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Pese
a que los alimentos y las bebidas que contienen cafeína
han sido disfrutados durante miles de años,
aún existen dudas acerca de los efectos que
puede llegar a tener en la salud de las mujeres. |
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De
acuerdo con la opinión de especialistas médicos
y científicos, las personas sanas pueden consumir cafeína
con moderación, sin que produzca ningún efecto contraproducente.
Desde
la reproducción hasta la osteoporosis, los científicos
de todo el mundo han investigado los efectos de la cafeína
en la salud de las mujeres. En este folleto hallará información
y antecedentes sobre la cafeína y también resúmenes
de las más recientes investigaciones que relacionan a la
cafeína con la salud femenina.
Historia
de la cafeína
Desde
la antigüedad, las personas han disfrutado de las bebidas
con cafeína. En 2.700 A.C., el emperador chino Shen Nung
ya bebía té caliente. El café se originó
en el África aproximadamente en 575 D.C. Los granos se
utilizaban como moneda y se consumían como alimento.
La
cafeína es una sustancia natural que se halla en las hojas,
semillas o frutos de más de 63 plantas. Las fuentes más
comunes y conocidas de la cafeína son los granos de café
y de cacao, las nueces de cola y las hojas de té. La cantidad
de cafeína presente en los alimentos varía en función
del tamaño de la porción, el tipo de producto y
el método de preparación. Cuando se trata de tés
y cafés, la variedad de la planta también afecta
el contenido de cafeína. La razón por la que se
agrega cafeína a algunas bebidas carbonatadas es por sus
características de sabor. El nivel de cafeína está
reglamentado y su presencia claramente etiquetada e indicada.
Existen
muchas encuestas que demuestran que los patrones de consumo de
cafeína no se han modificado significativamente en la última
década. Una encuesta realizada en 1996 por Barone y Roberts
llegó a la conclusión de que el promedio de consumo
de cafeína es de 200 mg por día, y que las mujeres
embarazadas tienden a consumir menos cafeína que la población
en general. Una cantidad moderada de cafeína es aproximadamente
300 mg de cafeína por día (aproximadamente 3 tazas
de café o 60 onzas de bebida de cola cafeinada).
Efectos
psicológicos
Dependiendo
de la cantidad consumida, la cafeína puede ser un estimulante
leve del sistema nervioso central y del sistema cardiovascular.
La cafeína no se acumula en el cuerpo con el paso del tiempo
ya que, por lo general, se metaboliza y elimina algunas horas
después. Por consiguiente, los efectos farmacológicos
de la cafeína son breves y se disipan a las pocas horas.
La
sensibilidad de las personas con respecto a la cafeína
varía en gran medida y puede incluso ir modificándose
con la edad. Se desarrolla una tolerancia a muchos de los efectos
de la cafeína con su uso regular. Por ejemplo, una persona
que consume cafeína de manera regular, puede beber varias
tazas de café en unas pocas horas y no notar ningún
efecto, mientras que una persona que no bebe café regularmente,
puede llegar a sentir un efecto estimulante después de
la primera taza. Algunas personas pueden sentirse nerviosas si
consumen más cafeína de la que su cuerpo está
acostumbrado a tolerar. Cuando se detiene abruptamente el consumo
de la cafeína, algunas personas experimentan síntomas
tales como dolores de cabeza, fatiga o letargo. Por lo general,
estos efectos son temporales, sólo duran unos pocos días
y se pueden evitar si la disminución de la cafeína
se realiza en forma gradual.
Se
considera que un consumo moderado de cafeína es de aproximadamente
300 mg, lo que equivale a aproximadamente 3 tazas de café.
