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| Es el
pan nuestro de cada día de toda la vida, antiguamente
no existía otro tipo de pan. |
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El
pan blanco se inventó en la era de la industrialización
porque al pretender almacenar la harina molida se vio que se estropeaba
enseguida y que si se le quitaba el germen y la cascarilla esto
no sucedía.
El pan blanco no nos ofrece más que hidratos de carbono
y proteínas incompletas, mientras que el pan integral aporta
numerosas vitaminas, minerales, enzimas, proteínas más
completas, hierro y ácidos grasos.
Es importante saber que el verdadero pan integral se hace con
el grano molido completo con la cáscara y el germen y se
fermenta con la levadura madre, se distingue por su sabor , la
textura es más compacta y el color marroncito que tiene,
no debemos confundirlo con el pan blanco al que han añadido
salvado, lo mejor es comprarlo en las tiendas de dietética.
Los
cereales integrales y el pan elaborado con los mismos, han sido
desde tiempos inmemoriales, el alimento básico del ser
humano. Desde hace relativamente poco tiempo comenzó a
prepararse el pan en su forma actual: con harinas blancas o refinadas
y con aditivos.
Recientes investigaciones médicas concluyen que una buena
parte de las enfermedades contemporáneas tienen su principal
origen en el régimen alimenticio. Básicamente por
la supresión de las fibras vegetales en particular de los
cereales. Por esto, los productos preparados con harinas integrales,
y que no poseen aditivos ni conservantes, son ideales e irremplazables
para el organismo. Constituyen un elemento básico para
la conservación y restitución de la salud.
Cerca
de la mitad de la energía que necesitamos debe proceder
de alimentos ricos en hidratos de carbono.
Debido
a la creencia de que los hidratos de carbono (presentes en alimentos
como pan, pasta, patata, arroz o legumbres), engordan y carecen
de importancia nutritiva, su consumo es insuficiente y dista mucho
de las cantidades mínimas recomendadas por diversos organismos
de Salud.
Sin embargo, estos alimentos son fundamentales en toda dieta equilibrada
y deben consumirse prácticamente en todas las comidas del
día. Aproximadamente la mitad de la energía que
necesitamos debe proceder de alimentos ricos en hidratos de carbono.
Elaborado exclusivamente de harina, agua y sal (este último
ingrediente es prescindible), el pan no contiene ningún
nutriente cuyo consumo excesivo se asocie con un mayor riesgo
en el desarrollo de las llamadas patologías occidentales
(obesidad, diabetes, enfermedades de vasos sanguíneos y
corazón...).
Como
hacer?
Para muchas personas suprimir el pan de la alimentación
es una de las mejores maneras de evitar o corregir el exceso de
peso. Pero aunque el pan aporta energía, su consumo no
es causa directa del aumento de peso, siempre y cuando se respete
la cantidad recomendada para cada caso.
En realidad lo que aumenta las calorías de un trozo de
pan es lo que normalmente lo acompaña: mermeladas, mantequilla,
embutidos, salsas, etc. A igualdad de contenido calórico,
el pan provoca un menor acumulo de grasa en el cuerpo que otros
alimentos ricos en grasas. Es decir, 100 gramos de pan aportan
unas 250 calorías, pero engordan menos que 35 gramos de
mantequilla o margarina o un bollo, que también proporcionan
unas 250 calorías, debido a que la grasa de los alimentos
se acumula más fácil en nuestro cuerpo que los hidratos
de carbono complejos, abundantes en el pan y el resto de farináceos.
En resumen: consumiendo la misma cantidad de grasas o hidratos
de carbono, engordan más las primeras.
Alimento
energético
El
componente más abundante del pan es el almidón,
un hidrato de carbono complejo que proporciona al cuerpo la energía
que necesita para poder funcionar y desarrollarse correctamente.
Un aporte adecuado de hidratos de carbono implica el mantenimiento
del peso y la composición corporal, al impedir que se utilicen
las proteínas y las grasas como fuente de energía.
La grasa, el otro nutriente energético, está presente
en cantidades muy bajas en el pan (1%), a excepción de
ciertas variedades comerciales de pan de molde y tostado, en las
que el contenido graso oscila entre el 5% y el 15%.
Un bajo consumo de pan puede desequilibrar de manera importante
la dieta, en la que cerca del 50% del total de calorías
de la alimentación deben proceder de alimentos ricos en
hidratos de carbono, el 15%-18% de alimentos ricos en proteínas
(carnes, pescado, huevos y lácteos…) y el 30%-35%
restante de alimentos ricos en grasas (la propia de los alimentos
y la que utilizamos como condimento).
El
pan, fuente de…
Proteínas
El
pan aporta proteínas vegetales procedentes del grano del
cereal. En el pan de trigo abunda una proteína denominada
gluten, que hace posible que la harina sea panificable. El valor
nutritivo de estas proteínas puede equipararse a las de
la carne, el pescado o el huevo, si consumimos pan junto con otros
alimentos como legumbres o con alimentos de origen animal como
lácteos. Ejemplo: sopas de pan con leche, bocadillo de
pan con queso, garbanzos salteados con pan rallado, etc.
Vitaminas
y minerales
Es una buena fuente de vitaminas del grupo B (tiamina o B1, riboflavina
o B2, piridoxina o B6 y niacina, necesarias para el aprovechamiento
de los hidratos de carbono, proteínas y grasas, entre otras
funciones) y de elementos minerales como fósforo, magnesio
y potasio.
Fibra
Las variedades integrales y de cereales son las más ricas
en fibra.
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