| Susana
Aríngoli
Instructora en Salud,
Alimentación y Actividad física
A la hora de programar las vacaciones, contamos con
múltiples y atractivos destinos para elegir:
el mar, la montaña, la ciudad, el campo...
Cualquiera
que sea el lugar elegido, modifica notablemente la
rutina diaria, no solo en la alimentación incorporando
cantidades y alimentos menos saludables, sino también
en el tipo de ejercicios físicos pese a no
estar en forma.
Para no sufrir las consecuencias de un repentino cambio
de costumbres, y no lamentarnos cuando terminen nuestras
merecidas vacaciones hay que saber respetar unas reglas
elementales de la alimentación y recordar que
si no hemos realizado actividad física durante
el año comencemos con caminatas cortas y aun
ritmo que su organismo se lo permita.
Vacaciones en el Camping:
-
Disponer de un equipo adecuado de conservadora y
calentador a gas.
-
Comprar leche en polvo o leche fresca y cualquier
derivado lácteo únicamente si se va
a consumir en el momento.
-
Asegurarse que el agua sea potable y si no es así,
optar por el agua mineral ya sea para beber y para
lavar bien los alimentos crudos antes de consumirlos.
-
Si se compra alimentos terciarizados elegir aquellos
lugares donde brinden seguridad higiénica
ya sea en el local de ventas como en el aspecto
de sus propios vendedores, en cuanto a la elección
de la comida, siempre tener en cuenta aquellos menús
que se realizan en el momento, como los distintos
tipos de carnes al horno o a la parrilla con variedad
de vegetales cocidos al vapor o al horno y elegir
menos veces todo aquello que sea frito.
- Lo
que no conviene es comer reiteradamente preparados
en latas por su alto contenido en sodio, puede ser
una opción más saludable si al alimento
se lo enjuaga con agua potable antes de consumirlo.
Vacaciones
en el Campo:
- Comenzar
por una buena ensalada de hojas verdes o cualquier
tipo que no contengan proteínas son muy aconsejables.
-
las carnes de aves son lo aconsejadas en especial
pavo, o pollo, también la carne de conejo,
las de corral como la carne de cabritos son las
que contiene menos grasas cocidas al horno o a la
parrilla.
-
Elegir productos locales y de estación, como
verduras y frutas son más sabrosos y económicos.
-
Los embutidos son la especialidad de esos lugares
pero recordar que son alimentos muy ricos en grasas
saturadas y sal es decir podemos consumirlos pero
con mucha moderación.
Vacaciones en la Playa:
-
Para los que vivimos a muchos kilómetros
del mar es una buena oportunidad para comer si nos
gusta, pescado, moluscos y crustáceos, si
son garantía de frescura, preferentemente
cocinados. pero en preparaciones simples, es decir
sin agregados de salsas muy condimentadas o a base
de crema de leche, para no aumentar su valor calórico.
- Tomar
abundante bebidas frescas especialmente agua mineral,
si además realizamos actividad física
intensa.
-
Si se consume alimentos en la playa, elegir sándwich
realizados por nosotros o adquirirlos en lugares
que brinden seguridad y mantenerlos en una conservadora
hasta el momento de consumirlo.
-
Entrar al mar 2 ó 3 horas después
de comer para que dé tiempo a digerir los
alimentos.
-
Lo que no conviene hacer es comer en grandes cantidades
marisco crudo.
-
Evitar preparar comidas a la mañana temprano
para ingerirlas a la tarde en la playa como por
ejemplo tortillas o alimentos que contengan mayonesa.
Vacaciones en la Montaña:
-
Incluir todos lo días un desayuno completo,
cereales, frutas y lácteos.
-
En una de la comida principal diaria no debe faltar
pastas, arroz, verduras o ensaladas para recuperar
fuerzas, también incluir proteínas.
para la reconstrucción de tejidos y mantenimiento
del tejido muscular.
-
Comenzar por pequeñas excursiones e ir alargándolas
según la capacidad física.
