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La palabra salsa proviene del latín salsus,
salado, porque era en principio el condimento esencial.
Más tarde los romanos usaban el garum, una
especie de salmuera a base de pescados y vísceras
de pescado.
El concepto simple
de agregar sabor se mantuvo hasta la Edad Media y
el Renacimiento, cuando aparecen algunas salsas a
base de pimienta, de manzanilla y de caldo con vino,
miel, jugo de uvas no maduras o agraz o vinagre, en
general eran agridulces y espesadas con pan tostado
molido. Las salsas como las conocemos hoy son una
creación de la cocina francesa, que permitió
el desarrollo de la "alta cocina" y de la
cocina de restaurante, conduciendo a la supremacía
de la cocina francesa.
Al principio a partir de hongos y vegetales sin especiales
condimentos, como la duxelles y el mirepoix, respectivamente
y la adición de un caldo a una base de mantequilla
y harina o roux a partir del cual nacieron la velouté,
la bechamel y otras y posteriormente la emulsión
en frío, como la mayonesa.
Es en el siglo XVIII, debido especialmente al famoso
Caréme y más tarde al igualmente famoso
Escoffier, es cuando se comienzan a clasificar y sistematizar
las salsas frías y calientes, estas últimas
en salsas oscuras y blancas, dando nacimiento a las
grandes salsas o "salsas madres", demi-glace,
española y de tomate, para las oscuras y béchamel
y veluté para las claras y a partir de ellas
muchas otras salsas "compuestas". Por otra
parte las salsas frías, a partir de las salsas
mayonesas y de la salsa vinagreta, con muchas derivaciones.
De acuerdo al Larousse Gastronomique,
la preparación de las salsas es consecuencia
de cuatro procesos básicos:
1. El más simple,
la mezcla en frío de varios ingredientes sólidos
y líquidos, la vinagreta por ejemplo.
2. La emulsión, por batido, de un sólido
en un líquido en el cual no es soluble manteniéndose
estable por cierto tiempo. Puede hacerse en frío,
como la salsa mayonesa o en caliente, como la salsa
holandesa.
3. A partir de la mezcla en caliente de mantequilla
y harina, lo que se llama roux y un líquido
para dar origen a la béchamel.
4. A partir de un fondo (caldo concentrado) de carnes
o de pescado y luego adicionado de un roux claro u
oscuro o de otra preparación para dar origen
a la salsa veluté, la española y muchas
derivadas.
En definitiva la clasificación general de las
salsas puede ser. Salsas madres blancas: Salsa béchamel
y salsa veluté, de las cuales las principales
salsas derivadas de la béchamel, la salsa de
queso o Mornay, de crema, de hongos, de cebolla o
Soubise, de tomate o Aurora, de curry o indiana, de
ostras o Escoffier y derivadas de la veluté:
de hongos o alemana, de limón y perejil o poulette,
de hongos y crema o suprema, de tomate o aurora, de
huevo y limón o argolemono, de langosta y crema
o cardenal, de mariscos o Nantua y otras.
Salsas madres oscuras: demi-glacé,
salsa española y salsa de tomate, de las cuales
las principales derivadas son: de la salsa española;
la bigarade, la bordelesa, la financiére y
de la de tomate: la salsa barbecue, la boloñesa,
la napolitana, la chasseur y otras.
Salsas emulsionadas calientes: Salsa
bernesa y salsa holandesa, derivándose de la
bernesa, la salsa choron, la fayoy, la de trufa y
de la holandesa, la muselina, etcétera.
Salsas emulsionadas frías:
Salsa mayonesa y salsa vinagreta, de las cuales se
derivan respectivamente: aioli, roülle, andaluza,
remoulade, tártara, rusa, etcétera.,
y la anchoyade, gribiche, ravigote, etcétera.
Una salsa bien preparada debe tener una textura apropiada.
Untuosa en el caso de una mayonesa, espumosa en el
caso de un sabayon, etc. Debe tener cuerpo con sabores
y aromas concentrados hasta el punto justo para completar
o formar parte del gusto del resto de la preparación.
En algunos casos puede ser complementaria, en otros
contrastante, pero nunca dominante. Asimismo su consistencia
debe estar de acuerdo a los resultados deseados, puede
ser transparente, traslúcida u opaca si se
quiere, en este caso, cubrir el alimento con una forma
de glaseado, pero en ningún caso debe esconder
la forma de la preparación principal.
Algunas salsas, como las salsas para pastas, por ejemplo,
deben adherirse suficientemente, nunca deben ser pegajosas.
La preparación de salsas es exigente y requiere
equipos y procesos adecuados. Son básicos una
olla de paredes gruesas y más bien alta para
obtener una buena distribución del calor, mejor
si es de cobre estañado.
