Se puso a pensar cuantos tipos de platos diferentes
consume Ud en la semana?
Escribalos, 10 quizas? 15 diversos tipos de comida?
Quizas solo gire alrededor de no mas de 10 comidas
en la semana? en el mes? en el año?
Ya tomó la decisión de adelgazar. Ahora
llegó el momento de eliminar algunos hábitos
que pueden atentar contra su objetivo y de incorporar
otros que le permitirán perder kilos con facilidad.
Engordar o adelgazar depende, en gran medida, de la
actitud que tengamos frente a la comida. La forma
de elegir los alimentos, el tiempo que le dedique
a la alimentación, la capacidad de incorporar
costumbres saludables y de beneficiar a nuestro cuerpo
con actividad física pueden ser determinantes
para despedirse definitivamente de los kilos de más.
En esta nota encontrará las claves necesarias
para llegar a figura deseada.
Hábitos con efecto
a largo plazo
Siéntese siempre a la mesa, especialmente
cuando se trata de alimentos más calóricos.
Ya que ha decidido darse un gusto es importante dedicarle
el tiempo y el espacio que merece. Si come rápido,
al terminar, las ganas de ingerir algo rico seguirán
intactas.
Lleve los platos servidos a la mesa. Con la fuente
frente a usted será más difícil
controlarse.
Destine un solo lugar para comer y evite dejar alimentos
cerca de la cama o los sillones.
Las sobremesas prolongadas o las tertulias familiares
pueden hacerse tranquilamente sin comidas tentadoras
de por medio.
Para perder 5 kilos en un año sin hacer dieta
sólo deberá quitar unas 100 calorías
de la alimentación diaria. Para lograrlo reemplace
la medialuna del desayuno por una tostada y para ahorrar
el doble cambie una porción de tarta de jamón
y queso por una de pascualina.
Muchas veces se retienen líquidos que aparentan
ser kilos de más. Para eliminarlos evite los
alimentos que suponen un esfuerzo para el hígado,
como, por ejemplo, el café y el azúcar
incluido en la pastelería y las golosinas.
Por el contrario, aumente el consumo de frutas, verduras,
agua y realice actividad física.
También puede recurrir a mezclas de hierbas
destinadas a eliminar naturalmente la retención
de líquidos, pero antes de adoptarlas consulte
con su médico para descartar posibles causas
orgánicas.
Anote todo lo que come. De esta manera logrará
tomar conciencia de lo que se lleva a la boca y además
podrá planificar comidas más calóricas,
que consumirá esporádicamente.
Cada 15 días pese o mida lo que come. Así
recordará con exactitud las medidas adecuadas
y evitará que con el paso de los días
una porción se convierta en media.
Nunca deje de desayunar. Es una buena manera de quemar
calorías desde las primeras horas de su día.
Muévase más. La mejor forma de bajar
de peso es incrementar el gasto calórico y
para eso basta con salir a caminar todo los días,
subir y bajar escaleras o hacer las tareas de la casa
con mayor movimiento. Otra opción es adoptar
un perro: es más barato que contratar a un
entrenador personal y la obligará a sacarlo
a pasear varias veces al día.
Jugar con sus hijos también puede ser una excelente
forma de quemar calorías. Retome los patines,
la bicicleta y el baile.
Evite usar el coche para ir a cualquier lado, como,
por ejemplo, a hacer las compras de todos los días.
Vaya caminado y si viaja en colectivo bájese
dos paradas antes.Todos comen,
yo también
No hace falta aislarse ni obligar a toda la familia
a hacer dieta junto a usted. Con algunos trucos podrá
disfrutar de comidas deliciosas con menos calorías.
Si prepara pastel de papas para toda la familia, hágalo
sin aceite y reserve un sector de la fuente para cubrirlo
con puré de calabazas en lugar de papas.
Prepare distintas guarniciones para acompañar
un plato principal. Por ejemplo, si hizo un pollo
al horno acompáñelo con trocitos de
zapallo, ajíes, cebollas y papas para el resto
de la familia.
Cuando decida disfrutar de un plato de pastas, recuerde
que puede disminuir su contenido calórico si
las acompaña con una salsa hecha sin grasas
y algunas verduras salteadas con rocío vegetal
y gotas de caldo. Eso sí, evite servirlas con
queso rallado.
Al preparar pizza no se exceda con el queso y utilice
para las cubiertas rodajas frescas de tomate, cebollas
desflemadas, morrones asados y poca cantidad de Mozzarella
descremada rallada. Si piensa utilizar algún
fiambre prefiera el jamón desgrasado.
Si va a tomar helado fuera de su casa prefiera aquellos
elaborados en base de agua y frutas en lugar de los
de crema, que tienen el doble de calorías.
Adiós a los ataques
de hambre
Tome mucho líquido en el día.
