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para el niño una gaseosa (refresco)... ¿seguro? |
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Muchas de
las bebidas gaseosas más populares son uno de los motivos
de la obesidad infantil, pudiendo causar serios daños en
sus huesos y dientes. Quizás sea el momento de plantearse
el consumo abusivo de estas bebidas.
¿Qué
había hasta ahora más inofensivo que un refresco?
Incluso las personas más sanas buscaban en ellos las alternativas
a los productos alcohólicos. Pero el uso abusivo de estas
bebidas puede ser más nocivo de lo que en un principio
se pensaba.
En un país pionero en el uso de esta bebida, como Estados
Unidos -han llegado incluso a ser más utilizados que la
propia agua- estimándose su consumo por persona y año
en 585 latas, es decir, el triple que desde 1975.
La invasión de los refrescos carbonatados
El mimetismo
que practican muchas sociedades respecto a la norteamericana,
ha motivado que el refresco con gas haya ganado adeptos en otros
países donde se carecía de esta tradición.
El problema, se origina cuando ese consumo se realiza en detrimento
de otras costumbres más sanas, como el beber leche, zumos
o batidos naturales.
Los niños
y adolescentes son los más devotos de estas bebidas, siendo
ellos precisamente los más proclives a sus efectos nocivos
y los que más impactos publicitarios reciben de este mercado.
Refrescante
obesidad
El refresco
edulcorado, puede ser una de las causas de la incipiente obesidad
infantil en los países desarrollados, multiplicando hasta
por seis el peligro de padecer esta enfermedad. Muchos adolescentes
consumen el 44% de los azucares de su dieta en las bebidas de
soda.
Teniendo en
cuenta que el exceso de calorías que se deposita como grasa
en el cuerpo, se debería considerar el azúcar refinado
que los grandes consumidores de refrescos están agregando
a sus dietas. Las bebidas gaseosas se están incorporando
en la alimentación diaria, quizá sin poner atención
en las cantidades extra de azúcar y aditivos que se están
consumiendo, contribuyendo a la obesidad y otros problemas.
Huesos,
dientes y otros inconvenientes
Pero los
refrescos, no sólo engordan, el fósforo que contienen
puede cambiar la fisiología del organismo, con efectos
perjudiciales para los huesos, debido a la alteración del
ratio fósforo - calcio, o a su posible reabsorción
en cantidades excesivas.
El pH promedio
de las bebidas gaseosas, por ejemplo, es de 3,4; tan fuerte que
puede disolver los dientes o huesos. El cuerpo humano detiene
el crecimiento de los huesos sobre los treinta años, disolviéndose
después en la orina, dependiendo de la acidez de los alimentos
ingeridos, entendida ésta como la relación potasio,
calcio, magnesio... Todos los compuestos de calcio disueltos se
acumulan en las arterias, venas o tejidos de la piel, afectando
esto también al funcionamiento del riñón.
No
tan inofensivos
Algunos estudios
en niños de 3 a 15 años que han presentado fracturas,
se han encontrado una menor densidad ósea, por el descenso
en el consumo de lácteos en detrimento de las bebidas carbonatadas.
Muchos dentistas
pediátricos están constatando que, en niños
menores de 3 años, consumidores de estas bebidas, el azúcar
puede permanecer durante horas en la boca; con el consiguiente
aumento de las posibilidades de caries dentales. Las sodas son
muy ácidas y pueden descalcificar el esmalte de los dientes.
Los expertos advierten que, de seguir esta tendencia, muchas de
las adolescentes de hoy padecerán osteoporosis en la edad
adulta.
Otro de los
riesgos potenciales del exceso de consumo de estas bebidas es
el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Al parecer, dietas
ricas en azúcar pueden elevar los niveles de insulina en
sangre, de triglicéridos y de otros factores relacionados
con las enfermedades cardiacas.
¿Refrescos
adictivos?
El debate
sobre los ingredientes del tabaco relacionados con su sabor y
adicción, se ha reabierto, pero en este caso con los refrescos
que contienen cafeína. La puntillosa comunidad medica norteamericana,
ha suscitado la polémica con respecto a esta multimillonaria
industria.
De acuerdo
con algunos informes publicados por estas asociaciones, la cafeína
que contienen las populares bebidas no son más que agregados
para provocar adicción en los consumidores, no siendo necesaria
para darle sabor. Estudios realizados por la Facultad de Medicina
de la Universidad John Hopkins, revelan que sólo el 8%
de un grupo de 25 consumidores adultos habituales de las gaseosas
pudieron establecer diferencias entre las bebidas con y sin cafeína.
En tanto, el 92% restante no encontró diferencia alguna
entre las gaseosas con y sin cafeína.
Por su parte,
la Asociación Nacional de Bebidas Gaseosas (ANBG), el organismo
que representa a la industria de los refrescos dentro de los Estados
Unidos, calificó las conclusiones del estudio como irresponsables
y afirmó que la cafeína realmente realza el sabor
de las bebidas. El responsable del estudio médico se defiende
alegando que tanto adultos como niños pueden generar una
dependencia fisiológica y psicológica a las bebidas
con cafeína, llegando a sentir la falta si interrumpen
su consumo.
El debate
está abierto, sólo falta saber si esta polémica,
alcanzará la trascendencia social y jurídica de
otras industrias, como la tabaquera. De lo que no que cabe duda,
es de que empresas tan poderosas no se quedarán de brazos
cruzados.
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