En términos generales, los individuos tienden a hallar
sus propios niveles aceptables de cafeína. Quienes experimentan
efectos no deseados, tales como el insomnio y nerviosismo, tratan
de disminuir el consumo de cafeína. En caso de que los
efectos aún así continúen, se deberá
consultar a un proveedor de servicios de salud. Pese a que siempre
se ha relacionado a la cafeína con el insomnio, en la práctica,
la persona que experimenta efectos tales como falta de sueño
aprenden a no consumir cafeína antes de ir a dormir.
La
cafeína es un diurético suave, pero, a menudo, se
han exagerado los efectos urinarios que se le atribuyen . Las
investigaciones recientes llegaron a la conclusión de que
los mínimos efectos diuréticos de la cafeína
no comprometen el estado de hidratación general del cuerpo
de las mujeres saludables.
Algunas
mujeres experimentan incontinencia urinaria a medida que envejecen.
Pese a que la cafeína no causa esta condición, quienes
la padecen pueden experimentar un grado mayor de "urgencia"
por un breve lapso de tiempo después de consumir alguna
bebida cafeinada. Es recomendable que las mujeres discutan el
consumo de bebidas gaseosas y cafeína con su médico
o profesional de la salud. Aprender métodos para manejar
los síntomas de incontinencia, como por ejemplo realizar
ejercicios para fortalecer los músculos de la pelvis y
la vejiga pueden ayudar a reducir la frecuencia de estos episodios.
La
cafeína y el embarazo—¿qué riesgos
existen?
En
la actualidad, y gracias al aumento en la atención que
se presta a la nutrición materna, muchas mujeres se preguntan
si es seguro consumir alimentos o bebidas que contengan cafeína
durante el embarazo. Pese a que algunos estudios han dado resultados
confusos, las organizaciones de profesionales de la salud, tales
como el Colegio de Obstetras y Ginecólogos de los Estados
Unidos, recomiendan a las mujeres embarazadas que limiten el consumo
de cafeína al equivalente de 1 ó 2 tazas de café.
El uso de la cafeína durante el embarazo debería
ser un tema para discutir con el médico particular.
La
Fertilidad
Debido
a que en la actualidad muchas mujeres se embarazan más
tarde, las investigaciones han centrado su atención en
la identificación de aquellos factores que podrían
afectar la fertilidad, por ejemplo, la cafeína. En 1988
se realizó un estudio que sugirió que la cantidad
de cafeína que se consume en 1 a 2 tazas de café
al día, podría disminuir la fertilidad femenina.
Sin embargo, los investigadores reconocieron que la concepción
demorada podría deberse a otros factores que ellos no tomaron
en cuenta, tales como la actividad física, el estrés
y otros hábitos dietarios. Desde entonces, otros estudios
más importantes y mejor planificados que se realizaron
no pudieron respaldar los hallazgos de 1988.
En
1990, los investigadores de los Centros para el Control y Prevención
de las Enfermedades y la Universidad de Harvard examinaron la
asociación entre el tiempo que se demora en concebir y
el consumo de bebidas cafeinadas. El estudio involucró
a más de 2800 mujeres que habían tenido hijos recientemente
y a 1800 mujeres a quienes se les había diagnosticado una
infertilidad primaria. Se entrevistó a los miembros de
cada grupo y se les preguntó específicamente sobre
el consumo de cafeína, sus antecedentes médicos
y hábitos de vida. Los investigadores llegaron a la conclusión
de que el consumo de cafeína tenía muy poca influencia
en el tiempo que demoraron para concebir aquellas mujeres que
habían tenido efectivamente hijos. El consumo de cafeína
tampoco fue considerado un factor de riesgo para la infertilidad.
En
respaldo de tales hallazgos, en 1991 en Dinamarca se realizó
un estudio que abarcó a 11.000 mujeres, y que analizó
la relación entre la cantidad de meses para concebir, el
tabaquismo y el consumo de café y té. Pese a que
las fumadoras que consumían más de ocho tazas de
café de hecho demoraron la concepción, las no fumadoras
no tuvieron ese problema, pese a que consumían cafeína.
