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Dr.
Hugo Golberg
Vicepresidente de la Asociación Argentina de Fitomedicina
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Las plantas son un verdadero laboratorio que, a través
del agua que absorben del suelo, del dióxido
de carbono que toman del aire y en una verdadera reacción
de alquimia, los transforman en glucosa, que es almacenada
por ellas en forma de almidón, como reserva para
cuando se la requiera. |
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Todo este
trabajo se realiza gracias a una reacción llamada fotosíntesis,
donde el factor más importante es la energía aportada
por el sol, que se ve facilitada por la intervención de
un pigmento verde que solo tienen las plantas, me refiero a la
clorofila.
La glucosa
es un azúcar simple, origen de toda la vida en la tierra,
y es a partir de ella que las plantas -por intermedio de su metabolismo-
generan los llamados metabolitos secundarios, los que en la misma
no cumplen un papel importante, pero que sí son el origen
de una gran parte de los medicamentos que se encuentran en el
mercado farmacéutico.
Estos
metabolitos reciben el nombre de principios activos de las plantas
y entre ellos tenemos
- Aceites
volátiles
- Ácidos
orgánicos
- Ácidos
grasos esenciales
- Alcaloides
- Azúcares
- Cumarinas
- Flavonoides
- Glucócidos
cardiotónicos
- Minerales
- Mucílagos
- Saponinas
- Taninos
- Vitaminas
Todas estas
sustancias son verdaderas moléculas químicas que
tienen sobre nuestro organismo diferentes acciones, las cuales
-si son bien usadas- pueden ayudarnos a solucionar grandes problemas
de nuestra salud e incluso prevenirlos. Pero que si se usan en
una forma irracional, pueden en muchos casos hasta ocasionar la
muerte por intoxicación.
A pesar de
esto último, tienen grandes ventajas a su favor, sin por
esto dejar de reconocer que los medicamentos de síntesis
química también nos pueden ayudar en determinadas
situaciones de nuestra salud.
¿Cuáles
son las ventajas de las plantas medicinales?:
- Actúan
en forma global sobre nuestro organismo
- Su efecto
es duradero
- Son por
excelencia preventivas
- Tienen
menor efecto secundario o indeseables
- Se pueden
usar por períodos prolongados
- Tienen
actividades polivalentes
- Pueden
ser un complemento de los medicamentos químicos
Las diferentes formas de incorporar las
plantas a nuestro organismo:
Es fundamental
en el momento de consumir un fitoterápico, tener en cuenta
el concepto de “biodisponibilidad”, esto quiere decir
aprovechar al máximo las sustancias que se contienen una
planta medicinal y que éstas lleguen en forma adecuada
a los diferentes órganos y tejidos
donde deben actuar, como así también lograr el máximo
de su potencial curativo.
De
la forma en que preparemos las plantas dependerá su poder
de acción. Éstas pueden ser diversas y cada una
se adaptará a las necesidades, así tenemos:
Té
Puede
ser por infusión o decocción, en los dos casos se
usa una sola planta y el agua es el medio extractivo.
El primero se hace cuando usamos partes blandas de la planta,
como ser: hojas, flores, raicillas, tallos pequeños, etc.
En este caso empleamos agua a punto de ebullición, que
se vierte en una taza sobre la planta a utilizar, se deja reposar,
se cuela y se toma.
En el segundo caso empleamos partes duras, como ser: corteza,
raíz o tallos duros, etc. Aquí hacemos hervir al
agua junto a la planta durante 10 minutos, dejamos reposar, colamos
y tomamos.
En
ambos casos, cuando dejamos reposar la preparación, es
indicado tapar con un plato de porcelana para evitar la pérdida
de los principios volátiles.
Es preferible tomar sin endulzar, pero en caso de tener que hacerlo,
utilizar miel.
Cuando
usamos más de una planta hablamos de tisana. Aquí
debemos tener en cuenta no mezclar partes blandas con duras en
el momento de la preparación, y de tener que usar ambas,
hacer una infusión con las blandas y una decocción
con las duras en forma separada y luego mezclar.
De esta forma obtendremos la mayor cantidad de principios activos.
Este
tipo de preparación es extemporánea, es decir que
se debe tomar en el momento, ya que si la dejamos se pierden sus
principios activos. A lo sumo se puede preparar una cantidad grande
para tomar el mismo día.
Maceración
Muchas
veces el calor destruye los principios activos, entonces recurrimos
a este tipo de preparación.
Aquí usamos agua en frío y se procede de la siguiente
manera: se echan 25 gs. de la planta en un recipiente, añadimos
½ litro de agua fría, y dejamos reposar durante
toda la noche, al día siguiente colamos y tomamos.
La
maceración también puede llevarse a cabo en aceite,
siendo los indicados el de oliva o almendras dulces.
Se colocan las plantas en un tarro de cristal cubiertas totalmente
por el aceite, se tapa y se deja reposar 2 a 4 semanas. Luego
se cuela con una bolsa de algodón, ésta se exprime
al máximo, y lo obtenido se guarda para tomar.
Tinturas
Esta
preparación utiliza alcohol común de farmacia. Se
pone la planta triturada en un frasco de boca ancha, a razón
de 300 gs. por litro de alcohol, se tapa, se deja reposar en un
lugar oscuro, donde no de la luz durante 10 a 15 días,
recordando movilizar el frasco cada dos días.
