| Los
Trastornos de la Conducta Alimentaria
(TTCA)
Lic. Melina Flesia
Sección emociones, alimentación
y stress
Comenzaron a considerar como una enfermedad, desde que a fines del
siglo XVIII se producen en Europa seis grandes revoluciones: agraria,
científica, demográfica, industrial, social y sexual,
las cuales preparan el terreno para el debilitamiento de la moral
Victoriana y el ingreso a la sociedad de consumo. Estos dos últimos
factores permitieron el desarrollo del individualismo, y al mismo
tiempo sometieron a la mujer a una enorme presión publicitaria
de grandes empresas transnacionales para que controlara el peso
corporal y la ingestión de alimentos, que entrara en competencia
consigo misma y con los demás, que se convirtiera en el ideal
de belleza propagado por los medios de comunicación masiva,
una de cuyas condiciones es la línea, la figura esbelta,
la silueta, es decir la delgadez.
En esta sociedad posmoderna, se asumen a los TTCA desde un paradigma
Alternativo en Salud (Lorens Arnais) en el cual se concibe al hombre
como una totalidad biopsíquica inserto en una sociedad y
en un medio ambiente, que atraviesa etapas y crisis vitales; considerando
a la Salud mental como resultado de la calidad de los vínculos,
la comunicación y la inserción social de la persona;
con una actitud básica de prevención y abordaje de
las enfermedades, por medios a la vez técnicos, químicos
y humanos, con buena comunicación entre estos y sobre todo
con una formación humanística de los agentes de salud
que permitan la comprensión del sufrimiento.
Por ello, nuestro país debe comprometerse con una mejor inversión
para incentivar la prevención de los TTCA y la promoción
de la salud por medio de investigaciones rigurosas que utilicen
una metodología del más alto nivel, ya que el objetivo
de la prevención es evitar el sufrimiento. Los estudios de
resultados de tratamientos demuestran que la intervención
temprana es el mejor factor de la recuperación, y el método
más económico para eludir tratamientos potencialmente
muy costosos.
Este tipo de prevención abarca los esfuerzos para atenuar
la incidencia de los TTCA en los individuos que todavía no
han desarrollado ningún síntoma clínico significativo.
Dado que los TTCA pueden presentar un curso crónico durante
muchos años con una alta tasa de recaídas, estas afecciones
ocasionan un largo y prolongado sufrimiento que provoca tanto un
deterioro somático como psicosocial. En síntesis,
en el nivel individual, estos trastornos parecen constituir un grave
problema de salud, lo que se ve reflejado en su profundo sufrimiento,
inferior calidad de vida, cronicidad y mortalidad.
Según varios estudios de casos registrados por el Sistema
de Salud la incidencia anual de la Anorexia Nerviosa en la comunidad
es del 8%, pero esta cifra es menor que la real, porque no todos
son derivados al sistema. La frecuencia de la BN es mayor y se calcula
en 11,4% por año. Sin embargo, también esta cifra
debe tomarse con precaución: debido a la falta de datos,
el mayor tabú sobre la BN y su menor visibilidad comparada
con la AN. La verdadera periodicidad de esta enfermedad parece aún
tan secreta como lo es el mismo síndrome para muchos pacientes.
(1)
Kendler y col. (1991) y Garfinkel y col. (1995) definen a la edad
de inicio de los TTCA como la edad en la que el individuo presenta
por primera vez los síntomas del síndrome total de
AN o BN. Por el contrario, Fairburn y col. (1997) la definen como
la edad en la que emerge el primer síntoma clínico
significativo (como las dietas demasiado restrictivas, o los atracones
o purgas recurrentes).
Las investigaciones halladas sobre el tema, realizadas en países
desarrollados son mayormente en adolescentes y adultos, y en menor
medida se encuentran trabajos en niños en edad escolar. Estas
últimas acerca de la prevención de los TTCA en niños,
hallaron los siguientes resultados sobre las dietas y la preocupación
por el peso/silueta en alumnos de escuelas primarias: (de Vandereycken,
W. y Noordenbos, C.)
? De una muestra de 238 varones y 219 niñas de 9 a11 años,
40 % manifestó hacer dietas “a veces”; 33 % de
las niñas y 17 % de los varones se preocupaban por su gordura
“ muy a menudo”.
? En niñas de 9 a 11 años caucásicas aproximadamente
30 % de 9 años, 55 % de 10 años y 65 % de 11 años
creen que son demasiado gordas, aprox. 45 % de 9 años, 80
% de 10 años y 80 % de 11 años respondieron “
si “ a por lo menos una de las cinco preguntas sobre la “alimentación
restringida”.
? 2379 niñas de 9 a 10 años, un 40 % trataban de adelgazar.
? 109 varones y 95 niñas de 8 a 10 años, 55 % de las
niñas y 35 % de los varones sentían insatisfacción
con su talla; la mayoría de las niñas insatisfechas
querían ser más delgada, mientras que aproximadamente
la misma cantidad de varones insatisfechos deseaban ser más
grandes y no más delgados.
Por ello los objetivos de esta investigación consisten en
aplicar un instrumento predictor adecuado al grupo etáreo
que determine tanto los precursores como los patrones más
congruentes de las actitudes y conductas asociadas con los TTCA
a nivel local.
Tenemos la esperanza que en un futuro será posible identificar
las causas y los individuos en riesgo con suficiente exactitud como
para llevar a cabo una prevención a nivel individual, familiar
y comunitario.
|