|
Pese
a que los alimentos y las bebidas que contienen cafeína
han sido disfrutados durante miles de años,
aún existen dudas acerca de los efectos que
puede llegar a tener en la salud de las mujeres.
De
acuerdo con la opinión de especialistas médicos
y científicos, las personas sanas pueden consumir
cafeína con moderación, sin que produzca
ningún efecto contraproducente.
Desde
la reproducción hasta la osteoporosis, los
científicos de todo el mundo han investigado
los efectos de la cafeína en la salud de las
mujeres. En este folleto hallará información
y antecedentes sobre la cafeína y también
resúmenes de las más recientes investigaciones
que relacionan a la cafeína con la salud femenina.
Historia
de la cafeína
Desde
la antigüedad, las personas han disfrutado de
las bebidas con cafeína. En 2.700 A.C., el
emperador chino Shen Nung ya bebía té
caliente. El café se originó en el África
aproximadamente en 575 D.C. Los granos se utilizaban
como moneda y se consumían como alimento.
La
cafeína es una sustancia natural que se halla
en las hojas, semillas o frutos de más de 63
plantas. Las fuentes más comunes y conocidas
de la cafeína son los granos de café
y de cacao, las nueces de cola y las hojas de té.
La cantidad de cafeína presente en los alimentos
varía en función del tamaño de
la porción, el tipo de producto y el método
de preparación. Cuando se trata de tés
y cafés, la variedad de la planta también
afecta el contenido de cafeína. La razón
por la que se agrega cafeína a algunas bebidas
carbonatadas es por sus características de
sabor. El nivel de cafeína está reglamentado
y su presencia claramente etiquetada e indicada.
Existen
muchas encuestas que demuestran que los patrones de
consumo de cafeína no se han modificado significativamente
en la última década. Una encuesta realizada
en 1996 por Barone y Roberts llegó a la conclusión
de que el promedio de consumo de cafeína es
de 200 mg por día, y que las mujeres embarazadas
tienden a consumir menos cafeína que la población
en general. Una cantidad moderada de cafeína
es aproximadamente 300 mg de cafeína por día
(aproximadamente 3 tazas de café o 60 onzas
de bebida de cola cafeinada).
Efectos
psicológicos
Dependiendo
de la cantidad consumida, la cafeína puede
ser un estimulante leve del sistema nervioso central
y del sistema cardiovascular. La cafeína no
se acumula en el cuerpo con el paso del tiempo ya
que, por lo general, se metaboliza y elimina algunas
horas después. Por consiguiente, los efectos
farmacológicos de la cafeína son breves
y se disipan a las pocas horas.
La
sensibilidad de las personas con respecto a la cafeína
varía en gran medida y puede incluso ir modificándose
con la edad. Se desarrolla una tolerancia a muchos
de los efectos de la cafeína con su uso regular.
Por ejemplo, una persona que consume cafeína
de manera regular, puede beber varias tazas de café
en unas pocas horas y no notar ningún efecto,
mientras que una persona que no bebe café regularmente,
puede llegar a sentir un efecto estimulante después
de la primera taza. Algunas personas pueden sentirse
nerviosas si consumen más cafeína de
la que su cuerpo está acostumbrado a tolerar.
Cuando se detiene abruptamente el consumo de la cafeína,
algunas personas experimentan síntomas tales
como dolores de cabeza, fatiga o letargo. Por lo general,
estos efectos son temporales, sólo duran unos
pocos días y se pueden evitar si la disminución
de la cafeína se realiza en forma gradual.
Se
considera que un consumo moderado de cafeína
es de aproximadamente 300 mg, lo que equivale a aproximadamente
3 tazas de café. En términos generales,
los individuos tienden a hallar sus propios niveles
aceptables de cafeína. Quienes experimentan
efectos no deseados, tales como el insomnio y nerviosismo,
tratan de disminuir el consumo de cafeína.
En caso de que los efectos aún así continúen,
se deberá consultar a un proveedor de servicios
de salud. Pese a que siempre se ha relacionado a la
cafeína con el insomnio, en la práctica,
la persona que experimenta efectos tales como falta
de sueño aprenden a no consumir cafeína
antes de ir a dormir.
La
cafeína es un diurético suave, pero,
a menudo, se han exagerado los efectos urinarios que
se le atribuyen . Las investigaciones recientes llegaron
a la conclusión de que los mínimos efectos
diuréticos de la cafeína no comprometen
el estado de hidratación general del cuerpo
de las mujeres saludables.