Indispensable un batidor de alambre y batir rápidamente
lo que permita cocinar a fuego más fuerte y
obtener una consistencia más suave, evitando
se formen grumos o que se queme en el fondo. Es esencial
la reducción al fuego del exceso de líquido,
por lo que conviene cocinarlas destapadas.
En general, no conviene licuar las salsas calientes
pues puede alterar desfavorablemente su color y perder
el control de su sabor, se recomienda pasarlas a través
de un colador de alambre o un chino, apretando los
sólidos contra las paredes del colador con
cuchara o espátula de madera. Se dice "montar"
una salsa, agregarle en el último momento pedazos
de mantequilla sin sal helada, para darle brillo y
sabor a mantequilla fresca.
Para evitar la formación de una costra a una
salsa que va a permanecer en reposo algún tiempo
antes de utilizarla, se recomienda pasarle ligeramente
por la superficie, al terminar su preparación,
un trozo de mantequilla helada sujeto a un tenedor
y así formarle una tenue capa de mantequilla.
Si se quiere engruesar una salsa en los últimos
momentos de preparación, aun cuando ya tenga
espesantes, se le puede agregar al final, todavía
en el fuego y batiendo constantemente, pequeñas
cantidades de la mezcla de un líquido (agua,
caldo, leche, etcétera.) con maicena, harina,
harina de sulú o arrowroot, fécula de
papas, crema, también una mezcla de crema con
yema de huevo, beurre-manié (mezcla de harina
y mantequilla), queso fresco y otros aditivos. Las
salsas son innumerables y a partir de la "nueva
cocina" cada chef idea sus propias salsas que,
en definitiva son derivaciones de las salsas madres
indicadas.
Las
salsas elementales
Hay
cuatro especies de salsas : Oscuras, blancas, frías
y exóticas
Ante todo una noción elemental : ¿qué
es un "roux"?
El "roux" es una mezcla de harina y de mantequilla
derretida (o de cualquier otra materia grasa), diluida
seguidamente en un líquido.
El "roux" puede ser blanco u oscuro según
la mezcla harina - mantequilla se deje por más
o menos tiempo sobre el fuego antes de ser diluida.
El líquido que se vierte sobre la mezcla harina
- mantequilla no debe estar muy caliente, y para que
el "roux" quede bien amalgamado hay que
emplear un batidor.
Las proporciones de harina - mantequilla, para obtener
un litro de líquido varían según
se desee obtener una salsa ligera o espesa :
De 50 g de cada cosa a 125 g de cada cosa.
SALSAS OSCURAS Jugo oscuro Cocción
: 4 horas 1 kg de hueso de ternera ; 200 g de corteza
de tocino ; 3 zanahorias ; 2 cebollas ; 1 ramillete
de hierbas. Se rehogan las legumbres cortadas, junto
con los huesos y la corteza (partidos en trozos),
se mojan con 3 litros de agua, se sazonan y se dejan
cocer a fuego lento. Se desengrasan y se cuela el
líquido dejándolo enfriar. El jugo debe
adquirir una consistencia gelatinosa.
Salsa media - glasa Cocción
: 3 horas Para 2 litros : 50 g de materias grasas
; 60 g de harina ; 2 cucharadas de puré de
tomates ; 4 litros de jugo oscuro. Se prepara un "roux"
oscuro a base de grasa (nunca mantequilla). Cuando
adquiera un hermoso tono oscuro, se moja con el jugo
oscuro para obtener una salsa clara, añadiéndole
el puré de tomates. Remover hasta que hierva,
dejando después cocer a fuego lento y espumando
con frecuencia. Déjese enfriar. Se puede conservar
varios días en lugar fresco.
Salsa Madera Para 8 personas : medio
vaso de vino de Madera ; una cucharada de glasa de
carne o de jugo ; 3 vasos de salsa media glasa. Se
vierte el Madera en una cacerola, se le añade
la gelatina y se reduce a la mitad por ebullición.
Añádase a la reducción la salsa
media - glasa. Se rectifica el sazonamiento y se adiciona
una cucharada de mantequilla fuera del fuego.
Salsa Périgeux o de trufas
¼ litro de salsa de Madera ; 30 a 50 g de trufas
; 25 g de mantequilla. Añádanse a la
salsa de Madera las trufas cocidas picadas o cortadas
en rodajas, alárguese con el agua de cocción
de las trufas y añádase mantequilla
fuera del fuego.
Salsa bordelesa Cocción :
25 minutos 1 escalonia ; 100 g de tuétano de
vaca ; 1 vaso de vino tinto ; pimienta en grano ;
tomillo y medio vaso de salsa media - glasa. Se rehoga
la escalonia trinchada con mantequilla, se moja con
el vino tinto, se añade la pimienta y el tomillo
y se deja reducir intensamente. Seguidamente se agrega
la media - glasa, se deja cocer a fuego lento y se
desengrasa. Se pasa la salsa por el chino y se le
adicionan 50 g de tuétano cortado en dados
pequeños. Déjese junto al fuego durante
unos 10 minutos, y mézclese el tuétano
derretido dejando que flote por encima de la salsa.
