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| ¿Una
comida sabrosa, divertida, fuera de cualquier formalidad
y además sencilla? Las tablas de embutidos, patés
o quesos se presentan como una excelente opción
gracias a las amplias posibilidades que ofrecen. Una
máxima para lograr el éxito: que prime
la calidad. |
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Desde
hace un tiempo, comidas que hasta ahora se consideraban más
tentempiés que comidas -tapas, pinchos...- han empezado
a cobrar protagonismo en la elite gastronómica. Entre ellas
destacan las tablas.
Aunque de
plena actualidad, las tablas suponen una vuelta a la alimentación
tradicional donde primaba, ante todo, la calidad de la materia
prima y que se basaba en los productos que se tenían más
a mano.
Ventajas
La ventaja
primordial de las tablas es la sencillez y rapidez de preparación
ya que lo único que se necesita es una cierta variedad
del producto elegido. Esto hace que sean idóneas para cualquier
momento ya sea como entrante o, incluso, como plato principal.
Además
son “platos” en los que no se necesita ninguna elaboración.
Esto permite prepararlas en cualquier momento y lugar. Esto permitirá
que los comensales prueben una selección de productos de
la forma más natural posible, conociendo texturas, sabores
y aromas hasta ahora olvidados por los complicados procesos de
cocción y aditamento a las que suelen ser sometidos.
Todo esto
las convierten –junto a las tapas y pinchos- en una opción
inigualable a la hora de comer. Ideal para visitas improvisadas
o para veladas con los amigos, sin más preocupaciones que
la de degustar las diferentes variedades de productos.
Presentación
En un principio
se puede llegar a pensar que la disposición de los alimentos
no tiene porque responder a ningún orden. Pero esta afirmación
no es del todo cierta. Se debe tener en cuenta que los productos
de sabor más suave deben colocarse en la periferia de la
tabla y los más fuertes en el centro. Así,
los sabores más intensos no impedirán degustar aquellos
que son más delicados. También es importante que
se utilice la variedad de colores para conseguir una apariencia
estética perfecta. Hay que tener en cuenta que hay que
disponer de una cierta variedad de productos para satisfacer los
deseos de todos los comensales. También es conveniente
tener cubiertos para los distintos alimentos. Por ejemplo, en
el caso de los patés y los quesos blandos, hay que colocar
un cuchillo para cada uno, para evitar que se mezclen sabores.
El
corte de los quesos
Ante una
variedad de quesos, un problema que se puede plantear es cómo
cortarlos. Algo que no sucede con otros productos. En primer lugar
hay que tener los utensilios adecuados para cada tipo de queso.
Por ejemplo, el queso Roquefort se debe cortar con una guillotina
o un cuchillo caliente, lo cual evitará que se “desmigue”.
Las claves
para un buen corte son la forma, la textura y el sabor del queso:
el de tetilla se debe cortar en rodajas, los quesos redondos en
cuñas y los del tipo Cabrales en tacos. Siempre hay que
tener en cuenta que el sabor determina el grosor del corte.
En
buena compañía
Ahumados.
Se puede servir los ahumados con una gran diversidad de panes
aunque los más conveniente son los de semilla e inglés,
ambos tostados. Estos panes se untarán con mantequilla
servida en un bol con hielos. Otros productos adecuados son las
ensaladas verdes con pepinillo y huevo cocido o las alcaparras.
En cuanto al vino, el más adecuado es uno blanco ligero.
Quesos.
Los panes y las galletas saladas no son los únicos acompañantes
de los quesos, sino que también frutos secos y fruta, como
manzanas y uvas. En cuanto al vino, se debe elegir en función
del sabor del queso pero quizás lo más interesante
sería acompañarlo con caldos de la misma procedencia
que el queso.
Ibéricos.
Los embutidos y fiambres se deben servir con un pan tradicional
al estilo chapata. Además, en muchas ocasiones, estas tablas
se completan con quesos y con escalibada. En cuanto al vino, el
más adecuado es un buen tinto.
Patés
y foie-gras. El mejor pan que se puede utilizar es un pan artesano
ligeramente tostado. Mientras que a la hora de elegir el vino,
la variedad de sabores suele ser un problema. Los más convenientes
suelen ser Oporto semiseco o uno francés como Sauternes.
Acompañar los Quesos
Cuando quiera
preparar una bandeja de quesos lúcida y variada, debe tener
muy en cuenta el acompañamiento de la misma. En primer
lugar es fundamental el pan: hogazas caseras; olvídese
de los panes condimentados. Las nueces, las almendras y las avellanas
frescas enteras son los frutos secos favoritos de los europeos
para acompañar este rico alimento. También puede
colocar en la bandeja alguna fruta, y las más adecuadas
para tal fin son las peras, las manzanas y los higos si son frescas;
si prefiere frutos secos, apueste por los higos, las ciruelas
y las pasas. Los Quesos Azules con un poco de miel silvestre realzan
su sabor.
Conservar
la tabla de quesos
El queso
no es un producto que se considere difícil de conservar.
Pero siempre hay que tener en cuenta una serie de consejos para
aumentar la vida de este delicioso producto. En primer lugar,
hay que tener en cuenta que todos los quesos no se conservan igual.
Los quesos menos curados se conservan peor, mientras que los más
curados aguantan más.
Este tipo
de productos siempre debe ser guardado en una lugar fresco y seco,
como puede ser el frigorífico, utilizando para ello diferentes
tupperwares. Hay que tener en cuenta que si comparten el mismo
recipiente pueden adquirir el sabor de los demás.
Otra opción
es la de envolverlos en plástico. El problema es que si
éste está muy apretado puede favorecer la aparición
de moho. La peor opción es envolverlo en papel ya que suele
resecar el queso. Otra opción no recomendable es la de
la congelación. Además, siempre se debe evitar quitar
la corteza ya que contribuye a una conservación más
natural.
Cuando el
moho ha hecho acto de presencia, no hay que pensar que el queso
deja de ser comestible. En este caso lo que se debe hacer es quitar
todas aquellas partes que tengan el mínimo rastro de moho,
el resto sigue siendo comestible. A
la hora de servir, hay que tener en cuenta que se debe sacar unos
minutos antes del frigorífico. De esta forma recuperara
la temperatura ambiente favoreciendo una mejor degustación.
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