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En la parte superior de la refrigeradoras/nevera
Los quesos en lonchas y rallado (Parmesano), el queso
fresco (Burgos, Mozzarella).
En la parte del centro
de larefrigeradoras/nevera
Leche, nata, yogur.
Cómo se conservan:
Siempre tapados, en su envase original.
Tiempo de conservación:
Siempre
respetando las fechas de caducidad. Una vez abiertos,
entre 3 días y 1 semana, dependiendo del producto.
En la parte baja o
en la zona más fría de la refrigeradoras/neveras:
Carne, embutidos, pescados.
Cómo
se conservan:
La carne y el pescado
sin envase, encima de un plato o una fuente y sin
cubrir herméticamente como mucho con un trapo
ligeramente humedecido y ya limpios de vísceras.
El embutido cortado, en un recipiente cerrado herméticamente.
Tiempo de conservación:
- Carne picada, 1 día.
- Aves y carne troceada, 1 ó 2 días.
- Carne cocida, 2 ó 3 días.
- Pescado fresco, 1 ó 2 días.
Cocido o marinado, 2 ó 3 días después
de abrir el envase.
Embutido cortado, 2 ó 4 días.
En
la puerta de la refrigeradoras/neveras
Mantequilla, huevos,
conservas de largas duraciones abiertas (mermeladas,
mayonesa, tomate frito), bebidas abiertas.
Cuánto
tiempo:
Mantequilla y huevos
hasta la fecha de caducidad.
En los cajones de las
refrigeradoras/neveras:
Verduras de todo tipo: puerros, zanahorias, coles,
nabos, lechugas, endivias, setas, hierbas aromáticas...
Cómo
se conservan:
Por lo general las
verduras se conservan sueltas, las más delicadas
conviene envolverlas en láminas transparentes
o en un paño húmedo, sin cerrarlo del
todo. Debemos conservarlas ya limpias pero no troceadas.
Cuánto
tiempo:
- La verdura de hoja
y las setas, 2 ó 3 días.
- Las zanahorias, 1 ó 2 semanas.
- Las demás verduras, 1 semana.
p> Conservación
en el congelador:
Por supuesto todo
aquello congelado como pueden ser guisantes, hierbas
picadas, masa de hojaldre, pan, pescado congelado,
gambas, helados, cubitos de hielo, platos cocinados
o precocinados.
Cómo se conservan:
En
bolsas o recipientes herméticos aptos para
congelar.
Cuánto
tiempo:
- Los congelados hasta
la fecha de caducidad, una vez descongelados como
si fueran frescos.
- Repostería, de 1 a 3 meses
- Pescado, de 3 a 6 meses
- Frutas y verduras, de 6 a 12 meses.
- Carne de ave y de cerdo, 6 meses.
- Carne de ternera y de cordero, hasta 12 meses.
- Alimentos cocinados, de 3 a 6 meses.
Al
aire y a temperatura exterior
Berenjenas, pepinos,
patatas, ajos, pimientos, tomates, calabacines y cebollas;
manzanas, plátanos, kiwis y cítricos
Cómo
se conservan:
Por lo general a oscuras
si es que no les hace falta madurar. Algunas frutas
si están mezcladas hacen madurar a otras por
lo que es conveniente guardarlas por separado.
Cuánto
tiempo:
- Frutas, de 3 a 7
días.
- Verduras, 1 semana.
- Patatas y cebollas, 3 semanas.
Costumbres
Ciertas costumbres
difundidas en la actualidad para conservar los alimentos
son erróneas y pueden dar lugar a una contaminación
de gérmenes en los alimentos, que se puede
evitar respetando una serie de reglas higiénicas.
Ante todo, es necesario acabar con algunos prejuicios
sobre el frigorífico y el congelador, y conocer
cuál es la mejor forma de utilizarlos:
El frío no mata
los microbios, sino que sólo retrasa su desarrollo,
de manera que el frigorífico será más
eficaz cuanto más rápida y homogénea
sea su forma de enfriar. Para obtener los mejores
resultados, es preciso no llenar el frigorífico
con una gran carga semanal (la temperatura se elevaría
demasiado), mantener una buena circulación
del aire (evitando disponer los alimentos en contacto
directo entre ellos, así como con las paredes
del electrodoméstico), secar el frigorífico
después de su limpieza (que ha de ser frecuente),
retirar la escarcha periódicamente y regular
el termostato a una temperatura más fría
en verano o durante la fase de "carga" de
los alimentos.