Un
estudio que abarcó a 210 mujeres y que se publicó
en el American Journal de Public Health en 1998 examinó
las diferencias en fertilidad que se asocian con el consumo de
diferentes bebidas cafeinadas. Se decidió realizar este
estudio en especial por las discrepancias que existían
en los hallazgos anteriores. No se halló una asociación
significativa entre el consumo total de cafeína y la disminución
de la fertilidad. De hecho, los investigadores descubrieron que
las mujeres que bebían más de media taza de té
por día experimentaban un significativo aumento en la fertilidad.
Y este hecho probó ser verdad con el consumo de cafeína
en los primeros intentos de una mujer por concebir. La correlación
entre el té y la fertilidad fue respaldada por un estudio
de 1994, sin embargo, esas mujeres tenían niveles de consumo
significativamente superiores.
Abortos
espontáneos
La
asociación entre la cafeína y los abortos espontáneos
continúa siendo objeto de investigaciones. Hace poco tiempo,
investigadores de la Universidad McGill de Montreal publicaron
un estudio que demostraba la existencia de una relación
entre el consumo de cafeína y los abortos. Pese a que el
consumo de cafeína antes y durante el embarazo parecía
estar asociado con un aumento en la pérdida de fetos, los
autores no tomaron en cuenta un número de factores que
podrían originar una asociación falsa, como por
ejemplo, los efectos del malestar matinal o náuseas, la
cantidad de cigarrillos fumados y la cantidad de bebidas alcohólicas
consumida.
Antes
del estudio de McGill, un equipo de investigación del Instituto
Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano realizó
un estudio de 431 mujeres. Los investigadores monitorearon a las
mujeres y la cantidad de cafeína que consumieron desde
la concepción hasta el nacimiento. Tomaron en cuenta las
náuseas matinales, tabaquismo, consumo de bebidas alcohólicas,
edad de la madre, y no hallaron ninguna relación entre
el consumo de hasta 300 mg de cafeína por día y
resultados adversos en el embarazo.
Algunos
años antes, en 1992, los investigadores analizaron el efecto
de los cigarrillos, las bebidas alcohólicas y el consumo
de café en el resultado de los embarazos de más
de 40,000 mujeres. Pese a que el consumo de bebidas alcohólicas
y el tabaquismo en general producían efectos adversos en
el resultado del embarazo, el consumo moderado de la cafeína
no se asociaba con los abortos espontáneos o el bajo peso
del feto en el momento del nacimiento. Más aún,
la relación entre el consumo de cafeína y los abortos
espontáneos fue investigada también en un estudio
que abarcó a 5,342 mujeres embarazadas en 1997. En el mismo,
los investigadores llegaron a la conclusión de que no existía
un aumento en el riesgo de sufrir un aborto espontáneo
si se consumía una cantidad moderada de cafeína.
En diciembre de 2000, otro estudio realizado en Uppsala, Suecia,
llegó a la conclusión de que reducir el consumo
de cafeína durante los primeros meses del embarazo es una
medida prudente.
Defectos
de nacimiento y bajo peso de los bebés
En
la década del 80 se publicaron estudios que también
respaldaban la conclusión de que el consumo moderado de
la cafeína durante el embarazo no puede asociarse con los
partos prematuros o con el bajo peso de los bebés al nacer.
Desde 1980 se revisaron más de 20 estudios y se llegó
a la conclusión de que no existen evidencias que prueben
que el consumo de niveles moderados de cafeína puede tener
un efecto adverso discernible en el resultado de los embarazos.
En
1991 se publicó un estudio en el que se examinó
el consumo de cafeína durante el embarazo y el desarrollo
posterior de los hijos de un grupo de 1500 mujeres durante 7 años.
