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| Desde
tiempos remotos, la práctica de preparar bebidas
con hierbas, mediante la acción del calor para
extraerles sus principios activos, constituyó
un modo de deleitarse con una fina bebida, a la vez
que ayudaba al organismo a reponerse y protegerse del
frío invierno o del intenso calor. |
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Múltiples
son las propiedades de esta bebida que adquiere una connotación
especial en la época moderna, como un recurso magnífico
para favorecer a nuestro organismo y librarlo de numerosas enfermedades.
Por sus propiedades relajantes, antioxidantes y reconstituyentes,
además de su agradable sabor y reconfortante aroma, resulta
un alimento de alto valor que le permite ocupar un lugar preponderante
en la mesa familiar.
Cabe puntualizar
que el proceso de infusión se refiere a la extracción
de las sustancias aromáticas de las hierbas, por una cocción
en agua que no llega a hervir; en el caso de la decocción,
referida al proceso para obtener los cocimientos, el agua hierve
junto con la planta por varios minutos. Sin embargo, se acostumbra
identificar las infusiones como cualquier bebida preparada con
alguna hierba en agua hirviendo. Las infusiones se preparan con
el té y también a partir del uso de diferentes plantas
aromáticas (manzanilla, mentas, tilo, romero, hinojo).
Resulta muy común el uso de frutas como elementos aromatizantes.
La infusión
más popular es la que utiliza la hierba té, planta
de la familia de las Teáceas, procedente de la Camellia
sinensis, cuyo procesamiento ulterior origina las distintas variedades
de té que se conocen. El té se considera la bebida
preferida por casi todos los pueblos, la más consumida
después del agua, la leche y el vino.
El
Origen del Té
La
planta del té es nativa del sureste asiático y se
consume en China quizá desde el 2 800 a. C. Se dice que
corría el año 2737 a. C. cuando el emperador chino
Sheng-Tun descubrió casi por casualidad esta formidable
y delicada bebida.
Este emperador
practicaba la herbolaria como una forma de salud e higiene corporal,
y exigía de todos sus súbditos que se cuidaran por
dentro (él mismo bebía sólo el agua hervida).
Un día, mientras se encontraba en el bosque, sentado bajo
la sombra de un árbol de té silvestre y esperando
la ebullición del agua, presenció cómo unas
hojas secas cayeron de forma casual en su vasija, para dar paso
al nacimiento de este trascendental líquido.
Durante mucho
tiempo los chinos guardaron el secreto de la preparación
de esta cocción, y posteriormente ciudadanos del gigante
asiático viajaron a Japón y a Corea, donde el té
se impregnó definitivamente en la vida social de estos
pueblos. Los monjes budistas asimilaron el té como un componente
indisoluble de su ritual. El té se considera por muchas
culturas como sinónimo de paz, pureza, respeto, armonía,
tranquilidad e higiene interior.
A mitad del
siglo xvii el té llega a Europa y gradualmente
se inserta en la vida de muchos países, principalmente
Inglaterra y Rusia. Sin embargo, dado su elevado precio y su sello
eminentemente aristocrático, no es hasta el siglo XVIII
que se eleva a la categoría de costumbre. En este lado
del planeta se inicia su consumo hacia 1700, fundamentalmente
por los colonizadores estadounidenses, aunque por razones económicas,
originadas por la Guerra de Independencia, triunfa el café
como bebida preferida en estas latitudes.
Según
el tipo de recolección el té tendrá mayor
o menor calidad
Si
se efectúa su recogida a mano, sólo de las yemas
terminales no florecidas y las primeras hojas, tendrá sin
duda una calidad superior; sin embargo, cada día es más
difundida la recogida del té mediante máquinas.
En particular, el conocido té verde no se fermenta, simplemente
se torrefacta ligeramente, tan pronto tiene lugar su colecta.
El té negro procede del té verde y es sometido a
cinco operaciones: marchitación (secado suave), rodaje,
tamizado, fermentación y secado (se elimina la humedad
sin alteraciones del aroma).
