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La fibra es el componente de los alimentos vegetales
que les confiere rigidez y sensación de fibrosidad.
No
se absorbe ni se digiere pero tiene propiedades muy
importantes para el organismo, en base a las cuales
se distinguen dos tipos de fibra:
Fibra
soluble
Al
contacto con el agua forma un retículo donde
queda atrapada el agua gelificándose la mezcla.
Es fermentada en mayor proporción en el colon.
Tiene capacidad de absorber agua, aumentando el volumen
de las heces. Capta sustancias a nivel intestinal
impidiendo su absorción tales como el colesterol.
Enlentece la absorción de algunos nutrientes
como la glucosa…; y alarga el tiempo de vaciado
gástrico.
Se
encuentra en las legumbres y la mayoría de
las frutas y en frutos secos u oleaginosos y algas
marinas. En los cítricos (naranja, limón,
pomelo), abunda en la parte blanquecina, entre la
cáscara y el interior comestible.
Fibra insoluble
Forma con el agua mezclas de baja viscosidad. Es escasamente
fermentada.
Tiene un mayor efecto laxante y regulador intestinal,
por su capacidad de aumentar la velocidad de tránsito
intestinal.
Alimentos
ricos en este tipo de fibra son los cereales integrales,
legumbres y en menor proporción algunas verduras
y hortalizas como alcachofas, espinacas, acelgas,
judías verdes, lechuga, zanahoria y tomate
crudo.
Los
alimentos ricos en fibra en general, aumentan el valor
de saciedad, es decir, hacen que la persona se sienta
"llena" y que el tiempo de vaciado gástrico
sea mayor, por lo que se retrasa la sensación
de hambre tras la comida.
El consumo de fibra durante
la práctica deportiva
Las dietas ricas en vegetales son, por tanto, generalmente
altas tanto en fibra soluble como en insoluble. Una
pequeña cantidad de fibra soluble antes o durante
el ejercicio puede ayudar estabilizando la cantidad
de glucosa en la sangre.
Algunos
atletas son sensibles a la fibra, y experimentan calambres
estomacales, intestinales o diarrea antes de la práctica
deportiva, si la comida previa contenía cantidades
importantes de esta sustancia. En estos casos, una
disminución de alimentos altos en fibra en
la comida anterior a la competición ayuda a
eliminar este malestar; e incluso, puede que sea necesario
reducir el consumo de fibra de 24 a 36 horas antes
de la prueba.
Mantener unos horarios regulares de alimentación
y de hábitos de evacuación también
previenen las complicaciones intestinales causadas
por el ejercicio.
El
consumo recomendado de fibra (10 gramos/ 1000 Kcal),
es comúnmente satisfecho, y a menudo excedido,
por los atletas con alto consumo de calorías.
Por tanto, las personas deportistas que siguen dietas
hipercalóricas por exigencias de la práctica
deportiva, no deben estar preocupados de más
por la fibra y deberán seleccionar una gran
variedad de alimentos altos en hidratos de carbono
y no siempre ricos en fibra ( pasta y arroz blanco,
patatas y zumo de fruta).
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