Algunas
mujeres experimentan incontinencia urinaria a medida
que envejecen. Pese a que la cafeína no causa
esta condición, quienes la padecen pueden experimentar
un grado mayor de "urgencia" por un breve
lapso de tiempo después de consumir alguna
bebida cafeinada. Es recomendable que las mujeres
discutan el consumo de bebidas gaseosas y cafeína
con su médico o profesional de la salud. Aprender
métodos para manejar los síntomas de
incontinencia, como por ejemplo realizar ejercicios
para fortalecer los músculos de la pelvis y
la vejiga pueden ayudar a reducir la frecuencia de
estos episodios.
La
cafeína y el embarazo—¿qué
riesgos existen?
En
la actualidad, y gracias al aumento en la atención
que se presta a la nutrición materna, muchas
mujeres se preguntan si es seguro consumir alimentos
o bebidas que contengan cafeína durante el
embarazo. Pese a que algunos estudios han dado resultados
confusos, las organizaciones de profesionales de la
salud, tales como el Colegio de Obstetras y Ginecólogos
de los Estados Unidos, recomiendan a las mujeres embarazadas
que limiten el consumo de cafeína al equivalente
de 1 ó 2 tazas de café. El uso de la
cafeína durante el embarazo debería
ser un tema para discutir con el médico particular.
La
Fertilidad
Debido
a que en la actualidad muchas mujeres se embarazan
más tarde, las investigaciones han centrado
su atención en la identificación de
aquellos factores que podrían afectar la fertilidad,
por ejemplo, la cafeína. En 1988 se realizó
un estudio que sugirió que la cantidad de cafeína
que se consume en 1 a 2 tazas de café al día,
podría disminuir la fertilidad femenina. Sin
embargo, los investigadores reconocieron que la concepción
demorada podría deberse a otros factores que
ellos no tomaron en cuenta, tales como la actividad
física, el estrés y otros hábitos
dietarios. Desde entonces, otros estudios más
importantes y mejor planificados que se realizaron
no pudieron respaldar los hallazgos de 1988.
En
1990, los investigadores de los Centros para el Control
y Prevención de las Enfermedades y la Universidad
de Harvard examinaron la asociación entre el
tiempo que se demora en concebir y el consumo de bebidas
cafeinadas. El estudio involucró a más
de 2800 mujeres que habían tenido hijos recientemente
y a 1800 mujeres a quienes se les había diagnosticado
una infertilidad primaria. Se entrevistó a
los miembros de cada grupo y se les preguntó
específicamente sobre el consumo de cafeína,
sus antecedentes médicos y hábitos de
vida. Los investigadores llegaron a la conclusión
de que el consumo de cafeína tenía muy
poca influencia en el tiempo que demoraron para concebir
aquellas mujeres que habían tenido efectivamente
hijos. El consumo de cafeína tampoco fue considerado
un factor de riesgo para la infertilidad.
En
respaldo de tales hallazgos, en 1991 en Dinamarca
se realizó un estudio que abarcó a 11.000
mujeres, y que analizó la relación entre
la cantidad de meses para concebir, el tabaquismo
y el consumo de café y té. Pese a que
las fumadoras que consumían más de ocho
tazas de café de hecho demoraron la concepción,
las no fumadoras no tuvieron ese problema, pese a
que consumían cafeína.
Un
estudio que abarcó a 210 mujeres y que se publicó
en el American Journal de Public Health en 1998 examinó
las diferencias en fertilidad que se asocian con el
consumo de diferentes bebidas cafeinadas. Se decidió
realizar este estudio en especial por las discrepancias
que existían en los hallazgos anteriores. No
se halló una asociación significativa
entre el consumo total de cafeína y la disminución
de la fertilidad. De hecho, los investigadores descubrieron
que las mujeres que bebían más de media
taza de té por día experimentaban un
significativo aumento en la fertilidad. Y este hecho
probó ser verdad con el consumo de cafeína
en los primeros intentos de una mujer por concebir.
La correlación entre el té y la fertilidad
fue respaldada por un estudio de 1994, sin embargo,
esas mujeres tenían niveles de consumo significativamente
superiores.
Abortos
espontáneos
La
asociación entre la cafeína y los abortos
espontáneos continúa siendo objeto de
investigaciones. Hace poco tiempo, investigadores
de la Universidad McGill de Montreal publicaron un
estudio que demostraba la existencia de una relación
entre el consumo de cafeína y los abortos.
