|
|
|
El
cuerpo humano es una maquinaria extraordinariamente
compleja donde el aparato digestivo cobra especial
importancia. |
|
Qué
consumimos y el modo en que lo hacemos es vital para su buen funcionamiento.
Por ello, es necesario conocerla para poder comprender el verdadero
sentido de saber cuidarse.
Es muy común oír a las personas quejarse de malestares
relacionados con la digestión. Expresan que tienen sensación
de asco, acidez, diarreas o pesadez. Cuando se sufren no hay que
alarmarse, pero sí intentar remediarlos. Si se repiten
a menudo, indican que algo no funciona bien. Si se descuidan,
estos problemas pueden convertirse en úlceras, gastritis
o colitis.
Eliminar
los problemas digestivos del organismo depende del equilibrio
entre lo que entra y lo que se elimina. Lo que verdaderamente
influye en la salud, no sólo es lo que se come sino también
cómo y cuándo se hace.
Comienza
la digestión 
El proceso digestivo empieza incluso antes de ingerir comida.
El cerebro envía la orden de puesta en marcha al estómago
en el momento en que la vista o el olfato son estimulados.
Una
vez el alimento se encuentra en la boca empieza una de las fases
más importantes de la digestión. Los dientes rompen
la comida por fuera y la saliva la rompe por dentro. Este proceso
ha de realizarse concienzudamente ya que es aquí donde
se digieren los hidratos de carbono y los glúcidos. Por
su parte las proteínas se digieren en el estómago.
Para
poder hacerlo, el estómago tiene un ácido de gran
poder abrasivo llamado ácido clorhídrico. Si la
dieta es muy rica en proteínas, se produce más cantidad
de este ácido, lo que puede llegar a dañar las paredes
del estómago. Por otra parte, las preocupaciones, los disgustos
y los problemas nerviosos, como el estrés, hacen que se
produzca más ácido clorhídrico, causando
malestares digestivos.
Organos
Accesorios
Después de batidos y mezclados los alimentos en el estómago,
estos pasan a la primera parte del intestino delgado llamado duodeno.
Allí confluyen los líquidos del páncreas,
el hígado y la vesícula biliar que, con los propios
jugos intestinales, terminan de digerir los glúcidos y
grasas.
Estos
órganos son accesorios a la digestión, ya que su
función aumenta o disminuye en consonancia a los alimentos
ingeridos. Por ejemplo, si se han tomado muchas grasas, la vesícula
biliar se contrae y libera más bilis de lo normal para
poder digerirlas mejor.
Posteriormente
será la flora intestinal la encargada de absorber los nutrientes
de los alimentos que se ingieren. Su salud es esencial para la
asimilación de todas las sustancias.
El
último eslabón del proceso digestivo es la eliminación
de la materia fecal. En esta fase se pone en funcionamiento el
intestino grueso. Mediante unos movimientos peristálticos,
las heces avanzan hasta su eliminación. Pueden llegar a
estar entre seis y veinte horas antes de ser eliminadas. Cuándo
se supera este tiempo de retención se produce el estreñimiento.
Baños
y Digestión
A menudo se escuchan frases como, “hay que hacer la digestión
antes de ir al agua”, o “se le ha cortado la digestión
porque se ha bañado”. Aún siendo muy comunes
estos comentarios, no se puede afirmar que el baño esté
directamente relacionado con malestares digestivos.
El
proceso de una digestión puede durar entre 24 y 48 horas.
Paralelamente, están funcionando todas sus fases ya que
se come de tres a cinco veces al día. Es decir que el estómago
no para en ningún momento.
Sí
es cierto que, después de comidas abundantes donde se mezclan
diferentes tipos de alimentos se sobrecargan los órganos
digestivos. Por lo tanto, no es recomendable someter al cuerpo
a ningún esfuerzo físico o cambio brusco de temperatura,
en estas situaciones.
