Es muy probable que
si usted tiene 30 años o más, ya haya
comenzado a escuchar sobre los famosos "radicales
libres", y no es de extrañar que, en un
principio, no supiera si se trataba de un nuevo partido
político o de una marca de gaseosa recién
aparecida.
En pocas
palabras, los radicales libres son moléculas
incompletas que circulan por nuestro cuerpo, que tienden
a buscar moléculas estables para formar combinaciones
con ellas y así saturar sus electrones. Se
cree que este proceso, que se conoce con el nombre
de oxidación, es el responsable de muchos de
los síntomas de envejecimiento.
La alimentación juega un rol fundamental en
la lucha contra estos temibles radicales libres. para
ello, es necesario tener presente qué productos
nos pueden ayudar a vivir más y mejor.
Al alcance de la mano se encuentran una serie de alimentos,
suplementos y plantas que lo pueden ayudar a combatir
los síntomas del envejecimiento.
Van desde las semillas
de lino y la uva hasta el ají picante ·
Son muchos, pero no están incorporados a la
dieta diaria argentina de bife y papas fritas ·
Previenen males tan grandes como el cáncer
y el infarto.
Para que la alimentación sea correcta, debe
incluir siempre alimentos de los cinco grupos básico,
a saber: cereales integrales, legumbres y derivados;
hortalizas y frutas; lácteos descremados, carnes
magras y huevo; aceites, grasas, azúcares y
dulces. Una variedad tan amplia de alimentos, además
de garantizar el equilibrio de la dieta, evita la
necesidad suplementos vitamínicos o minerales.
Las
Siete Reglas para Vivir muchos Años Comiendo
Bien
1. Comer la mayor proporción
que sea posible de alimentos frescos y naturales.
2. En la alimentación
diaria, intentar mantener las siguientes proporciones:
entre un 50 y 60 por
ciento de glúcidos (harinas y azúcares),
entre un 15 y un 20 por ciento de lípidos (aceites,
frituras) y entre un 10 y un 15 por ciento de proteínas
(carnes, frutos secos, mariscos, tofu).
3. No cocinar demasiado
los alimentos, dar preferencia a los crudos.
4. Comer muchas hortalizas,
todos los días.
5. No combinar demasiados
alimentos diferentes en una misma comida.
6. Masticar detenidamente
y comer en forma relajada, para facilitar la digestión.
7. Beber todos los
días entre seis y ocho vasos de agua.
Sal,
grasas y azúcar
los sospechosos de
siempre
Bife y papas fritas. Bife y por ahí, con suerte,
alguna ensalada. En la mesa de los argentinos, los
ingredientes y los sabores se repiten mecánicamente,
a contramano de lo que recomiendan los nutricionistas.
Ellos hablan de incorporar a la dieta distintos alimentos
que aportan los nutrientes necesarios para prevenir
la aparición de enfermedades. Iluminándolos
con un flash de espectacularidad cinematográfica,
Alberto Cormillot los llama "superalimentos".
"El hombre es
un ser omnívoro: para estar sano tiene que
comer un poco de todo", sentencia Graciela Soifer,
presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición.
No es el panorama que encuentra a diario en su trabajo
como jefa del Servicio de Nutrición del Hospital
de Gastroenterología Dr. Carlos Udaondo. "En
los últimos años la gente incorporó
algunos vegetales, pero ese aumento dista de ser lo
ideal".
La receta de la doctora
Soifer incluye alimentos de todos los grupos en cuatro
comidas diarias.
Ella propone imaginar
una pirámide. Los que están en la base
son, obviamente, básicos. A medida que se acerca
a lo alto, hay que disminuir la cantidad de esos alimentos.
En la base están
los cereales (alimentos calóricos como las
pastas, pan, arroz, polenta). Por encima están
los vegetales y frutas, sobre ellos los lácteos
(fuente de calcio y proteínas), las carnes
y huevo (hierro y proteínas) y en el vértice,
aceites y frutas secas.
Alimentos
Básico a Incorporar en nuestra Dieta
Soja.
Alimento base en los platos orientales, la soja, especialmente
los porotos, están lejos de formar parte de
la cultura argentina. Pero tiene distintas sustancias
que hacen disminuir el colesterol, prevenir algunos
tipos de cáncer, aumentar las defensas y le
dan características de antiparasitario y bactericida.
