La
necesidad de conservar los alimentos es tan antigua
como el ser humano. Se pasaba por períodos
de escasez y de abundancia sin poder controlarlos.
Debido
a la necesidad de alimentos en las épocas de
escasez, el hombre aprendió a conservarlos.
La observación y la experiencia enseñaron
que el frío los conservaba mejor. Ya en el
neolítico, el hombre elegía la parte
más fresca de su cueva como almacén.
Con el fuego aprendió el ahumado y con el sol
y el aire aprendió a secar su comida. El siguiente
paso fué la fermentación. Se cree que
fue en Egipto donde se empezó a fermentar el
pan. La salazón y el ahumado ya se usaban habitualmente.
Es
en 1809, cuando el francés Nicolas Appert da
a conocer el método para elaborar conservas
de larga duración. En 1862 Louis Pasteur definió
el proceso de esterilización de los alimentos.
Es a partir de este momento cuando la industria conservera
no ha parado de desarrollarse y perfeccionarse.
Las
técnicas más depuradas solo permiten
su aplicación en el terreno industrial, como
las radiaciones, liofilización, etc.; en otro
sentido, gran parte de estos avances tecnológicos
pueden adaptarse a nuestros hogares.
En
el proceso de elaboración de muchas de las
conservas se pierden nutrientes, en especial las vitaminas
por ser sensibles a la luz, el calor y el oxígeno.
Pero ésta pérdida es casi la misma que
sufren esos mismos productos cuando los preparamos
de manera normal.
Aún
así, las conservas permiten mantener muchas
vitaminas, proteínas y nutrientes de los alimentos.
Al preparar las conservas de forma rápida,
se evita que se pierdan muchos elementos nutritivos.
No
obstante con las conservas tenemos la posibilidad
de tomar productos fuera de temporada, por lo que
su aporte nutritivo es interesante. No todas las vitaminas
de pierden y las sales minerales se conservan casi
totalmente en los jugos de cocción.
En
Verano Mermeladas
El
verano es el momento idóneo para preparar mermeladas
caseras o hacer conservas de pimientos, tomates, bonito...
En esta época abundan alimentos de temporada
que se encuentran sólo ahora en su punto, pero
que se podrán seguir consumiendo durante todo
el año si se conservan de alguna manera. No
obstante, antes de ponerse manos a la obra conviene
recordar una serie de precauciones para que el resultado
final sea sabroso, sano y saludable.
Buen
estado de los alimentos
- Escoja
alimentos frescos y en estado óptimo.
- Elija
hortalizas, verduras y frutas sin golpes ni magulladuras,
y selecciónelas por tamaños similares.
-
Los alimentos no deben estar ni muy verdes -al conservarlos
pierden parte del sabor y resultarían insípidos-,
ni muy maduros -al prepararlos se romperían-.
-
Los encurtidos se ponen primero en salmuera (sal)
para una primera fermentación antes de meterlos
en vinagre. Los productos pequeños fermentan
antes que los grandes, por eso debe pincharlos con
agujas de acero inoxidable, para evitar que la pulpa
se ennegrezca.
Medidas
de higiene
-
Lave muy bien las verduras y frutas. No utilice
detergentes ni desinfectantes que destruyan la flora
microbiana.
-
Mantenga una escrupulosa higiene a la hora de manipular
los alimentos: manos, ropa, pelo, utensilios, etc.
-
Antes del envasado, asegure la eliminación
de posibles gérmenes sometiendo a los vegetales
a una cocción previa o escaldado durante
5 minutos.
-
Esterilice los utensilios básicos (coladores,
embudos, tenacillas, botes...) hirviéndolos
en agua durante 15 minutos. Saque los tarros sujetándolos
por el cuello.
Recipientes
y otros útiles
-
Utilice ollas, cacerolas y cazos de acero inoxidable,
cristal o porcelana. Evite materiales reactivos
como el aluminio.
-
No emplee cedazos de metal con la fruta ácida.
Pueden afectar al color y al sabor de la conserva.
-
Evite el uso de materiales artificiales para filtrar
y secar la fruta: son preferibles los naturales,
como la muselina sin blanquear, la estopilla o el
cálico, que no alteran el sabor ni la calidad
de la conserva.
-
Use tarros de boca ancha, con bordes gruesos que
resistan bien las altas temperaturas (100-114º).
Los más aconsejables son los que tienen un
anillo de goma o una tapa de vidrio o de metal sujeta
al tarro por algún tipo de muelle o de clip
sujetador. Asegúrese de que el cristal no
está desconchado.
-
Si reutiliza tarros ya usados, asegúrese
de que las juntas o gomas de las tapas siguen en
perfecto estado. Reemplace las tapas de metal si
la capa de laca interior está desgastada
o dañada. La laca protege a las tapas de
los ácidos de la fruta.
Mejor
consumirlas antes de un año
-
Distribuya el alimento aprovechando la capacidad
del bote y deje un espacio de un centímetro
en el borde superior. Elimine las burbujas que se
hayan podido formar dando pequeños golpecitos.
Limpie el borde con un paño humedecido en
agua caliente y cierre el bote al vacío.
-
Esterilice los botes llenos y cerrados para que
los alimentos no se alteren con microorganismos.
En una olla con un trapo en el fondo, introduzca
los botes envueltos en trapos y cúbralos
de agua hasta el borde, pero sin llegar a las tapas.
En ollas abiertas: 30 minutos para las verduras
y 60 para pescados. En ollas cerradas a presión,
la mitad del tiempo.
-
Si elabora mermelada y ésta contiene menos
del 50 por ciento de azúcar, es necesario
esterilizarla. Si el producto contiene más
de dicha cantidad de azúcar, la esterilización
no es necesaria, puesto que la sacarosa actúa
como conservante.