Pese a que el consumo de cafeína antes y durante
el embarazo parecía estar asociado con un aumento
en la pérdida de fetos, los autores no tomaron
en cuenta un número de factores que podrían
originar una asociación falsa, como por ejemplo,
los efectos del malestar matinal o náuseas,
la cantidad de cigarrillos fumados y la cantidad de
bebidas alcohólicas consumida.
Antes
del estudio de McGill, un equipo de investigación
del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo
Humano realizó un estudio de 431 mujeres. Los
investigadores monitorearon a las mujeres y la cantidad
de cafeína que consumieron desde la concepción
hasta el nacimiento. Tomaron en cuenta las náuseas
matinales, tabaquismo, consumo de bebidas alcohólicas,
edad de la madre, y no hallaron ninguna relación
entre el consumo de hasta 300 mg de cafeína
por día y resultados adversos en el embarazo.
Algunos
años antes, en 1992, los investigadores analizaron
el efecto de los cigarrillos, las bebidas alcohólicas
y el consumo de café en el resultado de los
embarazos de más de 40,000 mujeres. Pese a
que el consumo de bebidas alcohólicas y el
tabaquismo en general producían efectos adversos
en el resultado del embarazo, el consumo moderado
de la cafeína no se asociaba con los abortos
espontáneos o el bajo peso del feto en el momento
del nacimiento. Más aún, la relación
entre el consumo de cafeína y los abortos espontáneos
fue investigada también en un estudio que abarcó
a 5,342 mujeres embarazadas en 1997. En el mismo,
los investigadores llegaron a la conclusión
de que no existía un aumento en el riesgo de
sufrir un aborto espontáneo si se consumía
una cantidad moderada de cafeína. En diciembre
de 2000, otro estudio realizado en Uppsala, Suecia,
llegó a la conclusión de que reducir
el consumo de cafeína durante los primeros
meses del embarazo es una medida prudente.
Defectos
de nacimiento y bajo peso de los bebés
En
la década del 80 se publicaron estudios que
también respaldaban la conclusión de
que el consumo moderado de la cafeína durante
el embarazo no puede asociarse con los partos prematuros
o con el bajo peso de los bebés al nacer. Desde
1980 se revisaron más de 20 estudios y se llegó
a la conclusión de que no existen evidencias
que prueben que el consumo de niveles moderados de
cafeína puede tener un efecto adverso discernible
en el resultado de los embarazos.
En
1991 se publicó un estudio en el que se examinó
el consumo de cafeína durante el embarazo y
el desarrollo posterior de los hijos de un grupo de
1500 mujeres durante 7 años. El consumo de
cafeína que era equivalente a aproximadamente
una taza y media a dos tazas de café por día,
no tuvo ningún efecto en el peso de nacimiento
de los bebés, en la duración del parto
ni en la circunferencia de la cabeza del feto. Se
realizaron exámenes de seguimiento a los niños
a los ocho meses, a los cuatro años, y a los
siete años. Tampoco se descubrieron efectos
adversos del consumo de cafeína en el desarrollo
motriz ni en la inteligencia del niño.
A
principios de la década del 80, la Administración
de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA)
realizó un estudio en ratas a las que se las
alimentó con elevadas dosis de cafeína
a través de un tubo estomacal. Pese a que los
resultados obtenidos hicieron necesaria la aparición
de mensajes que aconsejan a las mujeres embarazadas
a evitar la cafeína, el estudio fue muy criticado
porque no representaba la manera en que los seres
humanos consumían cafeína. En 1986,
investigadores de la FDA realizaron otro estudio en
el que las ratas de laboratorio consumieron altas
dosis de cafeína en el agua de sus bebederos.
El segundo estudio llegó a la conclusión
de que no existían efectos adversos en los
hijos de estas ratas, lo que contradijo totalmente
los hallazgos del primer estudio.
En
2001 se publicó otro estudio en el que se examinaron
los efectos del consumo de cafeína en el crecimiento
del feto, pero no se halló evidencia que comprobara
que el consumo de cafeína durante el embarazo
tuviera efectos negativos en el crecimiento fetal.
Otro estudio realizado en 2002, "El efecto de
la exposición a la cafeína durante el
embarazo en el peso de nacimiento y edad “gestacional"
y que se publicó en el American Journal of
Epidemiology llegó a la conclusión de
que no existía ninguna relación entre
el consumo moderado de cafeína y el peso reducido
del bebé al nacer, su edad gestacional o el
crecimiento fetal.