Comer en exceso, demasiado rápido, estresados o abusar
de alimentos con un gran contenido graso puede ser causa de indigestión
y estreñimiento. Se trata de trastornos que no suele precisar
de ningún tratamiento específico, sino que se soluciona
con la adopción de ciertas medidas preventivas. Sobre todo,
se trata de comer y beber despacio, tranquilamente y masticando
bien los alimentos, evitando tragar exceso de aire, y tener una
dieta rica en fibra.
La
comida debería prolongarse un mínimo de media hora,
y dejar una pausa entre el primer y segundo plato, así
como entre éste y el postre.
Asimismo,
se han de evitar las comidas muy copiosas y, en su lugar, realizar
ingestas frecuentes (cinco o seis al día) no muy abundantes;
lo ideal es quedarse a un paso de la sensación de saciedad
absoluta. También resulta importante evitar las comidas
excesivamente frías o calientes.
Qué nos conviene
Otro
punto a tener en cuenta es evitar el exceso de alimentos o platos
muy grasos: fritos y rebozados, o mal elaborados (con exceso de
aceite), guisos y estofados grasos, salsas con exceso de grasa
(nata, mantequilla, manteca, tocino, quesos fuertes...). Y optar
por cocinar a la plancha, grill, horno, vapor...
También
debe limitarse el consumo de bebidas con gas, que produce la sensación
de hinchazón. El agua es la bebida más aconsejable
para hacer una buena digestión, aunque tampoco debe tomarse
en exceso durante las comidas.
Eliminar
el alcohol y tabaco es básico porque aumentan la acidez
del estómago, así como el café negro, que
irrita las paredes del estómago. En su lugar se aconsejan
infusiones de menta, anís, salvia o hinojo, o añadir
unos granos de anís verde, hinojo o comino a una de manzanilla.
Existen
alimentos que se deben consumir con ciertas precauciones para
evitar molestias estomacales. Por ejemplo, es necesario cocer
bien la pasta para que sea digestiva, se ha de evitar el pan recién
horneado y las verduras flatulentas (col, coliflor, cebolla..)
o consumirlas cocidas para evitar los gases. En cuanto a las legumbres,
se deben tener en remojo más de ocho horas y romper el
henvor a mitad de cocción, para que tampoco resulten flatulentas.
El estreñimiento, Resultado de
una mala Dieta
Cada
vez más personas sufren de estreñimiento, un trastorno
que en muchos casos puede evitarse cambiando la dieta y algunos
hábitos.
El
estreñimiento que afecta de forma puntual a muchas personas
suele ser provocado por alteraciones en el ritmo normal de vida,
como viajes, situaciones de estrés, cambios en la dieta...
Pero cuando dura más de la cuenta es importante indagar
la causa. Las más frecuentes son una dieta pobre en fibra
y rica en alimentos refinados, una ingesta insuficiente de líquidos,
la inactividad física, descensos en cama prolongados, el
embarazo, edad avanzada...
Aliados
Anti-estreñimiento
Aunque
es conveniente estudiar cada situación de forma individualizado,
existen una serie de pautas dietéticas que pueden ser útiles
en muchos casos:
ZUMOS
DE FRUTA ÁCIDA. Como limón, naranja,
manzana o ciruelas pasas puestas a remojo la noche anterior. Es
preferble tomarlos en ayunas.
FRUTOS SECOS EN EL DESAYUNO.
En cantidades moderadas. Por ejemplo: avellanas o almendras sin
piel con un yogur de soja natural. Es importante procurar masticarlos
bien.
VEGETALES EN LAS COMIDAS. A ser posible
crudos o al vapor (ensaladas, hortalizas, verduras...). Una dieta
rica en carne produce menos residuos.
FRUTA DESECADA. A media
tarde se puede tomar fruta dulce con moderación: copos
da avena y pasas u orejones cocidos en leche de almendras.
CEREALES INTEGRALES en
el desayuno, comida y merienda. Son más nutritivos y favorecen
el tránsito intestinal.
ACEITE DE OLIVA. Tomado en ayunas tiene
un efecto lubricante en el intestino.
LÍQUIDOS ENTRE COMIDAS. Cuando
ya se haya hecho la dígestión es aconsejable beber
agua o zumos de fruta, preferentemente de la temporada. |