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Tratamos de cuidar nuestra presión pero generalmente
consumimos sal sin darnos cuenta y a al vez nos privamos
de comer lo que más nos gusta con sal.
Las personas hipertensas y aquellas que quieran prevenir
este problema deben tomar como primera medida la reducción
de la cantidad de sal en sus comidas.
La hipertensión arterial consiste en una elevación
sostenida de la presión sanguínea, siendo
una de las principales causas de accidentes cardiovasculares
y de enfermedades coronarias.
La reducción del sodio en la dieta baja la
tensión sanguínea y, por tanto, cuanta
menos sal se toma, más disminuye la tensión
arterial. Los resultados son todavía más
espectaculares cuando la baja ingesta de sal se combina
con una dieta saludable, rica en vegetales y pobre
en grasas.
Esta
es la principal conclusión del estudio DASH-Sodium,
presentado en la Sociedad Americana de Hipertensión,
y cuyo objetivo era analizar la repercusión
de la dieta, especialmente la sal (cloruro sódico),
en la tensión sanguínea.
Los mejores resultados se obtuvieron restringiendo
la cantidad diaria de sal a 1.500 miligramos y los
investigadores creen que tanto los hipertensos como
las personas sanas deberían ajustarse lo más
posible a esta cifra para prevenir su salud arterial.
Pero
lo más interesante de estas conclusiones es
que una reducción en el consumo de sal puede
ayudar a controlar la hipertensión sin medicamentos.
Una medida a la que deben sumarse otras como evitar
el tabaco, el café, reducir el sobrepeso y
realizar ejercicio con asiduidad. El estrés,
el embarazo, la ingesta de ciertos medicamentos y
una predisposición genética también
pueden contribuir a la hipertensión.
Actualmente
la hipertensión es un problema de salud pública,
ya que afecta, aproximadamente, al 30% de la población
y es responsable de millones de muertes al año
en los países desarrollados.
Para diagnosticar la hipertensión deben medirse
valores en diferentes horas del día y en condiciones
de tranquilidad emocional.
La
clasificación de la Hipertensión Arterial
en una persona adulta es la siguiente:
- Tensión
sistólica cuando la presión máxima
es mayor de 160 mmHg
-
Tensión diastólica cuando la presión
mínima es mayor de: 95 mmHg (ligera), 110
mmHg (moderada) y 115 mmHg (severa).
Los valores normales se sitúan entre los 150
mmHg de máxima sistólica y 95 mmHg de
mínima diastólica.
Quitar
el salero de la mesa
Para
controlar la hipertensión a través de
la dieta conviene adoptar una serie de medidas:
- reducir
la condimentación
-
evitar poner el salero en la mesa para no caer en
la tentación
-
reducir o evitar los embutidos, comidas preparadas,
alimentos enlatados, aperitivos (aceitunas, patatas
chip), sopas de sobre y concentrados de carne, crustáceos,
queso y aguas minerales con gas (todos ellos contienen
sal y sodio)
-
recordar que el jamón dulce contiene sal
-
moderar el consumo de alcohol
Aunque al principio la comida preparada con poca sal
resulta sosa y poco apetecible, después de
un tiempo el paladar se acostumbra al cambio y, además,
hay algunos trucos para hacer más sabrosos
tus platos: emplea limón, vinagre (el vinagre
de Módena sabe muy bien), hierbas aromáticas,
ajo y cebolla.
¿A que se denomina “Sal invisible”?
Si se deja el salero igualmente se sigue consumiendo
sal invisible, a fin de mes, con todo el esfuerzo
realizado disminuyó sólo el 30% su gasto
en sal.
Se
calcula que en estos alimentos que tienen sal invisible
está entre el 60 al 70% de la sal que consumimos.
Sólo un 30% viene del salero.
Entonces
para poder ahorrar de manera efectiva, la cuestión
es reconocer la sal invisible, así ganará
mucho más con menos esfuerzo. Solo tiene que
concentrarse en detectar estos alimentos.
No
tiene que preocuparse por todos los demás,
ya que la enorme mayoría tienen poca sal. Así
sin pensar Ud. puede consumir todo lo que quiera de
vegetales, también lácteos descremados.
En su estado natural tienen poco sodio y mucho potasio,
el mineral hipotensor. También la cantidad
de sodio de las carnes es moderada y no constituye
un problema.
Muchas veces no se la siente en el gusto, por ejemplo
el pan, galletitas dulces, etc. Esto hace que no se
identifiquen a estos alimentos como muy salados. Como
suelen consumirse varias veces por día, casi
todos los días, constituyen el principal ingreso
de sal.
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Alimentos con “sal invisible”
No reconocidos como salados, son los más invisibles.
Los
panificados: tanto el pan común, lactal, salvado,
etc., las galletitas, aún las dulces, las facturas,
grisines, y la repostería en general, como
las harinas leudantes llevan 1000 mg de sodio por
cada 100 gramos. Esto es muchísima sal. Verdaderamente
un despilfarro si lo comparamos con la pizca de sal
que siempre queremos ponerle a la sopa o a un bife
que como máximo tendrá 200 a 500 mg
de sodio.
También esta sal invisible la encontramos en
algunos productos elaborados: dulces, hamburguesas,
patitas de pollo y productos enlatados.
Los
quesos en general son otra fuente inadvertida de sal
invisible; pues 100 grs. de queso lleva entre 100
y 1500 mg de sodio, aumentando esta cantidad a medida
que se vuelven más duros. Por ejemplo el queso
Port Salut contiene entre 600 y 700 mg de sodio cada
100 gramos.
Para
tener un parámetro recordemos que el ahorro
de 1000 mg de sodio es capaz de descender la presión
arterial. Equivale al ahorro que se produce al comer
una flautita sin sal.
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Alimentos con sal agregada (elaborados)
Para conocer cual es la verdadera composición
de estos alimentos es fundamental leer las etiquetas,
y así poder disfrutarlos tranquilamente.
Cómo preparar un sustituto casero de la sal
Si
se aburre de los sustitutos artificiales que venden
en supermercados y farmacias y quiere disfrutar de
todo el sabor de los alimentos pero cuidar tu salud,
entonces este truco de cocina es para Ud.
A continuación le pasamos una receta que sustituye
de forma casera la sal. Podrá así agregarlo
a cualquier alimento: sopas, carnes, guisados, pastas,
ensaladas, etc., y disfrutar de un sabor más
intenso y agradable de las mismas, que además
cuidará tu salud.
Lo
que necesita para prepararlo es:
-
2 cucharaditas de ajo en polvo
- 1
cucharadita de albahaca seca
-
1 cucharadita de orégano
-
¼ cucharadita de pimienta molida
-
1 cucharadita de cáscara de limón
rallada y seca
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