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A veces los
chicos apenas prueban bocado. Y esto puede causar gran
preocupación en las madres que insisten para
que su hijo coma, aunque no tenga hambre. |
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Lo que sucede
es que el apetito de un niño se relaciona con sus necesidades
energéticas. Cuando hacen mucha actividad, los chicos comen
más. Si, por el contrario, gastan menos energía,
no tienen hambre.
Los especialistas afirman que las fluctuaciones del apetito son
normales siempre que el chico se mantenga activo y crezca de una
manera normal. Además, si un chico come algún bocado
a deshora, por ejemplo un alfajor o un chocolate, es probable
que a la hora de almorzar no tenga apetito.
El ser humano, en función de su crecimiento, cumple determinadas
etapas. “En los primeros seis meses de vida, un chico tiene una
incorporación de tejido graso muy grande y un crecimiento
acelerado. Y tiene una demanda de alimento muy importante”, explica,
la doctora Liliana Trifone, médica nutricionista del Hospital
de Niños Ricardo Gutiérrez. Esta demanda empieza
a disminuir a partir de los seis meses. Entre el año, o
los 15 meses, y los tres años, ellos atraviesan una etapa
de inapetencia fisiológica, que es funcional y, de alguna
manera, hay que respetarla.
El momento de los hábitos alimenticios
En la etapa de inapetencia fisiológica se consolidan los
hábitos de alimentación. Pero es en este momento
en que las madres realizan el mayor número de consultas
porque su hijo “no come”. Lo que sucede es que las madres están
habituadas a un ritmo en que el lactante se sentaba a comer y
dejaba el plato limpio.
A partir del año y medio comienza un período de
socialización, de incorporación de hábitos
alimentarios, pero también de selección. Entonces,
puede que un chico quiera mucho un alimento y luego lo abandone.
A partir de los 5 o 6 años, durante el preescolar, empieza
a formar más cantidad de tejido graso y comienza a tener
un crecimiento más rápido. Por consiguiente, las
demandas de energía son mayores.
La doctora Trifone destaca la importancia de consolidar correctos
hábitos alimentarios. La consulta al pediatra por inapetencia
suele coincidir con el hecho de que, con el afán de que
se alimente, la madre suele perseguir a su hijo con la comida,
o le ofrece sustitutos que no son importantes desde el punto de
vista nutritivo: golosinas, “snacks”, o bebidas que tienen aditivos
y endulzantes.De esta manera, su conducta alimentaria se altera
-afirma-. El chico sabe que si no come, va a obtener lo que quiere.
A veces la inapetencia fisiológica o normal se instala
por circunstancias del contexto familiar. Pero también
la inapetencia puede ser secundaria a una patología aguda.
Una consulta frecuente se produce porque el niño no se
alimenta cuando padece un trastorno respiratorio o gastrointestinal.
Tanto los chicos como los adultos, cuando atraviesan una enfermedad,
están inapetentes, y esto es normal.
Alimentos y afectos
La relación del grupo familiar con el chico a través
de la comida tiene una gran importancia, pero hay que tratar de
que esto no se sobredimensione, para que la necesidad de gratificar
al hijo y de cuidarlo no se realice solamente a través
de la comida, comenta Trifone.
Cuando la inapetencia se ha instalado, hay que verificar el aumento
de peso y estatura del chico. Los médicos disponen de tablas
de referencia, según el sexo. Con esta información
van evaluando al paciente. Si el chico se aleja de su carril adecuado
sin una causa visible, los especialistas evalúan si esta
inapetencia tiene relevancia en relación a una enfermedad
o patología.
Pero lo importante, según los expertos, es ver en qué
contexto se está produciendo esa inapetencia. Porque a
veces está relacionada con la historia familiar. No sólo
hay que analizar lo orgánico desde el punto de vista de
los nutrientes que se incorporan, sino también observar
qué pasa en el marco familiar, indica la especialista.
Hay chicos que por falta de afecto, no se alimentan.
Pero puede haber otros motivos:
competencia
con los hermanos, por ejemplo. La inapetencia emerge siempre dentro
de un contexto. Con quién come el niño, si llega
de la escuela y se encuentra con una comida rápida preparada,
si se trata de un chico que nunca comparte una comida con su madre
y sus hermanos, son todos factores a tener en cuenta cuando se
está frente a un niño inapetente.
Porciones
para niños
Sirve porciones
pequeñas a los niños de corta edad, si se quedan
con hambre ellos pedirán más comida. Ofréceles
nuevos alimentos en porciones aún más pequeñas,
como una o dos cucharadas.
Ayuda
si tienes niños quisquillosos para comer
Con frecuencia los niños quieren comer el mismo alimento
comida tras comida, este comportamiento se conoce como "manía
por un alimento". Por lo general, esta manía por un
alimento no dura lo suficiente para perjudicar la salud del niño;
si se trata de un alimento saludable, los padres pueden permitir
que el niño lo siga comiendo hasta que se le pase la manía.
Es posible
que los niños de corta edad coman menos un día y
más al día siguiente, el apetito de los niños
depende de su crecimiento y nivel de actividad. Si consideras
que el niño está comiendo muy poco o demasiado,
consulta a tu médico o dietista.
Utiliza la
Pirámide Guía de los Alimentos para Niños
de Corta Edad
Está pirámide especial te ayudará a enseñar
a tus hijos qué deben comer para crecer y mantenerse saludables.
En esta pirámide se muestran los alimentos que los niños
conocen y disfrutan.
Ofrece a los
niños de corta edad una variedad de alimentos de los cinco
grupos alimenticios. Cada grupo proporciona algunas de las sustancias
nutritivas y la energía que los niños necesitan.
Ningún grupo alimienticio es más importante que
otro. Para crecer y ser saludables, los niños necesitan
comer diferentes alimentos cada día.
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