|
|
|
| Los
accidentes más importantes ocurren en el hogar
debido a agentes caústicos e inhalaciones de
monóxido de carbono. |
|
El
modo de vida de una sociedad cada vez más industrializada
favorece el contacto cotidiano con sustancias cada vez más
tóxicas.
El
hogar es el lugar más peligroso. Mezclar productos de limpieza
o la mala combustión de gases junto con una incorrecta
ventilación de algunas estancias son los principales agentes
causantes de lesiones que van desde pequeñas irritaciones
en las vías respiratorias a incluso la muerte.
El
perfil más característico de las personas que sufren
intoxicaciones corresponde a varones (54%) de 35 años que
entre el jueves y el domingo tienen contacto con sustancias químicas
tóxicas bien en el hogar, bien en el lugar de trabajo.
Envases
y etiquetas
Cuando
compres productos que sean tóxicos o no sepas muy bien
cómo utilizar, lee detenidamente las instrucciones de uso
y las advertencias del fabricante. Pero, sobre todo, asegúrate
de que no estén al alcance de los niños.
Es
necesario que las industrias fabricantes de estos productos etiqueten
debidamente los envases, con una tipografía legible para
todas las personas.
También sería recomendable modificar algunos envases,
porque cuando los vas a abrir, o te resultan muy fáciles,
lo que es peligroso, o necesitas ayudarte, por ejemplo de cuchillo,
con lo que siempre te salpica y es igual de nocivo.
Tipo
de alimento y su cuidado
Alimentos
infantiles
Son
purés de carne, frutas o vegetales. Suelen salir mucho
más baratos que si los preparamos en casa, sobre todo si
se hacen separados de los del resto de la familia.
Pan
y productos de panadería
Como
galletas, pasteles, congelados de pastelería, etc. Salvo
aquellos que contienen leche y huevos, su coste también
es menor que si los hacemos "caseros", pero hay que tener en cuenta
que generalmente se elaboran con grasas saturadas que no son saludables.
Bebidas
Como
el café o el té instantáneos. Su producción
al por mayor determina que sean más baratos que los tradicionales.
Aperitivos: como los ganchitos, patatas fritas, chocolatinas,
etc. Se elaboran con grasas saturadas, por lo que no deben consumirse
en exceso. También tienen un coste menor que si los preparásemos
en casa.
Productos congelados
Croquetas,
calamares, barritas de pescado, etc. Sus ventajas son muchas,
empezando por que están limpios y listos para su preparación.
Además, su largo período de conservación
y la comodidad de su uso los convierten en insustituibles en la
cocina.
Frutas
bien
sean en conserva, desecadas, congeladas o en zumos. Son más
baratas que las frescas, pero hay que tener en cuenta que pierden
vitaminas durante el procesamiento. Legumbres: enlatadas con agua
o con salsa y congeladas. Ofrecen la ventaja de una rápida
preparación y además, tienen un precio similar a
las frescas.
Carnes
En
conserva, congeladas, precocinadas, etc. El coste de las congeladas
es considerablemente menor que la carne fresca. El de las precocinadas
como las salchichas es algo inferior.
Leche
Leche
en polvo, evaporada o condensada, etc. La leche evaporada o en
polvo no sólo nos permite añadirla a cualquier plato,
sino que es una importante fuente de proteínas, aunque
sea algo más cara que la leche fresca. Con la condensada
podemos elaborar deliciosos postres.
Pizzas congeladas, etc.
Aunque
el espesor y textura de la masa sea distinto a la fresca, su coste
similar al de las caseras y la rapidez en su preparación
las convierten en una buena opción. Aves como el pollo
congelado o precocinado. Es mucho más caro que el preparado
en casa.
Ensaladas
Las
de lechuga, zanahoria rallada, apio, etc. Son más caras
que las preparadas en casa. Sopas: en polvo, uperizadas, etc.
Las conocidas "sopas de sobre" salen bastante más caras
que las tradicionales: hasta el doble de coste.
Verduras en conserva (en agua, en salsa, en vinagre),
Congeladas,
deshidratadas, etc. Si solo tienen un ingrediente te costarán
lo mismo que las frescas pero si lo que buscas es una menestra
(por ejemplo), te costará más caro. Las congeladas
ofrecen la ventaja de su calidad, lo que garantiza que conservan
sus propiedades si su distribución se realiza en lugares
alejados a donde se produce. Los purés de patata deshidratados
resultan muy cómodos, pero son más caros que los
caseros.
En resumen, por regla general, los alimentos industriales y la
comida rápida cuestan menos que si los preparamos en casa,
si tenemos en cuenta todo el proceso y no solo el coste inicial:
su proceso de elaboración suele ser analizado por el fabricante
o el distribuidor de tal forma que minimice el precio.
|