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Estamos
acostumbrados a escuchar “esto es bueno, es
una conserva casera” y realmente a veces son
preparadas con esmero y las mejores materias primas,
pero, si no se tiene la información correcta
de cómo elaborarlas, pueden transformarse en
armas mortales. |
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Si
los elaboradores de conservas caseras y artesanales adquieren
ciertos conocimientos pueden transformar una “delicia peligrosa”
en una verdadera delicia sin riesgos para la salud del consumidor.
Lamentablemente en las recetas de las revistas y ciertos programas
de cocina no se tienen en cuenta importantes puntos críticos
para evitar las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).
También tenemos la idea, que tiene sus fundamentos pero
es peligrosa tomarla al pie de la letra, que “si tiene vinagre
no puede tener problemas”. Sin embargo, la mayor cantidad
de casos fatales de botulismo son causados por escabeches caseros
donde se usa vinagre, pero no el suficiente como para nivelar
el pH a menos de 4,5.
¿Que es el Botulismo?
El botulismo es una enfermedad producida por una intoxicación
alimentaria y si bien los brotes no son tan frecuentes, son significativos
por el elevado índice de mortalidad, y es la enfermedad
“emblemática” en la tecnología de alimentos.
Es una enfermedad causada por la ingestión de la toxina,
que genera una intoxicación alimentaria, de una bacteria
llamada Clostridium Botulinum. La misma, produce un cuadro grave
de parálisis en algunos nervios y músculos del cuerpo.
Es muy poco frecuente gracias a las numerosas formas de prevención
existentes, pero de contraerla, la mortalidad sin tratamiento
es del 60% y con él es del 20%.
El
hallazgo de Clostridium botulinum en forma de esporas es factible
en todo tipo de alimentos de origen animal o vegetal, pero este
microorganismo sólo puede producir su toxina letal cuando
lo colocamos en un frasco u otro recipiente cerrado, ya que la
espora germina cuando se encuentra en un lugar sin oxígeno,
tales como enlatados y conservas, y de baja acidez, es decir pH
mayor a 4,5 (llamado pH de protección).
Además, al ser una bacteria esporulada soporta la temperatura
de 100° C durante 7 horas, lo que hace que en ninguna conserva
de baja acidez (alto pH, por encima de 4,5) esterilizada en Baño
María se haya destruido la espora en caso de encontrarse
en el producto elaborado.
Se puede contraer botulismo cuando se ingieren verduras frescas
crecidas en suelos contaminados, conservas caseras de hortalizas
(son particularmente peligrosas las conservas neutras o alcalinas
como los espárragos y morrones), frutas, embutidos y mariscos
(almejas, mejillones), en la mayor parte de los casos. Las latas
envasadas comercialmente rara vez están implicadas.
Los
síntomas pueden aparecer en 6 horas, o pueden tardar hasta
6 días. El período de incubación más
común es de 18 a 36 horas. Cuanto antes comienzan los síntomas,
más grave suele ser la intoxicación. La evolución
de la enfermedad va a depender de la rapidez en la atención
médica.
Los síntomas más frecuentes son boca seca, visión
doble, dificultad para tragar y para pronunciar las palabras,
parálisis de las extremidades, tórax inmóvil,
con dificultades para respirar. Suele haber náuseas, vómitos,
retorcijones y diarrea, pero no fiebre.
Tips de Prevención
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Lavarse las manos antes de servir y comer alimentos.
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Cocine los alimentos completamente.
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Mantenga separados los alimentos crudos de los ya cocinados.
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Refrigerar pronto los alimentos preparados.
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Los envases que se bombean no deben ser abiertos y las mercancías
con malos olores no deben ser comidas o aún ser probadas.
Las latas comerciales con las tapas que se bombean se deben
devolver cerradas al lugar de la compra.
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La presencia de toxina botulínica no siempre se acompaña
de alteraciones en el aspecto, olor o sabor de los alimentos
aunque cuando los niveles de contaminación son altos
se puede ver hinchazón de latas, gas y sentir mal sabor.
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El tratamiento térmico debe ser el correcto, la bacteria
se muere a los 100 ºC. Y la espora del clostridium muere
al calentar 3 veces a 100 ºC. El bajo pH y el agregado
de NaCl o nitritos son factores que, sumados, multiplican
su acción protectora.