-
Ponga etiquetas en cada tarro con el nombre del
producto y la fecha en que se preparó. Almacénelos
en un lugar seco, fresco y oscuro, sin apilarlos.
-
Recuerde que aunque las conservas al vacío
duran años, es mejor consumirlas antes de
12 meses desde su elaboración.
Recetas
de Conservas Caseras
Anchoas
en salmuera
Ingredientes
- Anchoas.
- Sal
gorda.
- Aceite
de oliva.
Preparación
Se extienden las anchoas enteras en un recipiente
y se cubren con medio paquete de sal durante 5-7 días.
Las anchoas así soltaran el agua y quedarán
tiesas.
Pasado este tiempo se descabezarán con cuidado,
para que las vísceras salgan con la cabeza.
Una vez hecho esto, en un recipiente se echa una base
de sal y sobre ella se pone una hilera de anchoas
que a su vez se cubrirán con otra capa de sal.
Sobre esta capa de sal se pone otra hilera de anchoas,
pero esta vez, las cabezas de las anchoas irán
en el otro sentido. Así sucesivamente hasta
colocar las anchoas. Sobre la última capa de
sal se coloca una tapa de corcho o madera y sobre
ella una piedra del doble de peso que las anchoas.
Dejar las anchoas en salazón durante 5-6 meses.
Una vez transcurrido este tiempo, se sacan las anchoas
y se les quita la sal. Se separan los lomos, se recortan
las espinas, las colas y se guardan en un bote hermético
relleno de aceite de oliva.
Encurtidos
de Verduras
Ingredientes
2 botes de 1 kg.
- 1
kg. de pepinos pequeños.
-
1 coliflor.
-
1 kg. de zanahorias.
-
300 gr. de sal gorda.
-
1 guindilla.
-
1 l. de vinagre.
-
200 gr. de azúcar.
-
1 rama de tomillo.
- Mejorana
fresca.
Preparación
Elige los pepinos, la coliflor y las zanahorias muy
frescas y sin magulladuras. Pela las zanahorias y
córtalas en rodajas de 1 cm; lava la coliflor
y sepárala en ramilletes; lava los pepinos
muy bien, hazles unos canales en la piel y córtalos
en rodajas de 1 cm. Seca las verduras, ponlas en un
bol de cristal y échales la sal gorda bien
repartida.
Deja reposar las verduras bien sazonadas durante 24
horas. Al día siguiente, saca las verduras
de la sal, enjuágalas muy bien con agua fría
y sécalas. Pon a hervir el vinagre con el azúcar,
el tomillo y la mejorana durante 15 minutos a fuego
bajo.
Coloca las verduras en tarros estirilizados y en capas
bien apretadas, y rellena con la mezcla de vinagre
y hierbas hasta que se cubran bien; añade la
guindilla picada. Deja que se enfríe bien el
contenido de ios tarros y después ciérralos
herméticamente.
Pimientos
y cebollas asados 
Ingredientes
4
botes de 1/4 kg.
-
2 pimientos rojos.
-
2 pimientos verdes.
-
2 pimientos amarillos.
-
6 cebolletas.
-
1 cucharada de pimienta en grano.
-
1 cucharadita de cominos.
-
1/2 l. de aceite de oliva.
- Sal.
Preparación
Lava y seca con un trapo los pimientos y quita la
primera capa a las cebolletas. En una bandeja de horno,
echa unas gotas de aceite y coloca encima las cebolletas
y los pimientos enteros; riega con el resto del aceite
y añade los granos de pimienta, los cominos
y la sal. Mete la bandeja al horno precalentado.
Pasados 30 minutos, saca la bandeja del horno, deja
que se enfríen un poco los pimientos, pélalos
y córtalos en tiras largas. Reserva el caldo
que los pimientos y las cebolletas hallan soltado
en la bandeja. Mientras los pimientos asados se enfrían,
pueçles ir cociendo los tarros de cristal en
agua, para así esterilizarlos.
Rellena los tarros con capas de pimientos y cebolletas,
alternando por colores; vierte el jugo reservado y,
si fuera necesario, añade aceite hasta cubrir.
Cierra
los tarros herméticamente y ponlos a cocer
al baño María, sin que el agua llegue
a la tapadera y protegidos con trapos, durante 20
minutos. Deja enfriar los botes dentro de la cazuela.
Puré
de tomate
Ingredientes
3 botes de 1/2 kg.
-
6 kg. de tomates maduros.
-
2 cebollas.
-
Tomillo.
-
Laurel.
-
Perejil.
-
Albahaca.
-
Sal y pimienta.
Preparación
Lava los tomates; pon una cazuela con agua al fuego
y cuando hierva escalda los tomates durante 2 minutos.
Sácalos, pásalos por agua fría,
pélalos y quítales las pepitas. Rehoga
en una olla o cazuela amplia, con un chorro de aceite
de oliva, las cebollas, peladas y picadas.
Echa los tomates en la olla donde está la cebolla;
añade también todas las hierbas aromáticas
atadas en un ramillete. Deja cocer todo junto durante
30 minutos a fuego muy suave. Cuando el tomate esté
cocido, retira las hierbas y tritúralo con
el pasapuré. Salpimenta y coloca de nuevo al
fuego.
Cuando el puré esté espeso, retíralo
del fuego. Vierte el tomate en los tarros ya estirilizados
y cierra al vacío. En una cazuela amplia, pon
un paño en el fondo y mete los tarros envueltos
en trapos. Cubre de agua hasta la tapadera y cuece
20 mm al baño María. Deja enfriar los
tarros dentro de la cazuela.
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