El consumo de cafeína que era equivalente a aproximadamente
una taza y media a dos tazas de café por día, no
tuvo ningún efecto en el peso de nacimiento de los bebés,
en la duración del parto ni en la circunferencia de la
cabeza del feto. Se realizaron exámenes de seguimiento
a los niños a los ocho meses, a los cuatro años,
y a los siete años. Tampoco se descubrieron efectos adversos
del consumo de cafeína en el desarrollo motriz ni en la
inteligencia del niño.
A
principios de la década del 80, la Administración
de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA) realizó
un estudio en ratas a las que se las alimentó con elevadas
dosis de cafeína a través de un tubo estomacal.
Pese a que los resultados obtenidos hicieron necesaria la aparición
de mensajes que aconsejan a las mujeres embarazadas a evitar la
cafeína, el estudio fue muy criticado porque no representaba
la manera en que los seres humanos consumían cafeína.
En 1986, investigadores de la FDA realizaron otro estudio en el
que las ratas de laboratorio consumieron altas dosis de cafeína
en el agua de sus bebederos. El segundo estudio llegó a
la conclusión de que no existían efectos adversos
en los hijos de estas ratas, lo que contradijo totalmente los
hallazgos del primer estudio.
En
2001 se publicó otro estudio en el que se examinaron los
efectos del consumo de cafeína en el crecimiento del feto,
pero no se halló evidencia que comprobara que el consumo
de cafeína durante el embarazo tuviera efectos negativos
en el crecimiento fetal. Otro estudio realizado en 2002, "El
efecto de la exposición a la cafeína durante el
embarazo en el peso de nacimiento y edad “gestacional"
y que se publicó en el American Journal of Epidemiology
llegó a la conclusión de que no existía ninguna
relación entre el consumo moderado de cafeína y
el peso reducido del bebé al nacer, su edad gestacional
o el crecimiento fetal.
Prácticamente
todos los estudios que se realizaron durante la última
década demostraron que no existe relación alguna
entre los defectos de nacimiento y el consumo de cafeína.
La FDA evaluó esta evidencia científica y llegó
a la conclusión de que la cafeína no tiene un efecto
adverso en la reproducción de los seres humanos. Sin embargo,
al igual que con otros hábitos dietarios, la agencia continúa
aconsejando a las mujeres embarazadas a moderar el consumo de
cafeína.
Es
importante beber gran cantidad de líquido durante el embarazo.
Pese a que consumir cantidades moderadas de cafeína está
bien, los médicos también les recuerdan a las mujeres
embarazadas que beban diferentes tipos de bebidas no alcohólicas
durante el día.
Amamantar
Es
importante que las mujeres cuiden su alimentación mientras
amamantan a sus hijos para asegurar una saludable producción
de leche. El Comité de Drogas de la Academia de Pediatría
de los Estados Unidos revisó los efectos de la cafeína
en la lactancia e informó que el consumo mínimo
de cafeína no tiene efectos adversos. Pese a que la cafeína
dietaria puede transmitirse a la leche materna, las madres que
están amamantando pueden consumir pequeñas cantidades
de cafeína sin que lleguen a pasar una cantidad significativa
al bebé. Sin embargo, si el consumo de cafeína es
mayor, el resultado podría ser una alimentación
más pobre y débil para el bebé, por lo que
se recomienda limitar el consumo de cafeína. Las organizaciones
de profesionales de la salud, tales como el Colegio de Obstetras
y Ginecólogos de los Estados Unidos, recomiendan a las
mujeres embarazadas que limiten el consumo de cafeína al
equivalente de 1 ó 3 tazas de café.