Prácticamente
todos los estudios que se realizaron durante la última
década demostraron que no existe relación
alguna entre los defectos de nacimiento y el consumo
de cafeína. La FDA evaluó esta evidencia
científica y llegó a la conclusión
de que la cafeína no tiene un efecto adverso
en la reproducción de los seres humanos. Sin
embargo, al igual que con otros hábitos dietarios,
la agencia continúa aconsejando a las mujeres
embarazadas a moderar el consumo de cafeína.
Es
importante beber gran cantidad de líquido durante
el embarazo. Pese a que consumir cantidades moderadas
de cafeína está bien, los médicos
también les recuerdan a las mujeres embarazadas
que beban diferentes tipos de bebidas no alcohólicas
durante el día.
Amamantar
Es
importante que las mujeres cuiden su alimentación
mientras amamantan a sus hijos para asegurar una saludable
producción de leche. El Comité de Drogas
de la Academia de Pediatría de los Estados
Unidos revisó los efectos de la cafeína
en la lactancia e informó que el consumo mínimo
de cafeína no tiene efectos adversos. Pese
a que la cafeína dietaria puede transmitirse
a la leche materna, las madres que están amamantando
pueden consumir pequeñas cantidades de cafeína
sin que lleguen a pasar una cantidad significativa
al bebé. Sin embargo, si el consumo de cafeína
es mayor, el resultado podría ser una alimentación
más pobre y débil para el bebé,
por lo que se recomienda limitar el consumo de cafeína.
Las organizaciones de profesionales de la salud, tales
como el Colegio de Obstetras y Ginecólogos
de los Estados Unidos, recomiendan a las mujeres embarazadas
que limiten el consumo de cafeína al equivalente
de 1 ó 3 tazas de café.
Cambios
fibroquísticos en la mama
A
fines de la década del 70 se comenzó
a discutir la relación que tiene la cafeína
con algunas enfermedades de las mamas. Un estudio
informal sugirió que dejar de tomar cafeína
podría aliviar los síntomas de los cambios
fibroquísticos de la mama, enfermedad que provoca
la aparición de bultos fibrosos benignos en
la mama. Pese a que la cafeína no está
directamente relacionada con el desarrollo de este
trastorno, algunas personas informaron que notaron
mejoras y menos hinchazón en las mamas cuando
eliminaron la cafeína de sus dietas. Sin embargo,
estos hallazgos se basaron en historias clínicas
anecdóticas de una pequeña cantidad
de mujeres y no en pruebas clínicas, por lo
que los resultados pueden no aplicarse a todas las
mujeres que padezcan cambios fibroquísticos
en las mamas. El Instituto Nacional del Cáncer
(NCI) realizó un estudio más importante
que involucró a más de 3000 mujeres.
Este estudio que se realizó en 1986 no pudo
demostrar la existencia de una asociación entre
el consumo de cafeína y la aparición
de tumores benignos, cambios fibroquísticos
e hinchazón de las mamas.
Tanto
el Consejo de Asuntos Científicos de la American
Medical Association y el National Cancer Institute
publicaron informes en los que afirman que no existe
relación entre el consumo de cafeína
y la incidencia de la enfermedad de los cambios fibroquísticos
en las mamas
El
tema del cáncer
La
preocupación que despertó la posible
relación entre la cafeína y la enfermedad
fibroquística de las mamas derivó en
la posible relación entre el consumo de la
cafeína y el cáncer de mama. Sin embargo,
todas las investigaciones que se realizaron hasta
la actualidad, no demostraron relación alguna
entre el consumo de cafeína y el desarrollo
de cualquier tipo de cáncer.
El
cáncer de mama
En
1990 los investigadores revisaron datos científicos
sobre la posible relación entre la cafeína
y los tumores malignos de mama. De los 11 estudios
revisados, ninguno pudo establecer una relación
significativa entre el consumo de cafeína y
la aparición de cáncer de mama.
Más
específicamente, se realizaron tres estudios
independientes en Israel, los Estados Unidos y Francia,
que analizaron la relación entre el consumo
de café y el desarrollo del cáncer de
mama. Cada uno de los estudios analizaba el consumo
dietario, los antecedentes médicos y reproductivos
y la frecuencia del consumo de café. Los resultados
de cada investigación no pudieron establecer
una relación entre el consumo de café
y el cáncer de mama.
Más
aún, el estudio que realizó el NCI en
1986 sobre la enfermedad de las mamas, tampoco halló
asociación alguna entre el consumo de cafeína
y el cáncer de mama. Un dato interesante: los
investigadores del NCI advirtieron que quienes tomaban
café tenían una incidencia levemente
menor de cáncer de mama. Se aconseja a los
pacientes que aclaren todas sus dudas y preguntas
con los profesionales médicos que los atienden.
