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Los expertos en nutrición
refieren la necesidad de adquirir unos adecuados hábitos
alimentarios que garanticen una correcta alimentación.
Una de las claves principales para conseguirlo consiste
en distribuir el aporte energético y de nutrientes
en cinco ingestas diarias: desayuno, media mañana,
la comida del mediodía, merienda y cena. Proponen
que la comida del mediodía y la cena no supongan
más del 60% de estos aportes y el 40% restante
proceda de las otras tres ingestas.
1. Claves de una ingesta aconsejable y necesaria
La merienda es una ingesta que aparentemente es considerada
exclusiva de los escolares y no se le concede la importancia
que realmente se merece. Sin embargo, esta ingesta
vespertina supone un aporte nutritivo durante un intervalo
de tiempo, que transcurre entre la comida del mediodía
y la cena, y que puede resultar demasiado amplio.
El reparto uniforme
de la energía y los nutrientes necesarios a
lo largo del día en razón a las actividades
diarias, evitando lapsus de tiempo demasiado extensos.
Supone una ventaja
nutricional ya que garantiza el mantenimiento de niveles
constantes de glucosa en sangre y evita el consumo
de las reservas propias del organismo. En este sentido,
la merienda deberá representar el 15% del aporte
energético total diario.
2. Indispensable
en algunos casos
Si bien merendar es un hábito alimentario absolutamente
recomendable para personas de cualquier edad, conviene
resaltar la importancia de la merienda para algunos
colectivos o situaciones en los que resulta crucial
para cubrir las necesidades nutricionales.
2.1. Niños y adolescentes
En las etapas de crecimiento es sumamente importante
que la alimentación sea equilibrada y variada
con objeto de asegurar los requerimientos nutricionales.
Por esta razón, la merienda está especialmente
aconsejada en niños y adolescentes.
Además, en el
caso de los niños, su aparato digestivo todavía
está en pleno periodo de maduración
y desarrollo con lo cual su organismo no está
suficientemente preparado para estar muchas horas
sin comer. Si a esto se suma el aumento de actividad
en estas edades, se puede comprender la importancia
de la merienda en estos casos.
En España, la
merienda de los escolares se compone mayoritariamente
de bocadillo (65%), bollería (20%), pan con
chocolate (20%), yogur y fruta (20%), siendo el 81%
de los niños quienes consumen habitualmente
algún tipo de merienda.
Sin embargo, si el
porcentaje de escolares que meriendan es aceptable,
en el caso de los adolescentes, este porcentaje está
muy por debajo de lo deseado.
2.2. Embarazadas y
madres lactantes
La merienda cobra un especial protagonismo en el caso
de embarazadas y madres lactantes teniendo en cuenta
que las necesidades nutricionales se ven aumentadas.
2.3. Ancianos En personas
de la tercera edad, la merienda proporciona una manera
óptima de facilitar al organismo los nutrientes
que necesita sin que el aparato digestivo deba llevar
a cabo digestiones lentas y pesadas, ya que a estas
edades la capacidad digestiva es menor.
3.
La merienda ideal
Leche o derivados, fruta y cereales constituyen una
merienda completa
La merienda debe incluir
alimentos variados, ricos en nutrientes. Se recomienda
moderar el consumo de alimentos excesivamente calóricos
o ricos en grasas saturadas y azúcares refinados
que pueden resultar perjudiciales si se toman en exceso
y pueden ocasionar sobrepeso, obesidad, así
como otras patologías.
Esta ingesta a media
tarde puede ser una buena oportunidad de completar
las raciones diarias recomendadas de frutas, cereales
y lácteos.
Una opción saludable
puede ser un combinado de alimentos representativos
de estos tres grupos, por ejemplo, un vaso de leche
acompañado de una fruta o cereales, pan con
chocolate y una fruta. O bien, también resulta
muy aconsejable tomar un yogur y frutos secos o un
bocadillo de jamón o queso.
4. Reglas
para una buena merienda
- No debe interferir negativamente en el proceso de
digestión de la comida del mediodía.
Para ello debe estar lo suficientemente alejada de
la misma y no tomarse demasiado tarde para impedir
la cena.
- Hay que cuidar no
sólo el tipo de alimentos a incluir, a los
que ya se ha hecho mención, sino la ración
de los mismos. Las cantidades a ingerir no deben ser
desorbitadas para evitar el exceso de calorías
o anular el hambre para la cena. No obstante, las
cantidades a ingerir dependerán de las necesidades
intrínsecas de la persona y de la actividad
desempeñada.
5.
Ventajas de la merienda
- La merienda supone
un paréntesis y una recarga de energía
muy útil y necesaria para continuar la jornada
o para emprender una serie de actividades que requieren
un esfuerzo psíquico y/o físico (es
el caso de las actividades extraescolares realizadas
por niños y adolescentes, por ejemplo).
- Una merienda adecuada
ayuda a controlar el sobrepeso. Merendar es siempre
un recurso eficaz para calmar el apetito y no llegar
a la cena para atiborrarse en ella. Además,
evita "picar" entre horas, dando sensación
de saciedad.
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