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Según
estudios recientes realizados por sociedades científicas
como la Asociación Española de Pediatría
(AEP) o la Sociedad Española para el Estudio
de la Obesidad (SEEDO), el 40% de la población
infantil y juvenil tiene un peso superior a lo aconsejado.
En
ellos se constata la tendencia al alza en la última
década de los índices de obesidad en
la población con edades comprendidas entre
los 2 y los 25 años.
En
concreto, el 14% presenta obesidad y el 26% sobrepeso,
lo que se asocia a un mayor riesgo de desarrollar
en la edad adulta obesidad y otras enfermedades como
diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular,
etc. Para prevenir estas situaciones o al menos encauzarlas,
las enseñanzas sobre nutrición hay que
comenzarlas cuanto antes. Resulta muy útil
explicarles para qué sirven los alimentos y
de dónde proceden para potenciar la salud como
meta máxima de toda buena alimentación.
Todo lo concerniente a la compra, la elaboración
de comidas, la preparación de la mesa, etc.,
es una oportunidad de aprender y de disfrutar de la
comida.
¿Cuáles
son las causas de la obesidad?
En la adquisición de los hábitos alimentarios
durante el periodo infantil y juvenil se producen
influencias evidentes por parte de la familia, los
medios de comunicación, los amigos, etc., que
generan costumbres poco recomendables -exceso de dulces,
snacks, alimentos precocinados, etc.- lo que afecta
al comportamiento y hábitos alimentarios. Se
abusa de productos de bollería y de refrescos
azucarados (ricos en grasas, los primeros, y azúcares
simples, los segundos) y la ingesta de alimentos tan
saludables como frutas, verduras, cereales y sus derivados
resulta insuficiente.
¿Qué
se puede hacer?
El Ministerio de Sanidad y Consumo ha puesto en marcha
la Estrategia para la Nutrición, la Actividad
Física y la Prevención de la Obesidad,
conocida como NAOS, que pretende promover la salud
a través del fomento de un estilo de vida y
de hábitos de alimentación saludables,
en especial entre la población infantil. Se
quiere implantar no sólo en el ámbito
sanitario, también en el entorno familiar,
involucrar a empresas del sector alimentario, así
como a los colegios y comedores escolares.
Algunas
de sus líneas de actuación son: regular
la publicidad de comidas y bebidas dirigidas a niños
y niñas, aumentar la oferta de alimentos de
las maquinas expendedoras de los colegios para favorecer
una dieta más equilibrada, editar guías
sobre alimentación, etc.
¿Y
desde el ámbito familiar…?
Si en la infancia y en la adolescencia se instauran
unos hábitos alimentarios incorrectos y un
comportamiento sedentario, resultan muy difíciles
de modificar. La influencia de la familia en ese sentido
es decisiva: los niños y niñas aprenden
por imitación, la familia es quien realiza
la compra y decide la oferta de alimentos en casa,
se les ofrece dinero para que compren “caprichos”
como golosinas, refrescos, etc. Para favorecer un
estilo de vida y de alimentación adecuados,
la familia ha de tener unos conocimientos básicos
que le permitan planificar y elaborar menús
equilibrados, y no por ello poco apetecibles. De este
modo, gracias a la educación dietética,
se puede enseñar a los “adultos del mañana”
la importancia de una alimentación completa
y variada.
Cocina
fácil y creativa para los más pequeños
de la casa 
En
general, los alimentos que gozan de menor aprecio
entre los niños y niñas son las hortalizas
junto con los pescados, por ello sólo se hace
referencia a dichos alimentos.
Hortalizas
y frutas
Es preferible presentar los platos de verduras de
forma atractiva, con colores vivos para llamar su
atención y que resulten más apetitosos.
Los más pequeños pueden participar en
la elaboración de las ensaladas, así
como en la preparación de pizzas caseras a
las que se les puede añadir variedad de vegetales,
con un toque de creatividad –dibujar una figura
con los ingredientes, etc. Conviene comenzar el día
con frutas: un vaso de zumo, rebanadas de plátano
con fresas, macedonia de frutas caseras, etc. Si se
combinan con cereales de desayuno y leche, darán
un enérgico y delicioso comienzo al día.
Los niños pueden participar en la elaboración
de batidos de frutas con yogur.
Asimismo
se puede:
Añadir
frutas finamente cortadas o en puré a los platos
de carne (lomo con puré de manzana, pavo con
piña, pollo a la naranja...).
Emplear pequeñas cantidades de hortalizas picadas
finamente o ralladas para mezclar con la carne picada
o con los guisos de carne o pescado o bien para espesar
sopas…
Preparar con ellos postres dulces con hortalizas (tarta
de zanahoria, bocaditos de calabaza...), o con frutas
(bizcocho relleno de frutas, pastel de manzana…).
Cortar los alimentos en formas curiosas también
los hace más apetecibles. Se pueden hacer sándwich
vegetales con lechuga, tomate, zanahoria rallada,
etc., con queso, jamón o atún, o colocar
estos alimentos en canapés cortados en formas
originales como rombos o círculos.
Pescados
El pescado es un alimento básico en la dieta
pero de escasa aceptación por los más
pequeños. Cuando el problema son las espinas
conviene escoger piezas como lomos o filetes. La perca,
el mero, el lenguado, el fletán o halibut,
el emperador, el rape, el atún y el bonito
son una buena elección porque no suelen presentar
ninguna espina. Para preparar el pescado se puede
recurrir a distintas técnicas y salsas que
suavicen un poco su sabor y olor, o los encubran levemente
(salsa bechamel, mayonesa, salsa rosa, tipo cóctel,
tártara, etc.). El rebozado y empanado también
pueden mejorar su aceptación. Si lo que no
gusta es su consistencia, demasiado blanda para muchos
niños, también los hay con textura más
firme: el emperador, el atún y el bonito, el
salmón, el rape, el bacalao, el congrio, la
perca y el mero...
Por
último, si se tiende a escoger sólo
entre dos o tres variedades de pescado (merluza, lenguado
o gallo) y se cocinan siempre igual, puede resultar
aburrido y provocar rechazo. Conviene variar el tipo
de pescado o las técnicas culinarias utilizadas
para cocinarlo. A modo de ejemplo, la merluza es un
pescado que permite múltiples preparaciones:
se puede saborear rebozada junto con una ensalada
y salsas; al horno con patatas panadera; al horno
sobre un fondo de zanahoria con cebolla y gratinada
con queso; en pastel o croquetas junto con gambas…
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