Los
efectos buscados fueron orientados a mejorar la inmunidad a
través de la suplementación o midiendo el zinc
disponible en sangre.
En una revisión publicada recientemente por la revista
Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, muestra
resultados positivos de la suplementación con zinc en
diversas enfermedades, tales como: diarrea de los niños,
hepatitis C crónica, shigelosis, lepra, tuberculosis,
neumonía aguda, resfrió, y la leishmaniasis.
Se
considera que el uso de zinc es eficaz en disminuir el estrés
oxidativo y la generación de citoquinas inflamatorias
como el TNF-a e IL-1b en las personas de edad avanzada.
Zinc e inmunidad
Zinc
afecta múltiples aspectos del sistema inmunológico:
El zinc es una molécula de señalización
intracelular y juega un papel importante en células inmunes
y funciones el estrés oxidativo. El zinc también
es un agente anti-inflamatorio.
Estas
propiedades únicas de zinc pueden tener importantes beneficios
terapéuticos en diversas enfermedades en los seres humanos.
En
muchas enfermedades concurrentes la deficiencia de zinc puede
complicar las características clínicas, inmunológicas,
aumentar el estrés oxidativo y el aumento de la generación
de citoquinas inflamatorias.
Se
cree actualmente que el estrés oxidativo y la inflamación
crónica puede jugar importante papel causal en muchas
enfermedades crónicas, incluyendo la aterosclerosis,
varias malignidades, neurológicos trastornos y enfermedades
autoinmunes.
Por
lo tanto, es importante que el estado del zinc se evalúe
y corregir la deficiencia en estas enfermedades crónicas.
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Una
dieta pobre en zinc aumenta el riesgo de sufrir hipertensión
Fuente: Diario La Nación – Argentina
Una
dieta pobre en zinc durante la niñez y la adolescencia
aumenta el riesgo de sufrir hipertensión arterial en
la vida adulta. Esto es lo que sugiere un estudio realizado
por investigadoras de la Facultad de Farmacia y Bioquímica
de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cuyos resultados publicó
Pediatric Research, la revista de la Sociedad Americana de Pediatría,
de Estados Unidos.
"En
estudios realizados con ratones mostramos que la deficiencia
moderada de zinc a partir del destete y durante el crecimiento
induce un aumento de la presión arterial a valores compatibles
con los de la hipertensión arterial", dijo la doctora
Cristina Arranz, investigadora independiente del Conicet, actualmente
a cargo de la Cátedra de Fisiología de la citada
facultad.
Los
hallazgos del estudio adquieren relevancia a la luz de una reciente
encuesta realizada por el Centro de Estudios sobre Nutrición
Infantil (Cesni) que reveló que, en la Argentina, el
50% de los chicos menores de 3 años reciben una dieta
pobre en zinc. Este micronutriente presente en grandes cantidades
en la carne, es fundamental para el buen funcionamiento del
sistema inmunológico y para la cicatrización de
las heridas.
Alteraciones
precoces
En
su búsqueda de factores nutricionales capaces de inducir
el desarrollo de la hipertensión arterial, la doctora
Arranz -junto con sus colegas Analía Tomat, Ana Balaszczuk
y María Costa- decidió estudiar los efectos del
zinc, un mineral necesario para la formación de ciertas
enzimas que participan en la regulación de la presión
arterial.
"Los experimentos los realizamos en ratones durante los
60 días posteriores al destete, ya que una vez pasados
esos 60 días alcanzan la edad adulta -explicó
Arranz-. La mitad fue sometida a una dieta con un moderado déficit
de zinc."
Durante
los 60 días que duró el estudio, la investigadores
pudieron observar cómo aumentaba la presión arterial
de los ratones con dietas pobres en zinc. Una vez alcanzada
la edad adulta, comentó la investigadora, "el valor
promedio de la presión arterial de estos ratones era
compatible con la hipertensión arterial".
Además,
Arranz y sus colegas pudieron observar que los ratones hipertensos
presentaban alteraciones en el sistema de producción
de óxido nítrico, una sustancia fundamental para
la salud cardiovascular.
"Cuando
falta oxido nítrico hay mayor riesgo de que ocurran procesos
trombóticos que obstruyan las arterias, las paredes de
los vasos sanguíneos pierden elasticidad y, además,
tiende a haber mayor presión arterial", explicó
Arranz.
Estudios
posteriores demostraron que la alteración del óxido
nítrico no es la única que padecen los ratones
que crecieron con un déficit de zinc. "Al estudiar
los riñones de estos ratones observamos que tenían
una menor cantidad de ciertos conductos llamados glomérulos,
y a menor cantidad, menor capacidad de filtrado de la sangre,
lo que constituye otro factor que repercute sobre la presión
arterial."
Una
marca imborrable
Uno
de los aspectos más inquietantes de los estudios de Arranz
es que las alteraciones causadas por una dieta pobre en zinc
durante el desarrollo no pudieron ser revertidas en la vida
adulta. "Cuando suplementamos con zinc la dieta de los
ratones adultos hipertensos, no logramos revertir el problema",
comentó la investigadora.
"Creo
que debemos tener una verdadera conciencia del entorno que le
damos al chico para que crezca, ya que estudios como éste
muestran que hay factores nutricionales que los pueden marcar
para su vida adulta -concluyó Arranz-. De lo contrario,
estaremos dejando marcas en los chicos que más adelante
no vamos a poder solucionar."
Referencias:
-
Ananda S. Prasad. Zinc: role in immunity, oxidative stress and
chronic inflammation. Current Opinion in Clinical Nutrition
and Metabolic Care 2009, 12:646–652
- Prasad AS. Clinical, immunological, anti-inflammatory and
antioxidant roles ofzinc. Exp Gerontology 2008; 43:370–377.
- Overbeck S, Rink L, Haase H. Modulating the immune response
by oral zincsupplementation: a single approach for multiple
diseases. Arch Immunol TherExp 2008; 56:15–30.
- Bao B, Prasad AS, Beck FWJ, et al. Zinc supplementation decreases
oxidative stress, incidence of infection, and generation of
inflammatory cytokines insickle cell disease. Translational
Res 2008; 152:67–80.