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| Ya
logre bajar o subir los kilos ideales para mí...
Ahora ¿Como los mantengo? |
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La mejor
manera de mantener su peso es seguir esta guía de puntos
para no olvidar como alimentarnos y como no volver a viejas malas
costumbres.
Claves
y Consejos para una alimentación balanceada
1.
Administrar la alimentación como si fuera un presupuesto
Todos tenemos un cupo de calorías al día. Se trata
de gastarlas lo mejor posible. Pongamos un ejemplo. Tiene un presupuesto
para comprar tres electrodomésticos: un lavavajillas, una
heladera y una lavadora. Sin embargo, al entrar en la tienda compra
otros artículos. Cuando se quiere dar cuenta ya no tiene
el dinero suficiente para comprar lo que necesitaba y se ha llenado
de trastos inútiles.
Esto es lo
que hacemos, cuando comemos galletas, palomitas, patatas fritas,
refrescos de cola, comidas preparadas poco saludables, toda clase
de snacks, dulces ... Se queda sin hambre, se quita de lo que
es necesario : verduras, frutas, legumbres, pastas, carnes, pescados,
huevos, lácteos ... y se llena de calorías inútiles.
Pruebe a eliminarlos o reducirlos al máximo, ¡verá
qué diferencia! para su salud y para su presupuesto.
2. Buscando obtener el mejor rendimiento
Todo el mundo sabe hay que comer de todo y que la comida tiene
que ser variada y fragmentada en varias tomas. Si en una comida
se gasta el 80% de sus calorías y las emplea casi exclusivamente
en un grupo (hidratos, proteínas, grasas) ha agotado sus
posibilidades de adquirir el resto de nutrientes que necesita.
Tiene dos problemas. Ha obtenido un rendimiento un poco pobre
y lo más probable es que adquiera nuevas calorías
a costa de ganar peso.
3.
No contar jamás las calorías, pero conocer su valor
Si piensa en su alimentación como en un presupuesto bien
gestionado, nunca se dedicará a contar calorías.
Hará partidas, cuya suma tiene que cuadrar con el total
de calorías asignado al día. Sabrá de antemano
lo que tiene que comer y lo que no.
4.
Intentar mantener los horarios
Cuando alguien se come un sándwich en el coche y no tiene
tiempo de ir a comer, siempre dice: "es que hoy no he comido".
Se quiera o no, el sándwich cuenta; lo mismo sucede con
los cafés y azucarillos que nos tomamos a lo largo del
día. Mantener un orden de comidas, a sus horas y lo más
equilibradas posible, le ayudará a tener la sensación
de que ha comido y no tendrá necesidad de pasarse el día
picando.
5. No renunciar a nada, pero saber compensar
Nada les impide comer en un momento dado frutos secos, turrón
o pastelitos con nata. Pero lo hacen con moderación. Si
un día se pasan, porque hay una comida especial, al día
siguiente compensarán con fruta, ensalada y algo ligero.
6. Ser conscientes de que la comida no es un juego
Se ha fijado que la publicidad de algunos productos dirigidos
al segmento infantil -adolescente utiliza como argumento el factor
"divertido". ¿Qué consecuencias tiene
esto? Las verduras no gustan porque no son divertidas, pero muchos
productos con un alto contenido en grasas y azúcares sí
lo son, porque invitan a la aventura a través de campañas
masivas de publicidad.
La relación
entre salud y dieta se recoge en nuestro refranero: "Somos
lo que comemos", "De lo que se come, se cría"
y la educación nutricional no es un juego, por mucho que
algunas empresas intenten llevarle a ese terreno con falsas promesas.
7.
La comida es un placer necesario
Saber disfrutar de los placeres es una magnífica actitud
frente a la vida. Pero hay que hacerlo como todo en la justa medida.
El equilibrio siempre es difícil de practicar.
En economía hay una teoría, la de la utilidad marginal,
que es muy ilustrativa. El primer vaso de agua nos lo tomamos
con verdadero gusto, el segundo vaso, ya nos apetece menos. Coma
lo justo y busque el placer de las cosas sencillas. Hoy el lujo,
es que los productos sepan a lo que tienen que saber.
8. Pero no el antídoto contra la ansiedad
No pican entre horas. Qué impresión le causaría
si una persona se pasa el día visitando la nevera o la
máquina de café de la oficina. Puede que en el segundo
caso, no le apetezca trabajar. Pero el intentar resolver los problemas
comiendo, lo único que hace es agravarlos.
9. Cocinar todos los días, pero no hacer alta cocina
No intentan imitar a los grandes cocineros. Son gente realista.
Pero en sus casas se come muy bien. Saben cocer, freír,
saltear, hornear, controlan los tiempos, los platos están
en su punto. A diario, recetas sencillas, tan sencillas que no
miran ningún libro y sobre todo rápidas. Ellos,
también, tienen el tiempo justo y no echan mano de las
comidas preparadas.
10. Tener una nevera o heladera y despensa bien organizadas
Para cocinar hay que ser previsor y planificar las compras en
función de las comidas. En la nevera, productos para toda
la semana. Son los frescos: verdura, fruta, carne, pollo, pescado,
queso, leche, huevos, yogur. En la despensa, productos para todo
el mes. Aceite, arroz, pasta, patatas, legumbres, bacalao salado,
jamón serrano, algún embutido de calidad, latas
de bonito, sardinas. Cosas sencillas, para comer bien, sano y
sin complicarse la vida.
11. Hacer las compras
Si no le gusta comprar, si no sabe distinguir un pescado verdaderamente
fresco del que empieza a oler o no sabe en qué se distingue
una alcachofa tierna, nunca comerá verdaderamente bien.
12. Llevar una vida activa
En Inglaterra y según los datos de la "UK National
Food Survey" la ingesta de energía por cabeza se ha
reducido en un 20% entre 1940-1990. Hoy un inglés consume
entre 300 y 400 calorías menos que hace un par de décadas,
sin embargo cada vez hay más personas que tienen sobrepeso.
La televisión, el ordenador, el coche ... son los culpables.
Hacer ejercicio es imprescindible y no siempre es necesario apuntarse
a un gimnasio. Basta con ir andando a los sitios.
13.
Compartir gustos con la familia y se sentarse juntos a la mesa
"El plato que hacía mi madre, el mejor del mundo".
Esta expresión que seguramente habrá oído
en más de una ocasión indica que es en la familia
donde se educa, se transmiten los hábitos alimenticios
y se aprende a cocinar. Es muy importante reunirse en torno a
la mesa, comer juntos y respetar unos horarios. |