informar a los
fenilcetonúricos sobre el contenido de este
aminoácido en los productos dietéticos
y que en la realidad ha confundido a la mayoría
de los consumidores que no padecen esta enfermedad.
Para
mayor información se puede consultar la siguiente
página web:
http://www.hc-sc.gc.ca/food-aliment/cs-ipc/
chha-edpcs/e_aspartame01.html
Aspartame
y Diabetes
El
aspartame puede ser consumido con toda seguridad por
las personas con diabetes. En Febrero 9 de 1999, La
Asociación Americana de Diabetes publicó
un comunicado reconociendo que no existe evidencia
científica alguna que relacione al aspartame
con problemas de salud de las personas con diabetes.
La dirección en Internet de dicha asociación
en donde podrá encontrar copia de este documento
es http://www.diabetes.org/main/health/
nutrition/sweeteners/default.jsp
Se
ha acusado al aspartame como causa probable de enfermedades
como la Esclerosis Múltiple y el Lupus. La
Fundación de Esclerosis Múltiple a través
de su decano, el Dr. David Squillacote, asegura que
no existe información de carácter científico
que relacione al aspartame con la esclerosis múltiple,
el lupus ni la fibromialgia. En la siguiente página
web, se encuentra más información al
respecto http://www.mssociety.ca/en/
research/PC990122.htm
La
Asociación Americana de Dietistas en su documento
sobre endulzantes no nutritivos concluye que “la
evidencia existente sugiere que el consumo de aspartame
por humanos es seguro y no está asociado con
efectos adversos a la salud”. En su página
de Internet (http://www.eatright.org/adap0598.html)
se puede encontrar copia de este documento.
Es
importante hacerse de un criterio con base en información
científica seria, ya que en la actualidad existen
muchos argumentos infundados y que crean conclusiones
erróneas.
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