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Cada alimento tiene una mejor forma de cocción
Susana Aríngoli Instructora en Salud, Alimentación
y Actividad Física
Durante
la cocción de los alimentos se producen importantes
pérdidas nutritivas, conservarlos depende del
cuidado con que se protejan a los alimentos de los
agentes físicos como la luz, oxígeno,
temperatura...etc.
La
cocción resulta beneficiosa para los alimentos
de origen animal pero, generalmente, presenta más
inconvenientes que ventajas para las frutas y algunas
hortalizas. Conviene utilizar la forma de cocción
que mejor mantiene las cualidades nutritivas de cada
alimento, ya que según la técnica que
se utilice, se puede enriquecer o empobrecer en nutrientes
esenciales como minerales y vitaminas.
Las legumbres, siempre cocinadas
Para
que nuestro organismo las pueda digerir deben consumirse
cocinadas por la cantidad de almidón (hidratos
de carbono complejos) que contienen y porque se eliminan
los tóxicos. Un buen remojo (entre 6 ó
12 horas) es el recurso tradicional para lograr unas
legumbres bien cocinadas, ya que se reblandece la
piel. a la hora de cocerlas el agua de remojo se debe
cambiar y añadir doble volumen de agua que
de legumbre, para reducir al máximo los oligosacáridos
productores de gas que son los que pueden dar lugar
a flatulencia se debe retirar la olla del fuego por
unos minutos cuando el agua comienza a hervir o se
añade agua fría al agua hirviendo. Si
el agua de cocción es dura (rica en sales)
se puede añadir una pizca de bicarbonato sódico
para evitar que se endurezcan. En caso de utilizar
la olla a presión y para evitar la formación
de espuma, basta con añadir unas gotas de aceite
al agua antes de cerrar la olla.
En cuanto al aporte nutritivo de las legumbres, la
creencia popular nos habla de la riqueza en hierro
de estos alimentos, especialmente de las lentejas.
Sin embargo, para que nuestro organismo pueda aprovechar
la forma química del hierro de los vegetales
éste debe ir asociado a la vitamina C. Una
buena combinación por ejemplo podría
ser: ensalada de lentejas con el agregado de tomates,
pimientos verde o rojo, alimentos muy ricos en esta
vitamina, o tomando un jugo de frutas cítricas.
Hortalizas,
verduras y tubérculos 
Cocinadas
son más fáciles de digerir; sin embargo,
se destruyen algunas de sus vitaminas, especialmente
la C. con la cocción se pierden también
las sales minerales que se disuelven en el agua, y
que no hay que desechar, otra opción para aprovechar
todos los nutrientes es las hortalizas cocinadas solo
hasta que hallan perdido su rigidez.
Algunas hortalizas deben consumirse cocinadas, porque
crudas resultan indigestas e incluso tóxicas,
como la mandioca, las berenjenas y las papas (crudas
pueden contener solanina, alcaloide tóxico,
sobre todo si no están maduras) todo lo que
contenga hidratos de carbono se deberá "masticar"
para impregnarlo de saliva y facilitar así
la predigestión del almidón.
Por otra parte, verduras y hortalizas deben manipularse
y trocearse inmediatamente antes de su cocción,
evitando remojos prolongados y cortes previos que
aumentan las pérdidas nutritivas.
Para cocinar vegetales conviene tener en cuenta los
siguientes pasos:
-
Introducir los vegetales en agua hirviendo y utilizar
la mínima cantidad de agua, para conservar
mejor las vitaminas que poseen necesitan un medio
ácido por lo tanto añadir al agua
de cocción unas gotas de limón o vinagre.
- Si
los vegetales no se van a consumir con el caldo,
retirarlos del mismo después de la cocción,
sin desecharlo ya que podemos utilizarlo para la
elaboración de sopas, caldos o guisos resultando
muy nutritivo con las sales de los vegetales disueltos.
-
Las verduras asadas a la plancha o a la parrilla
pierden considerablemente sus vitaminas aunque realzan
su sabor, las más adecuada para este tipo
de cocción son las berenjenas morrones, calabazas,
cebollas , papas, batatas… Otra opción
saludable es asarlas a la papillote, envolviéndolas
en papel de aluminio ligeramente rociado con aceite
vegetal. de este modo se cuecen en su propio jugo,
conservándose todas las propiedades nutricionales.
