La enfermedad de WILSON es un desorden genético
autosómico recesivo en la que existe un defecto del metabolismo
del cobre. Su frecuencia es de aproximadamente 1 caso por cada 30.000
nacimientos. En esta enfermedad existe una disminución marcada
de la excreción biliar de cobre y una deficiencia en la incorporación
de cobre a la ceruloplasmina. Esto lleva a un progresivo aumento del contenido
de cobre hepático y en forma secundaria en los ganglios basales
del cerebro y en la córnea. Las manifestaciones de esta enfermedad
no aparecen antes de los 5 años de edad, pudiendo incluso iniciarse
en la adolescencia o incluso en el adulto joven.
La acumulación de cobre en el hígado
lleva a un daño progresivo de este órgano cuya expresión
más severa es la cirrosis hepática. El depósito de
cobre en el sistema nerviosos central produce un daño neurológico,
que en algunos aspectos se parece a la enfermedad de Parkinson, y que
puede acompañarse de manifestaciones psiquiátricas. Al nivel
de la córnea la acumulación de cobre se aprecia como un
anillo parduzco pericórneal (anillo de Kayser-Fleisher). El daño
a los tejidos se puede disminuir sometiendo en forma temprana a los pacientes
a una dieta con bajo contenido de cobre, junto con una terapia con compuestos
que disminuyan la absorción de cobre (el más usado es el
cinc) y medicamentos que favorezcan la eliminación del exceso de
cobre (drogas quelantes).
Cobre y nutrición
El contenido promedio de cobre en los alimentos es de 4-5 mg por kilo.
En el chocolate el contenido de cobre es de 125 mg / kg
Algunos alimentos son especialmente ricos en cobre.
Estos incluyen la mayoría de las nueces y semillas (especialmente
las de girasol), garbanzos, hígado y ostras. Los alimentos naturales
tales como cereales, carne y el pescado generalmente contienen suficiente
cobre para proveer hasta 50% de los requerimientos de cobre en una dieta
equilibrada.
El cobre se combina con ciertas proteínas
para producir enzimas que actúan como catalizadores para ayudar
a un gran número de funciones de cuerpo:
• Provee la energía requerida por las reacciones bioquímicas.
• Participa en la transformación de la melanina para la pigmentación
de la piel
• Genera la formación de enlaces cruzados en el colágeno
y la elastina, sustancias empleadas por el organismo para mantener y reparar
los tejidos
• Tiene especial importancia para el funcionamiento del corazón
y arterias. Las investigaciones realizadas en este campo arrojan como
resultado que una deficiencia de cobre en el organismo es un factor de
riesgo aumentado para desarrollar una enfermedad coronaria en el corazón.
• El cobre desempeña un papel importante en la formación
de la hemoglobina de la sangre.
El cobre en la higiene
El cobre posee características únicas que le confieren un
poder bactericida, que no afecta a seres humanos y animales pero que es
letal para muchos microorganismos y bacterias. La acción bactericida
del cobre es generalmente poco conocida. Con el cobre ninguna bacteria
puede desarrollarse. Ocasiona un efecto retardado sobre la putrefacción.
El cobre en el cuerpo humano
• La concentración de iones de cobre en la sangre humana
es de 1-3 mg/lt y en los órganos es de 6.4 mg/kg
• Un individuo de estatura y complexión media contiene en
su organismo de 120 a150 mg. de cobre. En l os niños y lactantes
la proporción es mucho mayor.
• El cuerpo adulto contiene entre 1.4 y 2.1 mg de cobre por kilogramo
de peso del cuerpo. De aquí se desprende que un humano saludable
que pesa 60 kilogramos contiene aproximadamente un décimo de gramo
de cobre. Sin embargo, esta cantidad pequeña es esencial al bienestar
humano total.
• La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que
la dosis de ingestión de cobre no debería exceder 12mg/día
para varones adultos y 10 mg/día para mujeres adultas.
• Las víctimas de enfermedades como la cirrosis infantil
de la India o enfermedades hereditarias tal como enfermedad de Wilson
ocasionan la retención de cobre en cantidades excesivas para el
cuerpo y daño del hígado, frecuentemente con consecuencias
mortales. Los síntomas de envenenamiento agudo por cobre incluyen
náusea, vómitos y dolor muscular y abdominal.
