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Como
resultado de su interferencia con la secreción
de ácido por el estómago, esta bacteria
es capaz de generar deficiencias en la absorción
de nutrientes que pueden comprometer el estado nutricional
de los afectadas y vincularse con la aparición
de manifestaciones carenciales o con el agente causal
de enfermedades crónicas.
El
Helicobacter pylori (Hp) fue inicialmente observado
en pacientes con gastritis, pero desde su descubrimiento
se ha asociado, no solo con esta afección, sino
también con úlcera péptica, linfomas
y adenocarcinomas gástricos. En los países
en desarrollo se estiman cifras de contaminación
que resultan alarmantes. La vía de contaminación
más probable es la oral y se le atribuye un papel
fundamental a las aguas de consumo contaminadas.
Las
manifestaciones gástricas son las más
evidentes en la infestación por esta bacteria
y existe una gran contradicción sobre el hecho
de aceptar que una bacteria patógena infecte
al ser humano durante toda su vida sin que esto tenga
otras consecuencias que las locales relacionadas con
afecciones gástricas. Una posible hipótesis
sobre secuelas aun no descritas de la presencia gástrica
de esta bacteria se refiere a la posible interferencia
con la absorción y utilización de vitaminas
del complejo B involucradas en el metabolismo de la
homocisteína, la cual generaría un incremento
sostenido de sus niveles en sangre y afectación
del endotelio vascular. Por esta vía existiría
un primer y asombroso punto de entrada para una discusión
que no resulta infrecuente en la literatura actual y
que consiste en el enfoque infeccioso del agente causal
de arteriosclerosis, enfermedades cardiovasculares y
cerebrovasculares, enfermedades crónicas que
encabezan las listas de mortalidad.
Las
vías terapéuticas de erradicación
del Hp existentes se convierten cada vez en menos confiables
a causa de su inefectividad, reacciones adversas, elevado
costo o la aparición de cepas resistentes a los
antibióticos. Las nuevas estrategias se concentran
en la utilización de antígenos de Hp combinados
con adyuvantes atenuados de cepas de Salmonella que
puedan generar niveles suficientes de anticuerpos. Para
ello resulta previamente necesario clasificar exactamente
la cepa circulante sobre la cual se debe centrar la
atención en la elaboración de vacunas.
Infección
por Helicobacter pylori
La
infección por Hp está ampliamente diseminada,
su prevalencia a nivel mundial es del 30 al 50 %. Existe
una relación inversa entre el grado de infección
con esta bacteria y el nivel socioeconómico de
la región.
En los países desarrollados, la infección
por este agente patógeno es poco frecuente en
niños y aumenta gradualmente en función
de la edad, llegando a alcanzar niveles del 30 % de
infestación a los 30 a de edad, valor que se
mantiene constante a edades mayores. En los países
en desarrollo, la mayor parte de sus habitantes se encuentran
infectados independientemente de la edad, llegando esta
infestación a valores cercanos al 70 %.
La
presencia del Hp en el aparato gastrointestinal se acompaña
invariablemente de manifestaciones de gastritis y en
general las terapias antibióticas para erradicar
el microorganismo son hoy en día el procedimiento
eficaz en la terapéutica de la úlcera
gastroduodenal. La asociación entre la infestación
con Hp y cáncer gastroduodenal es tan estrecha
que en 1994 la Agencia Internacional de Investigaciones
sobre el Cáncer (IARC) y la OMS lo clasificaron
como carcinógeno de clase I dentro de los agentes
causales. La erradicación del Hp de aparato gastrointestinal
disminuye también considerablemente las recidivas
en úlceras gastroduodenales. La prevalencia de
infección por Hp es más de 2 veces superior
(odds ratio 2,4) en hijos de madres con antecedentes
de úlceras pépticas o duodenales que en
madres sanas. La transmisión está completamente
justificada por la frecuencia de informes sobre una
mayor prevalencia de la infección en hijos de
padres infectados.
Se
conoce que la infestación por la bacteria suele
ocurrir durante la infancia y su cuadro clínico
se caracteriza por dolor abdominal, náuseas,
vómitos mucosos y malestar general.
El
cuadro clínico puede extenderse una semana después
de la cual la sintomatología desaparece permanentemente.
Esta enfermedad infecciosa, como muchas otras, puede
ser asintomática hasta en el 50 % de los adultos.
Una vez que la bacteria coloniza el aparato gastrointestinal
humano puede producir en pocas semanas o meses una gastritis
superficial crónica, la cual al paso de varios
años o incluso décadas, puede degenerar
en úlcera péptica o adenocarcinoma gástrico.
La
úlcera y el estrés
Existen
pocas evidencias empíricas sobre una posible
relación del estrés psíquico y
la contaminación por Hp, y estas se encuentran
limitadas a estudios del estrés psicológico
en pacientes de gastroenterología.
Las relaciones entre muchos de los factores clásicos
contribuyentes a la aparición de úlceras
pépticas y la contaminación por Hp han
sido estudiadas y no se ha encontrado relación
para el consumo de alcohol, tabaco, antinflamarorios
no esteroideos. Sin embargo, el estrés puede
facilitar la evolución de la infección
por Hp hacia una úlcera a causa de la hiperclorhidria
gástrica, el estrés puede reducir las
defensas mucosas del estómago a la invasión
por Hp mediante factores contribuyentes como el hábito
de fumar, o incluso la hiperclorhidria gástrica
inducida por el estrés puede promover la colonización
del duodeno por Hp mediante la neutralización
del efecto inhibitorio de la bilis.