Cuidados caseros
Generalmente los brotes ocurren en mayor proporción en
las conservas caseras que en las industriales. Estas últimas
son esterilizadas en autoclaves (121° C durante 20 minutos
que sí destruye la espora) o se le agregan los aditivos
adecuados para evitar que las esporas germinen y formen las mortales
toxinas.
Las conservas caseras, además de no tener los controles
de pH necesarios, son sometidas a una esterilización a
100 grados (Baño María) donde se mata toda la flora
que actúa como competitiva, dando más espacio al
Clostridium botulinum a producir su toxina.
Hay ciertas cepas del microorganismo que se desarrollan a temperaturas
de heladera (entre 5 y 7° C) y aquí surgen algunos
problemas en ciertas recetas de conservas dadas por cocineros
o revistas “especializadas” en el tema: primero que,
cuando se hace una conserva, es para no tener que guardarla en
la heladera mientras no se haya abierto, y segundo que el hecho
de guardar el frasco en la heladera no nos protege de la enfermedad.
El otro problema que presentan ciertas recetas que circulan en
libros especializados en conservas es que usan como acidificante
el jugo de limón, y como medida recomendada dan “el
jugo de uno o x cantidad de limones”, sin tener en cuenta
su tamaño o su madurez que los hace más o menos
ácidos.
En los escabeches cárnicos, y aún en muchos de hortalizas,
las recetas aconsejan el uso de vinagre diluido con agua o vino
sin tener en cuenta el poder buffer de las mismas. Este poder
es el que hace que se neutralice la acidez y el pH suba a niveles
peligrosos donde la bacteria puede reproducirse y producir toxinas.
Las proteínas, especialmente por su estructura química
tienen un alto poder regulador (poder buffer), lo que hace que
después de la estabilización que se produce en unos
10 días después de la elaboración de la conserva,
el pH cambie notablemente.
Otra cosa que no tienen en cuenta las recetas es que en el almacenamiento
de la conserva del escabeche se van a separar las fases: aceite
arriba, vinagre abajo y, aunque el homogenato de todo el frasco
tenga un pH conveniente, la parte de arriba puede haber formado
la toxina si durante la elaboración no se tomaron los recaudos
necesarios, como usar trozos pequeños de carne que previamente
se han escaldado en vinagre o el uso de algún ácido
orgánico conveniente para llegar al pH necesario.
Según datos de la universidad Nacional de Cuyo sobre 37
casos originados por vegetales, 6 casos fueron originados por
pimientos, 6 por chauchas, 6 por tomates y el resto por berenjenas,
espárragos, champiñones, etc.
Se supone que el tomate es, junto con las frutas (menos el higo
y la banana), uno de los vegetales que tienen un pH de 4,5 o por
debajo de éste, pero cuando se envasa una salsa donde se
agregan a los tomates cebollas, ajíes u otros ingredientes
este producto se vuelve potencialmente peligroso.
Esto se evita agregando el acidificante recomendado que generalmente
es ácido cítrico (E-330), ya que el tomate está
en el pH límite variando de acuerdo a su madurez, variedad
etc. Y a pesar de la creencia popular de que las cebollas son
ácidas, éstas tienen un pH por encima de 5 y pueden
transformar una inocente salsa para pizza en un tóxico
potente.
Información a tener en cuenta
¿No
deben elaborarse conservas caseras o no debemos nunca comprar
conservas artesanales? La respuesta es que se debe educar al elaborador
y al consumidor.
Se deben leer las etiquetas detenidamente para ver si tienen los
números y los controles o en los ingredientes figuran los
acidificantes necesarios que pueden figurar como: ácido
cítrico, ácido láctico, vinagre, etc. o en
sus denominaciones E-330; E-270; etc.
La capacitación del elaborador tanto artesanal como del
ama de casa es esencial. Pero lo principal es que los comunicadores
masivos (recetas de cocina en TV o revistas) estén realmente
bien preparados para realizar su trabajo, teniendo bien en claro
conceptos químicos y biológicos sobre lo que están
transmitiendo.
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