Luego se cuela y se usa en forma de gotas, las cuales se mezclan
con agua, a razón de 25 a 30 gotas en ½ vaso. Esta
forma farmacéutica puede durar 2 años, siempre que
se guarde en frascos oscuros.
Jarabes
Es
lo más conveniente cuando hay que suministrar a niños
o ancianos. Se utiliza la decocción o infusión.
Se prepara de la siguiente manera: 500 ml. de agua y 300 gs. de
alguna de las plantas a utilizar, se mezcla con 500 gs. de miel
o azúcar negra, se calienta y se revuelve hasta que se
disuelva la solución por completo. Se guarda en frasco
de vidrio bien tapado.
Dura hasta 3 meses; se ingiere 1 a 2 cucharaditas por día.
Polvo de planta entera o de una parte de la misma (droga vegetal)
En
este caso se utiliza a la planta desecada y molida en forma de
polvo fino, el cual se puede presentar en forma de comprimido
o cápsula.
El inconveniente consiste en que se tiene que tomar una cantidad
importante de los mismos para poder tener un efecto positivo -y
si tenemos que incorporar dos o más plantas esto es incómodo-
pero es una alternativa a tener en cuenta.
Extractos
Éstos
pueden ser blandos, fluidos o secos; en todos los casos se requiere
una rigurosa preparación que solo puede hacerse en un laboratorio.
En general, los extractos constituyen la alternativa más
indicada cuando queremos tener un efecto altamente positivo y
eficaz, además de seguridad y calidad. En ellos se obtiene
la cantidad exacta de principios activos de las plantas, ya que
pueden ser valorizados y estandarizados, lo cual nos da la certeza
de su acción.
Son los llamados fitomedicamentos, y su forma farmacéutica
es en cápsulas o comprimidos. Los mismos tienen todo un
trabajo de investigación previo, lo cual nos permite estar
seguros de su empleo y saber con precisión en qué
patologías usarlos.
En
muchos casos los comprimidos o cápsulas son preparados
con un componente activo de la planta aislado, el cual ha demostrado
durante la investigación ser el responsable de los efectos
terapéuticos.
Pero a pesar de esto, es mucho mejor usar la planta entera, ya
que la acción de todas sus moléculas es mucho mayor
que
la de una sola de ellas, e incluso algunos pueden evitar los efectos
adversos del otro o no actuar sin la participación de el
llamado fitocomplejo.
Otras formas terapéuticas menos
comunes
- Compresas
- Lociones
- Gargarismos
y enjuagues
- Polvos
- Vinos tónicos
- Baños
- Vahos
- Cataplasmas
- Ungüentos
- Maniluvios
- Pediluvios
¿Que
debemos tener en cuenta a la hora de comprar un fitoterápico?
En primer
lugar depende si vamos a consumir la droga vegetal fresca o desecada
(se llama droga vegetal a la parte de la planta que se utiliza
como materia prima), en forma de té, tintura o extracto.
En el caso
del té, se debe tener la seguridad que la especie que solicitamos
sea la correcta, que el procedimiento de secado sea el que corresponde,
que esté libre de pesticidas, parásitos, hongos
y metales pesados, y por último que el método de
almacenamiento sea adecuado a la planta en cuestión. Para
todo esto existe una legislación de los fitoterápicos
que nos protege contra la mala práctica en su manipulación,
y que involucra tanto al proveedor de la misma como al comercio
que la expende.
En cuanto
a la tintura, si es preparada por la propia persona ésta
debe conocer los pasos correctos de su preparación y tener
en cuenta lo dicho en el anterior párrafo en el momento
de la compra de la planta.
En general las tinturas se preparan en farmacias o laboratorios
que cumplen con las normas de buenas practicas de manipulación
y fabricación.
Los extractos
son los más seguros, pues deben tener en su elaboración
una serie de requisitos que impone la legislación de los
fitomedicamentos.
De cualquier forma, en el momento de la compra de uno de estos
hay que tener en cuenta si el laboratorio cuenta con la habilitación
autorizada por las autoridades sanitarias correspondientes. Que
cuente con un químico o farmacéutico responsable
como director, que el envase sea el correcto, que en el mismo
se especifique fecha de envasado y de vencimiento del mismo, que
se indique cuál o cuáles son los componentes de
la fórmula, y qué parte de la planta se utilizó
para la fabricación.
Cuando los
fitoterápicos son de venta libre, no tienen que especificar
sus propiedades ni tener indicaciones de patologías que
pueden tratarse con los mismos, pero sí advertir si tiene
efectos adversos o interacciones con otros fitoterápicos
o medicamentos de síntesis química que se estén
tomando en ese momento.
Muchos vegetales
comparten la propiedad de alimento y remedio, la línea
que divide un alimento y medicina no siempre es clara. Se ha propuesto
denominar a todo alimento con propiedades terapéuticas
de diferentes formas. Japón los llama alimentos funcionales
(Funtional foods), Estados Unidos nutracéuticos, en Europa
prefieren la palabra farmacoalimentos.
Algunos ejemplos de esto son: los cítricos, el ajo, la
cebolla, la avena, etc.
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