Helicobacter
pylori y anemia
El Hp se propone en la actualidad como agente causal
del desarrollo de la deficiencia de vitamina B12 en
el adulto. La sola erradicación de esta bacteria
es capaz de corregir los niveles de vitamina B12 y la
anemia.
Helicobacter
pylori y migraña
La
migraña ha sido asociada con desórdenes
del tono vascular. El Hp ha sido asociado con típicos
desórdenes funcionales vasculares, tales como
el fenómeno de Raynaud. La infección por
hp se diagnostica frecuentemente en sujetos con migraña
y la erradicación de la infección genera
una reducción considerable de la frecuencia de
los ataques; la reducción de las sustancias vasoactivas
producidas durante la infección se postula que
sea el factor patogénico.
¿Factor
de riesgo de enfermedades cardiovasculares?
La
infección por Hp ha sido asociada con un riesgo,
hasta 2 veces mayor de padecer enfermedades cardiovasculares.
La asociación es independiente de otros factores,
como hábito de fumar, hipertensión arterial
e hiperlipidemias. A pesar de informes contradictorios,
la infección por Hp ha sido relacionada en estudios
prospectivos, con el infarto del miocardio y con la
enfermedad coronaria. En diabéticos, la presencia
de Hp en el aparato gastrointestinal se asocia con un
mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
Una
de las hipótesis se centra en la modificación
del metabolismo lipídico. Se detectó una
asociación entre la presencia de Hp y una concentración
elevada de triglicéridos en suero y una menor
concentración de HDL-colesterol. La infección
crónica por Hp, acompañada de inflamación
persistente de la mucosa gástrica, incrementa
la concentración de proteínas de fase
aguda, como fibrinógeno y ácido siálico,
los cuales son predictores de la enfermedad coronaria.
Diagnóstico
Inicialmente se consideraba como método estándar
de oro de confirmación de la infección
por Hp su identificación mediante pruebas histológicas
y cultivo provenientes de una muestra de la mucosa gástrica
obtenida por endoscopia. Posteriormente se desarrollaron
pruebas alternativas con esta muestra que comprendían
a la prueba de ureasa rápida, la reacción
de la polimerasa en cadena (PCR) y la tipificación
molecular (PCR-RFLP), pero todos ellos tienen el inconveniente
de la invasividad y por tanto no son aplicables a portadores
sanos; adicionalmente representan el resultado local
de la muestra del estómago utilizada y no de
todo el órgano, por tanto posible de mostrar
falsos negativos.
El
método considerado en la actualidad como el estándar
de oro es la prueba del aliento. La prueba desarrollada
por Graham y Klein en 1987 documenta la presencia de
la infección momentánea y tiene una respuesta
rápida a los efectos de tratamiento y a las reinfecciones
que suelen producirse. El Hp produce ureasa, una enzima
ausente en el aparato digestivo alto. Por ello al suministrar
urea marcada a un paciente y medir la excreción
del isótopo por el aire espirado, 30 min después
de su ingestión, puede diagnosticarse la infección
por esta bacteria. A diferencia de otros métodos,
un resultado positivo con la prueba del aliento es confirmatorio
de contaminación.
Una modificación de este método ha sido
propuesta por el Laboratorio de Radioisótopos
de la Universidad de Buenos Aires, en el cual se suministra
conjuntamente una solución de urea marcada que
no se absorbe en el aparato digestivo. Este coloide
permite la visualización de la solución
de urea dentro del aparato digestivo mediante la utilización
de una cámara gamma, lo cual permite localizar
exactamente el sitio donde se está produciendo
como consecuencia de la hidrólisis de la urea
por el Hp. Esta combinación de la prueba del
aliento y la visualización del desplazamiento
intragástrico permitió elevar la sensibilidad
del método al 98 % y la especificidad al 96 %.
Tratamiento
Los
pacientes con úlcera péptica y Hp-positivos
deben ser tratados con terapia de erradicación,
pero no está definido cuanto debe extenderse.
Todos los pacientes con historia de úlcera que
hacen uso frecuente de antiácidos necesitan ser
identificados y tratados. Se desconoce si los pacientes
sin úlcera se benefician del tratamiento antibiótico.
Un tratamiento empírico ha sido sugerido para
la dispepsia con el objetivo de curar a todos los pacientes
con úlcera oculta. En poblaciones con una elevada
incidencia de enfermedad ulcerosa debe ser más
barato prescribir antibióticos a todos los pacientes
dispépticos con prueba de Hp positiva que investigar
a todos los dispéticos para confirmar el diagnóstico
de úlcera.
Conclusión:
Un gran interés actual se encuentra centrado
en las manifestaciones extraintestinales de la infestación
por Hp como son el retraso en el crecimiento corporal,
la anemia ferropénica, arteriosclerosis y migraña.
Estos aspectos quedan en la actualidad en el campo de
lo controversial.
Un aspecto de debate importante a nivel internacional
es la magnitud de la infección por Hp como una
peligrosa enfermedad de magnitud a considerar como elevada
en el mundo desarrollado o con niveles alarmantes en
el mundo en desarrollo. La gran interrogante en el momento
actual se centra en la discusión de si deben
introducirse o no medidas masivas para su erradicación,
¿cuáles son sus vías de transmisión?,
¿contribuye el Hp al desarrollo de otras afecciones
gástricas o contrariamente puede la infección
por Hp conferir al individuo infectado algunos beneficios
aún no identificados? Transcurrirán algunos
años antes de que estas interrogantes estén
completamente aclaradas.
Algunas
referencias bibliográficas
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