Cambios
fibroquísticos en la mama
A
fines de la década del 70 se comenzó a discutir
la relación que tiene la cafeína con algunas enfermedades
de las mamas. Un estudio informal sugirió que dejar de
tomar cafeína podría aliviar los síntomas
de los cambios fibroquísticos de la mama, enfermedad que
provoca la aparición de bultos fibrosos benignos en la
mama. Pese a que la cafeína no está directamente
relacionada con el desarrollo de este trastorno, algunas personas
informaron que notaron mejoras y menos hinchazón en las
mamas cuando eliminaron la cafeína de sus dietas. Sin embargo,
estos hallazgos se basaron en historias clínicas anecdóticas
de una pequeña cantidad de mujeres y no en pruebas clínicas,
por lo que los resultados pueden no aplicarse a todas las mujeres
que padezcan cambios fibroquísticos en las mamas. El Instituto
Nacional del Cáncer (NCI) realizó un estudio más
importante que involucró a más de 3000 mujeres.
Este estudio que se realizó en 1986 no pudo demostrar la
existencia de una asociación entre el consumo de cafeína
y la aparición de tumores benignos, cambios fibroquísticos
e hinchazón de las mamas.
Tanto
el Consejo de Asuntos Científicos de la American Medical
Association y el National Cancer Institute publicaron informes
en los que afirman que no existe relación entre el consumo
de cafeína y la incidencia de la enfermedad de los cambios
fibroquísticos en las mamas
El
tema del cáncer
La
preocupación que despertó la posible relación
entre la cafeína y la enfermedad fibroquística de
las mamas derivó en la posible relación entre el
consumo de la cafeína y el cáncer de mama. Sin embargo,
todas las investigaciones que se realizaron hasta la actualidad,
no demostraron relación alguna entre el consumo de cafeína
y el desarrollo de cualquier tipo de cáncer.
El
cáncer de mama
En
1990 los investigadores revisaron datos científicos sobre
la posible relación entre la cafeína y los tumores
malignos de mama. De los 11 estudios revisados, ninguno pudo establecer
una relación significativa entre el consumo de cafeína
y la aparición de cáncer de mama.
Más
específicamente, se realizaron tres estudios independientes
en Israel, los Estados Unidos y Francia, que analizaron la relación
entre el consumo de café y el desarrollo del cáncer
de mama. Cada uno de los estudios analizaba el consumo dietario,
los antecedentes médicos y reproductivos y la frecuencia
del consumo de café. Los resultados de cada investigación
no pudieron establecer una relación entre el consumo de
café y el cáncer de mama.
Más
aún, el estudio que realizó el NCI en 1986 sobre
la enfermedad de las mamas, tampoco halló asociación
alguna entre el consumo de cafeína y el cáncer de
mama. Un dato interesante: los investigadores del NCI advirtieron
que quienes tomaban café tenían una incidencia levemente
menor de cáncer de mama. Se aconseja a los pacientes que
aclaren todas sus dudas y preguntas con los profesionales médicos
que los atienden.
El
cáncer de ovarios
Una
profunda revisión de las investigaciones que se han realizado
entre la relación que existe entre el cáncer de
ovario y la cafeína, no halló ninguna evidencia
que indicara que el consumo de cafeína es un factor de
riesgo para el cáncer de ovarios cuando se toman en cuenta
los demás factores conocidos. De hecho, la Agencia Internacional
de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) descubrió
que no existen evidencias adecuadas que sugieran que el beber
café cause cáncer de ovarios.
En
términos generales, la investigación científica
universal no respalda la existencia de una relación entre
el consumo de cafeína y el cáncer. En consecuencia,
tanto la Sociedad de Cáncer de los Estados Unidos y el
Consejo Nacional de Investigación de la Academia Nacional
de Ciencias informa que no existen pruebas convincentes que relacionen
a la cafeína con algún tipo de cáncer.
La
osteoporosis: para fortalecer la salud de los huesos
En
función de la reciente concientización sobre la
incidencia de la osteoporosis en las mujeres posmenopáusicas,
la relación entre la cafeína y la salud ósea
es un área de investigación relativamente nueva.
Se ha demostrado que el consumo de cafeína causa un aumento
leve y temporario en el nivel de excreción de calcio, lo
que derivó en la especulación de que el uso de la
cafeína podría comprometer la salud de los huesos.
