|
Entendemos como condimentos las substancias alimenticias
que utilizamos para sazonar, mejorar o realzar el
gusto de los alimentos, haciéndolos más
apetitosos, más digeribles, para conservarlos
mejor o aun, para complementar o lograr armonía
entre todos los ingredientes de la preparación
sin alterar el sabor natural de lo que se cocina.
De ese
modo el término comprendería casi todo
lo que utilizamos para preparar un plato, aparte de
los ingredientes principales, aunque en algunos casos
algo que es corrientemente utilizado como condimento
pasa a ser un ingrediente e inclusive, llegar a convertirse
en el ingrediente más importante. Tal es el
caso del ají en la comida mexicana, de la cebolla
en la sopa de cebolla, del ajo en la sopa de ajo,
etc.
Si buscamos nutrientes
o valor dietético en los condimentos (sal,
vinagre, hierbas aromáticas, especias...) algo
hay, pero siempre en cantidades insignificantes. Y
ese es precisamente uno de sus rasgos definitorios:
añaden color y sabor a los alimentos sin alterarlos
sustancialmente
Conseguir platos apetecibles
y sabrosos, orginales o llamativos, mediante el uso
de condimentos, es cuestión de técnica
y sapiencia culinaria, que nos permitirán elegir
correctamente los condimentos que transforman una
receta mediocre en un plato especial.
Para usarlos con acierto,
habremos de conocer y distinguir los sabores y aromas
de cada condimento, y los que surgen al combinar varios
de ellos. Según los especialistas en gastronomía,
los condimentos deben proporcionar un contraste o
un aroma al plato, pero sin anular el sabor real del
ingrediente principal. La regla general aconseja que
se añadan en modesta cantidad y poco antes
de acabar el cocinado del plato, dejándolos
cocer un rato para que el plato pueda extraer de ellos
su máximo sabor. Los más usados son:
hierbas aromáticas, sal, vinagre, limón,
ajo y especias como pimienta blanca o negra, clavo,
nuez mosacada.
Un condimento puede
utilizarse durante la preparación del plato,
la pimienta, por ejemplo, o puede acompañar
al plato ya preparado, como es el caso de la guasacaca
que realza y complementa el sabor de nuestra parrilla.
Condimento es en realidad
un término muy vasto que comprende las hierbas
(cebollín, perejil), las especias (canela,
ajonjolí), los aromas y esencias (esencia de
vainilla, de almendras) sazonadores (glutamato monosódico),
preservativos (sal, vinagre), extractos (extracto
de carne), salsas (salsa inglesa, de tomate, picante),
edulcorante y siropes (papelón, melaza), productos
industriales de acompañamiento (mostaza, encurtidos),
colorantes naturales (onoto, caramelo), espesantes
(harina, maicena), inclusive vinos, quesos, flores.
La lista podría ser interminable.
Los condimentos contribuyen
en buena parte a caracterizar lo que podemos denominar
"sabor nacional", es decir, la sazón
o gusto con el que cada pueblo se siente más
satisfecho, más a gusto. Por ejemplo, la mantequilla
para el francés, el aceite, el ajo y el azafrán
para el español, el queso parmesano y el tomate
para el italiano, la mostaza para los ingleses, la
crema para los escandinavos, el ají para el
mexicano, la salsa Ketchup para los norteamericanos,
la paprika para los húngaros, el yogurt para
los rusos y centroeuropeos, el sofrito para los venezolanos
que, a su vez es una mezcla de varios condimentos.
Un condimento puede
ser natural o de preparación previa, doméstica
o industrial y así ha sido desde muy antiguo:
el garum de los romanos, el nuoc man de los vietnamitas,
el garam masala o curry de la India, el kefir del
Medio Oriente, el dashi y la salsa de soya del Japón,
el glutamato monosódico de la China y, el sofrito
en Venezuela.
El condimento no es
un recurso artificial como puede ser, por ejemplo,
el consomé concentrado o el adobo industrial
que uniformizan la comida en detrimento de la calidad,
que por eso conviene evitar, sino que responden a
hábitos alimentarios y, no por industrial,
debe condenarse, como en el caso de la leche en polvo,
por ejemplo, que sin ser idéntico al producto
original ofrece simplificación, fácil
transporte y obtención en cualquier parte sin
desmejorar la calidad ni modificar apreciablemente
el gusto del producto final. Sobre las hierbas y las
especies, específicamente, nos referiremos
en otra oportunidad.