-
Freír verduras , no es recomendable ya que
además de perder la mayor cantidad de nutrientes,
si no se sabe utilizar la técnica adecuada
para las frituras, éstas retienen más
aceite y se hacen indigestas aumentando además
su poder calórico, un alimento frito aumenta
el doble su valor energético inicial por
lo que no se debe abusar la consumición de
alimentos elaborados con esta técnica y mucho
menos si son consumidas fuera de casa , donde no
podemos saber que tiempo de uso tiene el aceite
y si tiene la temperatura adecuada al momento de
la cocción.
-
Las vitaminas soportan mejor temperaturas elevadas
durante poco tiempo que temperaturas bajas durante
un periodo de cocción más prolongado,
la cocción en olla a presión es un
buen método si se realiza correctamente y
en el tiempo adecuado, este sistema lleva muy poco
tiempo, si se deja cocinar de más se obtendrá
un alimento con menor valor nutritivo.
-
Al vapor, las verduras conservan las sales minerales,
la perdida de vitaminas es menor que con el hervido
tradicional, ya que no se produce dilución.
además resultan más sabrosas, y nutritivas.
-
El blanqueado es muy adecuado para congelar las
verduras, una vez limpias, se introducen en agua
hirviendo durante 2 0 4 minutos y, posteriormente,
se colocan en un recipiente con agua helada por
otros 4 0 5 segundos, posteriormente se escurren
y se colocan en recipientes adecuados para congelar.
este sistema destruye las enzimas que oxidan las
vitaminas por lo tanto se conservan por mayor tiempo.
-
Al microondas se pueden cocinar verduras con el
agua que ha quedado después de su lavado
y en recipiente tapado con papel film con pequeños
orificios para dejar salir el vapor. de esta manera
no se reduce el valor nutritivo del alimento.
Las
frutas, mejor crudas 
La
mejor forma de aprovechar las propiedades nutritivas
de la fruta es consumirla cruda. Si se comen sin pelar
es preciso lavarlas bien para eliminar los pesticidas
que podrían haberse acumulado en la superficie.
La cocción de frutas destruye un porcentaje
importante de las vitaminas, igual son recomendadas
especialmente para personas con ciertas patologías.
Los jugos de frutas constituyen una opción
saludable, debemos tener en cuenta que estamos eliminando
las fibras (pectina) que también son muy necesarias
para el buen funcionamiento del intestino y que además
producen saciedad.
Carnes rojas, blancas y pescado
¿Jugoso, a punto o bien cocido?
Las
carnes y pescados crudos o poco cocinados presentan
el riesgo de producir toxiinfecciones debido a que
podrían estar contaminados por gérmenes.
Con la cocción, estos alimentos, además
de higienizarse, coagulan las proteínas musculares
lo que hace más fácil la digestión,
sobre todo en las carnes. Por otra parte, el colágeno
del tejido conjuntivo (nervios, tendones...) se ablanda
al convertirse en gelatina
Al asar carnes, pescados u otros alimentos no es preciso
agregarles aceite; y si se desea utilizar un medio
graso utilizar rocío vegetal o de lo contrario
solo usar algunas gotas de aceite vegetal con hierbas
aromáticas y limón distribuidas sobre
el alimento con un pincel, se pueden añadir
posteriormente y así se evitan los inconvenientes
de las grasas quemadas. Con esta técnica, se
forma una costra superficial (las proteínas
coagulan) y evita la salida de su propio jugo, sustancias
nutritivas que poseen las carnes. La carne deberá
hacerse a fuego fuerte para que la superficie quede
bien dorada; después, el calor se reduce hasta
que la carne quede al punto de cocción que
usted prefiera Si no estamos seguros de que la carne
va a resultar muy tierna, se le puede propinar unos
golpes con un rodillo de cocina a fin de aplastar
las fibras, o someterla a maceración con hierbas
aromáticas durante algunas horas.
Pescado y aves necesitan un fuego más moderado.
La cocción en parrilla, por su parte, confiere
a carnes y pescados un sabor y textura particular,
pero conviene tener algunos cuidados para evitar la
producción de hidrocarburos tóxicos,
como el benzopireno.
Este proceso ocurre cuando las gotas de grasa fundida
caen sobre las brasas, para reducir estas sustancias
indeseables y que afecta a nuestra salud se recomienda
eliminar la grasa visible de los alimentos antes de
colocarlos a cocinar y utilizar parrillas con recolector
de grasa.