El cobre en la medicina
El cobre se ha usado como medicina durante miles de años incluyendo
el tratamiento de dolores y heridas en el pecho y para purificar el agua
potable. Investigaciones más recientes indican que el cobre ayuda
a prevenir la inflamación provocada por la artritis y enfermedades
similares. Actualmente se trabaja en investigaciones para desarrollar
medicamentos anti-ulcerosos y anti-inflamatorias que contienen cobre y
se experimenta su uso en radiología y para tratar convulsiones
y epilepsia. Aunque no hay que evidencia epidemiológica de que
el cobre impida la artritis, ha habido casos en los que se ha reportado
que el uso de bandas de cobre redujo los síntomas.
La toxicidad de cobre
El envenenamiento agudo de cobre es un suceso raro, y solo ocasionado
por la ingestión accidental de soluciones del cobre o nitrato de
sulfato de cobre. Las sales anteriores y aquellas sales orgánicas
de cobre son poderosos eméticos (sustancias que inducen al vómito)
por lo que las dosis grandes que se ingieran de manera inadvertida son
rechazadas normalmente. El envenenamiento crónic o de cobre por
la ingestión en alimentos es también muy raro y los pocos
informes existentes se refieren a pacientes con enfermedades del hígado.
La capacidad del hígado humano saludable para excretar cobre es
considerable y es la principal razón por la que ningún caso
de envenenamiento crónico de cobre se ha reportado.
Mitos sobre la salud y el cobre
La publicidad engañosa de algunos materiales y en particular de
las tuberías de plástico ataca al cobre atribuyéndole
propiedades tóxicas para el ser humano. La siguiente información
son conclusiones de estudios realizados durante décadas que se
ha empleado el cobre como tubería:
• En la industria de los alimentos, se fabrican en recipientes de
cobre puro algunos quesos, cerveza, bebidas alcohólicas (whisky)
y confituras.
• El contenido de cobre en el agua potable estancada en una tubería
de cobre es prácticamente estable y no sobrepasa los 0.125 mg/lt,
cantidad muy por debajo de los niveles de toxicidad en el ser humano
• El contenido de cobre en el agua potable en circulación
por una tubería de cobre decrece con el tiempo, a partir de las
dos primeras horas de uso de la tubería, llegando a ser prácticamente
nulo, debido a la formación de la capa de óxido no tóxica
superficial, muy adherente, que impide la oxidación posterior.
• La cantidad de cobre que podemos ingerir con el agua transportada
por la tubería de cobre es de la décima a la centésima
parte de la de nuestra alimentación daría. Por lo tanto,
ni en los casos más extremos, el cobre ingerido por medio del agua
puede resultar nocivo para la salud humana.
COBRE
El cobre es un elemento esencial para el hombre (6, 8, 9). Interviene
en el desarrollo de los huesos y del tejido elástico, en el funcionamiento
del sistema nervioso central y en la síntesis de hemoglobina (9,
14).
Las recomendaciones diarias se estiman en 2 mg (8,10). Dada su gran distribución,
es prácticamente imposible preparar una dieta que contenga menos
de esta cantidad (6, 9)
Entre los alimentos más ricos en cobre se encuentran las ostras,
hígados, setas, nueces y chocolate (6). Además, el contenido
de este metal puede aumentar por la cesión de cerámicas
y utensilios domésticos (15).
El agua de bebida contiene generalmente 0,1 mg/L. Si se acepta esta concentración
como típica en el agua potable, ésta podría contribuir
a la nutrición entre un 6 y un 10% de las necesidades diarias de
cobre. No obstante, algunas aguas contienen niveles más elevados
e incluso se han encontrado contribuciones del 40% (8).
La absorción del cobre es del orden del 30% y es disminuida por
altas ingestas alimentarias de hierro, molibdeno y zinc (6). Este elemento
se almacena preferentemente en el hígado, riñón,
músculo, corazón y cerebro (12). Su deficiencia produce
anemia, neutropenia y desmineralización ósea (6), mientras
que la ingestión en exceso es tóxica.
Aunque no son frecuentes las intoxicaciones agudas por este metal, dadas
sus propieda des eméticas y laxantes (9), se caracterizan por náuseas,
vómitos, dolor de cabeza y debilidad. Los casos más graves
cursan con taquicardia e hipertensión que pueden ir seguidas por
ictericia, anemia hemolítica, uremia y muerte (14)
Tras la absorción, por vía gastrointestinal, de cantidades
pequeñas pero repetidas pueden presentarse náuseas, salivación,
dolor epigástrico, diarreas, vértigo, debilidad e ictericia
(6). Así, se han observado vómitos y diarreas por consumo
de té con 25 p.p.m. de cobre y se han descrito también erupciones
cutáneas por ingestión de agua con 7,6 p.p.m. de este metal
(14).
