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Seguro que
te es difícil recordar una cocina, sea de tu
madre, de tu hermana o de tu amiga, en la que no haya
azúcar. |
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Exacto,
es uno de esos ingredientes que siempre están a mano. Pero
eso no significa que ellas, o incluso tú, sepan todo sobre
este dulce aliado.
Déjanos
mostrarte las numerosas variedades de azúcar (tanto de
caña como de betabel) que puedes encontrar -y utilizar-
y verás qué fácil es, a partir de ahora,
endulzar tu vida en la cocina.
Azúcar
granulado:
(Azúcar
blanco, de mesa o granulado fino) Es el tipo más común,
utilizado para la mesa, para cocinar y para hornear. En general
proviene de betabeles azucareros, a menos que específicamente
indique "azúcar puro de caña" en la etiqueta.
Es excelente para hornear, especialmente cuando se utiliza en
masas que se baten, ya que la fricción de los gránulos
incorpora aire a la mezcla.
Azúcar
superfino:
(Azúcar
de disolución instantánea, castor o de frutas) El
azúcar superfino es azúcar granulado molido en granos
más pequeños. Es perfecto para mezclar en bebidas
calientes, pero no se recomienda utilizar en productos horneados.
Para hacer 1 taza de azúcar superfino, coloca 1 taza de
azúcar granulado en la procesadora y procesa durante 1
minuto o hasta que tenga la textura deseada.
Azúcar
pulverizado:
(Azúcar
en polvo o para glasear) Es azúcar granulado y procesado
hasta convertirlo en un polvo fino, pero que no puede reemplazar
al azúcar granulado en la mayoría de las recetas.
Se usa comúnmente en glaseados, escarchados y decoraciones.
Cuando se agrega a una salsa de fruta, se disuelve muy rápido
y ayuda a que se espese. Se debe cernir antes de usar para evitar
que se apelmace.
Azúcar
moreno:
Su
textura húmeda y apelmazada resulta en galletas fáciles
de masticar y productos horneados más tiernos. El azúcar
moreno puede comprarse en dos variedades: claro y oscuro. El claro
tiene un delicado sabor a caramelo y puede usarse para todo tipo
de productos horneados. El oscuro tiene un sabor a caramelo más
fuerte y es mejor para comidas de sabor más intenso, como
el pan de jengibre y el pudín de ciruela.
Azúcar
sin refinar:
(chancaca)
Es un azúcar sin refinar que ha sido procesado (secado)
y convertido en cristales. Dos de sus variedades son Demerara
y Turinado. El Demerara tiene un sabor intenso a caramelo. El
sabor del Turinado no es tan intenso, y tiene un color ámbar
claro.
Piloncillo:
Este tipo de azúcar mexicano es azúcar puro de caña
sin refinar y se utiliza tradicionalmente en postres y cafés.
El nombre hace referencia a su forma cónica. Comparado
con otros azúcares morenos que vienen en cajas, el piloncillo
es muy duro. Varía en tamaño, desde 3/4 onza (21
g) a 9 onzas (255 g) por cono. Hay dos variedades: blanco y oscuro,
y puede utilizarse como cualquier azúcar moreno.
Cómo
hacer azúcar de diferentes sabores
azúcar
al jengibre: Procesa 1/4 de jengibre confitado picado
con 2 tazas de azúcar granulado en la procesadora durante
alrededor de 1 minuto. Coloca en un recipiente hermético.
Después de algunos días, el azúcar tomará
el aroma y el sabor del jengibre. Etiquétalo y guárdalo
indefinidamente. Puedes mezclarlo con té caliente o helado
o espolvorearlo sobre fruta.
azúcar
a la vainilla: Abre una vaina de vainilla a lo largo
con un cuchillo pequeño de cocina. Colócala en un
recipiente hermético con 4 tazas de azúcar granulado
y agita bien. En unos días, el azúcar tomará
el aroma y el sabor de la vainilla. Puedes utilizarlo en recetas
que pidan vainilla, mezclarlo con café Maxwell House Coffee
o espolvorearlo sobre fruta cortada.
azúcar
a la canela: Combina 2 ó 3 cucharaditas de canela
con 1/2 taza de azúcar granulado. Mezcla bien. Puedes utilizarlo
inmediatamente o guardarlo hasta por 6 meses. Puedes espolvorearlo
sobre tostadas, cereal caliente o frío, fruta (pónlo
sobre toronjas y derrítelo en la parrilla), helado, o tostadas
francesas.
azúcar
al cítrico: Utiliza tu pelador de vegetales para
hacer tiras largas y finas de la cáscara de naranjas, limones
y limas (sólo de la parte de color). Coloca en un recipiente
hermético con alrededor de 4 tazas de azúcar granulado
y agita bien. En unos días, el azúcar tomará
el aroma y el sabor de las frutas cítricas. Guárdalo
en tu alacena. Este azúcar puede ser utilizado para hornear,
para dar a tus comidas un toque cítrico, o sobre un pastel
antes de hornear.
Guardar
y medir
cómo
guardar: Los azúcares deben guardarse en un recipiente
hermético en un sitio fresco y seco. De esta forma, el
azúcar puede durar varios años, aunque puede endurecerse,
por lo que quizá convenga cernirlo antes de utilizarlo.
cómo
medir azúcar granulado, superfino o de grano suelto:
Coloca el
azúcar con una cuchara en un recipiente medidor para alimentos
secos y nivela la parte superior.
El azúcar
pulverizado puede medirse de la misma forma que el granulado.
Si la receta pide azúcar pulverizado y luego indica que
se debe cernir, simplemente mide el azúcar y ciérnelo.
Si, en cambio, la receta pide azúcar pulverizado cernido,
asegúrate de cernir el azúcar antes de medirlo.
cómo
medir azúcar moreno y azúcares húmedos:
Compacta bien
el azúcar moreno antes de medir. Coloca con una cuchara
en un recipiente medidor para alimentos secos y presiona firmemente,
agregando más azúcar si fuera necesario. Presiona
con un recipiente más pequeño o con las manos.
El azúcar
moreno tiende a secarse rápidamente si se expone al aire.
Para evitarlo, colócalo en una bolsa de plástico
con cierre y ésta dentro de un recipiente con una tapa
que cierre bien. Si se convierte en un terrón duro, agrega
una rodaja de manzana a la bolsa o frasco. Cierra y deja reposar
hasta que se ablande (1 ó 2 días). Para ablandarlo
de forma rápida, caliéntalo en el microondas a potencia
ALTA a intervalos de 30 segundos, cuidando de que no se funda.
Alimentarse
sin Agregar Azucar
La leche,
las frutas, algunas verduras, los cereales y los panes tienen
un alto contenido de carbohidratos…y de azúcar!!
La cuestión está, entonces, en no agregar aún
más azúcar a la que ya tienen, así que, si
comemos una comida con pan o con galletitas, y además una
fruta, no le agreguemos azúcar al café. A propósito
de comer fruta, un dato que pocos saben: no es lo mismo comer
una naranja que tomar un jugo de naranja (de la misma naranja).
El vaso de jugo de frutas tiene la misma cantidad de azúcar
y aporta la misma cantidad de calorías que comer la fruta
pero es más gratificante y nos deja más saciados
comer la fruta entera...
En otras palabras,
cuando de azúcar y de calorías se trata, es mejor
comer la fruta y no beberla |