|
La cantidad de términos como bajo en grasas,
sin azúcar, reducido en colesterol y otros,
crean confusión en los consumidores.
Saber
leer las etiquetas ayuda a elegir el alimento más
adecuado.
La
señora toma el queso crema de la góndola
y examina atentamente la etiqueta: "Este dice
light, el otro dice bajo en colesterol y el de más
allá bajas calorías". A la hora
de elegir un producto en el supermercado, la abundancia
de términos como bajo en grasas, dietético
o diet crean confusión en los consumidores.
Según
el Código Alimentario Argentino, "los
alimentos dietéticos o para regímenes
especiales se diferencian por su composición
y/o modificaciones físicas, químicas,
biológicas o de otra índole, resultantes
de su proceso de elaboración o del agregado
o reemplazo de determinadas sustancias componentes".
Entonces el consumidor puede encontrarse con alimentos
modificados en su valor calórico: tienen una
reducción de por lo menos el 70 por ciento
de calorías respecto del alimento original.
El
producto puede ser:
- Sin
calorías (menos de 5 calorías por
porción).
- Bajo
en calorías (40 calorías o menos por
porción).
- Reducido
en calorías (25 por ciento menos de calorías
por porción).
Los alimentos modificados en su composición
de grasas tienen una reducción del 30 por ciento
del contenido graso original. El producto puede ser:
-
Sin grasas (menos de 1/2 gramo de grasa por porción).
- Bajo
en grasas (3 gramos o menos por porción).
- Reducido
en grasas (25 por ciento, o menos por porción
y como máximo, el 50 por ciento del contenido
de grasas del alimento de referencia).
En el caso de los alimentos bajos en colesterol (o
0 por ciento de colesterol), el producto puede ser:
-
Sin colesterol: menos de 2 mg por porción.
- Bajo
en colesterol: 20 mg o menos por porción.
- Reducido
en colesterol: 25 por ciento o menos por porción.
Leer antes de elegir 
Las etiquetas de los productos contienen información
nutricional muy importante. Realizar una lectura atenta
es fundamental, sobre todo para aquellas personas
alérgicas, celíacas, diabéticas
o que padecen alguna enfermedad que implica ciertas
restricciones alimentarias. Toda etiqueta debe consignar
la siguiente información:
Denominación
específica del producto.
Composición
química (lista completa de ingredientes y proporción
de los mismos).
Lista
completa de aditivos, conservantes, colorantes y antioxidantes
de uso permitido.
Condiciones
de almacenamiento y conservación una vez abierto
el envase.
Fecha
de elaboración y vencimiento del alimento.
Otros puntos claves que se deben tener en cuenta son:
Tamaño de la porción: información
sobre el volumen o gramos de una porción. Si
se consume más o menos de esa cantidad, el
valor calórico y nutritivo también aumenta
o disminuye.
Energía:
es el valor calórico, expresado por porción
o cada 100 gramos.
Grasa:
cantidad total contenida en el alimento. En algunos
casos se especifica el tipo de grasa.
Hidratos
de carbono: incluye el contenido de azúcar,
almidón y fibras.
Vitaminas
y minerales: indican las cantidades totales y el porcentaje
del requerimiento diario recomendado que cubren.
Sodio:
informa la cantidad de sal que contiene el alimento
(a veces no se trata de un alimento salado, dado que
el sodio es también un conservante).
El
Error del "Cero Colesterol"
Un error muy común es pensar que un producto
cuyo envase dice sin colesterol o libre de colesterol
es bajo en grasas. Dado que sólo los alimentos
del reino animal tienen colesterol, hay muchos libres
de colesterol con un elevado contenido graso como
los aceites y margarinas. Cuando se describe a un
alimento como light se debe leer bien la etiqueta
para saber qué elementos contiene reducidos:
azúcares, sodio y/o grasas.
De bajas calorías
El
término light puede ser sinónimo de
dietético, aunque no siempre es el caso. En
general, se trata de alimentos que tienen 1/3 menos
de calorías o 50 por ciento menos de grasa
que el original. Para considerar un alimento como
de bajas calorías, su contenido en grasa y
/ o azúcar debe ser reducido. También
conviene aclarar algunos términos que se utilizan
en las etiquetas y se prestan a confusión:
Libre:
contiene una cantidad mínima de un
nutriente determinado, lo cual probablemente no produzca
ningún efecto sobre la salud del consumidor.
Bajo:
se refiere a una cantidad mínima específicamente
definida.
Reducido:
con un contenido del 25 por ciento menos de calorías,
grasas, sodio, azúcar o colesterol.
Alto:
contiene un 20 por ciento o más de un determinado
nutriente en comparación con el producto original.
Buena
fuente de: entre un 10 y un 19 por ciento
más por porción de un nutriente ("buena
fuente de fibra").
Saludable:
es un alimento bajo en grasas y sodio que cubre al
menos el 10 por ciento de los requerimientos diarios
de determinadas vitaminas y minerales.
|