-
Si la excursión es de varias horas Incluir
en la mochila, productos energéticos: galletitas
de cereales integrales, pan, fruta, barritas energéticas...Agua.
-
No comer en exceso con excusa de que la montaña
aumenta el apetito.
-
Si consumir alimentos ricos en hidratos de carbono
con regularidad, pero en cantidades moderadas.
Disfrutar de las vacaciones también depende
de nuestra actitud y responsabilidad, saber elegir
calidad de alimentos, poder controlar las cantidades
que consumimos hará que los permisos que nos
demos en este breve periodo no serán luego
una carga de culpas y kilos de más para el
resto del año.
¿Cómo
escoger el Menú en el Restaurante?
A
la hora de elegir los platos que componen el menú,
deberá evitar aquellos alimentos y salsas excesivamente
grasos y la repostería, como rutina de cada
día. No se alarme, existen otras ofertas de
acuerdo a nuestro patrón gastronómico,
muy apetecibles, más fáciles de digerir
y saludables, que se adaptan perfectamente a nuestros
gustos y necesidades.
Verduras:
"Algo verde" debe haber en las principales
comidas; como ingrediente de primeros platos o bien
como guarnición de los segundos.
Arroz, pasta, patata y legumbre:
Generalmente llevan ingredientes de origen animal
significativamente grasos (tocino, chorizo, morcilla),
en cuyo caso, trate de compensar el resto del menú
escogiendo como segundo plato un pescado a la plancha
o al horno con guarnición vegetal, o bien,
de primer plato ensalada o verdura y de segundo el
plato de paella o guiso de patatas o de legumbre o
espaguetis con esos ingredientes de origen animal.
Pan: blanco o integral en función
de gustos y necesidades individuales.
Carnes, pescados y huevos: Procure escoger
a menudo las carnes menos grasas (pollo, pavo, conejo,
ternera, cinta de lomo…), y las más grasas,
no más de dos veces por semana o resérvelas
para ocasiones especiales (cordero al chilindrón,
costillas de cordero, pollo relleno, etc.). Los expertos
en Nutrición recomiendan consumir con igual
frecuencia semanal pescado que carne, o al menos incluir
entre 3 y 4 raciones de pescado a la semana.
En cuanto a los huevos, es preciso
diferenciar cuando éstos se toman como ración
proteica o si se toman además de ella. El huevo
"duro" en la ensalada, en mayonesas, natillas,
rebozados, etc., debe ser tenido en cuenta para no
excederse en su consumo.
Acompañamientos: Con frecuencia ciertos
platos incluyen ensaladilla rusa, fritos variados,
patatas fritas, longaniza o bacon… Si quiere
reducir el contenido graso del menú, puede
solicitar que le cambien dichas guarniciones por ensalada,
pimientos, salsa de tomate, puré de patata,
etc.
Técnicas culinarias: Procure escoger
con mayor frecuencia las menos grasas (salteado, plancha,
horno, etc.) Su aparato digestivo se lo agradecerá
¿Café
o infusión?: En función de
la costumbre y de la situación particular de
cada uno. Si atraviesa estados emocionales como ansiedad,
nerviosismo, estrés…, es preferible que
sustituya el café o el té por bebidas
más suaves como descafeinado, menta poleo,
manzanilla o tila
Si no puede evitar ceder ante un deseo
irresistible, sea razonable y no haga más que
una concesión por comida compensándolo
por otro lado:
¿Entrante
graso y calórico, tipo ensaladilla rusa o fritos
variados?:
Tenga
el reflejo de escoger pescado a la plancha o al horno
acompañado de ensalada o verduras y de postre,
fruta fresca.
¿Carne
o pescado en salsa?:
Comience
con un plato ligero (sopa o crema o ensalada o verdura)
y termine con fruta y una infusión.
¿Mousse
de chocolate o postres dulces?:
Elija
un primer plato ligero (ensalada, verdura…),
pescado o carne a la plancha o al horno con guarnición
vegetal.
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