Por si fuera poco,
la supersoja "atenúa -dice Cormillot-
los efectos de la menopausia". El poroto es durísimo,
necesita horas de remojo en agua.
Semillas de
lino. "Yo no soy canario para comer
semillas", dijo alguien acotumbrado al asado,
el tradicional banquete criollo. Debería: estas
semillas previenen el cáncer, enfermedades
cardio y cerebro vasculares, disminuyen la colesterolemia.
Se las puede comer crudas, molidas o tostadas, dos
cucharadas de te diarias.
Tomate.
Esta fruta es antioxidante, aporta buenas cantidades
de vitamina C que combate el envejecimiento prematuro
de las células. Además de ser anticancerígena
(de la próstata y endometrio), aumenta las
defensas y tiene inhibidores de la proteasa con características
de antiinflamatorio.
Uva.
Anticancerígena (de colon), disminuye la colesterolemia
y normaliza el tránsito intestinal.
Cítricos.
De todo tipo, son fundamentalmente antioxidantes,
anticoagulantes y aumentan las defensas. La doctora
Soifer agrega que el jugo de limón, rociado
sobre los alimentos o bebido a la hora de comer, favorece
la incorporación de hierro en el cuerpo. El
truco es bueno, sobre todo para los vegetarianos ya
que se dice que la mejor fuente de hierro es la carne.
O sea, a rociar las lentejas con limón.
Frutas secas.
Además de ser ricas en vitamina E, frutas como
la almendra, maní, nueces o avellanas, disminuyen
el colesterol con sustancias que ayudan a las arterias
a estar más relajadas.
Ajo y cebolla.
Anticancerígenos (del estómago),
funcionan como protectores cardiovasculares. "La
combinación de ajo y aceite de pescado es excepcional
para bajar el colesterol", dice Cormillot. Tienen
la contra del olor, uno, y el sabor, el otro. Por
eso recomienda ingerir el aceite de pescado en pastillas.
La alicina del ajo combate una amplia gama de organismos
infecciosos.
Las crucíferas.
Brócoli, coliflor, nabo, repollo, col, crudas
o cocidas al vapor, son anticancerígenas. El
brócoli está relacionado especialmente
con la prevención del cáncer de mama.
Como los porotos de soja pueden producir gases, a
modo de antídoto se recomienda cocinarlas con
semillas anisadas o un "yuyo" llamado ajedrea.
Como "rarezas",
ají picante -contiene la anticancerígena
sustancia capsaicina- y el antioxidante té
verde.
Fibras.
Parte de los vegetales. Algunas son beneficiosas para
el intestino -salvado de trigo, arroz integral, cáscaras
de frutas y hortalizas- y otras, buenas para disminuir
el colesterol -salvado de avena, avena, centeno, legumbres,
pulpa y semillas de hortalizas y frutas-.
"Los granos de
cereales son una importante fuente de energía.
Si se los consume en forma integra, es decir, enteros,
con la cáscara del grano, resultan más
ricos en fibras, vitaminas y minerales", recalca
la "Guía de Alimentación para los
Argentinos", que editaron la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación
de la Nación y la Fundación Instituto
Argentino de Nutrición.
Se come más
fibras reemplazando el pan blanco por pan y cereales
integrales, e incorporando al plato legumbres y hortalizas
crudas, preferiblemente de hojas.
Lácteos.
Fuente principal de calcio, se necesitan tres raciones
diarias por ejemplo, dos vasos y un pedazo de queso-.
Protegen contra la osteoporosis y se los recomienda
descremados, porque las grasas no son buenas.
Pescado.
La "Guía de Alimentación"
indica que el pescado de mar -no de río-, es
excelente fuente de proteínas, "colabora
en la prevención de problemas cardiovasculares,
ya que aporta ácidos grasos omega 3, sustancias
que ayudan a disminuir el colesterol en la sangre".
La recomendación de comer pescado al menos
dos veces por semana está lejos de los hábitos
de consumo nacionales.
Agua. Nutriente
esencial. Contribuye a eliminar las sustancias tóxicas
del cuerpo. Hay que tomar al menos dos litros diarios.
Esta
es una simple guía.
Los expertos hablan
de comer variado, sí, pero sin enloquecerse.
