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| Cada
vez, mas gente, se enfrenta al dilema cotidiano de optar
por las soluciones “mágicas” de productos
que se anuncian en la televisión que seguir una
terapia supervisada por un especialista en medicina,
nutrición y/o psicología. |
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Muchos desean
una solución rápida, fácil, sin esfuerzo,
sin dietas ni ejercicio; pero los especialistas no se cansan de
insistir en que sin una alimentación balanceada, una transformación
en los hábitos, estilo de vida y actividad física,
es imposible perder los kilos de sobrepeso, además de que
la autoestima se deteriora ante el fracaso o rebote de “los
tratamientos milagrosos”, que incluso pueden generar complicaciones
en la salud y pérdidas económicas.
Por lo pronto,
algunas de las principales empresas en alimentos y restaurantes
han empezado a cambiar la forma de preparar los platillos preferidos
de los niños. Por ejemplo, los fabricantes de cereales
General Mills introdujo una versión con menos azúcar
de sus populares cereales para niños Trix, Cinnamon Toast
Chrunch y Cocoa Puffs. Asimismo, la empresa Kelloggs lanzo versiones
con menos azúcar de cereales infantiles, como el Frosted
Flakes.
En Estados
Unidos, donde 15% de los adolescentes y niños tiene problemas
de obesidad, las autoridades de educación pública
prohibieron los refrescos, caramelos y meriendas con alto contenido
de grasa en las máquinas vendedoras y en las cafeterías
de las escuelas. Medidas que se deberían implantar en el
mundo.
Últimamente
me he dado cuenta que la mayoría de las revistas y periódicos
que cruzan mis manos contienen artículos y reportes acerca
de estudios o descubrimientos históricos, mensajes psicológicos
que tramitan hacer de nuestras vidas algo superior o idílico
o patrañas de cómo bajar de peso para poder verse
como una actriz.
No sé si esas crónicas están en boga por
ser del auténtico interés de las masas o porque
para dichas publicaciones son tanteos lo suficiente accesible
y baratos con que rellenar sus páginas vacías (como
suelen hacer con repetitivas y sosas historias de los que supuestamente
consideran famosos.)
Dietas existen para tirar al mar...de la luna, helados, pizzas
y otras sofisticadas como la de la Fuerza Aérea, Antidieta
y Scarsdale. Todas venden una disminución de peso rápida
efectiva y casi sin sufrimiento. Aquí sería adecuado
agregar que el dicho norteamericano no pain, no gain (sin dolor,
no hay ganancia) se aplica a la perfección, pero no es
así, porque la eficacia de las dietas no está dada
por el sufrimiento que causan sino que por su capacidad de cambiar
la forma de nutrición de la persona.
Balanceando
las ideas
La doctora
Carolina González, nutrióloga de Clínica
Alemana, afirma que “todas las dietas disarmónicas
–en las que no hay un régimen balanceado- son dañinas
porque no tienen la cantidad de nutrientes adecuados. Pero su
mayor debilidad es que no forman un hábito de alimentación
saludable y permanente. Las personas con sobrepeso tienen un problema
para toda la vida, por lo tanto, no les sirve una dieta de dos
semanas porque van a recuperar los kilos bajados en cuanto vuelvan
a comer como lo hacían antes.”
Por esta razón,
muchas de las medidas tomadas en esta época con gran emergencia
para ser tan delgadas como una sirena, provocan más perjuicios
que alegrías. Todos quieren bajar de peso rápidamente
y creen que es la mejor manera de hacerlo, pero, según
explica la especialista cuando se reducen kilos apresuradamente,
disminuye el metabolismo lo que ayuda a subirlos con la misma
velocidad con que se bajaron.
No comer nada durante la semana y desatarse el fin de semana también
es una pésima costumbre, “ya que muchos son capaces
de devorarse el domingo todo lo que ahorraron durante la semana
y eso no resulta”, afirma la doctora González.
Otro riesgo
es caer en déficit por un régimen descontrolado
y poco balanceado. La nutrióloga explica que eliminar de
la dieta las azúcares refinadas no es un problema porque
las no refinadas se encuentran en las frutas y el pan que nunca
se dejan de consumir completamente. Erradicar las grasas completamente
es muy difícil, pero si se lograra, es peligroso porque
se puede caer en un déficit de ácidos grasos esenciales.
“En
el fondo, la única dieta que sirve es una hipocalórica
equilibrada que disminuya la cantidad de grasa y azúcares
refinadas, y pueda sostenerse por el tiempo, lo que implica adquirir
buenos hábitos alimentación, como comer cuatro veces
al día. Para bajar de peso, primero se debe poner en un
plan en el que pueda eliminar dos a cuatro kilos al mes con una
dieta hipocalórica que debe ser elaborada de acuerdo al
gasto calórico del paciente, cosa que consuma de 1000 ó
500 calorías diarias menos de las que gasta”, dice
la doctora González.
De acuerdo
a la especialista, definitivamente no existe ninguna dieta milagrosa,
si hay personas a las que les resulta la Antidieta, por ejemplo,
es porque logran adquirir un sistema alimenticio y no porque haya
alguna magia en la combinación de las proteínas
con los carbohidratos.