Por estas semillas,
raíces, hojas, bayas, cortezas y minerales,
los hombres se mataron, se aventuraron a descubrir
lo desconocido: islas misteriosas, países,
continentes. La llegada larga, peligrosa, a través
de los caminos de las especias, provocó precios
consecuentes hasta el siglo XVII, y su uso beneficiaba
de un verdadero estatuto social.
Veremos que algunas
especias son de origen animal y las vamos a clasificar
de las más frecuentes a las más desconocidas.
Antes de empezar, seis consejos importantes:
COMPRAR a un especialista.
COMPRAR en cantidades razonables
CONSERVAR en un sitio seco y a la sombra.
RESPETAR las proporciones; usar con moderación
las más potentes.
LA PROCEDENCIA ES IMPORTANTE,
UTILIZAR un mortero o un pequeño molinillo
de café para moler las especias, es incomparable.
Hierbas aromáticas
Hierbas
Aromaticas
Las
hierbas aromáticas se usan en la cocina tanto
con fines gastronómicos como con la intención
de conseguir los beneficiosos efectos que algunas
plantas medicinales podrían generar en nuestro
organismo. Se han de emplear siempre en dosis controladas
y teniendo en cuenta sus posibles efectos secundarios.
Su delicado sabor puede reemplazar, incluso con ventaja,
al de muchas especias. A excepción del laurel,
que se usa en seco, las hierbas aromáticas
aportan más sabor y aroma a los platos si son
frescas. Gracias a los aceites esenciales que contienen,
constituyen un acompañamiento idóneo
para los alimentos. Sus propiedades son:
Eupépticas
(tonifican los procesos digestivos y facilitan la
digestión): eneldo, alcaparras, laurel, salvia,
romero, perejil, albahaca, tomillo, comino, ajedrea.
Carminativas (evitan
o reducen los gases intestinales): eneldo, hinojo,
laurel, tomillo, anís verde, orégano,
ajedrea (sustituto, más saludable, de la pimienta).
Antisépticas
(inhiben el crecimiento de los microbios): ajo, limón,
tomillo, salvia.
inicio
Condimentos
ácidos
Vinagre: Se obtiene
por fermentación del vino de uva, aunque también
los hay de manzana, frambuesa¿ y puede estar
aromatizado con hierbas. Por su acidez, su consumo
no está indicado en personas de estómago
delicado, pero utilizado con mesura aporta un contrapunto
interesante en aliños, verduras, pescados a
la plancha y en algunas salsas.
Limón: Reemplaza, y con ventaja, al vinagre.
Realza el sabor del pescado blanco y le confiere firmeza
si se macera en crudo. En la elaboración de
postres dulces, el limón corrige sabores demasiado
dulces, o aporta contraste cuando las frutas utilizadas
adolecen de poco sabor. para quien sigue una dieta
de protección gástrica, el limón
es más adecuado en los aliños que el
vinagre. Añadido su jugo a los platos, encubre
en parte la falta de sal, lo que agradecen quienes
han de respetar una dieta hiposódica, baja
en sal.
inicio
Especias
La
mayoría de las especias estimulan los procesos
digestivos y evitan las flatulencias, pero resultan
excitantes e irritan la mucosa gástricas. Es
por ello que deben emplearse en muy poca cantidad.
No conviene que los incluyan en su dieta quienes padecen
de estómago delicado (gastritis, úlceras¿),
pero son interesantes para regímenes hiposódicos,
ya que concentran bastante sabor y pueden sustituir
en parte a la sal.
Chile: Fruto de sabor muy picante, debido al alcaloide
capsaicina. Se desaconseja su uso en caso de úlcera
gastroduodenal, gastritis, colitis ulcerosa y hemorroides.
Pimienta: Frutos secos con cáscara (pimienta
negra) o sin ella (pimienta blanca) que provienen
de un arbusto originario de la India. Su sabor picante,
más intenso en la pimienta negra, se debe al
alcaloide piperina, que estimula la producción
de jugos digestivos a base de irritar e inflamar las
mucosas digestivas.
Pimentón: Pimiento rojo, seco y molido. Si
es picante, se debe añadir a los guisos en
muy pequeña cantidad, por su concentrado sabor.