Al menos dos litros. Esto no sólo le servirá
para hidratarse,sino que también le ayudará
a bajar de peso, ya que muchas veces se confunden
la sensación de hambre y de sed. Además
ocupa un lugar en el estómago que podría
ser ocupado, si no, por alimentos con más calorías.
Mientras cocina tenga a mano alguna taza de sopa caliente
de verduras, pickles, trocitos de apio, bastoncitos
de zanahoria, tomate con albahaca o daditos de manzana
verde. Así dejará de lado la costumbre
de probar lo que cocina.
La fibra brinda sensación de saciedad. Por
eso, incluya vegetales o pan integral en sus almuerzos
o desayunos.
Para evitar la tentación mientras prepara la
merienda de los chicos, en lugar de cocinar tortas
o budines, cómprelos hechos y así sólo
tendrá que cortarlos o servirlos.
Hablar de lo que no puede comer sólo le dará
más hambre. Que la comida no sea su único
tema de conversación.
Al llegar a casa después de un día de
trabajo ponga el agua para tomar un caldo caliente
y dése una ducha. Cuando salga se olvidará
de la idea de abalanzarse sobre la heladera a comer
cualquier cosa sin pensar.
Coma algo antes de salir de compras, ya que es muy
difícil elegir bien y no tentarse con dulces
o snacks.
Un plato de sopa liviana o una ensalada de hojas antes
de la comida le ayudarán a reducir el apetito
y la cantidad de alimentos que comerá luego.
No se prometa no tocar nunca más un alfajor
o una torta. Propóngase un límite razonable
de una o dos veces por semana para incluir alguna
pequeña porción de estos alimentos.
n Para los momentos en que necesita desesperadamente
comer algo dulce tenga siempre en la heladera gelatina
dietética para poder comerla sola o mezclada
con frutas picadas, yogur del mismo sabor o crema
light.
Que un alimento sea considerado bajo en grasas no
quiere decir que pueda comerse sin límites.
Si come un súper plato de puré de zapallo
no bajará de peso. En cambio, con una pequeña
porción de puré de papas, se dará
el gusto y estará adelgazando.Compras
inteligentes
Haga una lista con todo lo que necesita comprar. Así
caminará lo menos posible entre las góndolas.
Deténgase, en cambio, ante las verduras y frutas
frescas para poder apreciar las de estación
y las más novedosas servirán para variar
su alimentación.
Lea siempre las etiquetas de los envases. De esta
forma podrá elegir los alimentos más
livianos, como, por ejemplo, mayonesas bajas en grasas,
salchichas light, galletitas dietéticas y quesos
hipocalóricos.
Prefiera los cortes de carne que sean más magros:
nalga, bola de lomo, peceto, lomo y cuadril. Con ellos
podrá preparar todo tipo de recetas, incluso
asado o brochettes con carne y verdura. Si compra
comidas preparadas y le cuesta controlarse, lleve
pequeñas cantidades siempre menores a un kilo.
Comiendo
fuera de casa
Si tiene que estar muchas horas sin comer
nada, consuma una buena cantidad de líquidos,
yogur descremado y licuados. Tendrá menos hambre
y no estará pensando en lo que va a comer luego.
Cuando sienta ganas de comer algo que engorda, comparta
la porción y acompáñela con ensaladas,
panaché de verduras o palmitos con limón.
De postre elija entre una copa de frutillas con poca
crema, una manzana asada con Marsala o una macedonia
de frutas.
Prefiera los sandwiches de pan árabe con bastante
verdura como tomates, lechuga, pepinos frescos o en
vinagre o rúcula. En lugar de embutidos grasos
elija fiambre de pavo magro, lomito ahumado, jamón
desgrasado o bien carnes frías, como pollo,
pavita, peceto o pastrón.
En los kioscos puede comprar yogures descremados,
ensaladas de fruta o barritas de cereales bajas en
grasa. También puede comer alguna salchicha
sin el pan o bien pedir en una confitería un
licuado de fruta y agua o leche sin azúcar.
Si se lleva la comida de casa envuelva rollitos de
jamón o bastoncitos de queso. En un recipiente,
tenga trocitos de manzana rociados de jugo de limón
que le servirán para sacarse el hambre a media
mañana o a media tarde.
Métodos
de cocción más sanos
Cambie el aceite por spray vegetal y utilice
recipientes antiadherentes para minimizar el consumo
de grasas.
En los platos al horno añada una taza de caldo
mezclado con la misma cantidad de vino tinto o blanco.
Evitará el uso de aceite y el resultado final
será más rico y liviano.
La cocción a la sal es otro de los métodos
que puede emplear para evitar las grasas en las preparaciones
al horno.
Envuelva los alimentos en papel manteca o aluminio.