Salsa picante Cocción : 15
minutos 2 escalonias ; 1 vaso de vinagre ; 50 g de
pepinillos ; 2 vasos de media - glasa ; perejil. Pasar
por mantequilla las escalonias picadas, mojar con
el vinagre, dejar reducir en ¾, añadiendo
después la salsa media - glasa. Se deja a fuego
lento y, en el momento de servir, se agregan los pepinillos
cortados y el perejil trinchado.
Salsa italiana Cocción : 15
minutos 60 g de champiñones ; 50 g de jamón
magro cocido ; 1 escalonia ; 1 vaso de vino blanco
; 1 cucharada de salsa de tomate ; 1 cucharada de
aceite ; 2 vasos de salsa media -glasa. Se rehogan
en aceite las setas crudas y cortadas. Después
se le añade el jamón cortado en forma
de dados y la escalonia, rehogándolos durante
2 minutos. Mójese con el vino blanco. Redúzcase
a la mitad, añadiendo a continuación
la media - glasa, la salsa de tomate y el perejil
trinchado. Se sazona y se deja a fuego lento durante
5 o 6 minutos.
Salsa diabla Cocción : 15
minutos 2 escalonias ; medio vaso de coñac
; 1 cucharadita de puré de tomates ; 2 vasos
de media - glasa ; una cucharadita de salsa Worcestershire.
Se doran las escalonias trinchadas, se mojan con el
coñac y se reduce a la mitad. Se añade
la media - glasa junto con el puré de tomates.
Se deja unos minutos a fuego lento, se agrega el perifollo
trinchado y se sazona con pimienta de Cayena y salsa
Worcestershire.
Salsa de estragón ¼
de vino blanco ; ¼ de media - glasa ; estragón.
Se dejan en infusión las ramitas de estragón
con el vino blanco, se agrega la salsa media - glasa,
se reduce la mezcla, se sazona y se pasa por el tamiz.
Añádase estragón fresco trinchado.
Salsa de tomate Cocción :
45 minutos Se doran con mantequilla una cebolla y
una zanahoria finamente cortadas. Añádase
perejil, tomillo y laurel y, después, una cucharada
de harina y 1 kg de tomates frescos cortados en trozos.
Se sazona con sal y pimienta y se le añaden
3 terrones de azúcar. Se tapa y se cuece al
horno revolviendo de vez en cuando. Después
se pasa por un tamiz muy fino y se le añade
mantequilla.
SALSAS BLANCAS Caldo blanco o fondo
blanco Cocción : 3 horas 500 g de jarrete de
ternera ; 500 g de huesos de ternera ; 2 zanahorias
; 2 cebollas ; 2 puerros ; unos menudillos de ave
; 1 atadillo de hierbas ; 2 clavos. Se corta la carne
y los huesos y se mojan con agua fría, se espuman
y se añaden las legumbres y las especias. Se
cuece muy lentamente, se desengrasa y se pasa por
una estamina.
Salsa "velouté" o aterciopelada
Cocción : 35 minutos 60 g de mantequilla
; 60 g de harina ; 1 litro ½ de fondo blanco.
Prepárese un "roux" blanco con la
mantequilla y la harina. Mójese con el fondo
blanco, revuélvase con el batidor hasta la
ebullición y cuézase después
lentamente sin revolver más. Cuando la salsa
esté ligada, se desengrasa, se pasa por la
estamina y se deja enfriar removiéndola de
vez en cuando con el batidor.
El "velouté" es
una salsa básica que sirve para la composición
de salsas blancas ; nunca debe servirse sola. Salsa
bechamel Cocción : 15 minutos 75 g de mantequilla
; 80 g de harina ; 1 litro de leche. Prepárese
un "roux" blanco. Mójese con la leche,
revuélvase con el batidor hasta la ebullición
y añádase sal y pimienta. Déjese
cocer a fuego lento y pásese por el tamiz de
tela. Salsa Mornay Cocción : 15 minutos 75
g de mantequilla ; 80 g de harina ; 1 litro de leche
; 3 yemas de huevo ; 50 g de queso gruyere o de Parma.
Prepárese una bechamel, ligándola con
las yemas de huevo fuera del fuego. Cuando la salsa
esté cocida, añádase el queso
rallado.
Salsa crema Cocción : 15 minutos
75 g de mantequilla ; 80 g de harina ; 1 litro de
leche ; ¼ litro de nata líquida. Es
una bechamel muy espesa, aclarada con nata. Se pasa
esta salsa por la estamina y en vez de añadirle
mantequilla se le agregan 50 g de nata líquida.
