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bien amplia la literatura de que se dispone en la actualidad
como para no dudar de la necesidad de introducir la
práctica de la germinación en nuestra
vida cotidiana. |
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Los granos
y legumbres recién germinados tienen una gran cantidad
de clorofila, vitaminas, minerales, oligoelementos y otras sustancias
vitales. Entre las vitaminas pueden ponerse como ejemplo las contenidas
en los brotes de trigo: A, B, B6, B12 (difícil de encontrar
en los vegetales), B17, C, E, ácido fólico, pantoténico,
además de colina. También poseen calcio, hierro,
magnesio, cobre, cinc, yodo, potasio junto con los aminoácidos
esenciales que el cuerpo necesita para formar las proteínas
necesarias para restaurar sus tejidos.
Los germinados
constituyen uno de los mejores alimentos que la naturaleza nos
ha dado. De poderoso efecto regenerador y curativo, se dice que
el jugo de brotes impide el desarrollo del cáncer, ayuda
a corregir la anemia, equilibra la presión arterial, alivia
el estreñimiento, aumenta la actividad hormonal, hace que
desaparezcan las canas y por sobre todas estas propiedades ayudan
a desintoxicar el organismo de muchos agentes contaminantes presentes
en nuestro medio ambiente.
Sus bondades
- Constituyen
una nutrición sana. Es un método barato de tener
nutrientes diversos (Vitaminas, minerales, oligoelementos y
fibras, proteínas vegetales) a mano.
- No contienen
agroquímicos.
- Limpian
y enjuagan el cuerpo
- Los granos
germinados no contienen colesterol.
- Los germinados
son alimentos pre-digeridos por el proceso que ellos toman.
Se usan mucho en la alimentación de convalescientes (enfermos
de lupus y cáncer, por ejemplo), porque se digieren fácilmente.
- No requieren
de mucho espacio, puede sembrar las semillas hasta en un pote,
un vaso o plato de cartón.
Propiedades
El fenogreco
(propiedades: ayuda a desintoxicar el hígado el organismo
entero, normaliza las funciones digestivas. Y, cuando se come
el germinado el cuerpo empieza a transpirar el olor del fenogreco
(las mujeres de Oriente lo utilizan mucho). Algunos lo cultivan
por sus virtudes afrodisíacas. Su germinado dura tres días.
El garbanzo: Se puede comer crudo o cocido. Cuando se hace germinar
tiene fibra, que optimiza el funcionamiento del aparato digestivo.
Resulta bueno para el estreñimiento y por su alto contenido
de magnesio protege de enfermedades cardíacas y el estrés.
Además, está comprobado que ayuda a las úlceras
pépticas y duodenales. Contiene minerales y vitaminas del
complejo B. Su germinado dura entre 2 y 3 días.
La soja: Contiene los 8 ácidos necesarios para darle la
protección correcta y nutrir al organismo.
Girasol: Contiene calcio y hierro.
La alfalfa y lenteja también forman parte de este grupo
con un alto valor nutritivo.
La
germinación en la historia
El uso de
semillas germinadas en la alimentación y en la medicina
es dos veces más antiguo que la Gran Muralla China. Cerca
de 3 000 años antes de Cristo, el Emperador de China escribía
sobre las hierbas medicinales y los frijoles germinados los cuales
en esa época eran prescritos para dolencias como edemas,
contracciones musculares, deficiencias en el funcionamiento de
las vísceras, desórdenes digestivos, debilidades
pulmonares y problemas relacionados con la piel y el pelo. Los
chinos y japoneses germinaban los frijoles de soja, el de mungo
y la cebada como suplemento alimentario fijo de su dieta.
En Occidente,
las germinaciones fueron también usadas, primeramente como
medicina y después como alimento. El Capitán Cook
—conocido como uno de los mejores navegantes del Siglo XVIII—
fue el primero que realizó un viaje por el océano
que duró más de tres años sin perder ni un
sólo hombre por causa del escorbuto. Antes de este viaje
la mayoría de los barcos perdían la mitad de sus
tripulaciones durante las largas travesías. El secreto
de Cook consistía en darle a sus marineros una bebida fermentada
obtenida a partir de frijoles germinados.
Durante la
Segunda Guerra Mundial en los Estados Unidos se prepararon condiciones
para hacer de los brotes de soja un producto de primera necesidad
para los norteamericanos. En aquellos años se lanzó
una campaña para enseñar a prepararlos y así
crear una reserva alimentaria estratégica para los tiempos
de la guerra. A partir de 1948 se olvidó todo este programa
y no es hasta entrados los años setenta, con el boom de
los aeróbicos y las campañas sobre cultura física
y alimentación sana, que comienzan a tomar un papel cada
vez más importante en la alimentación humana. En
la actualidad los brotes son reconocidos como alimentos muy especiales
entre las personas con tendencias a las prácticas del naturismo.
Sugerencias
La mayoría
de los granos y las semillas de ciertas verduras y hortalizas
son susceptibles de someterse al proceso de germinación.
Habitualmente utilizamos los frijoles colorados, negros, blancos,
garbanzos, judías, gandul, caballero, mungo, alfalfa, el
maíz, los frijoles chinos, el trigo y las semillas de girasol
siempre que no hayan sido sometidas a tratamientos químicos
o que haya vencido su fecha de viabilidad.
Para preparar
los germinados deberá en primer lugar escoger el tipo de
frijol o semilla que desee utilizar y determinar la cantidad que
desea obtener a partir de la información de la tabla que
muestra las características de los germinados. A continuación:
1.
Remoje las semillas o granos en agua durante toda la noche.