Sin embargo, los estudios demuestran que un adecuado consumo de
calcio compensa el potencial efecto de la cafeína en la
densidad ósea.
Este
hecho fue ilustrado por un estudio reciente en el que se examinó
el consumo de café con cafeína en un grupo de 980
mujeres posmenopáusicas. Los investigadores no hallaron
relación alguna entre el consumo de café con cafeína
que habían realizado estas mujeres durante toda su vida
(equivalente a dos tazas al día) y la reducida densidad
mineral ósea entre las mujeres que habían bebido
por lo menos una taza de leche durante su vida adulta.
Otros
estudios que se realizaron en la Facultad de Medicina de la Universidad
del Estado de Pennsylvania y en la Clínica Mayo llegaron
a la conclusión de que pese a que el consumo de cafeína
aumenta levemente la excreción de calcio en la orina, la
cafeína no representaba un factor de riesgo importante
para la osteoporosis. Un estudio sobre el efecto que tienen las
bebidas carbonatadas en la excreción de calcio que se realizó
en el Centro de Investigación sobre la Osteoporosis de
la Universidad de Creighton, llegó a la misma conclusión:
"El efecto neto de los componentes de las bebidas carbonatadas
(incluso la cafeína) en la economía de calcio es
mínimo."
En
función de la evidencia que existe en la actualidad, un
adecuado consumo de calcio, especialmente durante los años
de la adolescencia, es el mejor seguro nutricional para tener
huesos saludables y fuertes. Las mujeres en edad de procrear deberían
consumir por lo menos tres porciones de alimentos ricos en calcio
por día, como por ejemplo, leche descremada o yogur, además
de los demás alimentos y bebidas que se incluyen de por
sí en su dieta.
Las
náuseas
En
algunas mujeres, las náuseas—malestar matinal—es
algo muy común durante los primeros tres meses del embarazo.
Pese a que se trata de un fenómeno desagradable, los investigadores
consideran que se trata de un aspecto normal y común de
los primeros meses del embarazo.
Durante
un embarazo normal, los niveles de hormonas son altos, y aumentan
la posibilidad de sentir naúseas. Al sentirse mal y con
náuseas, las mujeres embarazadas quizás no apetezcan
ciertos alimentos y bebidas, incluso aquellos que contienen cafeína.
Los profesionales de la salud a menudo aconsejan a las mujeres
embarazadas que tienen náuseas matinales a consumir galletas
saladas y a beber agua.
Muchos
informes de la literatura científica consideran que 300
mg de cafeína es una cantidad moderada. Las organizaciones
de profesionales de la salud, recomiendan a las mujeres embarazadas
que limiten el consumo de cafeína al equivalente de 1 ó
2 tazas de café. Existe una gran variedad de bebidas descafeinadas
disponibles para quienes desean limitar o evitar la cafeína
durante el embarazo.
¿Qué
Productos contienen cafeína y en que cantidad?
La siguiente tabla muestra el contenido aproximado de cafeína
de los diferentes alimentos y bebidas:
MILIGRAMOS DE CAFEÍNA ARTÍCULO TÍPICO RANGO*
Café (taza de 8 onzas)
Percolado o Goteo 85 65 - 120
De filtro 75 60 - 85
Descafeinado 3 2 - 4
Expreso (taza de 1 onza) 40 30 - 50
Tés (taza de 8 onzas)
Preparación común 40 20 - 90
Instantáneo 28 24 - 31
Helado (vaso de 8 onzas) 25 9 - 50
Algunas bebidas carbonatadas (8 onzas) 24 20 - 40
"Bebidas energéticas" 80 0 - 80
Bebidas a base de cacao (8 onzas) 6 3 - 32
Leche con chocolate (8 onzas) 5 2 - 7
Leche con chocolate (1 onza) 6 1 - 15
Chocolate negro, semiamargo (1 onza) 20 5 - 35
Chocolate cobertura (1 onza) 26 26
Jarabe con sabor a chocolate (1 onzas) 4 4
* En los productos de café y té, el rango varía
en función del método de preparación, variedad
de la planta, marca del producto, etc.