Es tan importante lo que uno se lleva al buche como
la forma de hacerlo.
Soifer aconseja no
saltearse ninguna de las comidas y adoptar como hábito
desayunar, almorzar, merendar y cenar, siempre moderadamente
y variado.
Hay que hacerlo, enfatizan,
tranquilamente y masticando bien. Y preferiblemente,
en buena compañía.
"Nosotros tenemos
como política el concepto de negociar. Esto
significa que a una persona que come cinco veces a
la semana en lugares de comida rápida no se
le puede pedir que cambie completamente de un día
para el otro", dice Cormillot.
La clave, según
esta teoría, sería incorporar los nuevos
elementos nutritivos de a poco. "Cambiar uno
o dos hábitos por mes".
La propuesta del cambio
de alimentación no responde a una demanda estética.
La influencia del modo de comer en la salud pública
es clave.
La "Guía..."
recuerda que Argentina tiene uno de los índices
de enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares
más altos del continente. Que el 38% de las
embarazadas padece anemia. Y que, en el grupo de personas
de entre 40 y 60 años, el 44% sufre de exceso
de colesterol; el 40 %, obesidad; el 17%, hipertensión;
y el 7 %, diabetes.
Algunos tipos de cáncer,
como el de colon y mama, aumentaron su frecuencia
en Argentina, "asociados a un consumo alto de
grasas saturadas y alcohol, a la vez que una baja
ingesta de antioxidantes y fibras".
Son deficiencias a
las que se puede combatir con unos buenos y variados
platos de comida.
Nuevos estudios confirman
la importancia de frutas y vegetales en la lucha contra
los resfriados, el síndrome premenstrual, el
cáncer e incluso, en la prevención del
infarto.
La leche de soya es
buena amiga del corazón.
El cáncer de
seno le huye a la zanahoria.
El salmón levanta
el ánimo.
El arroz integral evita
la fatiga.
Y la toronja no es
amiga de la gripe
Estos son sólo
algunos de los ‘superalimentos’ que integrados
a una dieta balanceada tienen un importante efecto
sobre la salud, como lo tienen los genes, el ambiente
y el ejercicio.
Un estudio que acaba
de presentar la Universidad de Harvard en Massachusetts
(E.U.), encontró, además, que el consumo
de cítricos, vegetales y hortalizas de la familia
del coliflor disminuyen el riesgo de infarto cerebral,
mientras una investigación del Instituto de
Cáncer de Estados Unidos confirma que las frutas
y verduras son efectivas en la prevención de
tumores.
El secreto está
en consumir los ‘superalimentos’ que contribuyen
a luchar contra las enfermedades que más preocupan.
Cambie sus hábitos de alimentación y
tenga una dieta saludable.
Diez
enfermedades y Diez Alimentos que las Combaten
1. Sin cáncer
de seno
Clave secreta: antioxidantes.
La vitamina C, E, A y el beta caroteno envían
una señal que favorece el buen funcionamiento
y previene cualquier tipo de cáncer mamario.
Alimentos ricos: papa,
zanahoria, melón, guayaba, naranja, calabazas
y vegetales de hojas verde.
Consuma cinco porciones
diarias de frutas y verduras. Dos de ellas deben ser
de color verde oscuro, naranja o amarillo, y sus preparaciones
crudas o cocidas.
Un estudio publicado
por la revista Journal of the National Cancer Institute
señala que esta dieta es más efectiva
en la prevención del cáncer de seno
cuando la mujer aún no llega a la menopausia.
2. Un colon
bien protegido
Clave secreta: consuma
diariamente tres cucharadas de cereal de fibra en
su alimentación. Estudios recientes encontraron
que la fibra y una buena dosis de calcio en la alimentación
diaria ayudan a controlar el riesgo de cáncer
en el colon.
Alimentos: leche y
derivados bajos en grasa, vegetales de hojas verde
(brócoli), las sardinas y el salmón
son buenas fuentes de calcio.
Los requerimientos
de calcio para la mujer en la menopausia son de 1.200
mg. y en los niños de 800 mg. día (3
a 4 porciones de lácteos y derivados al día).
Con ello, además de proteger su colon se protege
la estructura ósea y se evita la osteoporosis.
3. Alto a las
enfermedades del corazón
Clave secreta: La proteína
de soya, que según diferentes estudios puede
disminuir el colesterol LDL o colesterol ‘malo’.
