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pomelo, el mayor en tamaño de las frutas cítricas,
también se le conoce con el nombre de toronjo,
toronja o pamplemusa. |
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En
ocasiones se confunde el pomelo con el pummelo (Citrus grandis
Osbeck), un árbol que proporciona unos frutos muy similares
a los pomelos pero de mayor tamaño, incluso de varios kilos.
Éstos son frutos excesivamente ácidos y a nivel
internacional tienen escaso valor comercial, aunque son muy apreciados
en el lejano Oriente. Existe otro árbol, el cidro (Citrus
medica L.) a cuyos frutos también se les conocen como toronjos
o toronjas en muchos países, lo que puede llevar a confusión.
Fruta
de origen incierto
No
se conoce con exactitud el origen del pomelo, aunque numerosas
investigaciones señalan que se trata de un cruce natural
entre el naranjo dulce y el pummelo (una especie diferente) producido
en Barbados, en las Indias Occidentales. Desde allí, su
cultivo se extendió por todo el Caribe, y posteriormente
a los Estados Unidos, donde comienza su producción a gran
escala.
Hoy
en día, el cultivo de pomelo se lleva a cabo en numerosos
países tropicales y subtropicales y su producción
mundial supera las 3,8 millones de toneladas, siendo Estados Unidos,
el país líder con una producción de más
de 2,3 millones de toneladas, y donde el 45 % se destina al consumo
en fresco. Le siguen en importancia países como Argentina,
Cuba, Chipre, Israel, México, Mozambique, Sudáfrica,
China, Turquía y España (principalmente en las comunidades
murciana y valenciana).
Variedades
de pomelo
Las
distintas variedades de pomelo se clasifican según la tonalidad
de su pulpa. Las variedades blancas o comunes, son las que tienen
la pulpa de color amarillo, y a pesar de ser las más cultivadas
cada vez más se ven desplazadas por las variedades pigmentadas.
Éstas últimas dan pomelos con la pulpa de tono rosa
y rojizo y deben su color al pigmento licopeno. Su popularidad
y consumo se ha incrementado en las dos últimas décadas
en muchos países. El llamativo color sólo se produce
si las temperaturas de cultivo son elevadas.
El pomelo combina la forma de una naranja grande y el color amarillo
de un limón, aunque también existen variedades de
color verde, semejante a la piel de la lima.
La tonalidad de la pulpa de los pomelos es variada y atractiva
y va desde el color amarillo, al rojo, pasando por el anaranjado.
El contenido en carotenoides, pigmentos que le confieren el color
anaranjado-rojizo, por tanto, será mayor cuanto más
oscuro sea el tono de la pulpa, independientemente del color de
la piel. Los carotenoides destacan en el campo de la nutrición
por su función antioxidante, y consecuentemente, ejercen
una acción preventiva en la enfermedad cardiovascular.
El sabor del pomelo desconcierta a mucha gente que lo prueba,
que se encuentra con un sabor menos dulce que el de la naranja,
menos ácido que el del limón y algo amargo.
Fresco
o en zumo
Las posibilidades de tomar el pomelo son dos: fresco, aprovechamos
su fibra rica en pectina, que se encuentra principalmente en la
capa blanca que hay justo debajo de la piel y entre los gajos;
y en zumo, una buena alternativa al de naranja o limón,
o combinado con los anteriores.
Por su riqueza en vitamina C, aunque menor que la naranja, resulta
un alimento interesante a incluir en la dieta durante los meses
invernales. Un zumo elaborado con dos pomelos cubre el 100 por
cien de las recomendaciones de esta vitamina, que desempeña
funciones tan importantes como favorecer el buen funcionamiento
del sistema de defensas. Y en estos días de invierno, mantener
en óptimas condiciones el sistema inmunológico para
prevenir infecciones y resfriados debe ser una de nuestras prioridades.
El
pomelo y las enfermedades cardiovasculares
Diversos estudios epidemiológicos sugieren que una elevada
ingesta de frutas, incluido el pomelo, y de verduras contribuyen
a reducir el riesgo de padecer enfermedades de corazón.
Los zumos de cítricos, especialmente el zumo de pomelo
y de naranja, son fuentes importantes de flavonoides, folato y
de vitamina C, por lo que diversos estudios han considerado su
papel en la salud cardiovascular:
El efecto beneficioso se debe en parte a componentes fitoquímicos
tales como los flavonoides (sustancia antioxidante), que se sabe
inhiben la oxidación del llamado" mal colesterol"
(LDL-c), reduciéndo de este modo el riesgo de que éste
se deposite en la paredes de los vasos sanguíneos.
Por otro lado, la vitamina C y los beta-carotenos presentes en
cantidades elevadas en el zumo de pomelo, actúan también
como potentes antioxidantes.
Además, el ácido fólico, también reduce
los niveles de "homocisteína", un intermediario
en el metabolismo proteico, que se sabe está implicado
como factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, para cuidar nuestra salud no basta con tomar un zumo
de pomelo o de naranja al día, debemos seguir las recomendaciones
de dieta equilibrada en la que los expertos nos dicen que tomando
de 2 a 4 raciones de frutas variadas, y de 3 a 5 raciones de verduras
al día, aseguramos la ingesta de todos los nutrientes cardioprotectores
mencionados.
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