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El 70% de los habitantes
de Buenos Aires padecen tratornos del Sueño
Vivian Urfeig. de la redaccion de Clarin.
Dormir mal: el nuevo
flagelo de muchos argentinos
El problema afecta a la población de grandes
ciudades. Puede derivar en impacto cardiológico
o diabetes. En algunos hospitales porteños
las consultas aumentaron hasta un 60% en el último
año.
Mal humor. Somnolencia.
Falta de concentración. Impacto cardiológico.
Diabetes. El 70% de los habitantes de Capital Federal
y Gran Buenos Aires padece trastornos del sueño,
que suelen derivar en alguno de estos problemas, según
el último estudio de la Sociedad Latinoamericana
del Sueño. A la hora de irse a dormir no todos
logran soñar con los angelitos y reponer energías
para el día siguiente. A veces, conciliar el
sueño se transforma en una pesadilla.
El informe, realizado
en 2002 paralelamente en San Pablo, México
D.F. y Buenos Aires con 1.776 personas, tuvo como
objetivo demostrar las alteraciones del sueño
que se presentan en las poblaciones urbanas de grandes
ciudades. Desde insomnio, ronquidos y apneas, hasta
alteraciones cardiológicas y desestabilizaciones
del organismo que pueden terminar en cuadros de hipertensión
o diabetes.
En la Unidad de Alteraciones
de Sueño del Servicio de Neurología
del Hospital Italiano, las consultas aumentaron un
60% en el último año. Y en el Centro
Neurológico del Hospital Francés, las
consultas aumentaron un 40%, según la doctora
Margarita Blanco, jefe de la Sección Neurofisiología
Clínica y Medicina del Sueño del Servicio
de Neurología.
"Alteraciones
de la memoria, irritabilidad, agresividad y somnolencia
excesiva diurna son algunas consecuencias. Este último
problema es un peligro en sí mismo, ya que
causa el 35% de los accidentes del tránsito,
según el Instituto de Seguridad y Educación
Vial", señala Blanco.
En el Hospital Italiano
"la mayoría acude por trastornos relacionados
con fenómenos depresivos, ansiedad, insomnio
y ronquidos", dice el doctor Guillermo Zanniello,
jefe de la Unidad de Alteraciones del Sueño,
y agrega que "el impacto cardiológico
y cerebrovascular en cuadros de apneas cada vez es
más frecuente".
¿Que
son las Apneas?
Las apneas se producen
cuando se deja de respirar por más de 10 segundos.
Si se registran más de 10 episodios por hora
se está ante la presencia del síndrome
de apnea obstructiva, que implica un factor de riesgo
alto de hipertensión, hemiplejia o infarto
de miocardio. "Uno de los síntomas más
frecuentes es el ronquido y cerca del 10% de la población
mayor de 40 o 50 años puede tener este problema",
explica el doctor Javier Domínguez, de la Sección
Neurofisiología Clínica y Medicina del
Sueño del Hospital Francés.
Propicios
a dormir mal
Entre los enemigos
más peligrosos del sueño figuran el
estrés, la obesidad y el sedentarismo. Por
eso los especialistas no dudan en recomendar un cambio
de hábitos rotundo para iniciar el tratamiento.
Bajar los niveles de tensión que se viven durante
el día, apostar a una dieta balanceada y realizar
actividad física es lo primero que hay que
tener en cuenta para atacar los trastornos del sueño.
No pegar un ojo en toda la noche también afecta
el apetito y la actividad sexual.
Los tiempos de crisis
no son precisamente los mejores aliados. Según
el último estudio realizado por especialistas
del Club del Sueño a 600 mujeres y 400 hombres,
el 32% de los encuestados reconoció que su
sueño empeoró después de diciembre
de 2001, corralito y estampida del dólar mediante.
Pero la lista de enemigos
también incluye estimulantes como el café,
el té y el mate (contienen cafeína),
el tabaco y el alcohol: son un trampolín hacia
la gastritis y otros problemas digestivos.
"Las alteraciones
en la cantidad y calidad de sueño traen como
consecuencia la falta de descanso. Muchos recurren
a estos estimulantes externos, que provocan un bloqueo
del cansancio por la secreción de adrenalina
y glucocorticoides, cuya excesiva secreción
es un factor predisponente para desestabilizar el
organismo y provocar diabetes, por ejemplo",
dice el doctor Domínguez, miembro del Club
del Sueño (ubicado en La Rioja 951), un espacio
de reflexión al que todos los lunes se acercan
más de 50 personas para plantear dudas y compartir
problemáticas.
Los últimos
jueves de cada mes, a las 19, se realizan allí
encuentros coordinados por la directora, Margarita
Blanco, quien enfatiza "la necesidad de buscar
las causas que provocan las alteraciones, para encontrar
un esquema diario que permita desarrollar mejor las
tareas y, en consecuencia, dormir mejor".
Lo
Que hay que Hacer
Los especialistas resumen
lo que se debe y lo que no se debe hacer antes de
apoyar la cabeza en la almohada, en una expresión:
la higiene del sueño. No importa la cantidad
de horas, dicen. Sí la calidad del sueño.
"Para un adulto lo habitual son 7 horas, pero
hay quien está bien con menos y quien necesita
más. Lo importante es que a la mañana
se sienta despejado y activo", propone la doctora
Mirta Averbuch, directora del Departamento del Sueño
y la Vigilia del TCBA (Tomografía Computada
de Buenos Aires).
Una buena higiene del
sueño incluye ordenar los horarios, evitar
las comidas pesadas y el exceso de café y alcohol
y, por último, generar un reposo productivo.
"El relax es un aspecto muy personal, pero el
ocio, la lectura, la charla con amigos o una película
colaboran para lograrlo", señala el doctor
Zanniello y recomienda "no pasar de una alta
producción durante el día a quedarse
dormido inmediatamente".
Las
Pastillas para Dormir
Para combatir el insomnio,
muchos recurren a las pastillas de melatonina. Según
la consultora IMS (auditora del sector farmacéutico),
las ventas de un producto que contiene esa sustancia
aumentaron un 6,5% en el primer cuatrimestre de 2003,
respecto al mismo período de año anterior.
Es un regulador fisiológico del sueño,
que ordena el reloj biológico.
Pero atención:
"No es una pastilla para dormir, es un neuromodulador
que actúa sobre los ritmos biológicos.
Como después de los 50 decae la secreción
de melatonina, es bueno para la gente mayor de esa
edad", señala la doctora Averbuch, y dice
contundente: "Dormir es irreemplazable, es el
único mecanismo del que dispone el cerebro
para recuperarse".
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