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Se trata de una de las formas más divertidas
de disfrutar de una velada agradable en compañía
de la gente que se desee. La fondue ofrece diversas
maneras de poder degustar todo tipo de alimentos desde
las clásicas, de chocolate o queso, a las combinaciones
más seductoras.
Fondue es un término francés que proviene
del verbo fondre, que significa derretir. Se trata
de una costumbre suiza, una forma de disfrutar de
la gran variedad de quesos de aquel país. El
éxito culinario de esta fórmula, junto
con su carácter informal, han expandido su
uso por todo el mundo.
El concepto es simple,
se trata de poner trozos de los más variados
alimentos en las salsas más diversas. Se coloca
una cazuela o marmita en el centro de la mesa y cada
comensal se sirve la especialidad deseada a su completo
gusto.
Un ingrediente,
una marmita
El recipiente o marmita,
en francés caquelon, tiene que aguantar bien
el calor. Los hay de diversos materiales: loza refractaria,
acero inoxidable, cobre o barro. Todas mantienen su
contenido caliente a través de una fuente de
calor colocada en su parte inferior.
Dependiendo de la sustancia
en la que se vaya a sumergir lo que se va a comer
será más propicia la elección
de una marmita u otra. Para las salsas de queso no
se precisa mucho calor, por lo que será suficiente
una de loza refractaria. Por el contrario, para las
de carne, en las que se utiliza aceite caliente, es
preferible una metálica. Las de hierro colado
esmaltadas sirven para cualquier tipo de salsa.
Pinchos
para todos
Para poder introducir
la carne, pan o fruta en las salsas, se precisará
de unos pinchos que permitan sostenerlos sin riesgo
a quemarse. Los utilizados para chocolate son más
pequeños, al igual que la marmita. Los siguientes
en tamaño son los de queso, siendo los más
largos los utilizados para carnes y pescados, que
se fríen en la propia mesa.
Sus materiales también
pueden ser diversos, desde madera y bambú hasta
metálicos o plásticos. Los tenedores
para fondues de queso tienen tres puntas en el extremo;
por el contrario, los de carne sólo disponen
de dos.
Otros utensilios
Además de la
clásicas fondue, está la fondue con
raclette incorporada, para aquellos que deseen, además,
disfrutar de sabrosas recetas a la plancha. Hay platos
que precisan de unos vasos pequeños de boca
ancha, para el licor en el que se humedece el pan
antes de untarlo en el queso. Para las salsas de carne,
hay unos platitos con diferentes compartimentos para
untar las diferentes porciones. En el caso de la carne
también conviene contar con dos pinchos, ya
que en ocasiones pueden calentarse demasiado.
En cuanto a las fuentes
de calor también existen diferentes opciones,
desde la vela para el chocolate, ya que precisa de
poco calor, hasta las de alcohol, gas butano, eléctrico
o de cera derretida.
Las
normas de fondue
Antes de comenzar
la degustación, es costumbre ofrecer a los
invitados una copa de vino y un entrante de carnes
frías. Los expertos aconsejan que el vino con
el que se acompañe la fondue, sobre todo si
es de queso, no esté demasiado frío,
evitando así una combinación que puede
resultar indigesta. La mayoría opina que con
la fondue de queso, no debiera consumirse ningún
licor, a no ser que sea uno de los ingredientes de
la salsa, como el vino blanco, la cerveza o el kirsch,
resultando ideal un té fuerte.
Uno de los factores
que resulta más atrayente de esta forma de
cocina es su carácter social, carece de sentido
hacerlo sólo. Lo ideal va de una marmita compartida
por dos hasta un máximo de seis, ya que más
provocaría un continuo choque de tenedores
y se acabaría demasiado rápido, perdiendo
gran parte de su gracia.
Fondue
de Chocolate y queso
Para la realización
de una fondue de queso para cuatro personas, se precisan
400 gramos de queso gruyere y 200 de emmental, ambos
rayados, un diente de ajo partido por la mitad, una
cucharilla de mantequilla y una copa de vino blanco
semiseco, una cucharadita de zumo de limón,
pimienta y nuez moscada ambas molidas, 2 cl de kirch,
ginebra o vodka y dos cucharaditas de maicena. Para
untar se utilizarán cubitos de pan.
Después de frotar
el interior de la marmita con las mitades de los ajos,
se añade y queso y se aplica calor, posteriormente
se añade el vino blanco, el zumo de limón
y la maicena. Se calienta todo hasta conseguir una
masa homogénea, removiéndolo constantemente
en forma de 8, para que el queso no se quede en hilos.
Añadir el licor y condimentar con la nuez moscada
y la pimienta al gusto.
Para la fondue de chocolate
serán precisos 30 gramos de nata, 500 del chocolate
elegido y 50 ml. de leche. Se pone la nata y la leche
en la marmita hasta que lleguen a ebullición,
se puede añadir vainilla o una copita de licor
aromático como el cognac o el contreau, para
pasar a añadir el chocolate. Una forma de enriquecerlo
es añadir frutos secos picados. Para untar
se pueden utilizar porciones de fruta como fresas,
plátano, pera o cerezas.
A la hora de ampliar
el repertorio de recetas las posibilidades son enormes,
fondues de carnes, pescados, mariscos, patatas, aguacates,
a la cerveza... así como innumerables salsas.
Qué
aceite usar?
El aceite se usará
para freír carnes, pescados o mariscos. Es
aconsejable utilizar aceites vegetales, de sabor y
olor suaves. Calentándolo en la cocina, luego
debe ser mantenido a unos 180º. No debe llenarse
la marmita en más de la mitad de su capacidad.
Lo que vaya a ser frito,
no debe estar húmedo, ya que puede producir
salpicaduras de aceite hirviendo. Para conseguir un
toque de mayor sabor, previamente se puede freír
en el aceite bacon, unos dientes de ajo o cualquier
otra cosa que pueda combinar con los productos a consumir.
Son multitud las salsas
existentes para acompañar la carne, desde clásicos
como la rosa o la bretona hasta las más elaboradas
y exóticas, como la turca a base de mayonesa,
pepino, huevo cocido, cebolla, perejil, zumo de limón,
sal, un poco de mostaza y pimienta, pasada luego por
la batidora.
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