Té
Oolong
Mediante
un proceso intermedio entre el té verde y el negro se obtiene
el té oolong, al que se le aplica el mismo procedimiento
que al té negro, pero con una fermentación parcial.
Té
Rojo
El té rojo o pu-erh se elabora también a partir
del té verde, pero con un proceso de maduración
que le confiere un color rojo y un sabor terroso, muy conocido
por sus altas propiedades medicinales. Además de por su
grado de fermentación y calidad según la recolecta,
los tés se distinguen por su origen. A este árbol
le gusta la altitud y el calor húmedo, por lo que las más
prestigiosas especies proceden de países que se encuentran
en las latitudes del sureste asiático, China, Sri Lanka,
Bangla Desh, Indonesia, Kenia, Tanzania, Malawi y Zimbabwe.
Té
Verde
Especial
atención se le brinda al té verde, notable por sus
altas propiedades antioxidantes, dadas por su composición
y por el proceso intrínseco de su preparación. Durante
la conversión del té verde al té negro se
produce un efecto de oxidación en donde las enzimas convierten
los polifenoles
en componentes menos activos.
Una taza de
té verde contiene alrededor de 300-400 mg de polifenoles.
Según estudios, estas sustancias tienen un poder antioxidante
superior al de las vitaminas C y E; entre ellas se encuentran
los flavonoides, catecoles y taninos. Los polifenoles que aporta
el té verde contribuyen a la prevención de algunos
tipos de cáncer, protegen la piel de los posibles daños
de los rayos ultravioleta, reducen los niveles de colesterol y
triglicéridos, así como la formación de trombos,
todo lo cual resulta favorable para la salud de nuestro sistema
cardiovascular.
Otros efectos
beneficiosos se le atribuyen a esta bebida porque protege contra
las caries, también depura los riñones, contribuye
a los procesos digestivos, reduce los niveles de azúcar
en sangre, despeja la mente y contribuye a evitar el sobrepeso.
Para su preparación se agrega una cucharadita (5 g) de
hojas de té verde por una taza de agua hirviendo, dejando
dos minutos de infusión.
Reglas
del té
De forma general,
el té se prepara en algunos países siguiendo varias
reglas, primero se calienta la tetera sin agua, a la que se le
adiciona el té dosificado, que se calienta en seco unos
minutos para extraerle su perfume, seguidamente se le adiciona
el agua hirviendo, se tapa por dos minutos y se sirve (se pueden
retirar la hojas para que no «infusione» demasiado
y evitar un sabor amargo y astringente).
En otras regiones
se hierve el agua aparte; porterioremente en una tetera más
pequeña, de loza, se agrega el té, según
la dosis, al que se le adiciona parte del agua hirviente, se deja
infusionar para obtener un extracto que después se sirve
en una taza y se disuelve a gusto con el resto del agua hervida.
Los tés se deben servir preferiblemente sin azúcar,
calientes o fríos; esto último es también
una de sus sorprendentes virtudes como bebida. En algunas cocinas
«sutiles», el té se prepara con arroz, en sopas
frías, como almíbar para acompañar pasteles
y otras delicadezas. En Cuba el té se prefiere acompañado
de una rodaja de limón en la taza.
Cocimientos
y Decocciones
Los cocimientos
con la presencia de otras hierbas aromáticas devienen bebidas
de fácil adquisición y amplio diapasón de
uso. Poder utilizar innumerables hierbas, como albahaca, hinojo,
mentas, llantén, orégano, tilo, cañasanta
y muchas otras, es sin duda una bondadosa alternativa que nos
brinda la naturaleza.
En Cuba y
otros países de América también se utilizan
otras partes de las plantas, como las hojas de algunos árboles
(morera y noni), los rizomas (el jengibre), las flores (Mar Pacífico,
flor de Jamaica o serení), las cortezas de los árboles
(canela) y los frutos (limón, naranja).
Las decocciones
tienen como característica peculiar que son portadoras
de las virtudes medicinales de las plantas con que se preparan,
por lo que tienen un beneficio doble, como medicina y elixir para
el paladar.
Recetas
para disfrutar del buen Té


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