Fuente: Administración de Alimentos y Drogas de los Estados
Unidos y Asociación Nacional de Bebidas Gaseosas
La
cafeína y la enfermedad cardiovascular: una cuestión
del corazón
La
relación entre la cafeína y las enfermedades cardiovasculares
es otro área que ha sido ampliamente estudiada y no se
ha hallado aún una relación causal entre el consumo
de cafeína y las enfermedades cardíacas, la alta
presión arterial o los episodios de arritmias.
Pese
a que la mayoría de los estudios que investigan las enfermedades
cardiovasculares involucran a hombres, existen dos estudios que
sólo analizaron el caso de las mujeres. Un estudio que
se realizó recientemente en Escocia sobre la salud cardíaca,
abarcó 10.359 hombres y mujeres de entre 40 y 59 años.
El análisis demostró que no existe ninguna relación
entre el consumo de café y las enfermedades cardiovasculares.
Además,
el respetado estudio Framingham analizó la relación
entre el consumo de café y la incidencia de enfermedades
cardiovasculares en un grupo de 2648 hombres y 3566 mujeres. Después
de examinar todas las posibles relaciones que existen entre el
consumo de café y las enfermedades cardíacas, los
investigadores llegaron a la conclusión de que el consumo
de café no produce un efecto dañino y que no existe
relación entre el consumo de café y los episodios
recurrentes de ataques cardíacos.
Los
efectos de la cafeína en la presión sanguínea
y en las arritmias también ha sido objeto de las investigaciones
científicas. La American Heart Association menciona a la
cafeína, junto con otras sustancias, como un elemento que
probablemente contribuya a producir un ritmo cardíaco irregular.
Las mujeres que tengan este tipo de síntomas deberían
consultar con sus médicos de cabecera.
El
informe del Cirujano General de los Estados Unidos, Nutrition
and Health, menciona que existe una cantidad de estudios que demuestran
que cualquier aumento en la presión sanguínea resultado
del consumo de la cafeína es menor que el aumento que producen
las actividades normales diarias, tales como subir las escaleras,
y que es tan pasajero como este último. Un reciente estudio
de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins que
se publicó en Archives of Internal Medicine, descubrió
que beber café está relacionado con pequeños
aumentos de la presión arterial, aunque parece jugar un
papel insignificante en el desarrollo de la hipertensión.
La Guía para disminuir la presión arterial alta
del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre,
recomienda lo siguiente, "la cafeína del café
y de otras bebidas, como el té y las bebidas carbonatadas,
sólo aumentan la presión sanguínea temporalmente.
Por lo que se puede continuar consumiendo bebidas que contengan
cafeína, a menos que la persona tenga una sensibilidad
especial o alguna otra enfermedad cardíaca y su médico
considere que no es recomendable que las consuma." En ciertas
circunstancias, los médicos pueden aconsejar a las personas
con hipertensión que limiten el consumo de cafeína.
Novedades
En
tanto y en cuanto existan preguntas y dudas sobre la seguridad
de los alimentos y de sus ingredientes, los investigadores continuarán
buscando las respuestas, y de hecho, en este momento se están
realizando muchos más estudios. Sin embargo, se puede concluir
que los estudios sobre los efectos de la cafeína en la
salud son cuantiosos. La abundante evidencia científica
sobre este ingrediente demuestra que el consumo moderado de cafeína
(aproximadamente 300 mg) se considera seguro. Las organizaciones
de profesionales de la salud, tales como el Colegio de Obstetras
y Ginecólogos de los Estados Unidos y March of Dimes, recomiendan
a las mujeres embarazadas que limiten el consumo de cafeína
al equivalente de 1 ó 2 tazas de café.
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