Salsa de langostinos o Joinville Cocción
: 20 minutos 100 g de mantequilla ; 40 g de harina
; ½ litro de leche ; 100 g de langostinos.
Se prepara una bechamel poco salada y se le añaden
los caparazones de los langostinos trabajados con
la mantequilla en un mortero. Se le dan 2 o 3 hervores,
y se pasa por la estamina a presión. Se sazona
con pimienta de Cayena y se colorea con una punta
de carmín.
Salsa Nantua Cocción : 20
minutos 100 g de mantequilla ; 40 g de harina ; ½
litro de leche ; 100 g de cangrejos de río
cocidos. Procédase como para la salsa Joinville,
sustituyendo los langostinos por los cangrejos de
río. Se machacan los caparazones y las cabezas
con mantequilla y se pasa el puré por un cedazo
muy fino, añadiendo la mantequilla a la salsa.
Se sazona con pimienta de Cayena y se colorea más
intensamente que la salsa de langostinos. Añádase
la carne de la cola de los cangrejos.
Salsa Soubise Cocción : 1
hora 40 g de harina ; 40 g de mantequilla ; ½
litro de leche ; 200 g de cebollas. Se blanquean las
cebollas en agua salada. Cuando estén casi
cocidas se escurren y se rehogan con mantequilla.
Añádase la bechamel muy espesa, sazonando
y pasando por el tamiz. Caliéntese de nuevo
y añádase mantequilla o nata.
Salsas bajas en grasa y en calorías
Útiles para quienes siguen dietas
de adelgazamiento o requieren de una dieta con bajo
contenido graso...
Muchas salsas utilizadas
en la cocina tradicional pueden modificarse para disminuir
su contenido graso y de energía. Sólo
es necesario seguir unas sencillas pautas:
· Utilizar leche
desnatada o semidesnatada, caldos desgrasados y otros
productos con reducido aporte graso y consecuentemente
de calorías.
· Reducir la
cantidad de aceite respecto de lo acostumbrado.
Incluso las salsas
de este tipo admiten pequeñas cantidades de
harina o de maicena para que queden más espesas
y vinos de mesa flameados, para darles un toque especial
de sabor.
Así mismo, las
hierbas frescas y las especias, enriquecen en matices
a estas y otras preparaciones culinarias, haciendo
la dieta más variada y apetecible.
Algunos
ejemplos de salsa bajas en calorías:
Para pescados
Salsa
de pimiento: freímos en un poco de aceite un
ajo (sin que se dore demasiado) y una rebanada de
pan previamente humedecida con agua (absorbe menos
aceite). Trituramos el pan con el ajo, 2 ó
3 pimientos rojos asados (ó 1 verde) y sal.
Diluimos con agua o zumo de tomate si la salsa es
de pimiento rojo.
Para carnes
Salsa de setas al queso
light (o de champiñones o de cebolla): en una
sartén con lo justo de aceite añadimos
ajo picado y setas troceadas. Dejamos que saquen el
jugo y se evapore, sin dejar que los ajos se tuesten
demasiado. Se añade un poco de leche desnatada
y queso light (de loncha). Se deja que hierva para
que se disuelva bien el queso y quede homogénea
la salsa y se añade a la carne. Indicada para
carnes poco grasas elaboradas a la plancha (pollo,
pavo, lomo y solomillo, etc.).
Para verduras
y ensaladas
Salsa ligera para ensaladas,
espárragos, ensaladilla: separamos las yemas
de las claras de tres huevos; disponemos las yemas
en un bol y añadimos 100 g de mostaza, sal
y pimienta; incorporamos 5 cucharadas de aceite, vertiéndolo
muy despacio; añadimos 600 gramos de queso
fresco o blanco desnatado (0% de materia grasa) ó
4 yogures naturales y después 2 cucharadas
soperas de vinagre; rectificamos de sal y pimienta.
Si añadimos a esta receta unos cuantos pepinillos,
alcaparras y perejil picados, se obtiene una salsa
estilo tártara.
Salsa de yogur: disponemos
en una ensaladera dos yogures naturales desnatados,
añadimos 250 g de queso blanco (< 20% de
materia grasa), 50 gramos de mostaza y medio vaso
de vinagre, sal y pimienta. Removemos bien.
Para platos
de pasta
Salsa de setas y palitos
de pescado: ponemos en una cazuela al fuego un poco
de aceite de oliva, ajo picado, cebolla en juliana
y las setas cortadas a tiras. Cuando están
listas, se añaden los palitos de pescado troceados,
se saltean y se agregan dos cucharadas rasas de harina,
sal, pimienta blanca o negra molida y perejil picado.
Removemos bien y dejamos que la harina tome un poco
de color. Añadimos leche desnatada y removemos
bien mientras hierve la mezcla durante aproximadamente
cinco minutos.
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