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Susana
Aríngoli
Instructora en Salud, Alimentación y Actividad
Física
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Estamos a pocos días de celebrar las fiestas
navideñas y la gastronomía adquiere un
especial protagonismo, el reencuentro con la familia
y los viejos amigos invitan a compartir y revivir costumbres
y tradiciones culinarias. |
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En esta ocasión
tener claro cual es el menú de preferencia es importante
para organizar las compras, por lo general predominan comidas
más elaboradas que requieren de tiempo para su preparación
y de una acertada elección de alimentos, aprovechando ofertas
y buenos precios sin descuidar calidad y cantidad.
La preparación
higiénica de los alimentos es muy importante en esta oportunidad,
mucho más teniendo en cuenta que la cantidad de alimentos
que se necesitan es mayor y que estamos en época de verano
donde la manipulación y conservación de los mismo
merece especial cuidado para evitar la contaminación.
LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD sugiere
las siguientes REGLAS DE ORO para la preparación saludable
de los alimentos:
1-
Elegir alimentos tratados con fines higiénicos.
Mientras
que muchos alimentos están mejor en estado natural (por
ejemplo, las frutas y hortalizas), otro solo están seguros
cuando están tratados. Así, conviene siempre adquirir
la leche pasteurizada en vez de cruda y, si es posible, comprar
pollos (frescos o congelados) que hayan sido tratados por irradiación
ionizante. Al hacer las compras hay que tener presente que los
alimentos no solo se tratan para que se conserven mejor sino también
para que resulten más seguros desde el punto de vista sanitario.
Algunos de los que se comen crudos, como las lechugas, deben lavarse
cuidadosamente.
2-
Cocinar bien los alimentos.
Muchos alimentos
crudos (en particular los pollos, la carne y la leche no pasteurizada)
están a menudo contaminados por agentes patógenos.
Estos pueden eliminarse si se cocina bien el alimento. Ahora bien,
no hay que olvidar que la temperatura aplicada debe llegar a 70
0C en toda la masa de este. Si el pollo asado se encuentra todavía
crudo junto al hueso, habrá que meterlo de nuevo en el
horno hasta que esté bien cocido. Los alimentos congelados
(carne, pescado, pollo) deben descongelarse completamente antes
de cocinarlos.
3-
Consumir inmediatamente los alimentos cocinados.
Cuando los
alimentos cocinados se enfrían a la temperatura ambiente,
los microbios empiezan a proliferar. Cuanto más se espera,
mayor es el riesgo. Para no correr peligros inútiles, conviene
comer los alimentos inmediatamente después de cocinarlos.
4-
Guardar cuidadosamente los alimentos cocinados.
Si se quiere
tener en reserva los alimentos cocinados o simplemente, guardar
las sobras, hay que prever su almacenamiento en condiciones de
calor (cerca o por encima de 60 0C) o de frío (cerca o
por debajo de 100C). Esta regla es vital si se pretende guardar
comida durante más de cuatro o cinco horas. En el caso
de los alimentos para lactantes, lo mejor es no guardarlos, ni
poco ni mucho. Un error muy común al que se deben incontables
casos de intoxicaciones alimentarias es meter en la heladera una
cantidad excesiva de alimentos calientes. En una heladera abarrotada,
los alimentos cocinados no se pueden enfriar por dentro tan de
prisa como sería de desear. Si la parte central del alimento
sigue estando caliente (a más de 10 0C) demasiado tiempo,
los microbios proliferan y alcanzan rápidamente una concentración
susceptible de causar enfermedades.
5-
Recalentar bien los alimentos cocinados.
Esta regla
es la mejor medida de protección contra los microbios que
puedan haber proliferado durante el almacenamiento (un almacenamiento
correcto retrasa la proliferación bacteriana pero no destruye
los gérmenes). También en este caso, un buen recalentamiento
implica que todas las partes del alimento alcancen al menos una
temperatura de 70 0C.
6-
Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.
Un alimento
bien cocinado puede contaminarse si tiene el más mínimo
contacto con el alimento crudo. Esta contaminación cruzada
puede ser directa, como sucede cuando la carne cruda de pollo
entra en contacto con alimentos cocinados. Pero también
puede ser más sutil. Así, por ejemplo, no hay que
preparar jamás un pollo crudo y utilizar la misma tabla
de trinchar y el mismo cuchillo para cortar el ave cocida, de
lo contrario podrían reaparecer todos los posibles riesgos
de proliferación bacteriana y de enfermedad consiguiente
que había antes de cocinar el pollo.
7-
Lavarse las manos a menudo.
Hay que lavarse
bien las manos antes de empezar a preparar los alimentos y después
de cualquier interrupción (en particular, si se hace para
ir al baño). Si se ha estado preparando ciertos alimentos
crudos, tales como, pescado, carne o pollo, habrá que lavarse
de nuevo antes de manipular otros productos alimenticios En caso
de infección en las manos habrá que vendarlas o
recubrirlas antes de entrar en contacto con alimentos. No hay
que olvidar que ciertos animales de compañía (perros,
gatos, pájaros), albergan a menudo agentes patógenos
peligrosos que pueden pasar a las manos de las personas y de éstas
a los alimentos.
8-
Mantener escrupulosamente limpias todas las superficies de la
cocina.
Los alimentos
se contaminan fácilmente, conviene mantener perfectamente
limpias todas las superficies utilizadas para prepararlo. No olvidar
que cualquier desperdicio migaja o mancha puede ser reservorio
de gérmenes, los paños que entran en contacto con
platos o utensilios se deben cambiar cada día y hervir
antes de volver a usarlo.
9-
Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores
y otros animales.
Los animales
suelen transportar microorganismos patógenos que originan
enfermedades alimentarias. La mejor medida de protección
es guardar los alimentos en recipientes bien cerrados.
10-
Utilizar agua potable
El agua potable
es tan importante para preparar los alimentos como para beber.
Si el suministro hídrico no inspira confianza conviene
hervir el agua antes de añadirla a los alimentos o de transformarla
en hielo para refrescar las bebidas. Importa sobre todo tener
cuidado con el agua utilizada para preparar la comida de los lactantes.
Seguridad alimentaria en las distintas áreas
- Compra
y recepción
- Verifique
la fecha de elaboración y vencimiento de los alimentos.
- Cuando
usted compre los alimentos en el supermercado, los alimentos
congelados cómprelos al final.
- Las latas
que contienen alimentos no deben estar abolladas, oxidadas,
hinchadas o hundidas.
- Los alimentos
congelados se deben transportar y almacenar a -18ºC de
temperatura.
Almacenamiento y conservación de
alimentos
- No abra
las cámaras de frío y refrigeradores más
tiempo de lo necesario.
- No sobrecargue
la heladera y freezer.
- No volver
a congelar aquellos alimentos que han sido descongelados.
- Las comidas
preparadas deben enfriarse previamente, antes de refrigerar.
- Controle
periódicamente la temperatura de los equipos y de los
productos almacenados.
- Congelar
adecuadamente los alimentos
- Emplear
alimentos frescos.
- Usar materiales
adecuados (como plástico o laminado).
- No volver
a congelar alimentos que ya han sido descongelados.
- Descongelar
en refrigerador a temperatura entre 0 a 5ºC.
- Teniendo
estos cuidados y elegir comidas más saludables con menos
contenido de grasas saturadas, incorporando al menú frutas
y verduras y moderando el consumo de dulces y alcohol se puede
disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos
sin privarnos del placer de la comida.
Feliz Navidad
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