La mala alimentación causa sobrepeso y la acumulación
de grasas impide nivelar el azúcar en sangre.
*Se está en
peligro cuando la medida de la cintura supera 102
centímetros en el hombre y 88 en la mujer
* La diabetes incrementa el riesgo cardiovascular
* Cuestionan las comidas rápidas
Tómese la medida
de la cintura. Si es hombre y su abdomen excede los
102 centímetros de diámetro y si es
mujer y esa medida supera los 88, su organismo está
pidiéndole atención.
.
"Un aspecto importante es observar dónde
se coloca la grasa: si se acumula a nivel abdominal
la persona desarrolla con más facilidad insulinorresistencia,
que es la puerta de ingreso a la diabetes, un fenómeno
cada vez más frecuente, incluso entre chicos
y jóvenes", dijo el doctor Fernando Escobar,
presidente del 6° Congreso Argentino de Obesidad,
realizado en Buenos Aires.
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Escobar añadió que con el título
del congreso, "Diabesidad, entre la genética
y la alimentación", se buscó sintetizar
en un nuevo concepto la preocupación por un
fenómeno epidémico -la obesidad- que
está bien lejos de ser un mero problema estético
y ha disparado numerosas enfermedades.
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Uno de los disertantes, el profesor Raúl Pisabarro,
catedrático de Endocrinología de la
Universidad de la República Oriental del Uruguay,
explicó que investiga el síndrome esteatósico,
que consiste en el depósito de grasa en células
no preparadas para ello (células no adipositarias).
.
"El organismo tiene un sistema protector que
impide este síndrome -dijo Pisabarro-, pero
cuando hay alguna falla genética, lo que ocurre
en alrededor del 15% de la población, o bien
existe una sobreoferta de grasas, como ocurre en nuestras
sociedades, se produce un desborde y el equilibrio
se rompe. La sobreingesta de grasas saturadas (de
origen animal) y de grasas trans (derivadas de la
hidrogenación de aceites) promueven el problema:
la grasa se acumula dentro de las células musculares
de brazos, piernas, y también en las fibras
musculares cardíacas, en el hepatocito (del
hígado) y en las células beta del páncreas."
.
Pisabarro agregó que esta acumulación
va modificando el metabolismo y se produce el fenómeno
de resistencia a la insulina: la grasa acumulada dificulta
que esta hormona regule los niveles de azúcar
en sangre. En compensación, el páncreas
segrega más insulina y esto causa aumento de
la grasa, que a su vez inmortaliza el fenómeno.
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"El paso siguiente es la diabetes -afirmó-;
luego, la enfermedad cardiovascular y cerebrovascular
y los cánceres de mama, de útero, de
colon y de próstata, todo vinculado con la
insulinorresistencia y, a su vez, con el síndrome
esteatósico, que nuestro grupo investiga genéticamente
con el objetivo de prevenir por medio de la dieta
y los cambios de hábitos desde la niñez
y la juventud."
.
El doctor Aníbal Manfredi, presidente de la
Sociedad Uruguaya de Cardiología, investiga
cómo impactan en el nivel vascular las alteraciones
metabólicas producidas por la acumulación
de grasas víscero-abdominales. "Estudiamos
los endotelios vasculares -explicó-, las membranas
que tapizan nuestros vasos, que si se extendieran
ocuparían la superficie de dos canchas de tenis
por persona... Cuando hay fallas metabólicas,
encontramos también fallas precoces en el endotelio,
y por eso realizamos un test de vasodilatación
que mide el efecto de la isquemia transitoria (interrupción
de la circulación) en la arteria humoral, utilizando
una ecografía vascular de alta resolución.
Cuando hay disfunción endotelial, aun en personas
muy jóvenes, estos tejidos no responden bien,
y eso es ya un importante llamado de atención."
Dietas
que matan
El doctor Escobar
agregó que la dieta actual atenta contra la
manera natural de alimentarse del ser humano "que
no tiene un sistema digestivo preparado para sentir
saciedad cuando come alimentos que mezclan grasas
con hidratos de carbono".
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Es este "invento moderno", que se traduce
en galletitas dulces, chizitos, alfajores y la llamada
comida chatarra, que "produce más apetito:
mil calorías en la típica hamburguesa
doble con papas fritas no producen saciedad, dan ganas
de seguir comiendo; en cambio, mil calorías
en un bife con ensalada difícilmente pueden
comerse porque mucho antes la persona se siente satisfecha.
La comida chatarra, en realidad, es un antisaciógeno,
y eso incrementa las ventas."
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Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION
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