Tendrán mucho más sabor.
Otra opción son las marinadas: deje la carne
durante un día en una mezcla de vinagre y hierbas
aromáticas o vino con especias. Guárdela
en un recipiente con tapa dentro de la heladera.
Reemplace cada huevo por dos claras. Reducirá
la cantidad de grasas sin alterar el resultado final.
Retire la piel del pollo antes de comenzar la cocción
y para evitar que la carne se seque cúbrala
con rodajas de manzana o con fetas de jamón
magro.
Una forma de desgrasar los alimentos es preparar algunos
de ellos con un día de anticipación.
Así la grasa se solidifica y se puede retirar
con facilidad antes de calentar.
Para dar buen sabor a los alimentos sin necesidad
de exagerar el uso de aceites, cremas o mantecas agregue
hierbas aromáticas y especias. Así tendrá
distintos abores en un mismo plato.
Al elegir las verduras para una ensalada recuerde
que las de hoja, el tomate, las coles y los zapallitos
rallados tienen la mitad de las calorías que
la zanahoria, remolacha, palmitos y calabaza. Por
lo tanto puede comer el doble de las primeras sin
temor a engordar.
Ocasiones especiales y fiestas
Si recibe gente a cenar coloque una bandeja
con flores y frutas en el centro de la mesa. De esta
manera podrá distraer su atención de
otras comidas que servirá.
Consuma poco alcohol y prefiera la sidra, el champagne
seco o los vinos y cervezas livianas. Recuerde que
cuanto más dulce o de más graduación
alcohólica sean las bebidas, más calorías
tendrán.
Cuando sirva una picada agregue tomatitos cherry,
champiñones con ajo y perejil, palmitos, pickles,
bastoncitos de apio y zanahorias crudas, cubitos de
carnes frías, de paleta desgrasada y de quesos
magros. Podrá así evitar los palitos,
papas fritas y otros ingredientes supercalóricos.
No ayune antes de ir a una fiesta ni se programe un
ayuno posterior dándose tácitamente
el permiso para comerse todo durante la reunión.
Tenga un almuerzo y una merienda liviana antes de
la ocasión.
Una vez en la fiesta, evite las primeras bandejas,
ya que es imposible conseguir algo que sea liviano
y, además, una vez que comenzó a comer
pan es imposible poder contenerse con el resto de
los alimentos. Elija en cambio quesos y fiambres magros
y ensaladas si las hubiera. Retire las salsas y controle
las guarniciones del plato principal. Coma moderadamente
para darse un gusto y poder elegir alguna pequeña
porción de postre.
n Si se excedió en las comidas descarte el
ayuno. Las frutas, el yogur y mucho líquido
le servirán para limpiarse por dentro.
Reemplazos que achican calorías
Comience
con un reemplazo paulatino en sus recetas habituales
y podrá reducir cientos de calorías.
Los resultados se verán enseguida.
Reemplace el aceite como condimento de ensaladas por
una mezcla de yogur natural descremado, mostaza, sal,
pimienta y una pizca de mayonesa dietética.
Así ahorra la cantidad de calorías equivalente
a un alfajor o a un bocadito de dulce de leche.
Eligiendo un producto de menos calorías usted
puede darse el lujo de suplantar esa diferencia en
calorías con algún alimento que usted
extrañe. Cada 100 gramos de mayonesa dietética
usted se ahorra el equivalente a una porción
de tallarines con salsa y queso rallado.
En los postres, cambie la crema Chantilly por quesos
blancos bajos en grasas batidos con azúcar
o edulcorante y esencia de vainilla.
La salsa blanca se puede preparar con leche descremada
mezclada con poca fécula, sal, pimienta y nuez
moscada. Queda con la misma consistencia y tan rica
como la tradicional.
Prepare copas heladas con cremas bajas calorías
y espolvoréelas con copos de maíz inflado
sin azúcar. Como salsa mezcle yogur descremado
con gotas de su licor preferido y cacao dietético.
“Estire” los alimentos. No es lo mismo
comer un trozo de queso de 50 a 60 g que al rallarlo
parece insignificante que gratinarlo sobre las verduras.
Lo mismo ocurre con 200 g de carne vacuna, que puede
ser un bifecito o transformarse en un abundante plato
si se combina con vegetales en una cazuela.
Lleve
los platos servidos a la mesa. Con la fuente frente
a usted será más difícil
controlarse.
Si
va a tomar un helado con su familia, prefiera aquellos
elaborados en base de agua y frutas en lugar de los
de crema que tienen el doble de calorías.
La
fibra brinda sensación de saciedad. Por eso,
incluya vegetales o pan integral en sus almuerzos
o desayunos.
Coma
algo antes de salir de compras, ya que es muy difícil
elegir bien y no tentarse con dulces o snacks.
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