Sin embargo,
a la hora de entrenar y levantar pesas, el desarrollo
muscular se produce de igual manera en los dos sexos.
Las mujeres suelen tener menor proporción de
fibras de contracción lenta quemadoras de grasa
(son las fibras que se crean cuando se hace trabajo
de resistencia o aeróbicos), por lo que sus necesidades
energéticas son al menos un 10% menor en relación
a su peso, lo cual significa que no necesitan alimentarse
tanto como los hombres.
Las mujeres tienen más problemas que los hombres
en generar intensidad a la hora del ejercicio. Esto
se debe a que sus músculos reciben menor aporte
de sangre rica en oxigeno. Las mujeres tienen menos
capilares, y su sangre aporta menos proporción
de hemoglobina.
Los hombres consumen más calorías en reposo
que las mujeres porque tienen más músculo.
También emiten más adrenalina y noradrenalina.
Asimismo, los hombres bombean mejor la adrenalina al
entrenar. Todo esto da como resultado una elevación
superior de la presión arterial y un incremento
en la quema de grasas.
Variaciones de peso
Las mujeres
deben ser más estrictas con sus dietas porque
sus cuerpos no emiten tantas hormonas quemadoras de
grasa como los hombres en respuesta al ejercicio. Realmente,
para quemar grasas en grandes cantidades, una mujer
tiene que dar el 100% en el gimnasio o a la hora de
entrenar para que su cuerpo emita mayor cantidad de
las hormonas que producen un vaciado de depósitos
grasos.
Por ejemplo,
algunos estudios indican que una mujer que realiza actividad
física ligera y que tiene un trabajo de carácter
administrativo, gasta entre 1,5 y 3,4 calorías
por minuto. Un hombre, en cambio, consume de 2 a 4,9
calorías por minuto.
A medida
que aumenta el nivel de ejercicio, mayor será
la diferencia. Esto quiere decir que si un hombre hace
la dieta hipocalórica de su mujer, el nivel de
calorías que es bueno para ella será insuficiente
para él; y es factible que se fatigue en el día,
tenga dolores de cabeza, baje su rendimiento laboral
y presente falta de concentración.
Hormonas
Las hormonas
sexuales hacen las diferencias entre los sexos y por
consecuencia una respuesta diferente a los entrenamientos.
Ambos los sexos producen las hormonas testosterona y
estrógeno, sin embargo la cantidad producida
es significativamente diferente. Los hombres producen
hasta 10 veces más testosterona y menos estrógeno
que las mujeres.
Aunque la testosterona y el estrógeno son anabólicos,
la testosterona es la principal responsable del aumento
del tejido muscular y activadora de los procesos de
hipertrofia. Pero esto no quiere decir que las mujeres
no puedan ganar masa muscular y fuerza.
Conclusión
Visto así
la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de entrenar
radica en las demandas del organismo de cada quien,
y no en los ejercicios en sí.
Naturalmente una mujer con producción de hormonas
normales, no llega a alcanzar la misma cantidad de masa
muscular que puede producir un hombre, pero a través
de ciertas técnicas y tipos de suplementos se
pueden llegar a desarrollar increíbles físicos.