Para conseguir una buena cocción en el asado
al horno la temperatura interior del alimento no superará
los 70 grados. Esto se consigue graduando el horno
entre 180º y 190ºC. Si se superan los 200ºC,
aumenta la formación de sustancias potencialmente
tóxicas. Es importante untar la pieza con aceite
y dorarla (en plancha o a horno fuerte inicialmente)
para que no pierda tanto jugo; evitaremos que el producto
se reseque. También se puede desgrasar el alimento.
La carne asada en horno o en parrilla se sala cuando
ya esté dorada; si no, la sal hace exudar los
jugos de la carne y la reseca demasiado.
En estofados o guisados, primero debe estar la carne
previamente dorada, luego se mezclan los vegetales
junto con la carne para favorecer la formación
de una corteza externa que evite la pérdida
de jugosidad. Si no se añade aceite, estos
platos son una opción sabrosa, saludable y
completa.
Al freír carne o pescado, conviene utilizar
abundante aceite bien caliente cuidando que no alcance
el punto de humo (sí el aceite está
frío, el alimento se impregnará de grasa).
Hay transferencia de grasa entre el alimento y el
aceite, por lo que el primero se enriquece en los
ácidos grasos insaturados si se utilizan aceites
vegetales de calidad. El mejor es el de oliva. Una
vez fritos, se recomienda escurrir bien los alimentos
para que retengan la menor cantidad de grasa y para
que nos queden crujientes. Si el producto está
congelado, se introducirá en abundante aceite
y en pequeñas cantidades, para que no descienda
demasiado la temperatura. Si se reboza con una capa
de harina o huevo, se forma una costra superficial
que reduce la salida de agua y sales minerales (significa
una menor pérdida nutritiva). Si queremos evitar
el exceso de calorías que supone el rebozado,
podemos mezclar pan rallado con salvado de avena en
partes iguales.
Freír alimentos: menos
calidad nutricional
La utilización en frío de aceite (aceite
crudo para aliñar) no presenta ningún
problema nutritivo, ya que la estructura de las grasas
no se modifica. Sin embargo, en caliente puede generar
modificaciones, debido a las características
de los ácidos grasos poliinsaturados más
abundantes en los aceites de semillas de girasol,
maíz... Las frituras se hacen entre 175º
y 200ºC y los aceites mencionados tienen temperaturas
críticas de 160-180ºC, a más temperatura
pueden aparecer compuestos irritantes o tóxicos.
Para freír no conviene mezclar dos tipos de
aceites, ni aceites nuevos con los ya utilizados.
Cada
tipo de aceite soporta diferentes temperaturas de
calentamiento y al calentar uno antes que otro, se
somete al ya calentado a temperaturas de recalentamiento
que pueden formar cuerpos extraños, potencialmente
nocivos.
Es más saludable consumir alimentos fritos
de vez en cuando y en cada fritura que se realiza
utilizar aceite nuevo.
Huevos:
Mejor crudos o cocinados 
Cocinados
son más fáciles de digerir, el calor
hace que coagulen las proteínas contenidas
en la clara y aseguran la destrucción de los
gérmenes que pudieran contener como las salmonellas.
El huevo crudo contiene una sustancia (avidina) que
impide la absorción de la vitamina que se encuentra
en la yema resultando además más difícil
de digerir.
Las claras son las más recomendadas y se pueden
consumir varias veces por semana, son muy útiles
a la hora de realizar tortillas, o revueltos con verduras
y con muy poco agregado de grasa.
Los huevos enteros pueden cocinarse pasados por agua,
son más digestibles que los huevos duros y
los fritos que resultan excesivamente grasos si no
se conoce la técnica y no se escurren bien.
Debemos
recordar que la calidad de nuestra alimentación
también depende de la manera de cocción,
la manipulación y conservación de los
alimentos, cuanto más contenido graso contenga
un alimento ya sea por su contenido propio o por su
preparación, menor calidad tiene para nuestro
organismo, consumir verduras y frutas a diario es
muy saludable pero si estas han perdido sus vitaminas
o sales minerales por la mala manipulación
o la cocción inadecuada nuestro organismo no
podrá cumplir con los proceso químicos
para la absorción de los demás nutrientes.
Tanto la carencia de algunos nutrientes esenciales
(vitaminas,y minerales)como el exceso de algunos de
ellos (grasas saturadas) pueden producir importantes
enfermedades las cuales se pueden prevenir solo realizando
algunos cambios en nuestra forma de cocinar y conservar
los alimentos.
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