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Incluyendo este producto en la dieta, siempre bajo
prescripción facultativa, encontramos numerosas
ventajas nutritivas, terapéuticas, dietéticas,
así como preventivas de ciertas carencias nutritivas.
La
jalea real es un producto segregado por las glándulas
hipofaríngeas (que se presentan en forma de
rosarios situados simétricamente a la derecha
y a la izquierda en la cabeza de las abejas obreras)
y por las glándulas mandibulares de las abejas
nodrizas (obreras de 5 a 14 días de edad),
cuando disponen de polen, agua y miel.
La jalea es el alimento de las larvas obreras y zánganos
hasta su tercer día, de las larvas reinas hasta
el quinto día y de la reina adulta durante
toda su vida. Gracias a sus propiedades nutritivas,
las larvas reinas se forman en 15 días mientras
que las obreras precisan 21 días. Además,
las abejas reinas alcanzan el doble de tamaño
y pesan hasta un 40% más que las obreras. La
diferencia en el consumo de tan extraordinario alimento
hace que tengan un ciclo evolutivo, es decir desarrollo
físico, una capacidad genética y una
longevidad claramente diferenciada. La abeja reina
tiene una vida de aproximadamente 5 años, mientras
que las obreras tienen una esperanza de vida de tan
sólo 30 a 45 días.
Nutricion
y Beneficios
Desde
el punto de vista nutritivo, los análisis bioquímicos
destacan su riqueza en vitamina C, E, A, vitaminas
del grupo B (B1, B2, B, B6, ácido fólico),
minerales (fósforo, hierro, calcio, cobre,
selenio), ácidos grasos insaturados, aminoácidos
y sustancias hormonales.
Entre sus propiedades cabe destacar que posee un efecto
estimulante, tonificante y reequilibrante del sistema
nervioso, mejora la oxigenación cerebral, regulariza
los trastornos digestivos. Aporta la energía
extra necesaria a niños y adolescentes en edad
escolar, sobre todo en época de exámenes
y competición deportiva.
Contiene ácido petroilglutámico y nicotinamida
por lo que se le atribuye una acción vasodilatadora
y favorecedora de la proliferación de glóbulos
rojos. Por este motivo es utilizada también
en casos de anemia o como preventivo de enfermedades
cardiovasculares.
También posee poder antimicrobiano, por los
que puede ser recomendada como preventiva en periodos
de epidemias gripales y como refuerzo del sistema
inmunitario de los grupos de más riesgo: niños,
ancianos y personas debilitadas. Para ello es imprescindible
tomarla en estado puro, que consiste en una pasta
que se vende envasada en tarros que incluyen una cuchara
que permite calcular la dosis adecuada. Debe tomarse
dos veces al día: una antes de desayunar y
otra antes de acostarse. Se disuelve en la boca y
actúa como un bálsamo que desinfecta
y protege la garganta.
Por
todas estas propiedades, la jalea real constituye
un excelente complemento alimentario en estados de
debilidad o agotamiento físico o psíquico.
En tratamientos largos, se aconseja descansar en su
toma 5 o 6 días al mes. Esta medida es aconsejable
en cualquier terapia con plantas o alimentos, ya que
evita que el organismo se "acomode" a la
sustancia ingerida.
Presentación
y conservación
Es muy difícil conservarla en estado natural,
por lo que se presenta generalmente liofilizada conservando
así todas sus propiedades. Suele presentarse
en cajas de 30 ampollas que contienen de 10 a 30 mL
cada una con sabores a frutas. El precio ronda entre
las 2500 y las 5000 pesetas por caja.
Es fundamental conservarla en el frigorífico
y protegida de la exposición a la luz, ya que
su calidad disminuye por una mala conservación
o manipulación de ésta. La proporción
de ácidos orgánicos varía mucho
dependiendo del envejecimiento de la jalea. Las elevadas
temperaturas aumentan el proceso de envejecimiento.
El aire, la luz y el calor modifican profundamente
las propiedades biológicas de la jalea real
y su aspecto organoléptico (olor, sabor, color…).
Importante
el asesoramiento profesional
En caso de necesidad, y siempre bajo el asesoramiento
de un especialista, se aconseja tomar una ampolla
por día antes del desayuno, mezclándola
con un poco de agua o zumo de frutas, durante un periodo
de dos meses, con un intervalo de descanso de 2 a
3 meses, tras el cual se valora la posibilidad de
reiniciar el tratamiento.
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