Valores
Nutritivos alterados?
Los alimentos congelados
mantienen sus principales valores nutritivos: vitaminas,
sales minerales, proteínas, hidratos de carbono
y grasas. Lo importante es que la temperatura del
congelador no supere los –18 ºC (temperatura
que debe ser igual o inferior en los congeladores
de los comercios), que en el momento de la compra
los envases estén en perfectas condiciones
y colocados de manera que no superen la línea
de carga máxima, marcada en la parte interior
de los congeladores horizontales, y que los productos
congelados durante el trayecto tienda-casa (si requiere
más de 15-20 minutos) se lleven en bolsas para
congelados o envueltos en papel de periódico.
Queda prohibido volver a congelar un alimento, puesto
que su valor y consistencia queda alterada, disminuye
su valor nutritivo y se eleva el número de
microbios presentes en el alimento en cuestión.
Asimismo, es útil aprender a congelar los alimentos.
Las personas que tienen poco tiempo para cocinar pueden
preparar con antelación sus platos preferidos
y conservarlos en el congelador hasta el momento de
su consumo.
Únicamente
hay que seguir unas simples precauciones:
Escoger siempre productos
frescos y en perfectas condiciones.
Lavar con cuidado, pelar y secar las hortalizas y
las frutas.
Eliminar las vísceras del pescado y lavarlo
bien.
Retirar las partes grasas y los desperdicios de la
carne.
Congelar en pequeñas porciones.
Limitar la utilización de grasas para aderezar
las preparaciones cocidas o semicocidas (ya que tenderían
a ponerse rancias con el tiempo).
Enfriar siempre los alimentos antes de introducirlos
en el congelador.
Debe prestarse una especial atención a la elección
del material con el que se va a confeccionar el envase
o envoltorio.
Las bolsas de polietileno:
Son adecuadas para envasar fruta, verdura, hortalizas,
carne y pescado. Deben estar cerradas herméticamente
o con cintas de plástico o metal, procurando
eliminar todo el aire posible del interior.
La película
transparente de PVC: Es útil para envasar por
separado porciones de pescado o de pollo, que después
se guardarán todas juntas en una bolsa.
El aluminio: Las bandejas
provistas de tapa están especialmente indicadas
para conservar platos precocinados que, después,
se pasarán por el horno tradicional (no en
el microondas). En cambio, el papel de aluminio puede
utilizarse para conservar pan, tartas, trozos grandes
de carne y para preparar porciones individuales de
hierbas aromáticas troceadas.
El material reciclado:
Como los vasos de plástico para alimentos,
pueden utilizarse para conservar caldos y salsas.
Para cerrarlos, van bien la película transparente
y el papel de aluminio.
Sería conveniente
que todos los recipientes estuviesen provistos de
una etiqueta en la que se debe indicar: el tipo de
producto, la fecha de congelación, el número
de porciones y las posibles notas para su consumo
(por ejemplo, "añadir aceite" o "falta
sal" ...).
Por
lo que respecta a la descongelación es aconsejable:
La cocción directa
de los alimentos sin descongelar en el caso de hortalizas,
filetes de carne y varitas de pescado.
En el frigorífico. Es el método ideal
cuando el congelado debe ser trabajado antes de cocinarse
y consumirse, y constituye el único sistema
que se puede utilizar en el caso de la fruta congelada.
En el horno tradicional. Es ideal para las comidas
congeladas, parcialmente cocidas, que pueden completar
su cocción en el horno.
En el horno microondas. Es un sistema muy rápido
y válido desde el punto de vista nutritivo.
Únicamente hay que procurar utilizar los recipientes
adecuados para el microondas.
Por el contrario, es preciso evitar la descongelación
de los alimentos a temperatura ambiente (desaconsejado
desde el punto de vista higiénico) y bajo el
grifo (aumenta las probabilidades de perder una parte
de los principios nutritivos).
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