El
cáncer de ovarios
Una
profunda revisión de las investigaciones que
se han realizado entre la relación que existe
entre el cáncer de ovario y la cafeína,
no halló ninguna evidencia que indicara que
el consumo de cafeína es un factor de riesgo
para el cáncer de ovarios cuando se toman en
cuenta los demás factores conocidos. De hecho,
la Agencia Internacional de Investigaciones sobre
el Cáncer (IARC) descubrió que no existen
evidencias adecuadas que sugieran que el beber café
cause cáncer de ovarios.
En
términos generales, la investigación
científica universal no respalda la existencia
de una relación entre el consumo de cafeína
y el cáncer. En consecuencia, tanto la Sociedad
de Cáncer de los Estados Unidos y el Consejo
Nacional de Investigación de la Academia Nacional
de Ciencias informa que no existen pruebas convincentes
que relacionen a la cafeína con algún
tipo de cáncer.
La
osteoporosis: para fortalecer la salud de los huesos
En
función de la reciente concientización
sobre la incidencia de la osteoporosis en las mujeres
posmenopáusicas, la relación entre la
cafeína y la salud ósea es un área
de investigación relativamente nueva. Se ha
demostrado que el consumo de cafeína causa
un aumento leve y temporario en el nivel de excreción
de calcio, lo que derivó en la especulación
de que el uso de la cafeína podría comprometer
la salud de los huesos. Sin embargo, los estudios
demuestran que un adecuado consumo de calcio compensa
el potencial efecto de la cafeína en la densidad
ósea.
Este
hecho fue ilustrado por un estudio reciente en el
que se examinó el consumo de café con
cafeína en un grupo de 980 mujeres posmenopáusicas.
Los investigadores no hallaron relación alguna
entre el consumo de café con cafeína
que habían realizado estas mujeres durante
toda su vida (equivalente a dos tazas al día)
y la reducida densidad mineral ósea entre las
mujeres que habían bebido por lo menos una
taza de leche durante su vida adulta.
Otros
estudios que se realizaron en la Facultad de Medicina
de la Universidad del Estado de Pennsylvania y en
la Clínica Mayo llegaron a la conclusión
de que pese a que el consumo de cafeína aumenta
levemente la excreción de calcio en la orina,
la cafeína no representaba un factor de riesgo
importante para la osteoporosis. Un estudio sobre
el efecto que tienen las bebidas carbonatadas en la
excreción de calcio que se realizó en
el Centro de Investigación sobre la Osteoporosis
de la Universidad de Creighton, llegó a la
misma conclusión: "El efecto neto de los
componentes de las bebidas carbonatadas (incluso la
cafeína) en la economía de calcio es
mínimo."
En
función de la evidencia que existe en la actualidad,
un adecuado consumo de calcio, especialmente durante
los años de la adolescencia, es el mejor seguro
nutricional para tener huesos saludables y fuertes.
Las mujeres en edad de procrear deberían consumir
por lo menos tres porciones de alimentos ricos en
calcio por día, como por ejemplo, leche descremada
o yogur, además de los demás alimentos
y bebidas que se incluyen de por sí en su dieta.
Las
náuseas
En
algunas mujeres, las náuseas—malestar
matinal—es algo muy común durante los
primeros tres meses del embarazo. Pese a que se trata
de un fenómeno desagradable, los investigadores
consideran que se trata de un aspecto normal y común
de los primeros meses del embarazo.
Durante
un embarazo normal, los niveles de hormonas son altos,
y aumentan la posibilidad de sentir naúseas.
Al sentirse mal y con náuseas, las mujeres
embarazadas quizás no apetezcan ciertos alimentos
y bebidas, incluso aquellos que contienen cafeína.
Los profesionales de la salud a menudo aconsejan a
las mujeres embarazadas que tienen náuseas
matinales a consumir galletas saladas y a beber agua.
Muchos
informes de la literatura científica consideran
que 300 mg de cafeína es una cantidad moderada.
Las organizaciones de profesionales de la salud, recomiendan
a las mujeres embarazadas que limiten el consumo de
cafeína al equivalente de 1 ó 2 tazas
de café. Existe una gran variedad de bebidas
descafeinadas disponibles para quienes desean limitar
o evitar la cafeína durante el embarazo.
¿Qué
Productos contienen cafeína y en que cantidad?
|