Clavo: Posee propiedades
aperitivas y carminativas, aunque en dosis elevadas
irrita el conducto digestivo.
Jengibre: De sabor
dulce e intensamente aromático, se emplea en
guisos y para frutas en conserva. Durante el procesado
y almacenamiento del jengibre, el gingerol (principio
picante), se transforma en otro compuesto con sabor
picante más intenso.
inicio
El
ajo, la cebolla y otros condimentos aliáceos
Son de digestibilidad
difícil, sobre todo cuando se emplean crudos
o rehogados en aceite. No conviene que los ingieran
de ese modo quienes tienen estómago delicado.
Cocidos resultan más suaves, de ahí
que se pueda utilizar cebolla o puerro como aromatizantes
de un caldo.
Ajo: Su sabor picante
reemplaza al de las especias más fuertes. Ofrece
muchas propiedades: antiséptico, diurético¿
Cebolla: Si se emplea
cruda para ensaladas, debe dejarse en remojo en agua
fría para que no resulte demasiado fuerte.
También se puede emplear cebolleta, más
suave que la cebolla.
Puerro: Más dulce y suave que la cebolla.
Chalota: Más suave que la cebolla y el ajo
inicio
Preparados
a partir de especias
Son
muy sabrosos, pero su uso habitual puede provocar
dispepsia (indigestión) y gastritis, especialmente
en personas con estómagos delicados.
Curry: salsa picante
que contiene pimienta, jengibre, clavo, nuez moscada,
cúrcuma y hasta 14 ingredientes más.
El curry comercial lleva sal, por lo que no debe emplearse
en dietas bajas en sodio.
Mostaza preparada:
se elabora con semillas de mostaza trituradas, vinagre,
sal y cúrcuma (colorante amarillo extraido
de una planta del mismo nombre) o azafrán,
que le otorgan el color amarillo. Las semillas de
mostaza más fuertes se obtienen de la mostaza
negra y liberan su sabor picante cuando se mojan.
La mostaza comercial lleva sal, por lo que no debe
utilizarse en dietas hiposódicas.
Ketchup: mezcla de
tomate, vinagre, azúcar y especias.
Salsa tabasco: mezcla
de chiles, vinagre y especias. Muy picante.
Salsa Worcestershire:
con melaza de caña de azúcar y especias
picantes. Se usa para aromatizar hamburguesas y otras
carnes.
inicio
Ventajas
de los condimentos
Son aperitivos: estimulan
el apetito, ya que al aumentar el sabor y aroma de
los platos incitan a comer más.
Aumentan las secreciones digestivas: provocan un incremento
en el volumen de las secreciones que normalmente se
vierten al conducto digestivo (desde la saliva hasta
el jugo intestinal), necesarias para la digestión.
Reducen la flatulencia: muchas hierbas aromáticas
contienen esencias de acción carminativa, ayudan
a disminuir los gases intestinales.
Pueden sustituir a la sal: permiten reducir la cantidad
de sal que se añade a los alimentos, lo que
es muy positivo para hipertensos y quienes padecen
insuficiencia cardiaca o renal.
Favorecen la conservación de los alimentos:
el tomillo, el chile y especias como el clavo o la
canela, poseen propiedades antifúngicas, al
inhibir el crecimiento de hongos.
inicio
Inconvenientes
de los condimentos
Irritan la mucosa del
estómago: las especias picantes logran una
mayor producción de jugo, especialmente del
gástrico (en el estómago) como consecuencia
de la irritación o inflamación que causan
en la mucosa del estómago.
Alergias: son numerosos los casos de alergia facial
(picor de nariz, estornudos, tos), digestiva (dolores
abdominales, picor anal) o cutánea causados
por contacto con la piel, por inhalación del
polvillo que desprenden o por ingestión de
diversas especias.
Habituación: el sentido del gusto se habitúa
a las especias, con lo que los alimentos en su estado
natural resultan insípidos y se precisa aumentar
la cantidad para obtener la misma sensación.
Ocultan el deterioro de los alimentos: antes de que
existieran los modernos métodos de conservación
(refrigeración, congelación, aditivos...),
las especias se usaban para enmascarar el mal estado
de alimentos contaminados o en descomposición,
especialmente carnes y pescados.
Aumentan la necesidad de ingerir líquido con
la comida, lo que diluye los jugos gástricos
y hace más lenta la digestión de los
alimentos.
inicio
|