Alimentos que lo contienen:
la leche de soya y otros productos a base de soya
o leches industrializadas con adición de Omega
3 y Omega 6.
Se recomienda comer
diariamente dos o tres cucharadas de soya o media
taza de leche de soya.
4. Contra el
síndrome premenstrual
Clave secreta: el calcio.
Un estudio reveló que 1.200 miligramos de calcio
diariamente pueden reducir los síntomas del
síndrome premenstrual, tales como el dolor
de cabeza o la irritabilidad, hasta en un 40 por ciento.
Alimentos: este nivel
de calcio lo consigue consumiendo entre 3 y 4 porciones
de productos lácteos en el día. También
le ayudan los vegetales de hojas verde o alimentos
fortificados con calcio.
Las dietas vegetarianas
(bajas en grasas y sin productos animales), según
otro estudio, aminoran los síntomas del síndrome
premenstrual, en parte debido a que la grasa reducida
y la alta fibra ayudan a disminuir el exceso de estrógenos
u hormonas femeninas.
5. Descarrile
la depresión
Clave secreta: los
investigadores piensan que los ácidos grasos
Omega-3 son esenciales para la función normal
del cerebro debido a que son constituyentes importantes
de las membranas de las células del cerebro.
Alimentos: los pescados
como el salmón. Coma pescado por lo menos una
vez a la semana, pero no frito.
Otros que luchan contra
la depresión: alimentos de soya y nueces, y
el chocolate, con su aporte de triptófano,
que ayuda al sistema nervioso central a relajarse.
6. Evite la
obesidad
Clave secreta: horarios
fijos en las comidas, no improvisar la alimentación,
preparar asado, al horno o cocido, y evitar fritos
y salsas; evitar bebidas gaseosas, hacer ejercicio
periódico y consumir en forma equilibrada y
variada los alimentos.
Alimentos que contienen
fibra: los granos enteros (el arroz, la avena, los
frijoles, las lentejas). También los tubérculos
como la papa, las frutas como peras, manzanas, frambuesas
proporcionan una buena dosis de fibra evitando la
acumulación o el depósito de grasas.
7. Reduzca
los resfriados
Clave secreta: vitamina
C.
Alimentos que la contienen:
toronjas, naranjas, kiwis, mangos, papaya, fresas
y brócoli.
Tome un vaso de jugo
por la mañana todos días o la fruta
entera ó 5 porciones diarias de frutas y verduras.
Otros que luchan contra
el resfriado: las coles, las papas, y los pimientos.
8. Luche contra
la fatiga
Clave secreta: carbohidratos.
Estos se convierten en azúcar y luego son absorbidos
al interior de las células para obtener energía.
Alimentos que los contienen:
bebidas ricas en glucosa y electrolitos.
Qué cantidad
hay que ingerir: En este caso, no es la cantidad,
sino la calidad de las combinaciones de carbohidratos,
proteínas y grasa lo que cuenta. Por ejemplo,
en el desayuno, ponga al cereal de grano entero con
leche baja en grasa. En la comida, un sándwich
de jamón con queso con un pan de grano entero
y una manzana. Para la cena, una pechuga de pollo
sin piel, arroz blanco y una ensalada.
Otro que lucha contra
la fatiga: la fibra en el arroz integral.
9. Minimice
los abortos y la preclampsia
Clave secreta: el folato
(la forma alimenticia del ácido fólico
y la vitamina B), que según sugieren los estudios
previene la acumulación de la homocisteína
en la sangre.
Alimentos que lo contienen:
espinacas, jugo de naranja, plátanos, brócoli
y germen de trigo. También hay alimentos enriquecidos
con folatos, especialmente cereales y galletas.
Se requiere incrementar
el consumo de frutas, verduras y granos enteros.
10. Ni de infarto
Clave secreta: cítricos,
vegetales y hortalizas de la familia del coliflor
reducen el riesgo de sufrir de infarto cerebral, considerada
la más frecuente de las lesiones del cerebro,
según un estudio realizado con más de
100.000 personas.
Alimentos: naranjas,
guayaba, coliflor, brócoli.
Se debe aumentar una
porción de fruta o verdura por día,
hasta llegar a las 5 recomendadas, según expertos
de la Universidad de Harvard (E.U.).
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