Las semillas más pequeñas necesitan menos tiempos
para hidratarse que los granos. Unas pocas semillas pueden llenar
un pomo completo de germinados. Por ejemplo dos o tres cucharadas
de semillas de alfalfa (o cualquier otra semilla pequeña)
pueden crecer hasta llenar un recipiente de un litro. Lo mismo
ocurre con media taza de frijoles mungo, que luego de cinco días
ocupan el mismo espacio. Una regla general que debemos conocer
es que las semillas pequeñas ocupan menos espacio en el
pomo antes de germinar pero se expanden más que los granos
o frijoles aunque también necesitan de mayor cantidad de
tiempo para lograrlo. O sea que las semillas necesitan más
espacios para crecer en mayor cantidad de días que los
frijoles.
2.
Al segundo día, escurra toda el agua y enjuague bien las
semillas varias veces. Deje escurrir toda el agua excedente
durante 10 minutos o más colocando un colador en la boca
del pomo e invirtiendo este. Un buen enjuague y el escurrido garantizan
la buena salud de las germinaciones.
3.
Las germinaciones necesitan agua; por lo que debe enjuagarlas
dos o tres veces al día y dejarlas escurrir muy bien.
4.
Deje crecer sus germinaciones en un lugar donde reciban
luz indirecta así podrá actuar la clorofila en sus
hojas. Nunca las ponga directamente a la luz del sol ya que esta
es muy caliente para los brotes tiernos.
5.
Las germinaciones necesitan aire; por eso es conveniente
cubrir la boca del pomo con un pedazo de gasa o cualquier material
que permita la ventilación e impida el paso de los insectos
pequeños. Se recomienda fijar siempre la tela con una liga
o algún tipo de banda elástica.
6.
En resumen, para germinar granos el método a seguir
es: hidratar durante la noche, enjuagar y escurrir bien tal como
se ha indicado durante los días que tarde el crecimiento
de los brotes y hacerlo varias veces al día de forma que
se remuevan los granos del fondo del pomo. Recuerde que el exceso
de agua malogra todo el trabajo.
7.
Las germinaciones estarán listas después
de dos y hasta cinco días en dependencia de la temperatura
en que se desarrollen. Cuando se desee detener el proceso de crecimiento
se podrán almacenar en el refrigerador y se podrán
conservar allí durante varios días.
Equipamiento
necesario:
1. Un frasco
de boca ancha.
2. Gasa para cubrir la boca del frasco.
3. Una banda elástica (liga).
4. Tierra estéril (condicional)
5. Frijoles y semillas viables.
Nota:
También
pueden utilizarse bandejas cubiertas o sacos de yute.
• Procedimiento
sintético:
1. Lavar
y seleccionar los granos.
2. Colocarlos en un frasco de vidrio de boca ancha.
3. Cubrir con agua del tiempo.
4. Dejar en remojo hasta que las semillas se hidraten. Este tiempo
varía entre 4 y 12 horas en dependencia del tipo de grano
que utilice.
5. Cubrir el pomo con la gasa y ajustar la liga a la boca del
pomo.
6. Colocar el pomo tapado en un sitio donde reciban luz indirecta
más bien oscuro.
7. Luego de hidratadas, eliminar el agua, enjuagar y dejar los
granos escurridos dentro del pomo.
8. Cubrir la boca del pomo con la gasa.
9. Repetir esta operación dos o tres veces al día
hasta que, al quinto día, generalmente, las germinaciones
ocupen el espacio interior del recipiente.
10. Una vez que las plántulas alcancen una estatura apropiada
los brotes estarán listos para consumir pero antes se deberán
exponer por dos horas a la luz. Así se logra activar la
clorofila que da el color verde característico de la nueva
planta.
11. Antes de consumir se deberá lavar bien para eliminar
los residuos de la piel de la semilla.
12. Conservados en frío, los brotes detienen el proceso
de crecimiento y se pueden guardar durante varios días
sin que se afecten su sabor y propiedades.
Preparación:
Los brotes
se pueden comer crudos o pasados por agua bien caliente hasta
que se marchiten un poco. Se pueden utilizar para preparar ensaladas,
para acompañar sopas y arroces combinados, como relleno
de pizzas, Chop Suey, guisados con diferentes tipos de salsas
y en jugos batidos con diferentes frutas y vegetales como naranja,
toronja, zanahoria etcétera.
El procedimiento
para obtener los germinados es sencillo y económico. Lograr
multiplicar el volumen de alimentos disponibles si se tiene en
cuenta que a partir de una taza de frijoles se pueden obtener
hasta 6 tazas de germinados. Otra peculiaridad se relaciona con
los contenidos nutricionales ya que según estudios realizados
100 g de brotes reportan los beneficios de 200 kg de verduras
frescas lo cual hace suponer que son una fuente concentrada e
inestimable de alimentos sanos.
En nuestro
país donde la salud y la alimentación constituyen
tema cotidiano, la difusión de esta sencilla técnica
constituirá sin dudas un aporte para enriquecer nuestra
dieta y contribuir al mejoramiento de la calidad de la vida de
las nuevas generaciones.
Para aumentar el contenido de minerales presentes en las germinaciones,
existen autores que recomiendan agregar una cucharada de tierra
previamente esterilizada durante el proceso de germinación.
De esta forma los germinados se apoderan de los minerales presentes
en la tierra y los incorporan a sus estructuras celulares haciéndolos
más fácil de asimilar por nuestro organismo. Así
que si prefiere enriquecer aún más sus germinaciones
bastará con añadir una cucharada de tierra previamente
esterilizada o sea, hervida y posteriormente colada y seca a la
bandeja o pomo donde prepare sus germinados.
Bibliografía:
Los germinados en la alimentación, Claude Gélineau
- Manuales Integral.
Brotes y germinados caseros, Ediciones Obelisco.
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