Un caso especial de intoxicación se produce en la enfermedad de
Wilson, alteración congénita que afecta al metabolismo del
cobre, en la que aparecen trastornos con la ingestión de concentraciones
normales de este metal (6, 14).
Aunque se han encontrado valores elevados de cobre, hierro y zinc en ciertos
tumores provocados experimentalmente en animales de laboratorio por xenobiótic
os orgánicos, no ha sido demostrada la responsabilidad carcinogénica
del cobre (6).
El Comité Mixto FAO/OMS establece la cantidad de 0,5 mg/Kg como
ingestión máxima diaria admisible (9).
C. Jiménez Serrano. Profesora Titular Interina de Salud Pública.
VM. Idal Marín, M. Profesora Titular Interina
de Farmacología y Dietética.
E.U. de Enfermería de Ciudad Real.
El cobre es un poderoso tóxico para los peces. Su concentración
activa depende de la calidad del agua. Por combinación con el cadmio,
cinc y mercurio se potencia aún más su efecto tóxico.
Efectos característicos
Seres humanos/ mamíferos:
Como parte integrante de numerosas enzimas, el cobre es un elemento traza
esencial. La intoxicación se produce fundamentalmente por inhalación
de polvos y "humos" de cobre. Las intoxicaciones por ingesta
son raras, dado que produce vómitos. La toxicidad de esta sustancia
se basa en el enlace de los iones de cobre libres a ciertas proteínas,
lo que afecta sus funci ones fisiológicas por inhalación
del polvo y humo de cobre. La inhalación de los "humos"
o del polvo produce hemorragia nasal y de las mucosas, pudiendo conducir
a la perforación del tabique nasal. Los niños menores están
mucho más expuestos (peligro de muerte) cuando hay un alto contenido
de cobre en el agua potable. La muerte se presenta por cirrosis hepática.
Plantas:
El cobre produce lesiones en las raíces que comienzan en el plasmalemma
y terminan con la destrucción de la estructura normal de la membrana;
inhibe el crecimiento radicular y promueve la formación de numerosas
raicillas (secundarias) cortas y de color pardo. El cobre se acumula en
la corteza de las raíces y en las paredes celulares. Se produce
clorosis porque el Fe es desplazado de los centros fisiológicos
del metabolismo y reemplazado por el Cu. En un mismo ecosistema, las plantas
acuáticas asimilan tres veces más cobre que las plantas
terrestres.
COMPORTAMIENTO EN EL MEDIO AMBIENTE
Agua:
El cobre p recipita en agua salada, lo que explica el escaso contenido
de cobre en este tipo de agua en comparación con el agua dulce.
La lluvia ácida aumenta la solubilidad de los minerales de cobre.
El mayor contenido de cobre en el agua potable con pH bajo se debe, en
la mayoría de los casos, a la corrosión de las cañerías.
Esto puede modificar el color del agua y producir precipitados verdosos.
Aire:
En Alemania, se encuadra al cobre en el grupo de Emisiones - Clase III,
de acuerdo con los Lineamientos Técnicos Aire (ROTH, 1989). Expuesto
al aire húmedo normal, se forma una pátina verdosa que protege
al cobre metálico de efectos químicos adicionales (corrosión).
Suelo:
El cobre queda fuertemente atrapado por intercambios inorgánicos
y cuando aumenta el pH, se forman compuestos. La solubilidad del cobre
en el suelo es mínima con pH 5-6. El cobre, adsorbido firmemente
en la arcilla, se acumula en los estratos arcillosos. El contenido de
cobre en el suelo disminuye a medida que aum enta la profundidad de los
estratos. Las reacciones de intercambio y el contenido de nitrógeno
del suelo constituyen factores muy importante para el transporte pasivo
del cobre inmóvil.
Degradación, productos de la descomposición, tiempo de vida
media:
Las sales de Cobre (II) son los compuestos de cobre más estables.
Cadena alimentaria:
Tanto el ser humano como los demás mamíferos asimilan el
30% del cobre contenido en los alimentos por vía estomacal, del
cual aproximadamente del 5% es realmente resorbido. El resto se elimina
nuevamente por vía biliar. Esta sustancia se acumula en el hígado,
en el cerebro y en los riñones.