Sólo una disminución de las calorías con
una variedad de alimentos enmarcada en hábitos alimenticios
adecuados y actividad física ayuda a darle la bienvenida
al sol y las poleras aunque sea en la mitad del invierno.
Sin el ánimo
de desilusionar a alguien, podemos afirmar que las dietas mágicas
no existen. Lo que sí es factible de encontrar es un programa
alimenticio que permita obtener una reducción de kilos
de peso, pero que debe ser mantenido a través del tiempo.
Uno de los
principales problemas de este tipo de dietas es que aparte de
ser muy estrictas; si bien reducen peso, se trata de agua o masa
muscular y no de grasa, que es la más difícil de
eliminar, sobre todo con el paso de los años. Esto es así
porque las grasas que ingerimos diariamente deben ser eliminadas,
de lo contrario se acumulan en las partes más conflictivas
del cuerpo y se endurecen. (caderas, vientre, parte superior de
los brazos, etc.)
Por este motivo se hace indispensable definir, o mejor dicho redefinir,
nuestros hábitos de vida.
Dieta
Fácil
No
se puede comer, arroz, papas, fideos ni tampoco ingerir bebidas
alcohólicas. Sí se puede beber abundante líquido
y una fruta diaria.
Desayuno:
Un vaso de leche descremada, un yogurt, un quesillo, cereales
y pan integral.
Merienda:
Un vaso de leche descremada.
Almuerzo:
Pescado, pavo o pollo al horno, a la cacerola o a la
plancha, se puede acompañar por choclo, arverjas, habas
o porotos fríos.
Once:
Igual que el desayuno y la Cena como el almuerzo
*No es recomendable
continuar con esta dieta por más de dos semanas seguidas.
Dieta
distinta:Todos los días se consume el mismo menú
y sólo es recomendable hasta dos semanas sin rieso para
la salud.
Desayuno:
Té o café cortado con leche descremada,
1tostada de pan integral y queso descremado para untar
la tostada.
Merienda:
1 yoghurt dietético.
Almuerzo:
sopa de verduras (no usar papas, arvejas, porotos ni choclos),
100 grs. de carne sin grasa o pollo sin piel o pescado a la plancha,
1 taza de verduras cocidas, 1 porción de gelatina dietética.
Hora
del té: té o café sin azúcar,
1 tostada de pan integral, mermelada dietética para untar
el pan y 1 rodaja de queso fresco.
Cena:
Sopa de verduras, verduras cocidas, 1 fruta excepto plátano
La buena educación
en la mesa no sólo significa buenos modales. No saber qué,
cómo y cuándo comer ciertos alimentos conlleva,
a largo plazo, trastornos como la obesidad o enfermedades cardiovasculares,
diabetes o anemia. La invasión de las dietas mágicas
o de ciertos suplementos alimenticios en forma de ‘barritas’
o pastillas ‘absorbegrasas’ han conseguido acabar
con las bases de una alimentación equilibrada. Sus ventajas,
rápida pérdida de peso. Sus desventajas, pérdida
de hábitos básicos para una buena salud
El paisaje
que nos rodea es light, usa la talla 36, come bio, se autorreceta
barritas sustitutivas o sigue la dieta de la alcachofa. Mientras,
varias personas se operan a vida o muerte con tal de reducir su
estómago y perder los kilos que les impiden hacer una vida
normal. Ni lo uno, ni lo otro. Light u oversize, la nuestra es
una sociedad de extremos que sólo puede aliviar una buena
educación a la mesa, y no hablamos de buenos modales.
“Hoy
día, la preocupación por adelgazar no sólo
pertenece a las personas obesas. Las delgadas buscan conseguir
el cuerpo llamado ‘perfecto’”, explica Ana Montero
Bravo, profesora de la Facultad de Ciencias Experimentales y de
la Salud de la Universidad San Pablo CEU.
Dietas mágicas bautizadas con nombres falsos
Las dietas
buscan a sus víctimas allá por enero (tras el atracón
navideño) o mayo (en la llamada ‘operación
biquini’). Su estrategia surte efecto, sobre todo, sobre
las mujeres, que están desesperadas por perder peso.
Entre las
más populares están la dieta de la Clínica
Mayo (“que adopta el nombre de la institución sin
tener nada que ver”, asegura Ana Montero), la dieta de ‘toma
la mitad’, la dieta Gourmet, la dieta cero, la dieta de
Hay o disociada, el régimen de Sahelton, dieta Hollywood,
la dieta de Montignac, Antidieta, dieta Atkins.
Según
Montero todas ellas son dietas “mágicas”. Además,
“el tratamiento dietético de la obesidad es un proceso
a largo plazo que se caracteriza no sólo por la implantación
de un régimen dietético sino también por
la modificación de los hábitos alimentarios y estilo
de vida, que incluyen cambios en la actividad física diaria,
situaciones de sobreingesta puntual, ingesta impulsiva o no planeada”.
Por todo eso,
cualquier dieta “deberá llevarse a cabo por facultativos
sanitarios expertos en nutrición equilibrada y alimentación
saludable”, añade la especialista. |